tag:theconversation.com,2011:/es/articles The Conversation – Articles (ES) 2026-02-04T19:53:56Z tag:theconversation.com,2011:article/275161 2026-02-04T19:53:56Z 2026-02-04T19:53:56Z La geopolítica que se oculta tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 <p>Los Juegos Olímpicos de este invierno no serán un evento deportivo internacional normal. Una nube de tensión geopolítica se cierne sobre las <a href="https://www.olympics.com/ioc/milano-cortina-2026">competiciones en Milán-Cortina</a>, así como sobre la próxima <a href="https://www.fifa.com/en/tournaments/mens/worldcup/canadamexicousa2026">Copa Mundial de Fútbol Masculino de la FIFA</a>.</p> <p>La tensión se intensificó tras <a href="https://theconversation.com/hablar-para-ser-escuchado-por-que-el-discurso-de-mark-carney-se-ha-convertido-ya-en-un-ejemplo-de-comunicacion-creativa-274231">el discurso</a> del primer ministro Mark Carney en Davos, <a href="https://www.cbc.ca/news/politics/world-leaders-react-carney-speech-9.7056702">donde expuso su visión de un nuevo orden mundial para las potencias medias</a>. Esto contrastó claramente con el discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien <a href="https://www.cbc.ca/news/world/trump-davos-speech-9.7054842">siguió expresando su interés en adquirir Groenlandia</a>.</p> <p>Como resultado, es probable que los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 perturben de manera singular el objetivo declarado por el Comité Olímpico Internacional de que <a href="https://www.olympics.com/ioc/documents/olympic-movement/vision-of-the-olympic-movement">el deporte una al mundo bajo una misma bandera</a>. En lugar de silenciar el conflicto político, los Juegos podrían amplificarlo.</p> <h2>La política detrás de los anfitriones</h2> <p>La misión unificadora de los Juegos Olímpicos se sitúa en una posición incómoda, sobre todo si se tienen en cuenta debates pasados sobre la moralidad de celebrarlos en Estados represivos. Durante décadas, los críticos han argumentado que esos regímenes utilizan los Juegos <a href="https://doi.org/10.1080/17430437.2012.690403">para mejorar su imagen global y promover sus objetivos políticos y económicos</a>. </p> <p>Los eventos deportivos internacionales proporcionan una amplia cobertura mediática y exposición de marca. Esa atención es especialmente atractiva para quienes buscan legitimidad en la escena mundial. El acceso a una audiencia occidental brinda a estos Estados <a href="https://theconversation.com/sportswashing-is-just-about-everywhere-but-it-may-be-backfiring-on-the-countries-that-do-it-234810">la oportunidad de “lavar su imagen”</a> a través de una percepción cuidadosamente construida.</p> <p>Los regímenes represivos han recurrido cada vez más a esta estrategia. <a href="https://doi.org/10.1017/S0003055422000958">Las investigaciones muestran que la proporción de eventos deportivos internacionales</a> organizados por autocracias se redujo del 36 % en 1945-1988 al 15 % en 1989-2012, pero ha repuntado hasta el 37 % desde 2012.</p> <h2>El lavado deportivo y el acuerdo olímpico</h2> <p>El <em>sportswashing</em>, o lavado deportivo, consiste en utilizar el deporte para desviar la atención del público de conductas poco éticas. En el caso de los eventos internacionales, el objetivo suele ser mejorar la reputación del país anfitrión utilizando la inmensa popularidad del deporte <a href="https://www.humanrights.unsw.edu.au/students/blogs/what-is-sportswashing">para “evitar” el escrutinio relacionado con los abusos de los derechos humanos o el retroceso democrático</a>.</p> <p>El lavado deportivo también puede servir para establecer una mayor aceptación global de los regímenes represivos, especialmente cuando las instituciones occidentales aceptan su riqueza y consienten sus objetivos.</p> <p>Las organizaciones deportivas internacionales también se benefician de este acuerdo. Los anfitriones autoritarios son más propensos a aceptar <a href="https://www.bbc.com/bbcthree/article/de4004d3-97e8-467c-89a9-03290074e34a">la construcción de costosas instalaciones deportivas de un solo uso</a>, ya que no se enfrentan a las repercusiones <a href="https://doi.org/10.1177/15270025211071029">que puede tener en una democracia el utilizar fondos públicos para un evento que reporta pocos beneficios a los ciudadanos</a>.</p> <p>En algunos casos, estos regímenes incluso han estado dispuestos a sobornar a funcionarios <a href="https://www.vox.com/world/23450515/world-cup-fifa-qatar-2022-controversy-scandals-explained">con el objetivo de obtener los votos necesarios para ganar las licitaciones para albergar estos eventos deportivos</a>.</p> <h2>Del lavado deportivo al nacionalismo</h2> <p>A menudo existe una relación simbiótica entre los regímenes represivos y las organizaciones deportivas internacionales. Sin embargo, es poco probable que el evento de Milán-Cortina sirva para el lavado deportivo que hemos visto recientemente. En cambio, es posible que los relatos políticos de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 sean más explícitamente nacionalistas.</p> <p>El deporte es un poderoso vehículo para la retórica nacional. Puede reforzar la <a href="https://doi.org/10.4324/9780203505984-16">identidad social</a> de una persona o la forma en que se percibe a sí misma en relación con los demás. Así, anima a la gente a verse como miembros de un equipo o de un país, celebrando la victoria como un éxito colectivo o interpretando la derrota como una pérdida simbólica.</p> <p>El deporte también <a href="https://doi.org/10.1111/j.1354-5078.1997.00113.x">posee un fuerte simbolismo que puede ser explotado para construir una identidad de país</a>. Por ello, esta identidad conecta con formas primitivas de ideología nacional.</p> <h2>Tensiones políticas de cara a Milán-Cortina</h2> <p>En el período previo a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, una serie de conflictos geopolíticos ha intensificado las tensiones en torno al evento. Entre ellos se incluyen <a href="https://www.reuters.com/world/americas/loud-noises-heard-venezuela-capital-southern-area-without-electricity-2026-01-03/">la invasión estadounidense de Venezuela</a>, el deseo de Trump de anexionar <a href="https://www.cnn.com/2026/01/22/europe/trump-greenland-europe-reaction-intl">tanto Groenlandia</a> como <a href="https://www.ctvnews.ca/world/trumps-tariffs/article/its-a-real-thing-trudeau-warns-trump-isnt-joking-about-annexing-canada-source-says/">Canadá</a> a Estados Unidos y <a href="https://www.cbc.ca/news/politics/trump-board-of-peace-canada-uninvited-carney-letter-9.7057437">sus continuas disputas comerciales con quienes eran aliados tradicionales</a>. </p> <p>Ya sea por la tensión entre la Unión Europea y Estados Unidos o entre estos y Canadá, hay muchas historias que pueden reactivar la retórica nacionalista.</p> <p>El campeonato de hockey sobre hielo 4-Nations Face-Off, que Canadá ganó hace un año, demostró lo rápido que <a href="https://www.cbc.ca/arts/commotion/what-the-canada-u-s-tension-at-the-4-nations-face-off-says-about-our-national-identity-1.7462607">se puede movilizar el nacionalismo canadiense en medio de tensas negociaciones comerciales</a> con Estados Unidos. Cualquier partido olímpico de hockey sobre hielo entre ambos alimentará la imaginación nacional de los dos países y de sus líderes políticos.</p> <p>Dinamarca y Estados Unidos también están <a href="https://www.iihf.com/en/static/56965/men_s_olympic_winter_game">en el mismo grupo en el torneo masculino de hockey sobre hielo</a>, lo que significa que tendrán que enfrentarse entre sí en la fase de liguilla.</p> <p>El torneo masculino de hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1980 en Lake Placid, Nueva York, supuso un momento crucial en la Guerra Fría. Cuando Estados Unidos, el equipo que nadie creía que podría ganar, venció a los favoritos, el Ejército Rojo de la Unión Soviética, <a href="https://www.ushockeyhalloffame.com/page/show/831562-the-1980-u-s-olympic-team">se consideró un “milagro sobre el hielo”</a>.</p> <p>Dadas las amenazas de Trump contra Groenlandia, un territorio danés, el enfrentamiento olímpico entre los dos equipos podría servir como el propio “milagro sobre el hielo” de Dinamarca.</p> <h2>Un medallero propicio para la manipulación política</h2> <p>Más allá del hockey sobre hielo, todo apunta a que estos Juegos Olímpicos de Invierno serán fructíferos para Estados Unidos, ya que los equipos de Noruega y Rusia, que suelen ser los favoritos, están inmersos en diferentes problemas. </p> <p>Noruega, líder histórico en medallas de los Juegos Olímpicos de Invierno, y tradicionalmente una potencia en los deportes nórdicos y las pruebas de esquí, <a href="https://www.nytimes.com/athletic/6961222/2026/01/20/olympics-norway-ski-jumping-scandal-suspensions/">se enfrenta a un enorme escándalo por haber hecho trampas en el salto de esquí</a>. Por su parte, los atletas rusos <a href="https://www.ctvnews.ca/world/russia-ukraine-war/article/russians-wont-represent-their-country-at-winter-olympics-even-if-ukraine-war-ends-ioc-chief-says">siguen sin poder competir bajo su bandera nacional debido a la guerra en Ucrania</a> y solo se les permite participar como atletas individuales neutrales previamente seleccionados.</p> <p>Es probable que Trump le dé mucha importancia a cualquier buen resultado de Estados Unidos, comparando cualquier éxito con los de la UE y Canadá.</p> <p>Durante su segundo mandato, Trump ha <a href="https://www.nytimes.com/athletic/6567254/2025/08/22/trump-sports-politics-white-house-influence/">recibido a numerosos atletas en la Casa Blanca</a> y ha vinculado públicamente el éxito deportivo con la fortaleza nacional. Celebró la participación estadounidense en <a href="https://www.thestar.com/news/world/united-states/trump-swings-by-the-ryder-cup-soaking-up-fans-love-after-vowing-revenge-on-more/article_7db22e6d-a1d5-5033-bfd5-7e16390de4c2.html">la Ryder Cup de golf</a> y <a href="https://www.sportsnet.ca/nhl/article/trump-call-fuels-tension-ahead-of-canada-u-s-final-at-4-nations-face-off/">el 4-Nations Face-Off</a>, incluso cuando Estados Unidos fue derrotado en ambas.</p> <p>Por lo tanto, el éxito de los Juegos Olímpicos de Invierno podría proporcionar capital político en un momento delicado. En medio de su ataque a Venezuela y su objetivo declarado de adquirir Groenlandia, los principales países futbolísticos y los poderosos de la UE –entre ellos <a href="https://www.espn.com/soccer/story/_/id/47680805/%20france-boycott-world-cup-greenland-now">Francia</a> y <a href="https://www.thestar.com/sports/soccer/german-soccer-federation-official-wants-world-cup-boycott-considered-because-of-trump/article_c2acb8f6-4a1d-5074-bc29-32ff9f6b0158.html">Alemania</a>– han hecho tentativas de reconsiderar su participación en la Copa Mundial Masculina de 2026, organizada en gran parte por Estados Unidos.</p> <p>Pero primero, los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 ofrecerán una serie de enfrentamientos que servirán a los objetivos nacionalistas de Trump, Carney y los líderes de la Unión Europea.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/275161/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Noah Eliot Vanderhoeven no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Las rivalidades deportivas, las ambiciones nacionales y la política mundial se entrecruzan de una forma poco habitual en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. Noah Eliot Vanderhoeven, PhD Candidate, Political Science, Western University Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274925 2026-02-04T19:53:37Z 2026-02-04T19:53:37Z ¿Y si desacralizamos la opinión, al menos la periodística? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/716222/original/file-20260204-56-qeds1k.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=720%2C0%2C7783%2C5189&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/stylish-trendy-collage-modern-art-different-2570373137?trackingId=f42628b5-cafe-4dcc-bb67-102e897ad049&amp;listId=searchResults">Igor Link/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Si la democracia es el gobierno de la opinión, “no el de los filósofos platónicos o el de los científicos”, parafraseando al politólogo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Vallesp%C3%ADn">Fernando Vallespín</a>, la España democrática lo viene ejercitando, otorgando el poder a una opinión pública conformada a través de los medios y canales que la modelan y reflejan. </p> <p>Pero ¿se trata de la opinión de todos o de la opinión autorizada que se obtiene como <a href="https://www.eldiplo.org/notas-web/como-se-forma-la-opinion-publica">subconjunto restringido de la opinión pública</a>, de quienes son dignos de tener una opinión? ¿Son igual de solventes y respetables todas las opiniones o depende de quién y dónde se formulen? ¿Y qué pasaría si el periodismo volviera a ser más informativo, contribuiríamos a rebajar la polarización y la desconfianza?</p> <h2>Un problema que viene de lejos</h2> <p>La opinión es una necesidad humana, un paso en el proceso de la información al conocimiento y un nivel más del método de interpretación sucesiva de la realidad que es el periodismo, cuyo sustento esencial es la información. </p> <p>Sin embargo, la actualidad ha dejado de ser muchas veces un proceso informativo para convertirse en <a href="https://theconversation.com/politica-espectaculo-la-intoxicacion-de-la-realidad-141395">un estado opinativo</a>. No es algo nuevo: los académicos y profesionales llevamos años identificando y reflexionando a partir de un modelo de <a href="https://telos.fundaciontelefonica.com/archivo/numero071/el-modelo-de-la-no-informacion">periodismo sin información</a>.</p> <p>Lo de los pseudoperiodistas, aunque parezca la última gran crisis, no es más que otro elemento sumatorio en la degeneración al que las malas prácticas, la confusión entre información y cualquier otra práctica comunicativa y un modelo de negocio cortoplacista nos han ido abocando. Sigue haciéndose buen periodismo, y la información solvente y compartida es y será un elemento de justicia social.</p> <p>La pérdida de credibilidad en el periodismo y la <a href="https://laboratoriodeperiodismo.org/el-periodismo-cierra-2025-marcado-por-la-desafeccion-del-publico-el-impacto-de-la-inteligencia-artificial-y-el-aumento-de-los-riesgos-para-los-reporteros-segun-el-analisis-de-reuters-institute">desafección por las noticias</a> tiene muchas causas, y entre ellas se encuentra este proceso de editorialización continuo de la profesión y el cuestionamiento de la figura profesional de los periodistas. </p> <p>Tampoco es nada nuevo. Algunos de los que lean este artículo quizá recuerden un libro publicado en los 90 bajo el título <a href="https://www.iberlibro.com/buscar-libro/titulo/periodistas-polanquistas-sindicato-del-crimen-tertulianos-y-dem%E1s-tribus/"><em>Periodistas. Polanquistas, sindicato del crimen, tertulianos y demás tribus</em></a>. Y acaba de llegar a las librerías un nuevo ensayo bajo la sugerente descripción de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-tertulianos/442997"><em>Tertulianos. Un viaje a la industria de la opinión en España</em></a>.</p> <h2>De los tertulianos de café a las opiniones viralizadas</h2> <p>Si hace años nos hubieran dicho que alguien haría carrera como tertuliano, seguramente le hubiéramos desmentido. “Ya nadie se acuerda, pero hubo un tiempo en que no existían los contertulios”, escribía Elvira Lindo <a href="https://elpais.com/diario/2008/01/13/domingo/1200198639_850215.html">en un artículo en <em>El País</em> en el año 2008</a>. Ese es un ejercicio diletante, para entretenerse, no un trabajo: tertuliano somos todos, apuntaríamos con total rotundidad hace 40 años.</p> <p>Palabras que nos hemos tragado ya: ¿qué saben otros que usted no sepa? <em>Usted puede ser tertuliano</em>, <a href="https://javiervalenzuela.es/tag/usted-puede-ser-tertuliano/">escribía el periodista Javier Valenzuela</a>. Hoy hay cientos de personas que viven de hacer tertulia, una carrera profesional que les puede reportar, mientras estén en la cresta de la ola, considerables beneficios económicos y sociales. Ser contertulio abre hoy muchas otras puertas, pero también puede cerrar algunas.</p> <p>Quién se lo iba a decir a los insignes conversadores de los siglos XIX y XX, aquellos que hacían tertulia en los cafés y casinos pagándose el café. Quién nos iba a decir hace 30 años que en 2026 cualquiera podría opinar de manera pública en Zamora y viralizarse su opinión en Viena, incluso negarle las evidencias a un experto y recibir el aplauso público. Pero ahí estamos, porque ese gobierno de la opinión, que es la democracia, y los nuevos canales de comunicación lo garantizan en buena medida. Y ¡bendito sea!, aunque cada vez nos haga más complejo entendernos. </p> <h2>Menos tertulias en la radio</h2> <p>Las tertulias, que surgieron en la radio española en los años 80 como la consolidación de un periodismo ejercido ya en democracia, han derivado en un género tremendamente espectacularizante, omnipresente en televisión e incluso en formato pódcast conversacional (ya sea solo audio o vídeo). Un espectador puede tener la sensación de que hoy en la tele todo es tertulia y opinión. </p> <p>En la radio ha ocurrido lo contrario: el tiempo dedicado a la tertulia en el total de la programación de la radio generalista ha ido reduciéndose. Al mismo tiempo, sigue practicándose mayoritariamente desde su <a href="https://figshare.com/articles/dataset/Las_tertulias_de_la_radio_La_plaza_p_blica_de_los_90/2062146?file=3664098">conceptualización original</a>: un género periodístico para el análisis, el intercambio de ideas y opiniones y el respeto en la discusión. </p> <p>Las excepciones que “se salen del tiesto” generalmente se suelen reconducir como parte de la praxis propia del periodismo radiofónico. Uno de los ejemplos más recientes se producía en una de las <a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2025/10/17/tensa-bronca-berna-gonzalez-harbour-javier-aroca-tertulia-angels-barcelo-provocacion-estas-cacareando/00031760720125781468960.htm">emisiones en directo</a> del programa <em>Hoy por Hoy</em> de la Cadena SER. </p> <p>Sin embargo, frente a la ausencia tradicional del editorial radiofónico, en los últimos 20 años han ido floreciendo los monólogos y los comentarios de opinión de los autores de los principales programas de radio. Espacios de opinión con una altísima penetración e influencia pública. Otra derivada de la editorialización. </p> <h2>El reto de desacralizar la opinión</h2> <p>Antes de que el desafío del periodismo del futuro sea opinar sin hechos irremediablemente –ya me he encontrado con algún estudiante que ante mi pregunta de cuál es la noticia, responde que “mi opinión es la noticia”–, podríamos valorar retirar discretamente a “los cuarteles de invierno” tanta opinión periodística, desacralizarla en beneficio de los hechos y la información. Eso requiere un cambio del modelo de negocio y de la estrategia periodística de muchos medios, así como de una ciudadanía valiente y responsable, capaz de volver a darle el valor a la información, incluso de pagar por ella.</p> <p>Si <a href="https://theconversation.com/por-que-todos-llevamos-un-tertuliano-dentro-el-efecto-dunning-kruger-137773">todos llevamos un tertuliano</a> dentro, no todos podemos ni sabemos hacer información periodística. Escribía el profesor <a href="https://www.eunsa.es/autor/gabriel-galdon-lopez/">Gabriel Galdón</a> que el periodismo, si no está corrompido, es un saber prudencial, que comunica de manera adecuada las realidades humanas actuales, realidades que a los ciudadanos les es útil conocer para actuar libre y solidariamente.</p> <p>Cuando se recurre a la primera persona, se opina y se defienden unas u otras causas en las páginas de información, en las tertulias, en los perfiles corporativos o personales en redes, <a href="https://www.cuadernosdeperiodistas.com/el-ocaso-del-periodismo-de-opinion">se está cruzando una importante línea</a>. Parece que ya la hemos sobrepasado. Y no, no se trata de no defender la libertad de expresión y opinión, se trata de salvaguardar la libertad de información y de colocar a las noticias y a la información de nuevo en el centro del periodismo, sin atajos.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274925/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Chelo Sánchez Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Quizá sea el momento de volver a colocar las noticias y la información en el centro del periodismo. Chelo Sánchez Serrano, PDI en Facultad de Comunicación, Universidad Pontificia de Salamanca Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/275104 2026-02-04T19:43:14Z 2026-02-04T19:43:14Z Prohibir las redes sociales a menores de 16 en España: lo que falta por saber <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/716328/original/file-20260204-56-s8lvk6.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C6049%2C4032&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/indonesia-december-2nd-2025-using-social-2709057487?trackingId=b4bf1b7a-f0eb-43fa-bf8a-9b53afa69cca&amp;listId=searchResults">iamsevensix/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p><a href="https://efe.com/espana/2026-02-03/espana-prohibira-acceso-redes-sociales-menores-16-anos/">La noticia saltó el 3 de febrero</a> y el debate ya está en la calle, en los medios, en las familias, en los centros educativos: “España va a prohibir el uso de las redes sociales para menores de 16 años”. Ante un tema de tal relevancia para nuestros menores, todos nos hemos lanzado a opinar al respecto. Pero aún no se conocen los detalles de la enmienda. Y los detalles, como veremos a continuación, son mucho más que detalles. </p> <h2>Lo que sabemos: responsabilidad compartida</h2> <p>El Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha especificado que esta prohibición de acceso a las redes sociales obligará a las plataformas digitales a incorporar sistemas efectivos de verificación de la edad. La medida otorga responsabilidad individual a los usuarios menores y a sus familias, pero también de manera sistémica a las propias redes sociales. </p> <p>Este foco en las propias plataformas, aunque insuficiente, dado que se queda sólo en su limitación de uso por edad, es relevante, ya que supera las narrativas de responsabilidad individual para que el compromiso en la regulación y la rendición de cuentas recaiga sobre los verdaderos artífices de unas redes sociales con algoritmos opacos, diseño adictivo y escaso control de contenidos.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/como-disenar-tecnologia-mas-segura-para-ninos-y-adolescentes-259586">¿Cómo diseñar tecnología más segura para niños y adolescentes?</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Sabemos también que la medida sigue la estela de países como Australia, cuya regulación <a href="https://theconversation.com/australia-prohibe-las-redes-sociales-hasta-los-16-anos-como-va-a-funcionar-esta-ley-245064">entró en vigor en septiembre</a> y a la que se sumarán otras similares como Francia o Portugal. En esta línea, el Parlamento Europeo <a href="https://efe.com/euro-efe/2025-11-26/eurocamara-mayoria-edad-acceder-redes-sociales/">también ha propuesto</a> limitar el acceso a menores de 16 años o requerir el consentimiento parental entre los 13 y 16 años. </p> <h2>Lo que falta por saber</h2> <p>Lo que no sabemos es casi todo lo demás. Y deberíamos empezar por definir lo que la ley define como “red social”. En Australia, por ejemplo, han quedado fuera de esta prohibición WhatsApp o Telegram, aplicaciones de inteligencia artificial generativa o páginas de apuestas en línea. ¿Son menos dañinas estas plataformas? ¿Qué redes sociales entrarán en la normativa española? ¿Se tendrán en cuenta las plataformas de vídeo y <em>streaming</em>? ¿Y juegos como Roblox?</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/el-lado-oscuro-de-los-videojuegos-como-los-chats-ponen-en-riesgo-a-los-mas-pequenos-265231">El lado oscuro de los videojuegos: cómo los ‘chats’ ponen en riesgo a los más pequeños</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Otra de las grandes cuestiones que se plantean es cómo se va a implementar la herramienta de la <a href="https://espanadigital.gob.es/actualidad/cartera-digital-beta-la-aplicacion-que-incluye-el-sistema-de-verificacion-de-la-mayoria">“Cartera Digital Beta”</a> para la verificación de edad al iniciar sesión en las redes sociales, medida que puede tener impacto en toda la población española que las use.</p> <p>Y, unido a ello, cómo se va a solucionar y gestionar el posible, y más que probable, uso clandestino y no supervisado por parte de los menores de estas plataformas, tanto por parte de las propias corporaciones como por parte de familias y comunidad educativa.</p> <h2>Evidencias tras la medida</h2> <p>Es importante saber qué evidencias se han tenido en cuenta para el diseño de la medida. Afirmar tajantemente que las redes sociales son la causa de muchos de los problemas de salud mental de los jóvenes es una visión simplificadora. Es cierto que las zonas del cerebro que regulan el autocontrol, el razonamiento y la atención <a href="https://doi.org/10.1016/j.ijer.2021.101830">maduran en la adolescencia tardía</a>, por lo que la autogestión en dedicación de tiempo y acceso a contenido digital debe ser supervisada. </p> <p>Pero no se pueden ignorar investigaciones previas que indican que un uso responsable y equilibrado de pantallas puede ser más positivo que su uso inexistente. Por ejemplo, el uso equilibrado <a href="https://www.oecd.org/en/publications/finite-time-to-learn-and-play_edbaa4bb-en.html">correlaciona con mayor sentido de pertenencia</a> al centro educativo y mejor rendimiento académico. </p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/ninos-y-grupos-de-whatsapp-cuando-y-como-252117">Niños y grupos de WhatsApp: ¿cuándo y cómo?</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Incluso <a href="https://www.unicef.org/press-releases/age-restrictions-alone-wont-keep-children-safe-online">Unicef</a> afirma que para muchos menores, las redes sociales son un salvavidas que les da acceso al aprendizaje, la conexión y la autoexpresión. La soledad es otro de los grandes problemas de la adolescencia actualmente, especialmente en colectivos minoritarios o desfavorecidos, y las redes pueden <a href="https://link.springer.com/article/10.1186/s12889-021-11802-9?">ayudar a mitigar</a> esta desconexión con sus iguales.</p> <h2>No olvidar otros factores</h2> <p>En este sentido, se corre el riesgo de confundir correlación con causalidad y no tener en cuenta que las redes sociales pueden ser más un amplificador de problemáticas preexistentes que la causa de las mismas. La <a href="https://sciencemediacentre.es/pedro-sanchez-anuncia-que-espana-prohibira-el-acceso-las-redes-sociales-menores-de-16-anos">calidad de la evidencia</a> sobre el impacto del uso de redes en la salud mental de los menores es modesta. Cuando tenemos en cuenta otras variables contextuales y personales, el efecto de éstas es poco significativo. Cuando los problemas tienen raíces sociales, <a href="https://theconversation.com/i-research-the-harm-that-can-come-to-teenagers-on-social-media-i-dont-support-a-ban-273835">es poco probable</a> que las restricciones técnicas por sí solas los resuelvan. </p> <p>En definitiva, una prohibición que trata a las redes sociales como el principal problema, en lugar de plantear preguntas más profundas sobre por qué ocurren ciertos comportamientos y cuestiones sociales que afectan en gran medida a nuestros menores (acoso, misoginia, racismo, presión académica, etc.) desplazaría la solución de estas cuestiones a un foco con menor peso en su bienestar.</p> <h2>Evaluación de impacto</h2> <p>Para quienes nos dedicamos a investigar esta cuestión, uno de los aspectos principales que nos queda por saber es cómo, cuándo y con qué indicadores va a medirse el impacto de esta medida. En Australia <a href="https://www.esafety.gov.au/about-us/industry-regulation/social-media-age-restrictions">el sistema de evaluación de impacto</a> se está centrando básicamente en analizar si el método de verificación de edad está funcionando, con <a href="https://www.theguardian.com/australia-news/2026/feb/02/snapchat-blocks-more-than-400000-australian-accounts-but-warns-of-significant-gaps-in-under-16s-social-media-ban?utm_source=chatgpt.com">resultados no muy alentadores</a>, ya que la precisión es muy variable según plataforma y perfiles de usuarios, y se dan errores cerca del umbral de los 16 años. De momento, no se han planteado mediciones de más alcance (salud mental, resultados académicos). </p> <p>Si la medida en España está enfocada a minimizar o mitigar los “efectos negativos” del uso de redes sociales por parte de los menores, deben plantearse criterios claros, transparentes y mensurables de evaluación de impacto.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/redes-sociales-reales-frente-a-las-virtuales-como-la-participacion-protege-el-bienestar-juvenil-269566">Redes sociales reales frente a las virtuales: cómo la participación protege el bienestar juvenil</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Medidas educativas y papel de las familias</h2> <p>Otras preguntas que habrá que resolver son: ¿la prohibición vendrá acompañada de medidas educativas en pro del uso responsable? ¿Qué papel tendrán las familias en esta medida y cómo acompañarlas? ¿Cómo se regularán el resto de usos digitales de los menores? </p> <p>Más allá de las prohibiciones, se tendrán que plantear las medidas socializadoras y educativas que deberían acompañar a esta propuesta para responder a estas preguntas. </p> <p>Esperaremos a la publicación de la norma para poder hacer una interpretación en clave científica.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/275104/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> A falta de conocer los detalles sobre la prohibición anunciada por el gobierno de España, es importante no reducir a una cuestión legislativa los problemas de salud mental de los menores. Tatiana Íñiguez Berrozpe, Profesora Titular del área de Sociología, Universidad de Zaragoza Ana Cebollero Salinas, Profesora Facultad de Educación Universidad de Zaragoza, Universidad de Zaragoza Carmen Elboj, Full Professor, Universidad de Zaragoza Pablo Bautista Alcaine, Profesor Ayudante Doctor, Universidad de Zaragoza Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273983 2026-02-04T17:23:19Z 2026-02-04T17:23:19Z ‘Ciudad sin sueño’ en la Cañada Real: el cine como acto de reivindicación política <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714960/original/file-20260128-74-y7gm57.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=431%2C0%2C4660%2C3107&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Bilal y Toni en _Ciudad sin sueño_, de Guillermo Galoe.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://bteampictures.es/ciudad-sin-sueno/">BTEAM Pictures</a></span></figcaption></figure><p>Nominada a <a href="https://www.premiosgoya.com/pelicula/ciudad-sin-sueno/">cinco Premios Goya</a> de la Academia de Cine española, la película <a href="https://www.youtube.com/watch?v=etqLiziCQks"><em>Ciudad sin sueño</em></a>, dirigida por Guillermo Galoe, tiene la Cañada Real Galiana como principal escenario. </p> <p>La Cañada Real es un gran asentamiento informal y lineal situado en un tramo de una antigua vía pecuaria a su paso por la Comunidad de Madrid, con unos 15 kilómetros de longitud. Nació como ocupación progresiva de terrenos públicos destinados originalmente al paso de ganado trashumante, donde familias de bajos recursos fueron (auto)construyendo sus propias viviendas.</p> <p>El argumento central de <em>Ciudad sin sueño</em> gira en torno a la amistad de dos chicos adolescentes, uno de etnia gitana y el otro marroquí. Sus vidas están a punto de separarse, porque ambos van a abandonar el lugar donde crecieron y con el que están familiarizados. Mientras que el primero, Toni, se irá con sus padres y sus hermanos a un piso de realojo en Madrid, Bilal se marchará con su familia a vivir a Francia. </p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/ONZsQigFAwA?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> </figure> <p>Si bien se trata de una ficción, la película proyecta un tono de documental y cuenta con actores naturales cuyas relaciones son anteriores a la película. La obra se rodó a lo largo de seis años de inmersión comunitaria, durante los cuales se llevaron a cabo talleres con vecinos y vecinas. Fruto de este trabajo nació <em>Ciudad sin sueño</em>, que expande el universo del corto rodado en 2023 <em>Aunque es de noche</em>. Este último había recibido el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción, entre <a href="https://m.imdb.com/es-es/title/tt20356046/awards/?ref_=tt_awd">otros reconocimientos</a>.</p> <p>Además de poder considerarse <a href="https://tribuna.ucm.es/news/ciudad-sin-sueno-el-cine-como-proyecto-de-participacion-social">un proyecto social</a>, la película se puede leer en clave política. </p> <h2>El retrato de los barrios vulnerables</h2> <p><em>Ciudad sin sueño</em> es un ejemplo más de una larga trayectoria de filmes localizados en zonas urbanas desfavorecidas. En España, encontramos un caso reciente en <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film651337.html"><em>El 47</em></a>, <a href="https://www.premiosgoya.com/pelicula/el-47/">multipremiado en los Goya de 2025</a>. Narra la historia real de un conductor de autobuses que, en 1978, secuestró su propio vehículo de la línea 47 para demostrar que este podía subir a Torre Baró, un barrio humilde de Barcelona. Su objetivo era mejorar la conexión de este con el centro de la ciudad. </p> <p>Otro ejemplo es el documental <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3LqH20BK0UI"><em>Palmeras en positivo</em></a>, de 2025, que relata un proceso de participación ciudadana en el barrio cordobés de Palmeras. Fue realizado para el proyecto europeo <a href="https://www.inhabit-h2020.eu/cordoba_es/">IN-HABIT</a>, cuyo objetivo es promover la salud y el bienestar en ciudades pequeñas y medianas. </p> <p>El punto común con <em>Ciudad sin sueño</em> es que todas ellas le dan la voz a vecinos y vecinas de los barrios, por muy vulnerables que sean sus condiciones de vida, y estos se convierten en los protagonistas. Observamos esta misma tendencia en las películas de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ken_Loach">Ken Loach</a> o de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hermanos_Dardenne">los hermanos Dardenne</a>, centrados en los grupos sociales más excluidos del Reino Unido o de Bélgica, respectivamente. </p> <h2>El acto de darles voz y protagonismo</h2> <p>En <em>Ciudad sin sueño</em> se retratan los sectores 5 y 6 de la Cañada Real Galiana, afectados por <a href="https://www.rtve.es/noticias/20250226/consejo-europa-recrimina-a-espana-cortes-electricidad-canada-real/16466142.shtml">cortes de luz desde el 2 octubre de 2020</a>. La decisión fue entonces ejecutada por la empresa <a href="https://elpais.com/espana/madrid/2021-01-10/naturgy-cortara-la-luz-solo-a-las-conexiones-sospechosas-de-la-canada-real-si-las-identifican.html">Naturgy</a>. Poco después, el Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid <a href="https://www.rtve.es/noticias/20210203/juez-da-razon-a-naturgy-archiva-denuncia-canada-real-por-falta-luz/2072642.shtml">archivó la denuncia</a> contra la decisión de la empresa. </p> <p>Por contra, el <a href="https://efe.com/comunidad-de-madrid/2025-03-25/cercanias-el-bono-alquiler-y-la-canada-son-las-quejas-que-destaca-el-defensor-en-madrid/">Defensor del Pueblo</a> ha criticado repetidamente los cortes de luz. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, cuenta con un <a href="https://www.dsca.gob.es/es/comunicacion/notas-prensa/comienzan-trabajos-del-grupo-impulsado-ministerio-derechos-sociales">grupo interministerial desde 2021</a> para coordinar soluciones y, tras la <a href="https://www.rtve.es/noticias/20241127/consejo-europa-contra-espana-permitir-barrio-madrileno-canada-real-electricidad/16347098.shtml">recriminación del Consejo de Europa en 2025</a>, el ministro Pablo Bustinduy ha impulsado <a href="https://www.dsca.gob.es/es/comunicacion/notas-prensa/pablo-bustinduy-pide-accion-coordinada-administraciones-publicas-ofrecer">acciones conjuntas</a> con el Defensor del Pueblo para restablecer la electricidad y avanzar en realojos. </p> <p>Desde hace más de cinco años –que incluyen seis inviernos–, 4 500 adultos y niños se ven afectados por esta carencia, como denuncia la <a href="https://plataformaluz.com/">Plataforma Cívica Luz Ya para Cañada Real</a>. </p> <p>Pero la batalla venía de antes. En 2008, el documental <a href="https://esp.habitants.org/content/view/full/7831"><em>La ciudad invisible. Voces de la Cañada Real</em></a>, dirigido por Lucía Mbomío, ya denunciaba la vulnerabilidad en la que se encontraban la Cañada Real y sus habitantes, en <a href="https://polired.upm.es/index.php/territoriosenformacion/article/view/3460">los límites de la ciudad de Madrid</a>. </p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Guillermo Galoe dirige una escena de _Ciudad sin sueño_ en la Cañada Real." src="https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714957/original/file-20260128-56-u4aeet.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Guillermo Galoe dirige una escena de <em>Ciudad sin sueño</em> en la Cañada Real.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://bteampictures.es/ciudad-sin-sueno/">BTEAM Pictures</a></span> </figcaption> </figure> <p>Escoger este escenario como localización de una película es, en sí, una decisión de carácter político. Da visibilidad a un lugar y un sector de la población que hacen frente a una larga batalla y que sufren el estigma de ver el barrio asociado a la droga en el <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41668519">imaginario urbano colectivo</a>. </p> <p>Frente a ello, Galoe propone una mirada honesta: no niega la existencia del tráfico de droga, pero sí vemos cómo los personajes envueltos en ello sufren sus consecuencias. Habla de la señora anclada a su casa por asegurar un servicio continuo de venta, o de los niños y niñas que conviven con drogadictos. Aunque los cortes de luz no sean la temática principal, la película muestra cómo dificultan la vida cotidiana de todos, sea cual sea la actividad a la que se dedican vecinos y vecinas. </p> <h2>Comunidad e infancia</h2> <p>A pesar de la vulnerabilidad, los cortes de luz o la expulsión de la población, <em>Ciudad sin sueño</em> transmite dignidad y esperanza. </p> <p>La película pone el foco en relaciones de convivencia –intercultural e intergeneracional–, <a href="https://recyt.fecyt.es/index.php/res/article/view/94635">redes de apoyo</a> y <a href="https://recyt.fecyt.es/index.php/res/article/view/94668">arraigos territoriales</a>. Esto se retrata tanto en la relación de Toni con Bilal como en la de Toni con su abuelo. </p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C33%2C1799%2C1012&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Fotografía de un adolescente de perfil y otro de frente." src="https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C33%2C1799%2C1012&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=360&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=360&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=360&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=452&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=452&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714956/original/file-20260128-56-ckalir.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=452&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Imagen de <em>Ciudad sin sueño</em>.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://bteampictures.es/ciudad-sin-sueno/">BTEAM Pictures</a></span> </figcaption> </figure> <p>La historia de amistad entre los adolescentes va más allá del tiempo que pasan juntos en pantalla, ya que ellos mismos participan en la creación de contenidos, como se ve en las imágenes que graban con sus móviles, cambiando los filtros de color. Al volverse multitonal, el ambiente adquiere un carácter mágico y bello. </p> <p>Esta visión es diametralmente opuesta a la imagen construida socialmente de la Cañada Real como espacio excluido. Además, la película le da el protagonismo a la adolescencia y la infancia, cuestionando el <a href="https://grupodeinfancia.org/2025/12/ciudad-sin-sueno-ganadora-mejor-pelicula-doha-film-festival-2025/">punto de vista adultocéntrico</a> que domina la realidad social. </p> <h2>El cine como herramienta de reivindicación política</h2> <p>Así, estos tres elementos hacen que <em>Ciudad sin sueño</em> pueda considerarse una herramienta de reivindicación política: la atención a las redes locales y los arraigos; la mirada de los protagonistas y el retrato de la convivencia intercultural entre dos chicos, gitano y marroquí, que pertenecen a dos grupos sociales especialmente <a href="https://igualdadynodiscriminacion.igualdad.gob.es/estudiopercepcion2024/">discriminados</a> en España, en un contexto actual marcado por el auge de discursos antimigratorios. </p> <p>La apuesta de Guillermo Galoe ofrece luz, visibilidad, dignidad y esperanza a un espacio muy vulnerable como es la Cañada Real Galiana y, especialmente, a los vecinos y vecinas de sus sectores 5 y 6. </p> <hr> <p><em><strong>¿Quiere recibir más artículos como este?</strong> <a href="https://theconversation.com/es/newsletters?promoted=suplemento-cultural-175">Suscríbase a Suplemento Cultural</a> y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.</em></p> <hr><img src="https://counter.theconversation.com/content/273983/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Elisa Brey no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> ‘Ciudad sin sueño’, nominada a 5 Goyas, está ambientada en un espacio muy vulnerable de Madrid: la Cañada Real. Gira en torno a la amistad de dos chicos cuyos caminos están a punto de separarse. Elisa Brey, Profesora en sociología y opinión pública, experta en migraciones y vida urbana, Universidad Complutense de Madrid Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/270188 2026-02-04T17:22:51Z 2026-02-04T17:22:51Z Por qué es tan importante proteger las ‘bibliotecas de Alejandría’ de los microorganismos <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714991/original/file-20260128-56-dr4toj.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C168%2C4032%2C2688&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Cepas de la Colección Vasca de Cultivos de Microalgas (BMCC).</span> <span class="attribution"><a class="source" href="http://www.ehu.es/bmcc">Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea</a></span></figcaption></figure><p><a href="https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=363844197002">La biblioteca de Alejandría</a> fue un gran centro del saber de la Antigüedad que llegó a albergar, según los expertos, hasta 700 000 ejemplares. Una serie de acontecimientos a lo largo de los siglos acabaron con esa joya del conocimiento y se perdieron para siempre documentos con miles de años de historia que contenían información irreemplazable para la cultura humana.</p> <figure class="align-left zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=610&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=610&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=610&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=767&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=767&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/712990/original/file-20260118-56-xsuja4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=767&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Representación artística del siglo XIX de la biblioteca, basada parcialmente en la evidencia arqueológica disponible en la época.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Biblioteca_de_Alejandr%C3%ADa#/media/Archivo:Ancientlibraryalex.jpg">O. Von Corve</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span> </figcaption> </figure> <p>Hoy, en nuestras universidades y centros de investigación, nos encontramos con pequeñas “Alejandrías” en forma de colecciones de cultivos de microorganismos. En ellas, se alberga información única sobre procesos, formas de vida y compuestos, resultado de millones de años de evolución.</p> <p>La misión de estas colecciones es preservar y conocer la diversidad genética de los grupos taxonómicos en nuestro planeta y ponerla a disposición de múltiples fines. Son la materia prima de innumerables procesos biotecnológicos en campos tan diversos como la medicina, la alimentación, los biomateriales o las energías limpias, y forman parte de desafíos globales como la falta de antibióticos o la crisis alimentaria.</p> <h2>Cuidado de la cepas</h2> <p>El día a día de una colección de cultivos consiste en preservar los organismos, identificarlos y suministrar las cepas a instituciones científicas o al sector empresarial. Cada vez con mayor frecuencia, también se incluyen tareas de caracterización de compuestos o procesos que pueden tener interés industrial. </p> <p>Todo ello requiere de personal cualificado, encargado de la identificación taxonómica y de la caracterización de compuestos de interés y de personal técnico para las labores de mantenimiento y conservación de las cepas. Además, hacen falta unas infraestructuras físicas e informáticas que aseguren que todas estas tareas se llevan a cabo con seguridad, calidad y con una gestión eficaz de los registros. </p> <p>Sin estas condiciones, resulta difícil asegurar un mantenimiento adecuado de las cepas que permitan la reproducibilidad –reproducir los mismos experimentos con los mismos organismos en distintos laboratorios– de las investigaciones.</p> <p>El mantenimiento entraña una gran dificultad, inherente al tamaño de los organismos a preservar. Esto no solo complica su identificación, sino también su conservación, por la facilidad de contaminación que presentan los cultivos. </p> <h2>Microalgas, una jugosa promesa</h2> <p>En la actualidad, se encuentran registradas en la <a href="https://wfcc.info/">Federación Mundial de Colecciones de Cultivos de Microorganismos</a> (WFCC-MIRCEN WDCM) 884 colecciones con más de 4 millones de cepas. Entre ellos, están las microalgas, como las que alberga la <a href="https://www.ehu.eus/es/web/bmcc">Colección Vasca de Cultivos de Microalgas</a> (BMCC).</p> <p>Su relevancia ha crecido notablemente gracias al desarrollo biotecnológico de los últimos años. Están presentes en nuestra vida cotidiana: en la alimentación humana y animal, en la cosmética, en nuevos materiales biodegradables y aplicaciones biomédicas. </p> <p>Por su interés económico y ecológico, estos organismos se han integrado en las políticas a través de documentos como el <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/policies/european-green-deal/">Pacto Verde Europeo</a> o la <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/policies/from-farm-to-fork/">Estrategia de la Granja a la Mesa</a>. La UE las considera parte de la solución a las crisis medioambiental, energética y alimentaria del planeta. </p> <h2>Pilares de la ciencia aplicada</h2> <p>No obstante, todo el futuro prometedor que presentan las microalgas y otros microorganismos solo podrá existir si las colecciones de cultivos pueden cumplir sus funciones y, hoy en día, esto no es una tarea fácil. </p> <p>En ocasiones, estas colecciones dependen de pequeños grupos de investigación que carecen de financiación estable para las exigentes tareas de aislamiento y mantenimiento de los organismos, y la falta de compromiso institucional pone en riesgo su continuidad. </p> <p>Su mantenimiento es considerado, muchas veces, como ciencia básica, y los recursos que se le dedican suelen ser muy inferiores a los que recibe la ciencia aplicada. Sin embargo, es fácil intuir que la ciencia aplicada con estos microorganismos no tiene ningún recorrido sin la labor de las colecciones.</p> <p>Hoy contamos con un patrimonio de valor incalculable en dichas colecciones, y en ellas podría encontrarse la clave para afrontar muchos de los desafíos actuales y futuros. </p> <p>Con el fin de protegerlo, es indispensable un compromiso institucional firme que asegure no solo su conservación, sino también su desarrollo, sin depender de financiación ocasional o inestable. De lo contrario, quienes hoy toman decisiones podrían convertirse en los responsables de la “quema” de estas imprescindibles bibliotecas de Alejandría en pleno siglo XXI.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/270188/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Sergio Seoane Parra recibe fondos del Gobierno Vasco</span></em></p> La misión de las colecciones de cultivos microbianos es preservar y conocer la diversidad genética y ponerla a disposición de múltiples fines. Entre ellos podría encontrarse la clave para afrontar muchos de los desafíos actuales y futuros. Sergio Seoane Parra, Profesor Pleno de Ecología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/270587 2026-02-04T17:22:19Z 2026-02-04T17:22:19Z Estimulación del nervio vago para reducir el estrés: ¿de verdad funciona? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715923/original/file-20260203-66-tymf0b.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=7%2C0%2C6033%2C4022&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">La respiración profunda podría ser una manera indirecta de estimular el reino vago. </span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/woman-standing-outdoors-eyes-closed-hands-2708088601?trackingId=fec49639-3395-4daa-a505-2cf70d02e9e2&amp;listId=searchResults">DexonDee/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>¿Alguna vez se ha rascado el interior de la oreja y de repente ha sentido la necesidad de toser? Eso es que le ha dado a su nervio vago, el más largo de los nervios craneales, un pequeño empujón involuntario. En los últimos tiempos, los investigadores han estado explorando formas de estimularlo para influir en el sistema nervioso central. No es un interés infundado, ya que interviene en una amplia gama de <a href="https://physoc.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1113/expphysiol.2012.064543">funciones cerebrales y corporales</a>.</p> <p>Al mismo tiempo, se ha convertido en una estrella de las redes sociales, donde abundan los consejos para mejorar su función mediante métodos como el yoga, la atención plena o <em>mindfulness</em>, la exposición al agua fría y la técnica del <a href="https://www.instagram.com/reel/C9-go06tT71/?hl=es#:%7E:text=del%20%E2%80%9Chumming%E2%80%9D%3F-,Esta%20es%20una%20t%C3%A9cnica%20de%20respiraci%C3%B3n%20simple%20pero%20efectiva%20que,haces%20cuando%20tarareas%20una%20melod%C3%ADa."><em>humming</em></a> (emitir una especie de zumbido al exhalar el aire), que supuestamente alivian el estrés y la ansiedad. </p> <p>Pero para comprender lo que la estimulación del nervio vago puede y no puede hacer, primero debemos entender de qué estamos hablando.</p> <h2>Un maravilloso vagabundo</h2> <p>El <a href="https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/nervio-vago">nervio vago</a> recorre ambos lados del cuerpo desde el tronco cerebral hasta el tórax y el abdomen, donde se ramifica como un viejo roble hacia las vías respiratorias (de ahí la posible necesidad de toser cuando es estimulado), el corazón, los pulmones y el estómago. Su nombre proviene del latín <em>vagus</em>, que significa “errante”, porque, de forma literal, vaga por el cuerpo.</p> <figure class="align-right zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Representación anatómica del nervio vago" src="https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=687&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=687&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=687&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=864&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=864&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/715930/original/file-20260203-66-507znz.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=864&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Representación del nervio vago, que parte del cerebro y se ramifica por distintos órganos del cuerpo.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-illustration/vagus-nerve-innervates-stomach-regulating-digestion-2439127105?trackingId=382f24a3-45f3-4757-8f80-25ac8c25fed3&amp;listId=searchResults">Axel_Kock/Shutterstock</a></span> </figcaption> </figure> <p>Como parte importante del sistema nervioso parasimpático, ayuda a calmar el cuerpo después de una situación de estrés: cuando se activa, ralentiza el ritmo cardíaco, reduce la presión arterial y señala que es seguro dejar de pisar el acelerador (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Reacci%C3%B3n_de_lucha_o_huida">respuesta de “lucha o huida”</a>) y pasar a una velocidad de crucero más tranquila (descanso y digestión).</p> <p>Aunque parte de la información circula a través del nervio vago desde el cerebro al cuerpo, la mayoría del tráfico se dirige hacia arriba, transmitiendo al cerebro datos sobre la inflamación, la digestión y el estrés persistente. Esta comunicación bidireccional es importante y sirve principalmente para mantener la <a href="https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/homeostasis">homeostasis</a>, el proceso de autorregulación que mantiene la estabilidad en el interior de nuestro organismo.</p> <p>Pero si el nervio vago es en su mayor parte automático y trabaja intensamente entre bastidores, ¿por qué necesitaríamos “estimularlo” para corregir el estrés u otras dolencias psicológicas?</p> <h2>¿Cómo se puede estimular el nervio vago?</h2> <p>Mucho antes de que el nervio vago se convirtiera en objeto candente de estudio y suscitara debates <em>online</em>, los investigadores ya estaban explorando formas de estimularlo.</p> <p>Uno de los primeros intentos documentados se remonta a la década de 1880. En aquella época, se creía que la epilepsia se debía a un flujo sanguíneo excesivo al cerebro. Guiado por esta creencia, el neurólogo estadounidense Leornard J. Corning intentó reducir la actividad convulsiva mediante <a href="https://archive.org/details/101659668.nlm.nih.gov">la estimulación eléctrica del nervio vago</a>. Corning pretendía ralentizar el corazón y limitar el flujo sanguíneo cerebral aplicando breves pulsos en el cuello del paciente con una horquilla en forma de Y.</p> <p>Hoy en día, el nervio vago se puede estimular de dos maneras. La más directa es usar un <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295-articulo-papel-estimulacion-del-nervio-vago-S0213485319300805">dispositivo implantado</a>, similar a un marcapasos, que se coloca bajo la piel con pequeños cables envueltos alrededor del nervio. Dado que requiere cirugía, suele reservarse para casos de epilepsia grave o depresión clínica que no han respondido a los tratamientos convencionales.</p> <p>La mayoría de las investigaciones en curso se centran, en cambio, en técnicas no invasivas mediante dispositivos externos. Indoloras y fáciles de usar, estas herramientas han despertado un gran interés en el ámbito de la salud mental y otros trastornos neurológicos. Incluso se ha aprobado en Europa un tratamiento basado en ellas para tratar la cefalea en racimos y la migraña. </p> <p>Los resultados iniciales son prometedores, pero dispares: algunos metaanálisis informan de beneficios, como la reducción de la intensidad de la <a href="https://doi.org/10.3389/fneur.2023.1190062">migraña</a>, mientras que otros <a href="https://doi.org/10.1111/ner.13122">encuentran efectos más limitados o inconsistentes</a>.</p> <p>Es importante destacar que, aunque se sigue trabajando para comprender quiénes pueden beneficiarse de dicha estimulación, las investigaciones han demostrado que los dispositivos externos tienen un <a href="https://doi.org/10.1016/j.brs.2018.08.010">alto perfil de seguridad</a>, una de las razones por las que se han convertido en un área de investigación tan activa.</p> <h2>En busca del equilibrio</h2> <p>Además de sus aplicaciones consolidadas en epilepsia y depresión resistente, la estimulación del nervio vago se está investigando como una herramienta complementaria para tratar síntomas relacionados con el estrés y la regulación del sistema nervioso autónomo.</p> <p>El estrés es una parte inevitable de la vida cotidiana, pero cuando se vuelve crónico acarrea costes fisiológicos. <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5137920/">Su activación prolongada puede contribuir</a> a una amplia gama de problemas de salud mental y física, como la ansiedad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, el debilitamiento del sistema inmunitario y un deterioro general del bienestar mental.</p> <p>Esta es una de las razones por las que el nervio vago ha atraído tanta atención tanto en la medicina como en la cultura del bienestar: desempeña un papel fundamental en el restablecimiento del equilibrio autonómo. Al ralentizar el corazón y atenuar la respuesta de lucha o huida, ayuda a que el cuerpo vuelva a un estado más tranquilo y regulado.</p> <p>El interés está doblemente justificado. En primer lugar, la estimulación de nuestro protagonista afecta a la actividad de las regiones del cerebro fundamentales para la <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34332299">regulación emocional</a>, como la corteza prefrontal y las estructuras límbicas. En segundo lugar, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39996843/">puede influir en la liberación de sustancias químicas</a> como la noradrenalina, la serotonina y la acetilcolina, esenciales para el estado de ánimo, la atención, la estabilidad emocional y el control muscular.</p> <p>Aunque las pruebas de la reducción directa del estrés <a href="https://doi.org/10.3390/jpm10030119">parecen positivas</a>, hay que tener en cuenta que el estrés en sí mismo es difícil de cuantificar de forma fiable.</p> <h2>Estimulación del nervio vago y función cardiovascular</h2> <p>Otro aspecto a tener en cuenta es que el nervio vago actúa como el freno principal del corazón, contrarrestando la excitación simpática después del estrés.</p> <p>Los investigadores suelen utilizar la <a href="https://doi.org/10.1016/j.rccar.2019.01.006">variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC)</a> –la fluctuación natural en el tiempo entre los latidos del corazón– para indexar esta capacidad reguladora. Una VFC más alta suele reflejar un sistema autónomo más resistente y adaptable. Dado que el nervio vago contribuye a esta variación, la VFC se toma a veces como un indicador del “tono vagal”.</p> <p>Sin embargo, este parámetro está determinado por muchos factores, como el patrón respiratorio, la edad, la forma física y el estado emocional, por lo que su interpretación requiere precaución. Aun así, algunos hallazgos son prometedores. Un estudio reciente informó de que la estimulación del nervio vago mejoraba la regulación cardiovascular en personas con <a href="https://www.frontiersin.org/journals/neuroscience/articles/10.3389/fnins.2025.%201456662/full">trastorno de estrés postraumático</a>, aunque muchos otros ensayos solo muestran <a href="https://doi.org/10.1111/psyp.13933">efectos modestos o incluso nulos</a>.</p> <h2>Estimulación en casa, ¿funciona?</h2> <p>En cuanto a las prácticas citadas al principio del artículo, muchas no estimulan directa ni específicamente el nervio vago, pero sí activan de forma más general el sistema nervioso parasimpático. Por ello suelen describirse como formas de “reiniciar” el nervio vago y promover estados de calma. </p> <p>Este creciente interés público ha sido destacado en <a href="https://theconversation.com/our-vagus-nerves-help-us-rest-digest-and-restore-can-you-really-reset-them-to-feel-better-210469">artículos recientes</a> que explican cómo esos comportamientos pueden influir indirectamente en la actividad vagal, sin constituir una estimulación dirigida del nervio. Sin embargo, aún se desconoce si los efectos son equivalentes a los de la estimulación clínica del nervio vago. </p> <p>Dicho esto, prácticas cotidianas como la respiración lenta y profunda, el yoga y las técnicas de relajación son indudablemente eficaces para ayudar al cuerpo a desconectar, promover estados de calma y ofrecer un respiro frente a las exigencias constantes de la vida diaria.</p> <h2>Un director de orquesta</h2> <p>En definitiva, el nervio vago desempeña un papel central en el mantenimiento del equilibrio del cuerpo, vinculando el bienestar físico y emocional. Al igual que un director que guía una orquesta, ayuda a que los diferentes sistemas trabajen juntos en un ritmo compartido.</p> <p>La estimulación del nervio vago puede ser beneficiosa en determinados contextos clínicos. Al mismo tiempo, actividades cotidianas como la respiración controlada, la atención plena, el yoga y el sueño constante suelen tener una gran influencia en la regulación del estrés, ya que favorecen estas mismas vías de relajación.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/270587/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> El más largo de los nervios craneales es objeto de atención creciente por su capacidad de “ralentizar” el sistema nervioso cuando es estimulado. ¿Qué puede y no puede hacer? Hilmar Petur Sigurdsson, Postdoctoral research associate in neuroimaging and neurodegeneration, Universidad Miguel Hernández Ester Benzaquén Vallejos, Investigadora Postdoctoral de Neurociencias, Universidad Miguel Hernández Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274224 2026-02-04T17:21:24Z 2026-02-04T17:21:24Z ¿Qué significa que EE. UU. controle el petróleo de Venezuela para la lucha contra el cambio climático? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/716017/original/file-20260203-56-qotvvb.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C4896%2C3264&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Petrolero de la compañía estadounidense Chevron cerca de la Refinería Bajo Grande, en el lago Maracaibo, Venezuela.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/maracaibo-venezuela-20092025-oil-tankers-leased-2696488537">Jose Bula Urrutia/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Venezuela posee alrededor del <a href="https://www.eia.gov/international/analysis/country/VEN">17–19 % de las reservas probadas de petróleo del planeta</a>, más que otros países geoestratégicos como Arabia Saudí o Irán. Sin embargo, hoy en día produce cerca de un millón de barriles diarios, una cifra bastante marginal a escala global. </p> <p>Este contraste explica por qué la reciente <a href="https://theconversation.com/lo-que-era-una-operacion-contra-el-narcotrafico-en-el-caribe-acaba-con-la-captura-de-maduro-272665">intervención de Estados Unidos en Venezuela</a> y el anuncio de un control “indefinido” sobre sus ventas de petróleo ha despertado inquietud climática, especialmente porque coincide con la <a href="https://efe.com/mundo/2026-01-08/trump-retira-ee-uu-organizaciones/">salida de EE. UU. de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático</a> (IPCC, por sus siglas en inglés).</p> <p>La pregunta clave es sencilla, pero incómoda: ¿qué implica para el clima que el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero pase a controlar las mayores reservas de petróleo del mundo mientras se desentiende de la gobernanza climática internacional?</p> <h2>Un petróleo especialmente intensivo en emisiones</h2> <p>No todo el petróleo es igual desde el punto de vista climático. Gran parte del crudo venezolano, concentrado en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Faja_petrol%C3%ADfera_del_Orinoco">faja petrolífera del Orinoco</a> –una extensa zona ubicada al norte del río Orinoco y su desembocadura– es pesado y extrapesado. Esto significa que su extracción y refinado requieren más energía que los crudos ligeros y generan mayores emisiones por barril. Además, este <a href="https://www.theguardian.com/business/2026/jan/05/venezuelan-crude-oil-appeals-to-us-refineries">se procesaría en refinerías especializadas del Golfo de México, diseñadas para este tipo de petróleo</a>.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Mapa que muestra la faja petrolífera del Orinoco (en azul) y la cuenca oriental de Venezuela (en rojo)" src="https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=427&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=427&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=427&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=536&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=536&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/716021/original/file-20260203-76-fb5zh7.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=536&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Mapa que muestra la faja petrolífera del Orinoco (en azul) y la cuenca oriental de Venezuela (en rojo), una importante cuenca sedimentaria que contiene abundantes reservas de petróleo.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://pubs.usgs.gov/fs/2009/3028/pdf/FS09-3028.pdf">Servicio Geológico de Estados Unidos</a></span> </figcaption> </figure> <p>La ciencia explica por qué todo esto es preocupante desde el punto de vista climático. Diversos <a href="https://doi.org/10.1063/5.0183164">estudios</a> muestran que <a href="https://doi.org/10.1038/nclimate3347">las emisiones asociadas a la extracción de petróleo aumentan a medida que los yacimientos envejecen</a>, puesto que se necesitan técnicas cada vez más intensivas en energía para mantener la producción.</p> <p>Relanzar masivamente la producción venezolana, por tanto, no solo incrementaría el consumo de combustibles fósiles, sino que lo haría a través de uno de los tipos de crudo más contaminantes.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/por-que-a-donald-trump-le-fascina-el-petroleo-venezolano-272672">¿Por qué a Donald Trump le fascina el petróleo venezolano?</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Un giro político que choca con la ciencia climática</h2> <p>El contexto internacional amplifica estas implicaciones. En enero de 2026, la Administración estadounidense formalizó su retirada de la CMNUCC y del IPCC, rompiendo con el principal marco de coordinación científica y política frente al calentamiento global.</p> <p>Esta decisión contrasta abiertamente con el consenso científico. Según el último <a href="https://www.ipcc.ch/assessment-report/ar6/"><em>Informe de Síntesis</em> del IPCC</a>, parte del <em>Sexto Informe de Evaluación</em> (AR6) publicado en marzo de 2023, limitar el calentamiento global a una subida de 1,5 °C exige una reducción rápida y sostenida del uso de combustibles fósiles. </p> <p>En la misma línea, un <a href="https://doi.org/10.1038/s41467-023-41105-z">estudio</a> publicado recientemente en <em>Nature Communications</em> concluye que, en escenarios compatibles con ese objetivo, la producción mundial de petróleo debería reducirse entre un 62 % y un 70 % antes de 2050.</p> <p>Apostar por reconstruir y expandir la industria petrolera venezolana va, por tanto, en dirección opuesta a lo que recomienda la evidencia científica.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/cop30-los-intereses-petroleros-vuelven-a-bloquear-la-accion-climatica-pero-algunos-paises-buscan-alternativas-269531">COP30: los intereses petroleros vuelven a bloquear la acción climática, pero algunos países buscan alternativas</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Geopolítica versus acción climática</h2> <p>Desde un punto de vista geopolítico, el control del petróleo venezolano <a href="https://www.brookings.edu/articles/the-global-implications-of-the-us-military-operation-in-venezuela/">refuerza la influencia de EE. UU. en América Latina y limita el margen de actuación de China y Rusia</a>, aliados históricos de Caracas.</p> <p>A corto plazo, el impacto sobre el mercado petrolero mundial es limitado, ya que <a href="https://www.business-standard.com/world-news/us-capture-venezuela-maduro-global-oil-markets-impact-126010400358_1.html">reactivar la producción requerirá años de inversión y estabilidad política</a>.</p> <p>Sin embargo, a medio y largo plazo, el mensaje es claro: se refuerza un modelo energético fósil en un momento crítico. Los <a href="https://doi.org/10.5194/essd-17-2641-2025">indicadores más recientes</a> muestran que el calentamiento causado por el ser humano ya alcanza aproximadamente 1,22 °C y que el presupuesto de carbono –la cantidad de carbono que aún podemos quemar– compatible con mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C se agota rápidamente.</p> <h2>Implicaciones para la lucha contra el cambio climático</h2> <p>La combinación de ambos factores –control de grandes reservas de crudo pesado y retirada del multilateralismo climático– plantea tres riesgos principales:</p> <ul> <li><p>Aumento potencial de emisiones, tanto directas como indirectas, si se impulsa la producción a gran escala.</p></li> <li><p>Debilitamiento de la cooperación internacional en la lucha contra el calentamiento global, al quedar EE. UU. fuera de los principales foros climáticos.</p></li> <li><p>Lanzamiento de señales contradictorias al resto del mundo, que pueden frenar la ambición climática de otros países.</p></li> </ul> <p>El control estadounidense del petróleo venezolano es mucho más que un movimiento geopolítico. Representa un choque frontal entre la política energética fósil y la hoja de ruta que marca la ciencia climática. Cuando los informes científicos insisten en dejar gran parte de las reservas conocidas bajo tierra, poner en valor uno de los mayores yacimientos de crudo pesado del mundo supone un serio retroceso para los esfuerzos globales de mitigación.</p> <p>La gran incógnita no es solo cuánto petróleo podrá extraerse en Venezuela, sino qué capacidad tendrá la comunidad internacional para mantener el rumbo climático en un escenario cada vez más fragmentado.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274224/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Bárbara Polo Martín recibe fondos de Ramón Areces. Proyecto CIHP25S21774 Modelando la geohistoria para predecir el futuro de la resiliencia urbana: una propuesta metodológica para abordar los cambios temporales. Es voluntaria en la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico y en Think Tank AlterContacts </span></em></p><p class="fine-print"><em><span>Carlos Sánchez-García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Gran parte del crudo venezolano es pesado y extrapesado, lo que significa que su extracción y refinado requieren gran cantidad de energía y generan mayores emisiones por barril que los más ligeros. Bárbara Polo Martín, Profesora Ayudante Doctora en Geografía, Universidad Autónoma de Madrid Carlos Sánchez-García, Profesor Ayudante Doctor en Geografía, Universidad Autónoma de Madrid Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/272962 2026-02-04T17:21:10Z 2026-02-04T17:21:10Z La actual división del acuífero de Doñana está desfasada y agrava los problemas de gestión del agua <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715753/original/file-20260202-56-2iobif.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=5%2C0%2C4245%2C2830&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Colonia agrícola Monte Algaida, en el entorno de Doñana, en Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz, España</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/agricultural-settlement-mount-algaida-de-barrameda-1309343647">Joserpizarro/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Hasta la década de los 60 del siglo pasado, antes de que existiera el Parque Nacional de <a href="https://theconversation.com/topics/donana-67077">Doñana</a>, no se sabía que en esta zona existía una gran acuífero. Fue entonces cuando la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), junto con el Gobierno español, impulsaron estudios hidrogeológicos que permitieron comprobar la existencia de este importante acuífero, denominado Almonte-Marismas. </p> <p>A raíz de aquel descubrimiento, se desarrolló un proyecto público de transformación agraria, gracias al cual se perforaron cientos de sondeos profundos en zonas muy próximas al Parque Nacional de Doñana (creado en 1969). También se inició simultáneamente la perforación desordenada de sondeos por la iniciativa privada para el riego de fresas, muchos de ellos ilegalmente.</p> <h2>¿A dónde va el agua del acuífero?</h2> <p>El <a href="https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/web/Bloques_Tematicos/agencia_andaluza_agua/participacion/publicaciones/libro_donana_baja.pdf">acuífero Almonte-Marismas</a> se extiende desde las provincias de Sevilla y Cádiz, al este, hasta el estuario del río Tinto, junto a Huelva, al oeste. Es mucho más extenso que los ecosistemas de Doñana, que incluyen el parque nacional y el parque natural (este último creado en 1989). </p> <p>Los materiales que forman el acuífero son en su mayor parte arenas y gravas permeables, que en la zona de marismas están cubiertos por materiales arcillosos impermeables.</p> <p>El agua del acuífero proviene de la infiltración de parte del agua de la lluvia caída en la zona. Tras circular lentamente a través de los materiales permeables, las salidas del acuífero se producen por:</p> <ul> <li><p>Aportes de aguas subterráneas hacia los principales arroyos de la zona, especialmente al arroyo de La Rocina, sustentando un frondoso bosque en galería y zonas encharcadas permanentemente, incluso durante el verano.</p></li> <li><p>Surgencias de agua en el contacto entre las arcillas de la marisma y los materiales arenosos del entorno. Esta zona constituye un ecotono, es decir, un ecosistema de transición entre la marisma y las arenas, que mantiene una humedad permanente, muy importante para la fauna, gracias a los aportes de agua subterránea.</p></li> </ul> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Una zona con gran vegetación junto a un área de dunas de arena clara" src="https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714132/original/file-20260123-56-spa845.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Las surgencias de agua subterránea en el ecotono mantienen una humedad y abundante vegetación permanente durante el verano. En la imagen se muestra el contacto de arenas de dunas con las arcillas de marismas.</span> <span class="attribution"><span class="source">Manuel Olías</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <ul> <li><p>El acuífero también alimenta <a href="https://www.researchgate.net/publication/305303117_El_Sistema_de_Lagunas_Temporales_de_Donana_una_red_de_habitats_acuaticos_singulares">multitud de lagunas</a> con una gran variedad de condiciones y biodiversidad. Se estima que sólo en el parque nacional existen más de 3 000 en años húmedos. </p></li> <li><p>Donde el agua subterránea se encuentra a menos de 1 m de profundidad, las plantas producen su evapotranspiración, es decir, su paso a la atmósfera. En estas zonas se desarrolla una vegetación muy densa constituida por plantas higrófitas, muy sensibles a cambios del nivel freático –nivel que alcanza el agua en el subsuelo–.</p></li> <li><p>Por último, también se producen salidas hacia el mar en la zona costera.</p></li> </ul> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Una laguna de agua en un paisaje con plantas secas y árboles" src="https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714133/original/file-20260123-66-8eb36n.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">La laguna del Charco del Toro, situada a menos de 1 kilómetro de Matalascañas, está profundamente afectada por las extracciones de aguas subterráneas.</span> <span class="attribution"><span class="source">Pepe Prenda</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <h2>La división del acuífero</h2> <p>A efectos de gestión, el acuífero Almonte-Marismas está dividido en seis masas de aguas subterráneas: cinco (La Rocina, Almonte, Marismas, Marisma de Doñana y Manto Eólico Litoral de Doñana) pertenecen a la Demarcación Hidrográfica del Guadalquivir, que depende del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, y una (Condado) a la Demarcación del Tinto, Odiel y Piedras, gestionada por la Junta de Andalucía. </p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Mapa donde aparecen delimitados el acuífero Almonte-Marismas, las zonas protegidas de Doñana y la división del acuífero" src="https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=467&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=467&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=467&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=587&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=587&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/715912/original/file-20260203-66-a5fj7m.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=587&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">El acuífero Almonte-Marismas, con las zonas protegidas de Doñana y las masas de agua subterránea en las que está dividido.</span> <span class="attribution"><span class="source">Manuel Olías</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <p>Algunos de los límites entre estas masas de aguas subterráneas tienen un criterio hidrogeológico. Por ejemplo, la masa Marismas de Doñana corresponde a la zona de marismas del parque nacional donde afloran arcillas impermeables. </p> <p>Sin embargo, otros límites se deben a criterios administrativos. Así, el contacto entre las masas Manto Eólico Litoral y La Rocina corresponde al antiguo límite del Parque Natural de Doñana. Sin embargo, el parque natural se amplió hacia el norte en el año 2015, por lo que este límite ya no tiene ningún sentido.</p> <p>Tres de estas masas se consideran actualmente en mal estado cuantitativo por los importantes descensos causados por los bombeos, y otras dos están en mal estado químico por la contaminación del agua causada por los nitratos y pesticidas utilizadas en la agricultura.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/los-pesticidas-prohibidos-que-amenazan-a-las-aves-de-donana-201610">Los pesticidas prohibidos que amenazan a las aves de Doñana</a> </strong> </em> </p> <hr> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Tabla con el estado de las seis masas de agua en las que se divide el acuífero Almonte-Marismas. Cuatro están en mal estado" src="https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=155&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=155&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=155&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=195&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=195&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714135/original/file-20260123-56-1yq90n.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=195&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Estado de las masas de agua subterránea en las que se divide el acuífero Almonte-Marismas según el actual plan hidrológico.</span> <span class="attribution"><span class="source">Manuel Olías</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <h2>Impactos de las extracciones de agua</h2> <p>Los bombeos de aguas subterráneas en la zona de Doñana se destinan principalmente al riego de cultivos, aunque también existen extracciones menores, pero significativas, para el abastecimiento de agua potable a Matalascañas. </p> <p><a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s13157-023-01769-1">Los descensos</a> más importantes de los niveles freáticos se han producido en torno a las localidades de El Rocío y Villamanrique de la Condesa, donde se ha formado dos grandes conos de bombeo con descensos de hasta 20 m; en las cercanías de Matalascañas; y en la zona próxima a Mazagón. </p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Gráfico que muestra un descenso del nivel de las aguas subterráneas" src="https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=213&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=213&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=213&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=268&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=268&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/715889/original/file-20260203-56-gko3iv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=268&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Evolución de la profundidad del agua subterránea en un sondeo situado al sur de Villamanrique de la Condesa (Sevilla); en los años 70 el agua estaba a 5-6 m de profundidad y en la actualidad se encuentra a más de 25 m.</span> <span class="attribution"><span class="source">Manuel Olías</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <p>Las <a href="https://wwfes.awsassets.panda.org/downloads/wwf_ciencia-para-salvar-donana.pdf">consecuencias ecológicas</a> más graves de los descensos de las aguas subterráneas son los siguientes:</p> <ul> <li><p>La disminución de los aportes hacia los arroyos de la zona, que transportan menos agua hacia la marisma y se secan cada vez más frecuentemente. Esto provoca la desaparición de zonas encharcadas muy importantes para las aves acuáticas durante el verano.</p></li> <li><p>La disminución de salidas de agua subterránea a los ecotonos, que afecta especialmente al ecotono norte, entre Villamanrique y El Rocío.</p></li> <li><p>La afección a lagunas. Algunas de las más próximas a Matalascañas y los puntos de bombeo se han secado permanentemente mientras que otras cada vez tienen menos agua, afectando a su flora y fauna.</p></li> <li><p>La disminución de la vegetación higrófita en extensas zonas del parque.</p></li> </ul> <p>Además, se han producido importantes cambios en los flujos de aguas subterráneas. En un <a href="https://doi.org/10.1007/s10661-025-13965-z">estudio</a> publicado el pasado año, detectamos que parte de la zona de la cabecera de La Rocina donde el agua fluía naturalmente hacia el este, es decir, hacia el parque nacional, actualmente se dirige hacia el oeste debido a las extracciones en la masa de agua subterránea Condado. Es decir, los bombeos en la zona gestionada por la Junta de Andalucía están afectando a los recursos hídricos y ecosistemas de las masas de aguas gestionadas por la Confederación del Guadalquivir. Esto pone de manifiesto que las aguas subterráneas no “saben” de límites y es necesario mejorar la coordinación entre las instituciones implicadas para realizar una gestión global del conjunto del acuífero.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Esquema simplificado del cambio de la divisoria de aguas subterráneas debido a los bombeos en la masa de agua subterránea Condado" src="https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=470&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=470&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=470&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=590&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=590&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714141/original/file-20260123-56-jgni4o.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=590&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Esquema simplificado del cambio de la divisoria de aguas subterráneas debido a los bombeos en la masa de agua subterránea Condado.</span> <span class="attribution"><span class="source">Manuel Olías</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <h2>Cambio climático y desafíos futuros</h2> <p>El cambio climático está produciendo que cada vez llueva menos y de una forma más torrencial, junto con un aumento progresivo de la temperatura. Como consecuencia, todo apunta a que se producirá una importante disminución de la recarga al acuífero y descensos adicionales de los niveles de aguas subterráneas. Ello está agravando la situación de los ecosistemas de Doñana que dependen del agua.</p> <p>Ante esta complicada situación, a finales de 2023 la Junta de Andalucía y el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (del que depende la Confederación del Guadalquivir) firmaron <a href="https://efe.com/medio-ambiente/2023-11-27/donana-acuerdo-inversiones/">un pacto de inversión conjunta de 1 400 millones que busca conciliar la protección ambiental con el progreso socioeconómico</a>, y en el que se incluyen diferentes medidas para reducir las extracciones de aguas subterráneas en el entorno de Doñana. Es necesario implementar rápidamente esas medidas para mejorar la salud de los ecosistemas de Doñana.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/272962/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Manuel Olías recibe fondos de proyectos y contratos de investigación europeos, nacionales y regionales. </span></em></p> Las aguas subterráneas no “saben” de límites administrativos: es necesario mejorar la coordinación entre las instituciones para realizar una gestión global del acuífero Almonte-Marismas. Manuel Olías, Catedrático de Hidrología Superficial e Hidrogeología, Universidad de Huelva Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/272472 2026-02-04T17:20:58Z 2026-02-04T17:20:58Z El exceso de sal sigue llenando nuestras mesas: los alimentos procesados suspenden ante la OMS <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/716334/original/file-20260204-56-h00zs0.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C1%2C6816%2C4544&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Los embutidos son uno de los alimentos que más sal aportan a nuestra dieta.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/large-selection-sausages-meat-products-department-2595158211?trackingId=e6fdbdf7-cfdd-4ce6-91c6-5a103b52e6ea&amp;listId=searchResults">8th.creator/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Las calorías, el azúcar añadido, la grasa saturada o los <a href="https://theconversation.com/los-edulcorantes-entran-en-el-nutri-score-206355">edulcorantes</a> son componentes de los alimentos estrechamente relacionados con nuestra salud. Sin embargo, el que más <a href="https://www.thelancet.com/article/S0140-6736(19)30041-8/fulltext">vidas</a> se lleva por delante es el <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/sodium-reduction">sodio</a>: varios millones en todo el mundo cada año. A pesar de su impacto, sigue siendo un gran desconocido más allá del salero. ¿Por qué ocurre esto?</p> <h2>El reto de la OMS</h2> <p>Es cierto que el sodio es un mineral que necesitamos para <a href="https://www.msdmanuals.com/home/hormonal-and-metabolic-disorders/electrolyte-balance/overview-of-sodium-s-role-in-the-body">funciones</a> vitales como el impulso nervioso o el latido del corazón. Sin embargo, adaptando el refranero, podríamos decir que “lo poco gusta y lo mucho… mata”. Tomado en exceso, es el nutriente que peor nos sienta, principalmente porque consumimos el <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/sodium-reduction">doble</a> de lo <a href="https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/1b15f68f-3a65-4d84-b527-71b408079927/content">recomendado</a>, poniendo en jaque nuestro corazón y nuestros vasos sanguíneos.</p> <p>Habitualmente hablamos de sal (cloruro de sodio) porque es el componente con el que estamos más familiarizados y el que figura en el etiquetado de los alimentos procesados. Aunque hoy existe un gran movimiento social por la alimentación saludable, la sal sigue siendo la gran ignorada. Recibe poca atención y somos poco conscientes de su presencia, lo que tiene serias implicaciones para la salud.</p> <p>Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó en 2013 un reto ambicioso: reducir el consumo de sal en un 30 % para el año 2025. Los <a href="https://www.who.int/countries/">194 estados miembros</a> se comprometieron a ello con un objetivo claro: evitar millones de muertes prematuras y de casos nuevos de enfermedades cardiovasculares. A día de hoy, las noticias no son buenas: <a href="https://www.who.int/publications/i/item/9789240069985">ningún país ha cumplido</a> el objetivo.</p> <h2>Alimentos muy salados</h2> <p>Debemos tener en cuenta que, aunque la sal más conocida es la que añadimos al cocinar, la mayoría de la que ingerimos (alrededor del 75 %) proviene de los alimentos procesados. Por esta razón, la medida más eficaz para reducir su consumo es disminuir el contenido de sal en este tipo de alimentos.</p> <p>El pan, la carne procesada (charcutería, embutidos) y el queso son los alimentos que <a href="https://www.mdpi.com/2072-6643/11/10/2451">más sal aportan a nuestra dieta</a>. También son una fuente importante de sal los <a href="https://www.mdpi.com/2072-6643/13/10/3410">aperitivos o <em>snacks</em>, las salsas y las conservas</a>. Incluso productos dulces como <a href="https://theconversation.com/galletas-saludables-es-posible-252051">galletas</a>, bollería o barritas la contienen en cantidades significativas.</p> <h2>No ha habido reducción en España</h2> <p>A pesar de los compromisos internacionales, en España no existe una normativa amplia que limite la sal en los alimentos. La única <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2019-6994">regulación nacional</a>, de 2019, afecta en exclusiva al “pan común” (el que se consume en 24 horas), dejando fuera al industrial. Solo un <a href="https://www.boe.es/boe/dias/2025/04/16/pdfs/BOE-A-2025-7659.pdf">real decreto</a> reciente restringe la sal en alimentos que se ofertan en máquinas expendedoras y cafeterías de centros escolares, pero no hay más legislación al respecto.</p> <p>En 2017, el Gobierno puso en marcha un <a href="https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/PLAN_COLABORACION_2020.pdf">programa</a> para disminuir la cantidad de sal, azúcar y grasa en alimentos procesados. El acuerdo era voluntario y a él se adhirieron 20 asociaciones sectoriales que representaban a casi 400 empresas.</p> <p>Respecto a la sal, el objetivo era muy poco ambicioso (reducciones de apenas el 5-16 % en productos muy concretos) y dejaba fuera alimentos tan consumidos como el pan, el jamón o el queso. Además, al no utilizarse métodos estadísticos validados para su <a href="https://doi.org/10.1038/s41430-023-01357-w">evaluación</a>, no podemos saber con certeza si se cumplió.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/segun-un-estudio-comer-torreznos-podria-ser-saludable-como-se-explica-esto-233897">Según un estudio, comer torreznos podría ser saludable: ¿cómo se explica esto?</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Para arrojar luz sobre esta evolución, desde el equipo <a href="https://badali.umh.es/">BADALI</a> de la Universidad Miguel Hernández hemos estudiado <a href="https://doi.org/10.1007/s00394-025-03861-0">el contenido de sal en los alimentos procesados en España</a> desde 2017 hasta la actualidad. Utilizando métodos estadísticos validados, nuestras conclusiones son claras: no ha habido una reducción global en el contenido de sal.</p> <p>Los datos revelan contrastes llamativos: mientras que las galletas han bajado un 14 % su sal y los aperitivos un 10 %, la carne procesada tiene ahora hasta un 33 % más que hace unos años. Además, las conservas de verduras o legumbres, el queso, el pan blando industrial, los cereales de desayuno, las salsas, las tortitas, las tostadas y el pan tostado no han disminuido su contenido.</p> <h2>¿Qué podemos hacer cuando la voluntad escasea?</h2> <p>La experiencia nos dice que los acuerdos voluntarios no son efectivos. El ejemplo lo tenemos en el <a href="https://journals.lww.com/jhypertension/abstract/2023/11000/salt_intake,_blood_pressure_and_cardiovascular.6.aspx">Reino Unido</a>: a principios de los años 2000, un programa obligatorio logró reducir un 19 % la ingesta de sal, logrando un descenso real en la presión arterial y la mortalidad cardiovascular. Sin embargo, cuando el programa pasó a ser voluntario, el consumo volvió a subir.</p> <p>Como consumidores, tenemos mucho que decir. Es posible acostumbrar el paladar a menos sal en apenas unas semanas. La mejor opción siempre es centrar nuestra alimentación en alimentos naturales preparados en casa y añadir poca o ninguna cantidad de ese ingrediente en el cocinado.</p> <p>Si optamos por procesados, la clave estriba en revisar la etiqueta y elegir los que tengan menos sal. Como referencia, es recomendable buscar productos que no superen los 0,5 g de sal por cada 100 g o 100 ml. Y si no es posible, intentar que al menos no supere 1 g.</p> <p>En definitiva, el camino hacia una dieta con menos sal es un reto compartido que nace en nuestra mesa y se completa en el supermercado. Si bien reeducar nuestro paladar es un paso esencial, resulta fundamental un compromiso sólido de las instituciones y la industria para alcanzar las metas de salud. El fin último es sencillo pero vital: cuidar nuestro corazón.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/272472/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> Mientras que el 75% de la sal que ingerimos procede de los productos procesados, en España no existe una legislación efectiva que limite su contenido en este tipo de alimentos. Ana Belén Ropero Lara, Profesora Titular de Nutrición y Bromatología - Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición. Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández Fernando Borrás Rocher, Profesor Bioestadística Facultad Medicina, Universidad Miguel Hernández Manel C. Hadid Marta Beltrá García-Calvo, Profesora de Nutrición y Bromatología. Colaboradora del proyecto BADALI, web de Nutrición. Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/271278 2026-02-04T04:50:49Z 2026-02-04T04:50:49Z El gráfico que muestra la relación entre migración y economía en España <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715756/original/file-20260202-56-3v9nj5.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=318%2C0%2C3363%2C2242&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/construction-worker-wearing-yellow-hard-hat-2492762447">Sach336699/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Con el anuncio del Gobierno español de <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/resumenes/paginas/2026/270126-rueda-de-prensa-ministros.aspx">la regularización de inmigrantes</a> llegados al país antes del 31 de diciembre de 2025, vuelve una pregunta que parece sencilla pero que esconde una trampa lógica: ¿la gente emigra a España porque crece su economía, o crece la economía española por la llegada de inmigrantes?</p> <p>Para conseguir una respuesta, los datos históricos desde 1960 hasta 2025 ofrecen claves explicativas importantes. Cuando se cruzan los saldos migratorios netos (la diferencia entre el número de personas que entran y el número de personas que salen) con el crecimiento del PIB en seis décadas, vemos que la inmigración ha sido una consecuencia del ciclo económico, no su causa. Pero eso no significa que este fenómeno vaya a ser irrelevante para el futuro de la economía española.</p> <h2>Cuando eran los españoles los que se iban</h2> <p>Durante los años sesenta se vivió el <em>milagro económico español</em>. En un despegue económico espectacular, el PIB creció a tasas superiores al 7 % anual. Sin embargo, al observar los números migratorios de entonces, vemos que España no atraía inmigrantes. Al contrario, <a href="https://repositorioinstitucional.ceu.es/bitstreams/8af432e0-076f-38b8-e053-0100007fe1f5/download">eran los españoles quienes se iban</a>. Cientos de miles de españoles emigraban a Alemania, Suiza, Francia y Bélgica buscando mejores salarios y oportunidades.</p> <p>¿Por qué? Porque aunque la economía crecía, el crecimiento no se traducía en salarios competitivos a nivel europeo ni en suficientes empleos de calidad. Mientras la economía expandía el PIB, la población activa se contraía. Este patrón es la evidencia más clara de que la migración es una consecuencia de la situación relativa del país y de los ciclos económicos, no su motor. La gente no responde al PIB nacional promedio sino que responde a sus oportunidades personales.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=390&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=390&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=390&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=490&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=490&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/706236/original/file-20251203-56-bscq1d.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=490&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Crecimiento económico y migración en España 1960-2025.</span> <span class="attribution"><span class="source">1960-2022: Datos históricos basados en el Instituto Nacional de Estadística (INE). 2023 (Final): Datos finales publicados por el INE. 2024-2025 (Estimados): Proyecciones del INE para el Saldo Migratorio y previsiones de consenso (ej. Banco de España, FMI)</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/">CC BY-NC</a></span> </figcaption> </figure> <h2>El gran giro: de emigrantes a inmigrantes</h2> <p>El cambio de dirección llegó a finales de los noventa. Entre 1998 y 2007, España experimentó lo que podríamos llamar <a href="https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesSeriadas/DocumentosOcasionales/09/Fic/do0901.pdf">el <em>gran boom</em> económico</a>. El crecimiento fue robusto y prolongado. Fue entonces cuando los flujos migratorios se invirtieron de forma espectacular. El saldo migratorio neto (diferencia entre quien llega y quien se va) se disparó. A principios de los 2000, España registraba inmigrantes netos de entre 300 000 y 600 000 personas anuales. ¿La razón? La economía crecía, había demanda de trabajo en sectores como la construcción, la hostelería, los servicios. Los inmigrantes llegaban no porque alguien los trajera, sino porque sus redes informales –amigos, familiares– les comunicaban que en España había trabajo.</p> <p>Aquí es importante mencionar que en esos años hubo también cambios legislativos importantes. Entre 1991 y 2000, España realizó <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1991-14599">regularizaciones extraordinarias de trabajadores extranjeros</a> que ya estaban en el país de forma irregular. Los <a href="https://www.newtral.es/las-regularizaciones-extraordinarias-de-inmigrantes-que-ha-habido-en-espana/20240412/">procesos de regularización de principios de siglo</a>, asociados a <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2000-544">la Ley de Extranjería promulgada en el año 2000</a>, permitieron legalizar a centenares de miles de personas que ya vivían en España. Esto explica algunos de los picos tan pronunciados en las estadísticas oficiales de inmigración. Pero esos números reflejan, principalmente, la conversión de irregularidad a regularidad de una población que ya estaba aquí.</p> <h2>La crisis: cuando se invirtió el flujo</h2> <p>Luego llegó 2008 y la Gran Recesión. El PIB se desplomó con caídas de dos dígitos. El desempleo se multiplicó. Y los flujos migratorios se invirtieron de nuevo. Entre 2012 y 2014, <a href="https://www.funcas.es/wp-content/uploads/Migracion/Articulos/FUNCAS_PS/016art06.pdf">el saldo migratorio se volvió negativo</a>. Salía más gente de España que la que entraba. Decenas de miles de inmigrantes que habían llegado en los años de bonanza se iban, principalmente a sus países de origen o a otros países europeos. Al mismo tiempo, <a href="https://www.academia.edu/download/105242178/6079.pdf">españoles jóvenes emigraban</a> en busca de oportunidades que la crisis les había arrebatado.</p> <p>Este patrón no es anecdótico. Es la confirmación de que la inmigración responde a ciclos económicos reales. Cuando hay trabajo, llega gente. Cuando no lo hay, se va.</p> <h2>La recuperación y el dilema presente</h2> <p>A partir de 2015, la economía española se recuperó. Y con ella volvió la inmigración neta positiva. Desde entonces, el saldo migratorio ha registrado cifras cada vez más altas. En 2022-2023, España registró inmigrantes netos de entre 500 000 y 600 000 personas anuales.</p> <p>La pregunta política que esto ha generado es la que se plantea en redes: “¿Crece la economía porque vienen inmigrantes o vienen inmigrantes porque crece la economía?” Hay un germen de verdad en ambas proposiciones, pero la pregunta está mal formulada.</p> <p>Históricamente, la inmigración ha sido una consecuencia de oportunidades económicas, no su causa directa. Pero en <a href="https://www.researchgate.net/profile/Mercedes-Ayuso/publication/268215020_Natalidad_piramide_poblacional_y_movimientos_migratorios_en_Espana/links/54747d730cf29afed60f8278/Natalidad-piramide-poblacional-y-movimientos-migratorios-en-Espana.pdf">el contexto demográfico actual de España</a> –uno de los índices de natalidad más bajos de Europa, una población envejecida, una pirámide de edad invertida– la llegada de inmigrantes se ha vuelto estructuralmente necesaria. </p> <p>Expliquemos por qué.</p> <h2>Cuando la inmigración se vuelve necesaria</h2> <p>España tiene un grave problema demográfico. La tasa de natalidad es de las más bajas de la OCDE. <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm">Cada mujer española tiene, en promedio, 1,1 hijos</a>. Para <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7834459/#:%7E:text=PIP:%20La%20fecundidad%20de%20reemplazo%20es%20el,promedio%20de%202%2C1%20hijos%20por%20mujer%20.">mantener una población estable se necesitan 2,1</a>. Sin inmigración, la población activa de España –aquella que genera riqueza, paga impuestos y sostiene la Seguridad Social– comenzaría a contraerse en términos absolutos.</p> <p>Las consecuencias son claras. Menos población activa significa menos trabajadores cotizando a la Seguridad Social para sostener el sistema de pensiones de una población cada vez más envejecida. Significa menos demanda interna, menos consumo, menos actividad económica. El crecimiento económico de los países está directamente ligado a disponer de población en edad de trabajar. Y en España, sin inmigración neta positiva, esa población simplemente no existirá.</p> <p>Así pues, mientras que históricamente la inmigración fue una consecuencia de la prosperidad, hoy es una condición para mantenerla. La economía sigue atrayendo inmigrantes porque tiene oportunidades que ofrecer. Pero esos inmigrantes son ahora estructuralmente necesarios para que esas oportunidades sigan existiendo.</p> <h2>El verdadero indicador: cuándo preocuparse</h2> <p>Así que volvamos a la pregunta inicial, reformulada: ¿es la inmigración un motor o un barómetro de la economía?</p> <p>La respuesta es que es ambas cosas. Es un barómetro, porque responde sensiblemente a ciclos económicos. Eso queda demostrado en seis décadas de datos: cuando la economía funciona, llega gente; cuando se detiene, se van.</p> <p>Pero es también un motor porque, en el contexto actual, la población inmigrante es lo que permite que el crecimiento económico español sea sostenible a largo plazo. Sin esa reposición de la población activa, la espiral demográfica española sería inexorablemente peor.</p> <p>El verdadero indicador de alarma no es que lleguen muchos inmigrantes a España: es que dejen de llegar. Sí sería preocupante que el saldo migratorio neto se detuviera o cayera significativamente. No porque la inmigración sea “el problema” para España, sino porque sería la evidencia de que España ha dejado de ser atractiva para los trabajadores, nacionales o internacionales. Y eso sería un síntoma de una economía en deterioro terminal.</p> <h2>Conclusión: el debate necesario</h2> <p>España necesita un debate sobre inmigración que descanse en datos, no en creencias y estereotipos. Los números muestran que la inmigración es una consecuencia natural de ciclos económicos, ningún misterio. Pero también muestran que, en la España actual, esa inmigración es una necesidad demográfica y económica.</p> <p>Así que la pregunta correcta no debería ser si la inmigración causa o es causada por el crecimiento. La pregunta debería ser: ¿cómo gestionamos e integramos la inmigración de forma que sea beneficiosa para todos? Y antes que eso, ¿cómo mejoramos la cohesión social y la igualdad de oportunidades en un país que necesita a los inmigrantes, pero donde también viven millones de personas que sienten que se han quedado atrás?</p> <p>Esas son las preguntas que los números sugieren que la sociedad española se debería estar haciendo.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/271278/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Mar Rubio Varas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> La economía española sigue atrayendo inmigrantes porque tiene oportunidades que ofrecerles. Pero esos inmigrantes son ahora estructuralmente necesarios para que esas oportunidades sigan existiendo. Mar Rubio Varas, Catedrática de Historia e Instituciones Económicas, (UPNA). Investigadora del Institute for Advanced Research in Business and Economics (INARBE), Universidad Pública de Navarra Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273316 2026-02-04T04:50:06Z 2026-02-04T04:50:06Z La mente en modo ‘bajo consumo’: ¿para qué pensar si la IA ya lo hace? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715205/original/file-20260129-66-gxym8t.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C5999%2C3999&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Imagen de la primera termporada de _Pluribus_, de Vince Gilligan.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.apple.com/es/tv-pr/originals/pluribus/episodes-images/">Apple TV</a></span></figcaption></figure><p>Imaginemos que un día dejásemos de pensar. No porque alguien nos lo prohibiese ni porque fuésemos incapaces, sino porque ya no hiciese falta, porque existiese algo que decidiese por nosotros de forma más rápida, amable y peligrosamente convincente. Elegir se volvería innecesario; dudar, una pérdida de tiempo.</p> <p>Esta idea aparece en una serie popular reciente, <a href="https://tv.apple.com/us/show/pluribus/umc.cmc.37axgovs2yozlyh3c2cmwzlza?l=es"><em>Pluribus</em></a>, creada por Vince Gilligan, que plantea un mundo en el que <a href="https://youtu.be/lNfwe5hvEhU?si=bKi6Oko9QKL4xXPq">las decisiones individuales se diluyen en una especie de mente colectiva</a>. No como una amenaza violenta, sino como una solución cómoda y funcional.</p> <p>Algo muy parecido empieza a suceder con nuestra forma de pensar. La incorporación de la inteligencia artificial (IA) a la vida cotidiana no es solo un avance tecnológico que optimiza tareas. Es también una transformación profunda de los procesos mediante los cuales decidimos, razonamos y creamos. Así, la IA generativa comienza a ocupar un lugar ambiguo: es a la vez una herramienta poderosa y una muleta tentadora.</p> <p>Delegar en ella puede llevarnos antes a la meta, pero abre una pregunta más inquietante: ¿qué ocurre con nuestras capacidades cognitivas cuando dejamos de recorrer el camino? </p> <h2>El riesgo de pensar en modo de bajo esfuerzo</h2> <p>La ficción de Gilligan no presenta esta disolución como una elección consciente, sino como una irrupción súbita: una inteligencia ajena que se propaga y uniformiza el pensamiento. A partir de ese hecho, la duda deja de actuar como motor del pensar y el conflicto interior se apaga. La subjetividad no se anula por imposición, sino por sustitución.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Un hombre y una mujer hablan bajo un paraguas un día soleado." src="https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/715212/original/file-20260129-66-u36vw1.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Pocos seres humanos en <em>Pluribus</em> se consiguen ‘salvar’ de la mente conjunta.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.apple.com/es/tv-pr/originals/pluribus/episodes-images/">Apple TV</a></span> </figcaption> </figure> <p>En el plano de lo real, la neurociencia comienza a identificar un fenómeno inquietantemente similar bajo el concepto de <a href="https://www.stellamaris.edu.uy/revistapresencia/wp-content/uploads/2024/12/2-1.pdf">sedentarismo cognitivo</a>. La delegación sistemática de tareas cognitivas no solo amenaza nuestra autonomía y pensamiento crítico, sino que permite a la IA operar como una infraestructura que accede al inconsciente para condicionar el comportamiento. Resulta entonces imperativo <a href="https://doi.org/10.18172/redsye.6242">proteger los derechos del yo inconsciente</a>, una advertencia que resuena en numerosos estudios y críticas de la <a href="http://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602021000100318">literatura actual</a>. Esta preocupación no es solo teórica: la evidencia científica reciente aporta datos que la respaldan.</p> <p>Un <a href="https://www.media.mit.edu/publications/your-brain-on-chatgpt/">estudio del MIT Media Lab</a> ofrece una pista empírica sobre lo que ocurre cuando el pensamiento se delega por completo. Los participantes que confiaron íntegramente en herramientas de IA generativa para escribir mostraron una menor activación de las áreas cerebrales implicadas en la memoria y el razonamiento. El efecto más revelador fue conductual: la mayoría no logró recordar ni explicar el contenido que acababa de producir. Sin esfuerzo cognitivo, la información no se integra; simplemente pasa.</p> <p>El propio estudio pone estos resultados en perspectiva al compararlos con investigaciones previas sobre el <a href="https://doi.org/10.1097/JGP.0b013e3181953a02">uso de buscadores</a>. Buscar información obliga a leer, evaluar, descartar y tomar decisiones, un proceso que mantiene activa la mente y refuerza la sensación de autoría. Cuando ese recorrido desaparece y el resultado llega ya cerrado, no solo cambia lo que sabemos sino cómo aprendemos a pensar.</p> <h2>La trampa de la pereza metacognitiva</h2> <p>El problema, por tanto, no es solo el olvido de datos, sino una transformación más profunda en la forma de procesar la información. La literatura científica describe este fenómeno como pereza metacognitiva: la tendencia a delegar no solo la ejecución, sino también la planificación y el control del propio pensamiento.</p> <p>Un <a href="https://doi.org/10.1111/bjet.13544">estudio experimental</a>, publicado en el <em>British Journal of Educational Technology</em>, muestra con claridad esta paradoja. Los estudiantes que utilizaron ChatGPT obtuvieron mejores calificaciones en sus trabajos, pero no aprendieron más que quienes no lo usaron. El producto final mejora, pero la formación no progresa. La explicación apunta a una alteración del aprendizaje autorregulado (SRL): al recibir respuestas ya estructuradas, los sujetos reducen el esfuerzo de planificación y elaboración cognitiva, limitándose a una edición superficial.</p> <p>Desde una perspectiva sociológica, esta dinámica se refuerza con lo que Michael Gerlich denomina “descarga cognitiva” (<a href="https://doi.org/10.3390/soc15010006"><em>cognitive offloading</em></a>). A partir del análisis de 666 participantes, su estudio muestra una correlación clara: cuanto mayor es la delegación de tareas mentales en la IA, menor es el uso del pensamiento crítico. El riesgo, concluye Gerlich, no es que la tecnología piense por nosotros, sino que nos acostumbre a evitar el esfuerzo analítico necesario para evaluar la información de forma independiente.</p> <hr> <p><em><strong>¿Quiere recibir más artículos como este?</strong> <a href="https://theconversation.com/es/newsletters?promoted=suplemento-cultural-175">Suscríbase a Suplemento Cultural</a> y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.</em></p> <hr> <h2>No todo está perdido: diseñar fricciones deseables</h2> <p>La solución no es el rechazo, sino introducir intencionalmente <a href="https://doi.org/10.22201/fm.20075057e.2025.56.25743">fricciones deseables</a>: utilizar la IA para generar retos y contraejemplos que nos obliguen a cuestionar la información y a resistir la aceptación automática de los patrones que los algoritmos refuerzan. Estos patrones tienden a crear cámaras de eco y a homogeneizar opiniones, no porque la IA piense por sí misma, sino porque somos nosotros quienes la usamos de forma cómoda y confirmatoria.</p> <p>Para superar este riesgo, algunos estudios sobre <a href="https://nomadas.ucentral.edu.co/index.php/component/content/article/2642-lo-especulativo-y-la-invencion-de-futuros-posibles/lo-humano-y-lo-no-humano/1155-deus-ex-machina-inteligencia-artificial-frente-a-la-pluralidad-epistemica">epistemologías alternativas</a> proponen estrategias para diversificar y confrontar la producción de conocimiento frente a la tendencia de los algoritmos a homogeneizar el pensamiento. </p> <p>Desde esta perspectiva, resulta especialmente relevante la propuesta de <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s12152-019-09401-y">Lara y Deckers sobre la “mejora socrática”</a>. Su objetivo no es atribuir agencia moral a la tecnología, sino reintroducir la responsabilidad humana en la interacción. El riesgo no es que la máquina decida por nosotros, sino que dejemos de decidir al aceptar respuestas alineadas con la media o con aquello que confirma nuestra posición.</p> <p>La resistencia no consiste en oponerse a la tecnología, sino en cambiar nuestra forma de usarla. En lugar de pedirle a la IA una confirmación cómoda –como “explícame por qué esta medida política es positiva”–, que suele generar respuestas previsibles, resulta más útil interactuar de forma crítica. Por ejemplo, pedirle que analice supuestos implícitos, identifique contradicciones entre efectos sociales y valores defendidos, y formule objeciones o preguntas que nos hagan reconsiderar nuestra postura. Así, la IA no sustituye el juicio humano, sino que lo activa.</p> <h2>La soberanía de la individualidad</h2> <p>La estandarización algorítmica tiende a crear una <a href="https://medium.com/@wilmien.bos_74313/the-boredom-of-cultural-homogeneity-algorithms-and-ai-are-disrupting-authenticity-and-diversity-0b8fffa22afe">uniformidad digital</a> que deja de lado lo auténtico en favor de lo predecible. </p> <p>Si no reclamamos nuestra autonomía mental, corremos el riesgo de convertirnos en la versión simplificada de usuarios que la tecnología espera que seamos. El desafío no es competir con la capacidad de cálculo de la máquina, sino utilizarla de un modo que libere nuestra reflexión crítica, permitiendo que la eficiencia tecnológica enriquezca la experiencia humana sin reemplazar el pensamiento propio.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/273316/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Anita Feridouni Solimani no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> En ‘Pluribus’ (casi) toda la humanidad deja de pensar, porque ya no hace falta, porque algo lo hace por nosotros, y lo hace mejor. Como la IA. Anita Feridouni Solimani, Profesora y apoyo a la coordinación en el Departamento de Tecnologías de la Información y Comunicación Aplicadas a la Educación de la UNIR. Docente en Tecnologías Educativas y Competencias Digitales., UNIR - Universidad Internacional de La Rioja Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/272281 2026-02-04T04:49:25Z 2026-02-04T04:49:25Z ¿Los humanos somos la única especie en que las hembras se acicalan en el cortejo? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/712190/original/file-20260113-56-sgm34f.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C282%2C2880%2C1920&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Macho de lagarto “Spider-man” (_Agama mwanzae_). </span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://unsplash.com/es/fotos/lagarto-azul-y-rosa-2rh0mW33bGM">Lourdes Castro / Unsplash.</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span></figcaption></figure><p>Si consideramos la palabra “arreglarse” como “acicalarse” o “engalanarse”, es decir, adornar o complementar la propia apariencia para mejorarla de cara al cortejo, ni la melena del león, ni los colores de los machos de muchas aves, reptiles o anfibios son atributos que añadan ellos mismos, simplemente nacen con ellos y reciben el nombre de <a href="https://theconversation.com/demasiado-atractivo-para-triunfar-181978">ornamentos</a>. </p> <figure class="align-right zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=902&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=902&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=902&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1133&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1133&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714400/original/file-20260126-56-k7189u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1133&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Macho de ciervo rojo.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Asta_(anatom%C3%ADa)#/media/Archivo:Red_deer_stag_2009_denmark.jpg">Bill Ebbesen / Wikimedia Commons.</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span> </figcaption> </figure> <p>Es verdad que esta apariencia ha sido moldeada por la evolución a través de lo que Darwin definió como la <a href="https://theconversation.com/por-que-en-la-mayoria-de-especies-de-aves-los-machos-y-las-hembras-tienen-diferente-tamano-226935">teoría de la selección sexual</a> en 1871. Tanto la alimentación como el estado físico del individuo juegan un papel muy importante en el desarrollo y mantenimiento de estos atributos. Por ejemplo, en las astas de los ciervos, una buena dieta es crucial para que crezcan grandes y sanas y puedan competir por el acceso a las hembras. Sin embargo, ¿podríamos concluir que por tanto se “arreglan” más que las hembras? Yo diría que no.</p> <h2>Diferencias entre sexos</h2> <p>Este <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Dimorfismo_sexual">dimorfismo sexual</a> (diferencias físicas notables entre los sexos de una especie) responde generalmente a una competición durante el cortejo para ganar el acceso a la reproducción. Dicha competición no siempre implica un rasgo físico (ornamento o armamento) sino que también puede responder a una habilidad cognitiva (mental y comportamental). </p> <p>Esto queda patente, por ejemplo en determinadas aves y la complejidad de los nidos o <a href="https://www.youtube.com/watch?v=nWfyw51DQfU">bailes que realizan para el cortejo</a>. Otro ejemplo llamativo es del <a href="https://doi.org/10.1038/srep02106">pez globo japonés</a>, cuyos machos crean una estructura bajo el agua para que las hembras dejen sus huevos bajo su cuidado.</p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/ee3GIPoLe6c?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> <figcaption><span class="caption">El pez globo japonés crea una estructura bajo el agua para que la hembra deje sus huevos bajo su cuidado.</span></figcaption> </figure> <p>Sin embargo, parece que es más común que los machos compitan durante el cortejo. ¿Por qué? La razón está en la asimetría fundamental del sexo: los gametos femeninos (óvulos) son mucho más grandes, caros de producir y menos numerosos que los masculinos (espermatozoides). </p> <p>Esto lleva a lo que de forma general se denominó el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Bateman">principio de Bateman</a> (1948), según el cual las hembras suelen elegir mucho con quien aparearse y los machos compiten por el acceso a las hembras siendo más promiscuos. ¿Esto siempre es así? No.</p> <h2>Los machos compiten y las hembras eligen… no siempre</h2> <p>Hoy en día, sabemos que hay bastantes excepciones a este principio. Por ejemplo, se creyó durante bastante tiempo que muchas aves eran monógamas. Sin embargo hoy sabemos que, aunque alrededor del 80 % de las aves se consideran <a href="https://sierradebaza.org/noticias/21-03-notic9">monógamas sociales</a> –es decir, forman una pareja con un vínculo de larga duración para el cuidado de la puesta–, <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/mec.15259">en un 75 % de las especies, las hembras participan de cópulas externas</a>.</p> <p>Asimismo, hay casos en que son las hembras las que tienen que competir por el macho. Por ejemplo, en una especie de pez pipa (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Syngnathus_scovelli"><em>Syngnathus scovelli</em></a>), las hembras presentan unas rayas plateadas a lo largo del abdomen y, <a href="https://doi.org/10.1111/jeb.12487">en función de su número y longitud, son seleccionadas por los machos</a>, quienes incubarán y cuidarán a las crías. </p> <p>Por poner un último ejemplo más cercano a nosotros, se ha visto en primates no humanos que las hembras de monos capuchinos son las que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EuVrBjK53XE">tienen que llamar la atención del macho</a> dominante para que se aparee con ellas.</p> <p>Como explicaba el primatólogo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Frans_de_Waal">Frans de Waal</a> en su libro <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-diferentes/356855"><em>Diferentes. Lo que los primates nos enseñan sobre el género</em></a>, la idea general del apareamiento como liderado por machos (competición, jerarquía, dominancia, mayor impulso sexual) y hembras –incluidas las mujeres– con un papel más pasivo (selectivas, menos impulso sexual, más monógamas) encajaba demasiado bien en los prejuicios culturales que los humanos llevamos siglos albergando.</p> <h2>Mujeres y hombres no somos tan diferentes</h2> <p>Así que, volviendo a nuestra especie, podemos preguntarnos si somos las hembras las que se arreglan más que los machos. Pues yo diría que tampoco. </p> <p>Estudios recientes demuestran que o bien <a href="https://doi.org/10.3390/ijerph19073842">no hay diferencias entre hombres y mujeres</a> o la diferencia en el tiempo empleado en estos comportamientos –maquillarse o usar otros cosméticos, arreglarse el cabello, vestirse con estilo, cuidar la higiene corporal y hacer ejercicio o seguir una dieta específica con el propósito específico de mejorar el atractivo físico– es solo ligeramente superior de media en las mujeres (<a href="https://doi.org/10.1016/j.evolhumbehav.2022.08.003">4 horas al día frente a 3,6 horas al día de los hombres</a>). </p> <p>Un dato curioso de <a href="https://doi.org/10.1016/j.evolhumbehav.2022.08.003">este último estudio realizado con 93 158 participantes humanos en 93 países</a> fue que uno de los indicadores más fiables de los comportamientos que aumentan el atractivo fue el uso de las redes sociales, dejando claro el alto impacto que el medio social y cultural tiene en nuestro comportamiento, por encima de otros como el género.</p> <p>Y es que los humanos compartimos muchas más cosas con el resto de los animales de las que pensamos, y ni ellos están tan alejados, ni nosotros somos tan únicos. Ojalá que todo esto nos sirva para tener un comportamiento más empático y respetuoso no solo entre nosotros mismos, sino con el planeta y el resto de los seres que habitan con nosotros.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/272281/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Gloria Fernández Lázaro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> La creencia de que el cortejo y el apareamiento están liderados por el macho, con las hembras, incluidas las mujeres, con un papel más pasivo encajaba demasiado bien en los prejuicios culturales que los humanos llevamos siglos albergando. Gloria Fernández Lázaro, Profesor e investigador en Comportamiento animal y Psicología comparada, Universidad Autónoma de Madrid Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273249 2026-02-04T04:48:41Z 2026-02-04T04:48:41Z Drones acuáticos para cuidar los ríos de Sevilla <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/713126/original/file-20260119-56-c1hjnf.JPG?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=207%2C0%2C3585%2C2390&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Vehículos autónomos de superficie en el lago del Alamillo (Sevilla).</span> <span class="attribution"><span class="source">ACE-TI. Universidad de Sevilla.</span></span></figcaption></figure><p>Los ríos son las arterias de nuestras ciudades. En Sevilla, el río Guadalquivir, sus embalses y afluentes no solo dibujan el paisaje de Andalucía, sino que sostienen un complejo y riquísimo ecosistema. Además, son la fuente del recurso más fundamental en una tierra de perenne sequía: el agua.</p> <p>En un contexto de <a href="https://theconversation.com/el-grito-de-socorro-de-los-rios-asfixiados-y-convertidos-en-canales-de-desague-155785">crisis climática y desatención de los recursos hidrológicos</a>, surge el concepto de <a href="https://bluecitynetwork.org/"><em>Blue Cities</em></a>: urbes que integran sus recursos hídricos no solo como elementos paisajísticos. </p> <p>La clave está en considerar el agua una <a href="https://www.urban-initiative.eu/innovative-actions-greening-cities">infraestructura crítica que debe ser monitorizada, protegida y gestionada con inteligencia</a>. Para lograr esta simbiosis entre urbanismo y naturaleza, la ciencia está recurriendo a aliados inusuales: robots autónomos para velar por un ecosistema saludable.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=461&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=461&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=461&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=579&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=579&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/713117/original/file-20260119-56-vpjb42.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=579&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Vehículos autónomos de superficie en el río Guadaira (Sevilla).</span> <span class="attribution"><span class="source">ACE-TI. Universidad de Sevilla.</span></span> </figcaption> </figure> <h2>Vigilantes autónomos</h2> <p>Tradicionalmente, la robótica se asocia a entornos industriales controlados, lejos del barro de un río. Sin embargo, su verdadera utilidad social emerge cuando se pone al servicio de la sostenibilidad. </p> <p>Investigadores del <a href="https://aceti.us.es">grupo ACE-TI de la Universidad de Sevilla</a> han desarrollado un sistema que permite trasladar la precisión de un laboratorio al corazón del cauce fluvial mediante <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Veh%C3%ADculo_de_superficie_no_tripulado">Vehículos Autónomos de Superficie</a> (ASV, por sus siglas en inglés). Nuestros “drones acuáticos” son unas plataformas ligeras y silenciosas que no alteran el entorno que estudian, ni requieren la compleja logística de las embarcaciones motorizadas.</p> <p>Se despliegan en menos de 10 minutos y operan de forma autónoma durante jornadas de hasta 8 horas. Gracias a su conectividad, no solo siguen una ruta, sino que calculan modelos de contaminación continuamente mientras navegan. </p> <p>Esta capacidad de procesamiento permite a los drones decidir de forma inteligente sus propios puntos de monitorización: si el sistema detecta una anomalía en tiempo real, el robot prioriza esa zona para realizar un análisis más exhaustivo.</p> <p>Así, pasamos de una vigilancia reactiva a una proactiva y podemos construir un escudo tecnológico que protege nuestra biodiversidad basándose en evidencias científicas inmediatas.</p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/Ctiq07wkEUE?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> <figcaption><span class="caption">Demostración de las capacidades de monitorización de los dos vehículos probados en el Río Guadaira (Sevilla).</span></figcaption> </figure> <h2>Cómo enseñar a navegar a un robot</h2> <p>Para que un ASV sea realmente autónomo, no basta con darle un mapa y unos sensores. También debe aprender a “moverse” por el río para poder usarlos. </p> <p>Aquí es donde entra en juego una de las ramas más fascinantes de la inteligencia artificial (IA): el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Aprendizaje_por_refuerzo">aprendizaje por refuerzo</a>. El concepto fue popularizado por Google Deep Mind en su <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/AlphaGo_versus_Lee_Sedol">famosa victoria contra el maestro de Go Lee Seedol, en 2016</a>. Explicado de forma sencilla, es un proceso muy similar a cómo entrenamos a una mascota o cómo un niño aprende a caminar, mediante el ensayo y el error. </p> <p>En lugar de programar al robot con miles de reglas rígidas –como “acércate siempre a valores de máxima turbidez del agua”–, se le da un objetivo y un sistema de “recompensas”. Cuando el dron toma una decisión que lo acerca a una zona de interés hidrológico, el sistema recibe una puntuación positiva. Si choca o se desvía, recibe una negativa. </p> <p>Tras miles de simulaciones, el dron “entiende” por sí mismo cuál es la mejor manera de tomar muestras. No sigue órdenes ciegas. De esta manera, desarrolla la capacidad de adaptarse a las condiciones cambiantes de un río. </p> <p>Se pueden optimizar, así, las rutas para ahorrar energía, capturar mejor la contaminación o asegurarse de que se han repasado bien las zonas importantes.</p> <p>Este proceso de aprendizaje basado en IA supone un avance en sistemas que son capaces de aprender del entorno. Cuando el entorno cambia (por ejemplo, porque ha llovido o porque sus aguas se han enturbiado), estos drones cambian su comportamiento en consecuencia. </p> <p>La clave del éxito está, como siempre en la IA, en los datos. Cuantas más experiencias reales tienen, mejor “patrullan” los vehículos. El tiempo los hará más eficientes en su tarea.</p> <h2>Hacia el diagnóstico personalizado</h2> <p>Para lograr el diagnóstico de un río, cada dron opera como un laboratorio móvil equipado con dos herramientas: sensores de calidad del agua y una cámara de visión 3D. </p> <p>La sonda analiza las propiedades invisibles del agua –como la conductividad (que revela posibles vertidos), la turbidez, el pH y la temperatura–. Esta sonda puede cambiarse por cualquier otro instrumento que mida otros parámetros relevantes. Por ejemplo, en un entorno marino, podría sustituirse por un sensor de hidrocarburos disueltos.</p> <p>La cámara de visión 3D, por su parte, escanea la superficie y es capaz de mapear el río. Su uso en la monitorización ambiental es fundamental para la detección de otro monstruo de la contaminación acuática: <a href="https://theconversation.com/como-acaban-los-plasticos-de-la-agricultura-en-las-profundidades-del-mediterraneo-269153">los residuos plásticos superficiales</a>. Gracias a un algoritmo basado en <a href="https://theconversation.com/como-ven-las-maquinas-158576">redes neuronales</a>, los vehículos “ven” la basura en 3D y son capaces de geolocalizarla con gran precisión.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=179&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=179&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=179&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=225&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=225&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/713139/original/file-20260119-56-ieu3q4.gif?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=225&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Proceso de identificación de basura plástica superficial en el lago del Alamillo (Sevilla) mediante algoritmos de inteligencia artificial.</span> <span class="attribution"><span class="source">ACE-TI. Universidad de Sevilla.</span></span> </figcaption> </figure> <p>El verdadero hito científico ocurre al integrar ambas fuentes mediante modelos de procesamiento de datos. Estas mediciones puntuales se transforman en un mapa de alta definición que permite visualizar la salud del cauce con precisión centimétrica.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=211&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=211&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=211&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=265&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=265&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/713128/original/file-20260119-56-hd74gv.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=265&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Mapas de conductividad del agua resultado de una campaña de patrullaje con dos drones acuáticos en el lago del Alamillo y el río Guadaíra.</span> <span class="attribution"><span class="source">ACE-TI. Universidad de Sevilla.</span></span> </figcaption> </figure> <h2>Retos para el futuro</h2> <p>A pesar de los avances, el camino hacia una integración total de estas tecnologías no está exento de desafíos. El reto no es solo perfeccionar los algoritmos, sino lograr que esta tecnología se convierta en una infraestructura cotidiana y accesible. </p> <p>Para que Sevilla sea una verdadera <em>Blue City</em>, debemos escalar estos proyectos piloto a sistemas permanentes de vigilancia que colaboren estrechamente con las instituciones públicas. </p> <p>Al final, el propósito de una robótica más humana no es desplazar nuestra relación con el entorno, sino amplificar nuestra capacidad de protegerlo. El uso de la inteligencia artificial para la sostenibilidad nos demuestra que la técnica, cuando tiene un propósito ético y ambiental, es la mejor herramienta para garantizar que nuestros ríos sigan siendo el corazón vivo y saludable de la tierra.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/273249/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Samuel Yanes Luis recibe fondos para investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para el proyecto &quot;Predicción y Planificación de Flotas Heterogéneas de Vehículos Autónomos para la Detección, Seguimiento y Contención de Contaminantes en Recursos Hídricos (PID2024-158365OB-C21)&quot;.</span></em></p> Drones acuáticos equipados con inteligencia artificial es la nueva solución desarrollada por investigadores españoles para vigilar la salud de ríos y lagos de Andalucía. Samuel Yanes Luis, Doctor y profesor de Electrónica, Universidad de Sevilla Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/271051 2026-02-04T04:48:00Z 2026-02-04T04:48:00Z Ni buenos ni obedientes: la literatura infantil más allá de la moraleja <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715214/original/file-20260129-66-yfkf8a.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C7%2C1280%2C853&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Ilustración de _Alicia en el País de las Maravillas_ en una edición de 1890.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:John_Tenniel_-_Illustration_from_The_Nursery_Alice_(1890)_-_c03757_07.jpg">Wikimedia Commons</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span></figcaption></figure><p>Ya en su <a href="https://www.catedra.com/libro/clasicos-linceo/arte-poetica-horacio-9788437630601/"><em>Arte poética</em></a>, Horacio se hacía una pregunta que sigue resonando dos mil años después: ¿es mejor el autor que enseña o el que entretiene? Su respuesta fue, como suele ocurrir con los clásicos, una invitación al equilibrio: mezclar lo útil con lo agradable, deleitar e instruir al lector al mismo tiempo.</p> <p>Pero ¿qué significa exactamente “instruir al lector”? El concepto es escurridizo. Hoy, más que sermones y moralinas disfrazados de historias, un lector competente busca obras estéticamente complejas, libros que lo desafíen, textos que pongan en juego voces y puntos de vista diferentes y de cuya lectura se pueda extraer una interpretación nueva, que no tiene por qué corresponder con aquella que imaginó el autor. </p> <h2>¿Estética o pedagogía?</h2> <p>La cuestión se vuelve más complicada si miramos a la literatura infantil. El experto español <a href="https://www.todostuslibros.com/libros/teoria-de-la-literatura-infantil_978-84-271-1701-3#synopsis">Juan Cervera</a> advertía en los años noventa de que, en ella, la finalidad estética debía prevalecer sobre la pedagógica, en contra de aquella victoriana tradición moralizante que convirtió los libros infantiles en manuales de comportamiento acordes con los valores socialmente correctos: recompensas por la obediencia, castigos por la rebeldía, fantasía e imaginación contenidas y emociones bajo llave. </p> <p>La escritora argentina <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Graciela_Montes">Graciela Montes</a> denunciaba en <a href="https://eternacadencia.com.ar/blog/graciela-montes-quot-en-un-momento-senti-que-ya-era-suficiente-quot-">una entrevista reciente</a> los peligros de la rigidez pedagógica en la literatura infantil. En su opinión, ningún lector debe ser llevado “de las orejas”, sino que debe mantener su capacidad crítica y su distancia interpretativa. Esta visión defiende la autonomía del niño como lector, al que se le debe reconocer la capacidad de construir significados sin necesidad de que el texto le dicte cómo debe pensar o comportarse.</p> <h2>Enseñar a ser buenos</h2> <p>De ahí que nos planteemos si seguimos creyendo que los libros para niños deben enseñar a “ser buenos” más que a pensar, o cargar su literatura con lecciones prefabricadas que ahogan el asombro, con fórmulas del tipo “hay que ser bueno” o “no deben decirse mentiras”, que clausuran el texto literario imponiendo una única lectura posible. </p> <p>En su meritoria obra <a href="https://www.todostuslibros.com/libros/construir-lectores_978-84-19693-70-9"><em>Construir lectores</em></a>, el escritor y crítico literario Vicente Luis Mora señala que la literatura infantil y juvenil “parece a veces un recetario de autoayuda, o alter-ayuda, más programático que artístico”. </p> <h2>Enseñar cómo es la vida</h2> <p>Más allá de las obras que intentan insertar al niño en parámetros morales rígidos, donde los buenos son inocentes y cándidos y los villanos son indudablemente malos, podemos reivindicar otro tipo de textos en los que el niño se enfrente con el sinsentido de la vida. </p> <p>En lugar de mensajes del tipo “no hay que mentir” o “debemos compartir”, podemos ofrecer al lector infantil extraer sus conclusiones y su propia visión del mundo con una literatura que no proponga ya soluciones sencillas, sino que permita la experiencia del conflicto y la ambigüedad. Una literatura que le ofrezca una enseñanza vital. </p> <p>Existen obras canónicas de la literatura infantil que deliberadamente rechazan la moraleja explícita, y precisamente por ello se han convertido en clásicos que resisten el paso del tiempo.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/como-aprovechar-la-fascinacion-de-los-ninos-por-las-historias-para-convertirlos-en-lectores-181798">Cómo aprovechar la fascinación de los niños por las historias para convertirlos en lectores</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Tom Sawyer y ‘Huck’ Finn: ¿ausencia moral o libertad?</h2> <p>Ahí está <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mark_Twain">Samuel Langhorne Clemens</a>, más conocido como Mark Twain, autor de <em>Las aventuras de Tom Sawyer</em> (1876) y <em>Las aventuras de Huckleberry Finn</em> (1885). Frente a la literatura moralizante del siglo XIX, y sus ejemplos y castigos edificantes, Twain abrió paso a un realismo vibrante y contradictorio. </p> <p>En su universo, los niños mienten, dudan, se rebelan y descubren la libertad con todo su peso y su vértigo. La infancia, en sus manos, deja de ser un símbolo de inocencia para convertirse en un territorio de aprendizaje moral, un espejo donde cualquier lector –niño o adulto– puede reconocerse y encontrar el reflejo de su propia búsqueda.</p> <p>No todos los escritores del momento vieron con buenos ojos aquel retrato irreverente de la infancia. Algunos, más atentos a la moral y las buenas costumbres que al pulso de la vida, contemplaron alarmados las historias de Twain. </p> <p>La propia Louise May Alcott –la célebre autora de <em>Mujercitas</em>– <a href="https://puz.unizar.es/1833-historia-portatil-de-la-literatura-infantil-y-juvenil.html">llegó a escribir en la prensa</a> que, si Samuel Clemens no tenía nada mejor que ofrecer a los jóvenes de “mente limpia”, sería preferible que dejara de escribir para ellos, juicio que resonó poco después entre los muros de la Biblioteca de Concord, donde las obras de Twain fueron vetadas. Parece claro que la rebeldía de sus personajes resultó demasiado incómoda para los guardianes de la virtud.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/las-matematicas-desde-el-pais-de-las-maravillas-a-la-inteligencia-artificial-268522">Las matemáticas, desde el País de las Maravillas a la inteligencia artificial</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>El sinsentido subversivo de ‘Alicia’</h2> <p>El ejemplo más luminoso –y también el más subversivo– de una literatura infantil que se niega a obedecer las normas morales es, sin duda, <a href="https://www.catedra.com/libro/letras-universales/alicia-en-el-pais-de-las-maravillas-a-traves-del-espejo-y-lo-que-alicia-encontro-alli-lewis-carroll-9788437610924/"><em>Alicia en el País de las Maravillas</em></a>, escrita en 1865 por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lewis_Carroll">Lewis Carroll</a>. Su libro es una fiesta del <em>nonsense</em> o sinsentido, ese territorio donde el lenguaje pierde su rigidez y la lógica adulta se derrumba con elegancia. </p> <p>Cuando la Duquesa asegura que “todo tiene una moraleja, solo hace falta encontrarla”, Carroll no predica; se burla, con ingenio, de la obsesión victoriana por buscar lecciones en cada relato. Pues justamente “la moral” de <em>Alicia</em> es que no hay moral alguna: es un juego verbal, una fantasía que permite experimentar con las palabras y cuestionar, entre líneas, el rígido sistema educativo británico sin caer en la ofensiva del didactismo directo. </p> <p>En ese mundo del revés, aunque no haya Demogorgon como el de <em>Stranger Things</em>, todos los adultos con los que Alicia se encuentra están irremediablemente locos, tambaleándose así la idea misma de autoridad. El sinsentido se revela entonces como un umbral hacia la libertad, un espacio donde niños y adultos pueden explorar el absurdo para entender mejor su propio mundo. </p> <p>Y, al final, el asombroso universo de <em>Alicia</em> nos recuerda que el lenguaje no solo describe la realidad: también la domina. Lo sabe bien Humpty Dumpty, en <a href="https://nordicalibros.com/product/alicia-a-traves-del-espejo-2025/"><em>Alicia a través del espejo</em></a> –una formidable segunda parte–, cuando reduce toda la cuestión del sentido a un único problema esencial: quién tiene el poder de decir qué significan las palabras. </p> <h2>Confiar en los niños</h2> <p>Entendamos, entonces, que al reivindicar una literatura infantil no moral, estamos confiando en que los niños y las niñas, como lectores, poseen capacidades interpretativas sofisticadas, y no necesitan que cada texto les diga qué pensar o cómo comportarse. </p> <p>La literatura infantil alcanza su máximo potencial cuando funciona como lo que es, un arte, y no como un instrumento pedagógico. No necesita ser moral para ser valiosa; necesita ser honesta, imaginativa y respetuosa con la inteligencia de sus lectores.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/271051/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Claudio Moyano Arellano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> La literatura infantil no debe ser más ni menos “aleccionadora” que la adulta. Clásicos como Alicia o Huckleberry Finn demuestran que, cuanto más complejo el mensaje, más rica es la experiencia de leer. Claudio Moyano Arellano, Profesor Ayudante Doctor en Didáctica de la Lengua y la Literatura, Universidad de Valladolid Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273033 2026-02-04T04:47:07Z 2026-02-04T04:47:07Z La bicicleta es un medicamento urbano: es hora de tenerlo en cuenta al diseñar nuestras ciudades <p>Durante décadas moverse por la ciudad se ha entendido como un problema de tráfico, tiempo y eficiencia. La nueva <a href="https://www.boe.es/eli/es/l/2025/12/03/9/con">Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible</a>, en vigor desde el 5 de diciembre de 2025, introduce un interesante cambio de mirada. Plantea un enfoque poco habitual en las políticas de movilidad: tratar los desplazamientos urbanos como una cuestión de salud pública.</p> <p>Así, caminar y pedalear pasan a formar parte de una estrategia colectiva de prevención. En este marco, la bicicleta deja de ser ocio o activismo: se convierte en un <em>medicamento urbano</em>, capaz de reducir la mortalidad, prevenir enfermedades y transformar el entorno de las ciudades. </p> <p>Como consecuencia, pedalear ya no constituye solo una elección individual: es una intervención sanitaria con efectos colectivos medibles.</p> <p>Lo novedoso no es que la bicicleta sea saludable, <a href="https://theconversation.com/pedalear-para-ir-al-trabajo-podria-salvar-vidas-157127">algo ya bien conocido y estudiado</a>. Lo nuevo es que una ley estatal asuma su papel como herramienta de salud pública, esté integrada en la vida diaria y con un impacto poblacional.</p> <h2>¿Por qué la bicicleta es como un ‘medicamento’?</h2> <p>La eficacia de la bicicleta reside en una doble acción. Actúa de forma simultánea sobre dos de los principales de agentes de la mortalidad evitable en las ciudades: la exposición a la contaminación atmosférica y la inactividad física. </p> <p>La <a href="https://www.eea.europa.eu/publications/air-quality-in-europe-2022">Agencia Europea de Medio Ambiente</a> recuerda que la exposición a partículas finas PM2.5 se asocia cada año con alrededor de 23 000 muertes prematuras. A ellas se suman 6 800 atribuibles al dióxido de nitrógeno y 1 800 al ozono troposférico, contaminantes estrechamente ligados al tráfico rodado.</p> <p>Este impacto se agrava con un modelo de movilidad centrado en el coche, que aumenta la contaminación y reduce la actividad física. Esto favorece el sedentarismo y eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.</p> <p>La <a href="https://www.who.int/publications/i/item/9789240015128">Organizacion Mundial de la Salud</a> subraya que caminar al menos 30 minutos al día o pedalear unos 20 minutos diarios reduce el riesgo de mortalidad general y cardiovascular en torno a un 10 %. En el caso de la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer, la reducción puede alcanzar el 30 %.</p> <h2>La importancia del diseño urbano</h2> <p>Convertir la bicicleta en una herramienta de salud publica exige diseñar ciudades donde pedalear sea seguro y viable. Para ello, la infraestructura protegida es determinante: circular por ciclovías segregadas <a href="https://doi.org/10.2105/AJPH.2012.300762">se asocia con un riesgo de lesión hasta nueve veces menor que hacerlo en vías sin infraestructura ciclista</a>.</p> <p>En los <em>rankings</em> internacionales, como el <a href="https://copenhagenizeindex.eu/">Copenhagenize Index</a>, las posiciones en cabeza de ciudades amigas de la bicicleta están dominadas por urbes como Copenhague, Ámsterdam, Utrecht, París y Viena.</p> <p>En <a href="https://www.cycling-embassy.dk/copenhagen-bicycle-account/">Copenhague</a>, la bicicleta forma parte de la movilidad cotidiana desde hace décadas. Alrededor del 49 % de los desplazamientos al trabajo o a centros educativos <a href="https://www.cycling-embassy.dk/copenhagen-bicycle-account/">se realizan pedaleando</a>.</p> <h2>¿Y España?</h2> <p>El referente más cercano cuando hablamos de <a href="https://www.vitoria-gasteiz.org/wb021/was/contenidoAction.do?idioma=es&amp;uid=1040577b_11ad7b633e2__7fc9">ciclovías es Vitoria-Gasteiz</a>. Con una red de 120 km de carriles protegidos alcanza una cuota modal de bicicleta cercana al 8 %. Muy cerca se sitúa Valencia, con 225,7 km de carriles bici y 46,9 km de ciclocalles.</p> <p>Otras ciudades muestran trayectorias reveladoras. En <a href="https://www.barcelona.cat/mobilitat/es/medios-de-transporte/bicicleta/red-ciclistaciclable">Barcelona, la red ciclista </a>supera ya los 260 km de carriles bici, lo que se traduce en una puntuación elevada en el pilar de infraestructura (54,4).</p> <p><a href="https://www.urbanismosevilla.org/areas/sostenibilidad-innovacion/sevilla-en-bici/red-de-carriles-bici-actual">Sevilla</a> cuenta con cerca de 180 km de este tipo de vías. Sin embargo, su posición global refleja una pérdida de impulso frente a ciudades que han reforzado su apuesta en los últimos años.</p> <p>Y aunque <a href="https://www.zaragoza.es/sede/portal/movilidad/transporte/plan">Zaragoza</a> cuenta con alrededor de 130 km de carriles bici urbanos, registra el valor más bajo en el uso cotidiano (26,2) de esta comparativa, lo que evidencia un amplio margen para transformar una infraestructura existente en desplazamientos diarios efectivos.</p> <p>En todos estos casos, la continuidad de la red es clave. No bastan los tramos aislados: lo decisivo es disponer de una infraestructura conectada que permita desplazamientos completos y funcionales. </p> <p>Este cambio de enfoque abre una oportunidad clara para la acción profesional y educativa. La movilidad activa se integra en las políticas de bienestar y conecta ámbitos ligados a la salud, la sostenibilidad y el diseño urbano.</p> <h2>Un cambio educativo</h2> <p>En el ámbito educativo, la Ley 9/2025 refuerza un camino ya iniciado. Promueve desplazamientos seguros, autónomos y saludables desde edades tempranas. Ir al colegio caminando o en bicicleta se convierte en aprendizaje cotidiano, no en una actividad puntual. Este enfoque consolida el papel de la educación física en la adquisición de hábitos de movilidad activa que nos acompañen a lo largo de la vida.</p> <p>Pero el compromiso va más allá de la escuela. Diseñar rutas seguras, impulsar programas comunitarios y liderar proyectos de movilidad activa requiere conocimiento del cuerpo, del esfuerzo y del entorno. Aquí se abre una oportunidad clara para las y los profesionales de la educación física y deportiva, llamados a asumir un papel activo en este ámbito.</p> <p>En este sentido, reconocer a la bicicleta como medicamento urbano implica asumir que la salud de las ciudades no depende únicamente de hospitales, tratamientos o campañas sanitarias. Depende también de cómo se diseñan y se disfrutan los espacios cotidianos.</p> <p>Cuando pedalear es seguro y fácil, moverse cada día se convierte en una forma natural de prevención integrada en la vida social.</p> <p>La Ley 9/2025 abre una vía clara: tratar la movilidad como una política estructural de salud pública, con capacidad real para reducir la enfermedad, la desigualdad y la mortalidad evitable en las ciudades.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/273033/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> La salud no depende solo de hospitales y campañas de prevención. Usar la bicicleta en el entorno urbano puede convertirse en una herramienta de salud pública. Xabier González Santamaría, Profesor Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Facultad de Educación y Deporte, Universidad de Deusto Maite Aurrekoetxea Casaus, Profesora Doctora en Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad de Deusto Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/256509 2026-02-04T04:43:41Z 2026-02-04T04:43:41Z ¿Está el sistema sanitario preparado para abordar las enfermedades cardiovasculares desde una perspectiva de género? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715521/original/file-20260130-66-gaa4qq.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=7%2C0%2C5812%2C3875&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/female-having-heart-asthma-panic-attack-2340208795?trackingId=e8770f85-2eae-4f1e-9aba-eed43072a19f&amp;listId=searchResults">brizmaker/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Las enfermedades cardiovasculares <a href="https://world-heart-federation.org/es/world-heart-day/about-whd-2024/#:%7E:text=Las%20enfermedades%20cardiovasculares%20son%20la%20primera%20causa,estas%20muertes%20se%20producen%20en%20pa%C3%ADses%20de">son la primera causa de muerte en el mundo</a>, con más de 20 millones de fallecimientos anuales. Desde hace tiempo han sido abordadas como una enfermedad masculina en la investigación médica. Como consecuencia, las mujeres han sido diagnosticadas y tratadas de manera similar a los hombres, sin tener en cuenta las diferencias de género y sexo. Además, presentan síntomas atípicos, que a menudo se confunden con síntomas emocionales, lo que complica su detección temprana. </p> <p>Por otro lado, la menor representación de mujeres en los ensayos clínicos dificulta reunir suficiente evidencia. </p> <p>Todo esto se traduce en una menor concienciación, prevención y vigilancia de la salud de las enfermedades cardiovasculares femeninas. </p> <p>Cuando hablamos de género y corazón, nos referimos tanto al sexo biológico como al género, entendido como el contexto social y cultural. Ambos aspectos se combinan y forman un binomio clave a la hora de diferenciar los riesgos, los síntomas y los cuidados cardiovasculares de hombres y mujeres.</p> <h2>Sexo: biología y corazón</h2> <p>El sexo condiciona ciertas características biológicas que repercuten en la salud cardíaca. Por un lado, los <a href="https://www.monash.edu/news/articles/scientists-uncover-the-link-between-estrogen-and-heart-health-in-women">estrógenos</a> protegen parcialmente a las mujeres antes de la menopausia. Por ese motivo, muchos eventos cardiovasculares aparecen entre 5 y 10 años más tarde que en los varones. </p> <p>Por otro lado, existen factores de riesgo exclusivos o más frecuentes en el sexo femenino (diabetes gestacional, trastornos hipertensivos del embarazo, menopausia precoz y síndrome de <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-sindrome-ovario-poliquistico-diagnostico-manejo-S0716864013702293">ovario poliquístico</a>) que modifican el riesgo cardiovascular en ciertas etapas de la vida.</p> <h2>Género: rol social</h2> <p>El género, entendido como rol social, influye en la actividad física, el consumo de fármacos, alcohol y otros comportamientos de salud, así como en la manera de utilizar los servicios sanitarios (reconocimiento de síntomas, quién cuida a quién o cuánto se tarda en pedir ayuda).</p> <p>En estas enfermedades, la perspectiva de género integra factores biológicos (hormonas, genética) y factores sociales como la doble carga de trabajo, el estrés o la precariedad laboral. Esta mirada permite explicar por qué, incluso con factores de riesgo “clásicos” similares, las mujeres son más vulnerables al efecto de la hipertensión, el tabaquismo o el bajo estatus socioeconómico y suelen presentar un peor pronóstico cardiovascular.</p> <h2>Diferencias biológicas: hormonas, corazón y vasos</h2> <p>Independientemente de la protección estrogénica con la que cuentan las mujeres, y que desaparece tras la menopausia, la fisiología del corazón es distinta. <a href="https://www.frontiersin.org/journals/cardiovascular-medicine/articles/10.3389/fcvm.2023.1215958/full">El tamaño del corazón femenino es, en promedio, un cuarto menor que el del corazón masculino</a>. Las arterias principales también presentan diferencias importantes entre mujeres y hombres.</p> <p>El diámetro y la longitud de los vasos suelen ser menores en las mujeres que en los hombres y el corazón femenino late más rápido, pero genera un gasto cardíaco menor. En consecuencia, se reduce la presión arterial, pero se produce un esfuerzo contráctil considerable. Debido a estas diferencias fisiológicas, las enfermedades cardiovasculares pueden evolucionar de forma diferente en las mujeres que en los hombres, y deben tratarse y detectarse de manera diferente.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/715661/original/file-20260202-56-virzfw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Síntomas cardiovasculares en hombres y mujeres.</span> </figcaption> </figure> <h2>Factores de riesgo: los mismos… pero no igual</h2> <p><a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32389343/">Los factores de riesgo tradicionales</a> –hipertensión, diabetes, dislipidemia y tabaquismo– afectan a ambos sexos, pero sus impactos pueden variar entre hombres y mujeres debido a las diferencias biológicas descritas anteriormente. Sin embargo, las mujeres pueden tener factores “exclusivos”, que aumentan considerablemente el riesgo, como la diabetes gestacional y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Preeclampsia">preeclampsia</a>. Además de trastornos endocrinos en edad reproductiva, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la menopausia temprana.</p> <h2>Un infarto ¿se detecta igual en ambos sexos?</h2> <p>Durante un ataque cardíaco, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25302188/">los hombres presentan los “clásicos síntomas”</a> conocidos y estudiados por todos los sanitarios: dolor opresivo en el pecho, dolor que se extiende a los brazos, náuseas y sudor frío. </p> <p>Sin embargo, las mujeres presentan principalmente dolor debajo del esternón, <a href="https://www.hri.org.au/health/learn/cardiovascular-disease/women-and-heart-disease">dolor abdominal, dificultad para respirar, náuseas y fatiga extrema</a>. Estos síntomas pueden confundirse con problemas digestivos, emocionales de ansiedad o estrés, lo que puede dar lugar a que sean malinterpretados erróneamente, tanto por la propia paciente como por el profesional sanitario. </p> <p>Como resultado, aparece un <a href="https://jheor.org/post/2779-women-are-at-a-higher-risk-of-dying-from-heart-disease-in-part-because-doctors-don-t-take-major-sex-and-gender-differences-into-account">retraso en la sospecha de enfermedad cardiovascular</a>, disminuye la rapidez de pruebas, se pospone el tratamiento y se produce un mayor daño del músculo cardiaco. La consecuencia es una mayor morbimortalidad en mujeres.</p> <h2>Factores condicionantes</h2> <p>En estas patologías, la variable tiempo resulta determinante. A medida que transcurre el episodio aumentan tanto la mortalidad como la morbilidad, por lo que es esencial garantizar un acceso rápido a una atención sanitaria cualificada. Sin embargo, existen diversos factores que contribuyen a la demora de atención.</p> <p>Algunos de esos factores están vinculados a la propia paciente. Para empezar, muchas mujeres minimizan la gravedad de los síntomas, atribuyéndolos a causas banales, lo que retrasa la decisión de consultar al especialista. El hecho de ser mujer se relaciona con mayor edad al debut de estas patologías y con la presencia de patologías asociadas, lo que puede enmascarar el cuadro y dificultar su interpretación. Y como ya adelantamos, la diversidad y presentación atípica de los síntomas puede enmascarar la enfermedad y hacer que tanto la paciente como su entorno no perciban la verdadera gravedad del cuadro.</p> <p>A esto se suma que un porcentaje importante de mujeres viven solas, debido al aumento de la esperanza de vida, lo que limita el apoyo inmediato para reconocer la urgencia y activar los servicios de emergencia. </p> <p>Para colmo, en numerosas ocasiones las pacientes se desplazan en medios de transporte propios o de familiares, en lugar de usar los servicios de emergencia, lo que retrasa la valoración especializada. </p> <p>Si a esto le sumamos que estas patologías se han considerado histórica y culturalmente “enfermedades de hombres”, es fácil entender por qué tendemos a infravalorar el riesgo en las mujeres y a retrasar su diagnóstico. </p> <p>Por eso, en la práctica clínica, es determinante incorporar la perspectiva de género en valoraciones, protocolos, tratamientos y seguimiento de las patologías cardiovasculares. Además de un incremento en la participación de mujeres en las investigaciones clínicas que permitan elaborar recomendaciones específicas que reflejen mejor la realidad de su riesgo.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/256509/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>María Jesús Rojas Ocaña no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> El corazón femenino ha sido históricamente “invisible” en la investigación y la práctica clínica María Jesús Rojas Ocaña, Profesora de envejecimiento y calidad de vida, Universidad de Huelva Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274855 2026-02-04T04:43:38Z 2026-02-04T04:43:38Z Claves que debemos conocer sobre el peligroso virus Nipah <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/716170/original/file-20260204-86-g0lsgl.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=28%2C0%2C5848%2C3898&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/medicine-health-concept-doctor-holds-his-1888619875?trackingId=e67c4659-8f8b-4ff1-829e-3b0eb0f5088c&amp;listId=searchResults">SkazovD/shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Un nuevo brote del letal virus Nipah, registrado en el estado indio de Bengala Occidental, <a href="https://india.un.org/en/309174-nipah-virus-update-west-bengal-india">ha hecho saltar las alarmas</a>. Hasta la fecha hay dos casos confirmados. Ambos son enfermeros, una mujer y un hombre, de entre 20 y 30 años, que trabajan en el mismo hospital privado de Barasat, a unos 25 kilómetros del centro de Calcuta, una de las ciudades más densamente pobladas del mundo. </p> <p>La posibilidad de que el virus pase de un entorno rural/semiurbano a una metrópolis con conexiones globales preocupa, con razón, a las autoridades sanitarias.</p> <p>Tras la confirmación, fue activada una amplia respuesta de salud pública, identificando, rastreando, monitoreando y realizando pruebas a un total de 196 personas que tuvieron contacto con los casos confirmados. De momento, todos los contactos han permanecido asintomáticos y dieron negativo en las pruebas de detección.</p> <p>India ha sido testigo de <a href="https://ncdc.mohfw.gov.in/wp-content/uploads/2026/01/CD-Alert-NIPAH-Virus.pdf">al menos ocho brotes del virus Nipah desde 2001, tres en Bengala Occidental y cinco en Kerala</a>.</p> <p>El gobierno de este país está trabajando para evaluar las medidas preventivas ante el brote, pero advierte de que los datos disponibles sugieren que no hay motivo de alarma para la población general. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) evalúa como moderado el riesgo para la salud pública a nivel subnacional, mientras que lo considera bajo a nivel nacional, regional y global, al <a href="https://news.un.org/es/story/2026/01/1541087">no haberse detectado propagación fuera del área afectada</a>.</p> <h2>Un virus extremadamente peligroso</h2> <p>El virus Nipah es un patógeno zoonótico emergente que pertenece al género <em>Henipavirus</em> y a la familia <em>Paramyxoviridae</em> y que causa encefalitis febril grave. Tiene ARN monocatenario (de cadena sencilla) de polaridad negativa. Debido a su tiempo de generación extremadamente corto y a su evolución más rápida, los virus ARN muestran una mayor probabilidad de infección de nuevas especies hospedadoras. Son considerados <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7972828/#:%7E:text=Like%20severe%20acute%20respiratory%20syndrome,in%20a%20higher%20death%20rate">uno de los principales factores responsables de entre el 25 % y el 44 % de las enfermedades infecciosas emergentes recientes</a>.</p> <p>Las infecciones con el virus Nipah fueron descritas por primera vez durante los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7088631/">brotes epidémicos que afectaron a criadores de cerdos de Malasia y Singapur entre 1998 y 1999</a>. Su nombre proviene de Sungai Nipah, un pueblo de la península de Malasia donde vivían los criadores de cerdos que enfermaron de encefalitis. Este episodio no solo provocó casi 300 casos y más de 100 muertes en humanos, sino que también generó un impacto económico sustancial, ya que hubo que sacrificar más de un millón de cerdos para ayudar a controlar el brote. </p> <p>El índice de casos mortales en los diversos brotes registrados hasta la fecha ha variado del 33 % hasta aproximadamente el 75 %, lo que indica que nos enfrentamos a un virus muy peligroso. Además, se estima que el 25 % de los supervivientes padece deficiencias neurológicas residuales.</p> <h2>Síntomas iniciales similares a la gripe</h2> <p>Aunque algunos casos de infección por virus Nipah pueden ser asintomáticos o leves, la mayoría de los infectados experimentan encefalitis y una afectación predominantemente respiratoria, ambos con alta mortalidad. <a href="https://www.cdc.gov/nipah-virus/about/index.html?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/vhf/nipah/symptoms/index.html">Los síntomas iniciales</a> son similares a los de la gripe, con fiebre alta, dolor de cabeza y mialgia. Algunos pacientes presentan somnolencia, desorientación y convulsiones. Muchos entran en coma.</p> <p>Hasta el momento, se han registrado al menos 760 casos de virus Nipah en humanos en todo el mundo, con el resultado de 437 muertes en cinco países: <a href="https://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(25)00560-2/abstract">Bangladesh, India, Malasia, Filipinas y Singapur</a>.</p> <h2>¿Cómo se transmite?</h2> <p>Los murciélagos frugívoros del género <em>Pteropus</em>, los llamados zorros voladores, son los reservorios principales del virus. Pueden transmitir el patógeno a través de los excrementos y de la saliva. La transmisión puede ocurrir de murciélagos a humanos o a través de cerdos, que son los huéspedes intermediarios, pero también de humano a humano. La propagación entre personas genera preocupación sobre la posibilidad de que <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40044492/">el virus Nipah sea capaz de causar una nueva pandemia mundial</a>.</p> <p>Existen tres <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6547369/">vías de transmisión</a> principales: el consumo de alimentos contaminados, el contacto con fluidos corporales humanos o animales infectados y la exposición a gotitas o aerosoles. La forma habitual de contagio en personas es mediante el consumo de alimentos contaminados que han estado expuestos a los murciélagos o por contacto directo con animales domésticos infectados –en particular, cerdos–, probablemente a través de las membranas mucosas.</p> <h2>Cuidado con el invierno y las bebidas contaminadas</h2> <p>Una de las fuentes más probables de infección en los brotes que han ocurrido en Bangladesh (donde el patógeno fue reconocido por primera vez en 2001) y en la India es el consumo de <a href="https://www.ijidonline.com/article/S1201-9712(08)00469-4/fulltext#:%7E:text=Background%3A%20Nipah%20virus%20infection%20is,exposure%20significantly%20associated%20with%20illness">jugo de palmera datilera</a>, muy popular en varios países asiáticos.</p> <p>Por desgracia, también es muy apreciado por los murciélagos frugívoros que por la noche sobrevuelan las plantaciones lamiendo la savia derramada por las palmeras y que los oriundos recolectan a través de un cuenco sujeto al tronco. Asimismo, es probable que estos animales orinen o defequen cerca del cuenco. Cada día, a primera hora de la mañana, los vendedores locales comienzan a mercadear con el jugo fresco y sin pasteurizar, provocando, sin querer, un potencial brote de virus Nipah.</p> <p>La savia cruda de palmera datilera, conocida localmente como <em>khejur-er rosh</em>, es una bebida tradicional milenaria en las zonas rurales de Bangladesh y del estado indio de Bengala Occidental. El costo de este jugo es muy bajo y posee un sabor agradable, distintivamente dulce. </p> <p>La savia se extrae durante todo el año para diversos usos, pero su consumo es muy estacional. Solo se toma fresca y cruda a primera hora de la mañana durante los meses de invierno, de noviembre a abril, en la conocida como la “temporada de la savia”. Por eso allí los brotes de virus Nipah se producen según un patrón estacional predecible, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1876034125002989#:%7E:text=Background,5%5D%2C%20%5B6%5D">generalmente de diciembre a abril</a>, coincidiendo con la temporada alta de recolección de savia cruda de palmera datilera.</p> <h2>En el punto de mira</h2> <p>Hoy en día, el virus Nipah es una amenaza preocupante y por ello ha sido clasificado como patógeno de <a href="https://academic.oup.com/ilarjournal/article/61/1/86/6448741?login=false">Grupo de Riesgo 4/ BSL4</a>, el más alto que existe.</p> <p>En la actualidad, no existen medicamentos ni vacunas específicos aprobados para la infección por el virus Nipah. Se recomiendan cuidados paliativos intensivos para tratar las complicaciones respiratorias y neurológicas graves. Las iniciativas de salud pública deben centrarse en la concienciación sobre los factores de riesgo, la promoción de medidas preventivas para reducir la exposición al virus y la detección temprana de casos, con el apoyo de cuidados paliativos intensivos adecuados.</p> <p>Por su parte, la <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/nipah-virus">OMS</a> enfatiza la importancia de la prevención y el control de infecciones en entornos de atención médica, así como la concienciación comunitaria para reducir los riesgos de exposición. Los mensajes clave de salud pública incluyen reducir la transmisión de murciélagos a humanos impidiendo que esos animales accedan a la savia de la palmera datilera, hirviendo la savia recién recolectada, lavando y pelando bien las frutas, desechando las frutas con signos de mordeduras de murciélagos y evitando las áreas donde estos descansan. </p> <p>También conviene mantener a los animales domésticos, especialmente a los cerdos, alejados de los árboles donde descansan los murciélagos en las zonas de riesgo. Sin olvidar el uso de ropa y guantes protectores al manipular animales enfermos o durante el sacrificio selectivo.</p> <p>Conviene, igualmente, evitar el contacto cercano sin protección con personas infectadas y practicar una higiene de manos regular. Es prudente realizar protocolos funerarios seguros en áreas con brotes activos y fortalecer el control de las infecciones en entornos de atención de salud, incluida la ventilación adecuada, la evaluación de riesgos y el uso de equipo de protección personal apropiado al atender casos sospechosos o confirmados.</p> <h2>Tratamientos y vacunas en marcha</h2> <p>Por fortuna, existen tratamientos en desarrollo y en evaluación que pueden resultar útiles para combatir las infecciones por el virus Nipah. Uno de ellos es el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32027842/">anticuerpo monoclonal humano M 102.4</a>, que en 2020 completó los ensayos clínicos de fase 1 y ha sido utilizado con carácter compasivo (autorizado de modo excepcional). También el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38569014/">anticuerpo monoclonal humano Hu1F5</a> ha demostrado una eficacia superior a M 102.4 en modelos de primates no humanos y ahora está avanzando a la evaluación de fase 1 en los EE. UU.</p> <p>Por su parte, el fármaco antiviral <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37356729/">redemsivir</a> se ha revelado eficaz en primates no humanos cuando ha sido administrado como profilaxis post-exposición. Los datos actuales proporcionados por el modelo animal respaldan el posible ensayo en humanos para M 102.4, Hu1F5 y remdesivir, ya sea solos o en combinación.</p> <p>Además, existen varias vacunas en desarrollo, como la basada en el <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9768398">vector ChAdOx1</a>. La Universidad de Oxford ha utilizado la vacuna ChAdOx1 NipahB para lanzar, en diciembre de 2025, el primer <a href="https://www.ox.ac.uk/news/2025-12-15-worlds-first-phase-ii-nipah-virus-vaccine-trial-launch">ensayo clínico de fase II</a> del mundo de una vacuna candidata contra el virus Nipah. </p> <p>Otra vacuna experimental contra el virus Nipah, la <a href="https://clinicaltrials.gov/study/NCT05398796">mRNA-1215</a>, basada en ARNm, está siendo probada, con buenas expectativas, en adultos sanos de entre 18 y 60 años.</p> <p>Y por último, están en marcha ensayos con una vacuna vectorial viva, atenuada y recombinante del virus de la <a href="https://clinicaltrials.gov/study/NCT06221813">estomatitis vesicular PHV02</a>.</p> <p>Considerando las herramientas actuales, es posible que pronto tengamos estrategias eficaces para luchar contra el virus Nipah. Pero de momento, la prevención sigue siendo nuestra defensa más fuerte contra este patógeno.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274855/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> La detección de dos casos de infección por este peligroso virus en la India han hecho saltar las alarmas, aunque el riesgo de que el brote se expanda fuera del área afectada es bajo. Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274377 2026-02-03T17:22:22Z 2026-02-03T17:22:22Z Why futuristic, tech-centred ‘smart city’ projects are destined to fail <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714605/original/file-20260127-76-qov4hz.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=439%2C0%2C6121%2C4081&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">The Line was a proposed sustainable, autonomous futuristic city project in the Saudi Arabian desert.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-illustration/line-neom-sustainable-autonomous-futuristic-city-2296804639?trackingId=01d5214f-49b5-416f-b5e2-307b22724c43&amp;listId=searchResults">Corona Borealis Studio/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>For residents of European cities – with their snarled traffic, draughty old buildings, creaking public services and grey winters – it’s easy to see the appeal of moving to a brand-new, high-tech metropolis.</p> <p>Enter Dunia Cyber City, a new <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-01-12/zanzibar-initiative-envisions-crypto-backed-city-for-digital-nomads">special economic zone in Zanzibar</a> aimed at attracting tech workers (real and virtual) and companies with its low taxes. Backed by former Apple executive Florian Fournier and the Zanzibar government, the proposed development is inspired by so-called <a href="https://thenetworkstate.com/">network states</a> – autonomous, digitally crowdfunded micronations or city states – and is meant to bring together like-minded individuals to focus on technological experimentation and cryptocurrency.</p> <p>Saudi Arabia, meanwhile, has <a href="https://www.euronews.com/culture/2026/01/26/neom-no-more-saudi-arabia-reduces-ambitious-plans-for-the-line-and-futuristic-megacity">recently scaled back</a> its own massive and controversial experiment in smart cities. <a href="https://www.theguardian.com/world/2024/apr/10/the-line-saudi-arabia-scaling-back-plans-105-mile-long-desert-megacity-crown-prince">The Line</a> was envisioned as a metropolis for up to 9 million people stretching in a straight, 170-kilometre line across the desert and mountains.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="A digitally generated image of a wall covered by crystal in the dessert and surrounded by the ocean" src="https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=338&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=338&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=338&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=424&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=424&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714601/original/file-20260127-56-jdtld6.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=424&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">The Line concept.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.neom.com/en-us/newsroom/the-line-public-exhibition">NEOM</a></span> </figcaption> </figure> <p>While these projects, and similar past attempts such as South Korea’s Songdo, differ in scale and ambition, one of the elements that links them is the conviction that deploying technology – the more the better – is the key to the cities of the future.</p> <p>This is not a minor issue, as the world’s cities are its future – 55% of the global population currently lives in a city, a figure <a href="https://population.un.org/wup/">expected to grow to 68% by 2050</a>. </p> <p>Urban centres account for a growing portion of global GDP and are drivers of innovation and creativity. But they are also plagued by quality-of-life problems related to crime, pollution and income inequality, and a lack of social cohesion. Global issues such as climate change and migration – both <a href="https://theconversation.com/topics/internal-migration-29930">internal</a> and international – also loom large.</p> <p>For some policymakers, turning to technology and converting their cities into “smart cities” can solve their problems. But experience and research show that this approach is anything but a universal solution.</p> <h2>What is a smart city?</h2> <p>One of the problems surrounding smart cities is that the concept is vague and ill-defined. The list of the world’s cities that consider themselves smart – from <a href="https://cleantechsandiego.org/smart-city-san-diego/">San Diego</a> to <a href="https://www.tel-aviv.gov.il/en/abouttheCity/Pages/SmartCity.aspx">Tel Aviv</a>, <a href="https://smartcity-kochi.in/">Kochi</a> and <a href="https://uclg-digitalcities.org/en/practice/bogota-smart-territory/">Bogota</a> – is a testament to how varied the designation is.</p> <p>A more unified definition, one built around responsible governance rather than cutting-edge technology, would be useful. Frontier smart city projects like Dunia and The Line have failed on fundamental governance issues such as legitimacy, inclusion, accountability, rights and long-term delivery.</p> <h2>Tech does not equal liveability</h2> <p>In calculating our yearly <a href="https://www.iese.edu/media/research/pdfs/ST-0665-E">Cities in Motion Index</a> (CIMI) of sustainable and liveable cities, we have found that cities with high scores in technology don’t necessarily perform well in other areas, or in the overall ranking.</p> <p>The CIMI ranks nearly 200 global cities on nine criteria, including technology. For the technology score, we measure factors such as percentage of the population covered by 4G and 5G networks, households with internet access, and the number of mobile phones per 100 inhabitants. </p> <p>In the 2025 CIMI, it’s interesting to note that none of the top five in technology – Hong Kong, Dubai, Singapore, Abu Dhabi and Seoul – appeared in the top five of the overall ranking. In fact, they were virtually absent from the leading cities in all the other eight dimensions: human capital, social cohesion, economy, governance, environment, mobility and transportation, urban planning and international profile, and even economy.</p> <p>For the overall ranking, <a href="https://theconversation.com/europe-tops-global-ranking-of-dynamic-and-sustainable-cities-heres-why-253887">the top five were London, New York, Paris, Tokyo and Berlin</a>. Yes, these are cities with snarled traffic and draughty buildings, but they are also home to diverse global talent, cultural institutions and relative political stability. Another cluster of cities – places such as Amsterdam, Copenhagen and Zurich – not only rank well overall but also show a balanced approach among the different urban dimensions.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/europe-tops-global-ranking-of-dynamic-and-sustainable-cities-heres-why-253887">Europe tops global ranking of dynamic and sustainable cities – here’s why</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Smart governance, not smart cities</h2> <p>Clearly, technology is not enough to make a city liveable or sustainable. Our research has shown that <a href="https://www.researchgate.net/publication/365449811_Cities_and_Governance_The_rise_of_Cities_as_global_actors">instead of focusing on smart cities, the focus should be on smart governance</a>. This requires:</p> <ol> <li><p><strong>Strategic thinking.</strong> Holistic, long-term policies which incorporate factors such as sustainability and social cohesion. An objective diagnosis of a city’s real weaknesses is essential before leaping into marketing-friendly smart city projects.</p></li> <li><p><strong>Seeing beyond technology.</strong> Technology is a means and not an end. Smart buildings, for example, have little impact if everything around them is decidedly unsmart. Access must be broad, and geared toward problem solving.</p></li> <li><p><strong>Creative local approach.</strong> Each city is unique and there are few one-size-fits-all answers. Importing planning solutions from, say, the US may not work in other contexts. Policymakers should not just learn best practices from other cities – they also need to adapt them to their own reality.</p></li> <li><p><strong>Collaboration.</strong> It takes a village to make a city. Stakeholder cooperation is key. Public-private partnerships can be particularly effective in getting things done in cities, and can also help to break siloed mentalities that fail to respond to citizens’ needs.</p></li> <li><p><strong>People-centred mindset.</strong> Every solution must solve a real problem that residents are facing, offering them value. If not, initiatives may fall flat and create backlash against change.</p></li> <li><p><strong>Innovations to solve the big challenges.</strong> Policymakers will need to consider the major challenges the world is facing, from climate change to migration, and plan for how it will impact their city. These global issues have local impact to varying degrees.</p></li> </ol> <p>The advantage of smart governance is that it <a href="https://doi.org/10.1177/23409444221091281">fosters sustainable economic, social and environmental development</a> in a way that other governance approaches fail to do. </p> <p>Dunia Cyber City and The Line promise technological utopias, but the world’s most liveable cities weren’t designed on blank canvases by tech visionaries. They evolved through decades of messy, incremental governance that put people first. That’s the blueprint to learn from.</p> <hr> <figure class="align-left "> <img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"> <figcaption> <span class="caption"></span> </figcaption> </figure> <p><em>A weekly e-mail in English featuring expertise from scholars and researchers. It provides an introduction to the diversity of research coming out of the continent and considers some of the key issues facing European countries. <a href="https://theconversation.com/europe/newsletters?promoted=europe-newsletter-116">Get the newsletter!</a></em></p> <hr><img src="https://counter.theconversation.com/content/274377/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Pascual Berrone no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Technology alone can’t make a city a good place to live. Pascual Berrone, Head of Strategic Management Department and Chair of Sustainability and Business Strategy, IESE Business School (Universidad de Navarra) Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274875 2026-02-03T09:58:13Z 2026-02-03T09:58:13Z Spain’s mass regularisation for 500,000 undocumented migrants is not extreme, unprecedented or opportunistic <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715791/original/file-20260202-56-xmx38i.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=121%2C319%2C3213%2C2142&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Harvest picking in Spain.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/harvest-picking-spain-646728706">Adwo/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>As governments around the world tighten migration controls, Spain has taken a strikingly different path. In January 2026, the Spanish cabinet approved a decree opening a pathway to legal residency for hundreds of thousands of undocumented migrants who already live in the country. At a time when deportations, detentions and exclusion dominate migration debates elsewhere, Spain has chosen regularisation.</p> <p>The measure allows migrants without legal status to apply for temporary residence permits, bringing them out of administrative invisibility. The contrast with other countries is sharp. While ICE intensifies its operations in the US and European governments – including the UK – move towards harsher immigration policies, Spain has signalled a willingness to integrate rather than exclude.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/the-eus-outsourced-migration-control-is-violent-expensive-and-ineffective-218070">The EU’s outsourced migration control is violent, expensive and ineffective</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>A long time coming</h2> <p>The decree is not the result of a sudden government initiative, but of a long political and social process. Its roots lie in a “popular legislative initiative”, a mechanism enshrined in the Spanish constitution that allows citizens to bring legislative proposals to parliament with at least 500,000 supporting signatures.</p> <p>In this case, more than 700,000 people backed an initiative promoted by social organisations demanding the extraordinary regularisation of migrants living in Spain without papers. According to the organisers, around 500,000 people were affected, meaning they were residing and working in Spain without access to basic rights.</p> <p></p> <p>In April 2024, the Congress of Deputies voted overwhelmingly to consider the proposal. A total of 310 MPs supported it, with only 33 votes against; the far-right Vox was the sole party to oppose it. Despite this broad parliamentary backing, the initiative stalled later that year and remained blocked.</p> <p>The decree adopted in January 2026 explicitly revives the citizen-led proposal, but it also draws on earlier experiences in Spain. The most notable precedent dates back to 2005, when the government led by the Socialist Party’s José Luis Rodríguez Zapatero regularised more than 570,000 undocumented migrants. </p> <p>This earlier process plays an important role in today’s debate – <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/full/10.1086/730122?journalCode=jole#">academic research has found</a> that it led to higher tax revenues and social security contributions, as well as improved labour market outcomes. Crucially, it did not trigger the large-scale “welfare magnet” effect often cited by critics of regularisation policies.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/we-have-to-regularise-them-europes-deportation-first-border-policy-as-told-by-the-judges-and-police-who-enforce-it-268962">‘We have to regularise them’: Europe’s deportation-first border policy, as told by the judges and police who enforce it</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>What exactly has been approved?</h2> <p>Under the new scheme, any foreign national who was already in Spain before 31 December 2025 may apply, provided they can demonstrate at least five months of continuous residence. Proof of residence can be established through public or private documents, or a combination of both. Applicants must have no criminal record and must not be considered a “threat to public order”. </p> <p>In the case of asylum seekers, eligibility depends on having an application for international protection before 31 December 2025 and being able to document it.</p> <p>Successful applicants will receive a residence permit valid for one year. After that period, they will be required to transition into one of the ordinary residence categories under Spain’s immigration rules. The measure does not grant permanent status, citizenship, or voting rights (except for local elections, but on very demanding terms).</p> <p>Its core objective is formalisation. Regularisation allows people who already live and work in Spain to enter the legal labour market, pay taxes and contribute to social security, rather than remaining trapped in the informal economy. The process applies equally regardless of nationality.</p> <p>Family unity is another cornerstone of the decree. Underage children of applicants who are already in Spain can be regularised at the same time, receiving residence permits valid for five years. The government has also confirmed that minors in the care of undocumented migrants and eligible asylum seekers are covered by the measure.</p> <p>Official estimates suggest that more than 500,000 people could benefit, but this could be an underestimate. According to <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-numero-de-inmigrantes-en-situacion-irregular-en-espana-aumenta-de-107-000-en-2017-a-840-000-en-2025-2/">a recent report</a> by the economic think tank Funcas based on 2025 data, the number of people living in an irregular situation in Spain could be as high as 840,000.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/what-britons-and-europeans-really-think-about-immigration-new-analysis-252268">What Britons and Europeans really think about immigration – new analysis</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Timing matters</h2> <p>Beyond its substance, the timing of the decree has generated intense political controversy. It comes at a moment of evident fragility for the governing coalition, particularly for the Socialist Party (PSOE).</p> <p>The government has faced <a href="https://www.france24.com/en/europe/20251222-spain-ruling-socialists-suffer-historic-defeat-in-regional-elections-far-right">disappointing regional election results</a>, <a href="https://theconversation.com/why-the-rise-of-a-new-far-right-party-in-catalonia-spells-danger-for-the-spanish-government-271448">increasingly strained relations</a> with parliamentary allies, notably the Catalan nationalist party Junts. There is also a broader atmosphere of political unease linked to corruption allegations involving PSOE members, including the family of PM Pedro Sánchez. Two former party organisation secretaries and close associates of Sánchez, Santos Cerdán and José Luis Ábalos, are currently in prison, accused of corruption connected to public contracts.</p> <p>Against this backdrop, opposition parties, namely the conservative People’s Party (PP) and the far-right Vox, have accused the government of using migration policy as a distraction, pointing to the deadly train crash in Adamuz on 18 January, which claimed at least 46 lives, as well as to the broader crisis in the railway sector.</p> <p>However, this “distraction” narrative overlooks the measure’s long gestation. Signature collection for the popular legislative initiative began in 2021, and Congress formally endorsed the proposal in April 2024 – almost 21 months before the decree was finally approved in 2026.</p> <p>Parliamentary arithmetic has played an important role in this decision too, as Spain’s executive lacks a parliamentary majority. Since the 2023 elections, the combined votes of the PP, Vox and Junts (who backed Sánchez in 2023, but can no longer be considered a parliamentary ally) amount to a narrow right-wing majority, even though the government itself is led by the left.</p> <p>This helps explain the decision to proceed via a royal decree, a regulatory instrument that does not require parliamentary ratification. This is not an isolated case: measures like defence spending have also been advanced in this way.</p> <h2>Governing through regularisation</h2> <p>Ironically, in a parliamentary system such as Spain’s, where the executive emerges from a vote of investiture, the very government that was formed with parliamentary backing in 2023 is now doing everything it can to avoid votes in parliament. Spain has not approved a new state budget since 2022, and the government did not even present a draft budget in 2025. </p> <p>The reason is straightforward: assembling a majority has become extraordinarily complex. Any viable coalition must include not only the governing parties, PSOE and Sumar, but also regional nationalists and independentist parties, as well as forces on both the left and the right, all with their own agendas, rivalries and internal tensions.</p> <p>None of this is unprecedented. Minority governments and fragmented parliaments are familiar features of Spanish politics. What is new, however, is the intensity of political polarisation, which creates the impression of an exceptional or entirely novel scenario.</p> <p>From this perspective, the regularisation decree can be understood as an attempt by the government to regain the initiative without going through Congress, set the political agenda, and repair strained relations with its left-wing parliamentary partner Podemos. </p> <p>Although Podemos holds just four of the 350 seats in the chamber, those seats are decisive: in a minority parliament, none can be taken for granted. This is how minority governments operate, by shaping the agenda and negotiating constantly with other political forces, and in that sense, there is nothing extraordinary here: it is simply a government governing.</p> <p>Ultimately, the decree reflects a broader political choice. While many governments prioritise border closure and expulsion, Spain has opted to address the reality that hundreds of thousands of people were already living and working in the country without legal status. </p> <p>Past experience shows that bringing them into the legal system strengthens public finances, improves social cohesion and, above all, restores rights to people who are already part of Spanish society.</p> <hr> <figure class="align-left "> <img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"> <figcaption> <span class="caption"></span> </figcaption> </figure> <p><em>A weekly e-mail in English featuring expertise from scholars and researchers. It provides an introduction to the diversity of research coming out of the continent and considers some of the key issues facing European countries. <a href="https://theconversation.com/europe/newsletters?promoted=europe-newsletter-116">Get the newsletter!</a></em></p> <hr><img src="https://counter.theconversation.com/content/274875/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Asbel Bohigues no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Pedro Sánchez’ government is opening legal channels for residency. Asbel Bohigues, Profesor de Ciencia Política, Universitat de València Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/270851 2026-02-02T17:41:10Z 2026-02-02T17:41:10Z ¿Podemos anticiparnos a las sequías? Lecciones desde una cuenca semiárida del Mediterráneo <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714574/original/file-20260127-56-bn1u88.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C5568%2C3711&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Embalse de Ulldecona (Castellón) durante un periodo de sequía. </span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/decrease-water-resources-ulldecona-dam-times-2476461107?trackingId=579fbf2b-2b01-407e-84ea-516d150afdd4&amp;listId=searchResults">Guillermo Guerao Serra/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>La sequía es uno de los <a href="https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC137036">riesgos climáticos más relevantes en el Mediterráneo</a>, especialmente en cuencas semiáridas como la del Júcar, en el este de España. Aunque sabemos que el clima de la región es naturalmente variable, en las últimas décadas <a href="https://joint-research-centre.ec.europa.eu/jrc-news-and-updates/prolonged-drought-and-record-temperatures-have-critical-impact-mediterranean-2024-02-20_en">las sequías se han vuelto más intensas y duraderas</a>, generando una creciente preocupación social, e impactos económicos y ambientales. </p> <p>Hasta ahora, gran parte de los estudios de sequías se ha centrado en analizar las series históricas o las <a href="https://www.nature.com/articles/s41612-023-00458-4">proyecciones de cambio climático a medio y largo plazo</a>. Estos escenarios de varias décadas son útiles para comprender las tendencias generales, pero resultan poco prácticos para la gestión cotidiana. </p> <p>España cuenta con sistemas muy completos para <a href="https://monitordesequia.csic.es/monitor/?lang=es#index=spei#months=1#week=4#month=10#year=2025">monitorizar la sequía</a> a nivel nacional y además con <a href="https://www.chj.es/es-es/medioambiente/gestionsequia/Paginas/InformesdeSeguimiento.aspx">informes de seguimiento dentro de la propia cuenca</a>. Estas herramientas permiten saber qué está ocurriendo en la actualidad o qué ocurrió en los últimos meses. Pero conocer el presente no es lo mismo que anticipar el futuro cercano.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/soluciones-basadas-en-la-naturaleza-frente-a-eventos-climaticos-extremos-en-cuencas-mediterraneas-267392">Soluciones basadas en la naturaleza frente a eventos climáticos extremos en cuencas mediterráneas</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Del Júcar al resto de cuencas semiáridas del mundo</h2> <p>Entre la monitorización inmediata y los escenarios climáticos a medio-largo plazo faltaba una herramienta intermedia: las predicciones estacionales que ayuden a saber qué podría pasar en los próximos meses. </p> <p>La <a href="https://www.chj.es/es-es/medioambiente/planificacionhidrologica/Paginas/Indice-Planificacion-hidrologica.aspx">Demarcación Hidrográfica del Júcar (DHJ)</a> representa un ejemplo adecuado para abordar este reto. Situada en el este de la península ibérica, se caracteriza por un clima <a href="https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/da3dddb4-a757-459b-8f33-477ff7c8cd3d/language-es">mediterráneo semiárido</a>. En la mayor parte de su territorio predominan los veranos largos, secos y muy calurosos, a menudo acompañados de olas de calor, y con la lluvia concentrada en pocos episodios intensos, sobre todo a finales de verano y en otoño.</p> <p>Aunque la <a href="https://polipapers.upv.es/index.php/IA/article/view/2855">precipitación media anual ronda los 500 mm</a>, esta cifra esconde una enorme variabilidad espacial: en las zonas más meridionales apenas se alcanzan los 300 mm al año y pueden pasar largos periodos sin lluvias. Esta combinación de escasez de precipitación y altas temperaturas hace que la <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s41748-025-00965-9">Demarcación Hidrográfica del Júcar sea especialmente vulnerable a la sequía</a> y un laboratorio natural ideal para estudiar hasta qué punto podemos anticiparnos a ella.</p> <p><a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s41748-025-00965-9">Nuestro estudio</a> aborda justamente esta cuestión. Por un lado, evaluamos cuán fiables han sido las predicciones estacionales en el pasado. Por otro, analizamos cómo estos modelos de predicción meteorológica pueden utilizarse ahora de forma operativa, a través de la <a href="https://water4cast.webs.upv.es/">plataforma WATER4CAST, que ofrece predicciones reales con varios meses de antelación</a> para la Demarcación Hidrográfica del Júcar, la zona en la que trabaja nuestro equipo de investigación. </p> <p>Para abordar estas cuestiones, se combinaron distintos modelos climáticos estacionales disponibles a través del <a href="https://climate.copernicus.eu/seasonal-forecasts">Servicio de Cambio Climático de Copernicus</a> a partir de datos históricos de precipitación y temperatura. Y, después, <a href="https://rmets.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/qj.70050">aplicamos un método de inteligencia artificial</a> que corrige el sesgo y mejora la adaptación de los modelos de predicción a la escala local.</p> <p>A partir de estas predicciones se calcularon los índices de sequía meteorológicas más utilizados internacionalmente: el <a href="https://www.aemet.es/es/serviciosclimaticos/vigilancia_clima/vigilancia_sequia/ayuda">Índice de Precipitación Estandarizado (SPI)</a> y el <a href="https://pti-clima.csic.es/spei/">Índice Estandarizado de Precipitación-Evapotranspiración (SPEI)</a>. Y lo hicimos en distintas escalas temporales: 6, 12, 18 y 24 meses, lo que permitió evaluar no solo los déficit de lluvia, sino también el efecto del aumento de la temperatura, clave en un Mediterráneo cada vez más cálido.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=240&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=240&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=240&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=302&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=302&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714436/original/file-20260126-56-pt2l0q.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=302&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Metodología del estudio, adaptada de artículo: Avila-Velasquez, D.I., Macian-Sorribes, H. &amp; Pulido-Velazquez, M. ¿Qué tan fiables son las predicciones de sequía? Fiabilidad de las predicciones estacionales multimodelo de sequías meteorológicas en una cuenca mediterránea semiárida. Earth Syst Environ (2025). https://doi.org/10.1007/s41748-025-00965-9.</span> <span class="attribution"><a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span> </figcaption> </figure> <p>Los resultados de nuestro trabajo muestran que las predicciones estacionales de sequías meteorológicas alcanzan alta fiabilidad, hasta casi el 90 %, para escalas temporales de 6 meses en el mismo mes de emisión, y mantienen su fiabilidad incluso a 3 meses de anticipación. En escalas más largas, de 12, 18, y 24 meses, los modelos conservan información útil hasta los 6 meses de anticipación. </p> <p>Esto nos permite asegurar que sí es posible anticipar parcialmente las sequías con varios meses de antelación, abriendo una ventana de acción para la gestión del agua en la Demarcación Hidrográfica del Júcar. </p> <figure class="align-center "> <img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/714372/original/file-20260126-56-8l0h94.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714372/original/file-20260126-56-8l0h94.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=240&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714372/original/file-20260126-56-8l0h94.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=240&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714372/original/file-20260126-56-8l0h94.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=240&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714372/original/file-20260126-56-8l0h94.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=302&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714372/original/file-20260126-56-8l0h94.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=302&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714372/original/file-20260126-56-8l0h94.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=302&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"> <figcaption> <span class="caption">Resultados adaptados al español del estudio: Avila-Velasquez, D.I., Macian-Sorribes, H. &amp; Pulido-Velazquez, M. How Good Are Drought Forecasts? Skill of multi-model Seasonal Forecast of Meteorological Droughts in a semi-arid Mediterranean Basin. Earth Syst Environ (2025). https://doi.org/10.1007/s41748-025-00965-9.</span> <span class="attribution"><a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span> </figcaption> </figure> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/puede-la-inteligencia-artificial-ayudar-a-predecir-inundaciones-171322">¿Puede la inteligencia artificial ayudar a predecir inundaciones?</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Una esperanza para una mejor gestión del agua y del riesgo a sequías</h2> <p>Más allá de la evaluación científica, nuestro estudio demuestra que estas predicciones pueden aplicarse de manera operativa. Los modelos se integran en la plataforma WATER4CAST, que actualmente ofrece predicciones estacionales reales, permitiendo acercar la ciencia al mundo de la gestión del agua y el riesgo. De este modo, los índices y los modelos multimodelo dejan de ser solo herramientas académicas y <a href="https://theconversation.com/asi-nos-ayudan-las-predicciones-meteorologicas-a-adaptarnos-al-cambio-climatico-233919">se convierten en un apoyo práctico para embalses, agricultura y alertas tempranas de sequías</a>. </p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=542&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=542&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=542&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=681&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=681&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/711488/original/file-20260108-56-j4yual.PNG?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=681&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Plataforma de WATER4CAST con la predicción del índice de sequia del SPI-12, para la demarcación hidrográfica del Júcar.</span> <span class="attribution"><a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span> </figcaption> </figure> <p>En un contexto de cambio climático, donde la frecuencia e intensidad de <a href="https://theconversation.com/europa-frente-al-desafio-del-agua-hacia-una-estrategia-comun-de-resiliencia-hidrica-261246">las sequías está aumentando</a>, este enfoque permite tomar decisiones más anticipadas, basadas en evidencia científica, y refuerza <a href="https://theconversation.com/la-receta-para-prepararnos-mejor-ante-la-sequia-205134">la resiliencia de las regiones vulnerables</a>. La combinación de múltiples modelos e índices de sequía ofrece una visión más completa del fenómeno y reduce la incertidumbre asociada a los predicciones tradicionales. </p> <p>Aunque ninguna predicción puede ser perfecta, esta investigación evidencia que las predicciones estacionales de sequías meteorológicas son una herramienta prometedora para anticiparse a los riesgos hídricos, optimizar la gestión del agua y aumentar la capacidad de adaptación frente a un Mediterráneo <a href="https://theconversation.com/llueve-menos-hoy-en-el-mediterraneo-que-hace-un-siglo-el-caso-de-barcelona-197624">cada vez más cálido y seco</a>.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/270851/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Dariana Isamel Avila Velasquez recibe fondos de la ayuda de Formación de profesorado Universitario FPU del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (FPU20/0749). Ella trabaja para la Universitat Politècnica de València, en el Instituto de Ingeniería del Agua y Medioambiente (IIAMA), es investigadora predoctoral.</span></em></p><p class="fine-print"><em><span>Héctor Macian-Sorribes trabaja para la Universitat Politècnica de València, en el Instituto de Ingeniería del Agua y Medioambiente (IIAMA), es investigador senior y profesor asociado</span></em></p><p class="fine-print"><em><span>Manuel Pulido-Velázquez es IP (junto con Félix Francés) del proyecto Enhanced Integrated Multiscale Forecasting System for Agriculture, Water and the Environment (WATER4CAST 2.0) financiado por el Programa para la promoción de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación en la Comunitat Valenciana para grupos de investigación de excelencia (CIPROM/2023/000) de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo - Generatitat Valenciana - en el marco del cual se desarrolla esta investigación.</span></em></p> La sequía es uno de los riesgos climáticos más relevantes en el Mediterráneo, especialmente en cuencas semiáridas como la del Júcar. Nuestro estudio demuestra la eficacia de las predicciones estacionales como una herramienta para anticiparse a las sequías. Dariana Isamel Avila Velasquez, Investigadora predoctoral en Ingeniería del Agua y Medioambiental, Universitat Politècnica de València Hector Macian-Sorribes, Investigador posdoctoral en gestión de sistemas de recursos hídricos, Universitat Politècnica de València Manuel Pulido-Velazquez, Catedrático de universidad, Universitat Politècnica de València Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273055 2026-02-02T17:39:57Z 2026-02-02T17:39:57Z When rights exist on paper but not in practice: how bureaucracy blocks access to welfare across Europe <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715435/original/file-20260130-56-y2731p.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C1%2C8256%2C5504&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/middle-aged-caucasian-female-social-worker-2635254535">Media_Photos/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>In Europe, national and regional parliaments widely recognise citizens’ entitlement to protection in areas like housing, fuel and access to health and social care. But across the continent, growing numbers of people entitled to social benefits <a href="https://drees.solidarites-sante.gouv.fr/sites/default/files/2022-07/Non-take-up%20of%20minimum%20social%20benefits%20quantification%20in%20Europe.%20A%20salient%20phenomenon%20still%20not%20making%20public%20policy%20headlines_0.pdf">never actually receive them</a>.</p> <p>Complex application processes, burdensome requirements, long waiting times and increasingly digital-only services have made social rights into an obstacle course. The day-to-day reality of navigating these systems has created a stark contradiction at the heart of Europe’s social models: the law recognises rights, but they are exceptionally difficult to exercise.</p> <p><a href="https://hdl.handle.net/10347/42469">Our research</a> explores this contradiction, known as “administrative vulnerability”. We have found that growing numbers of people fall through the cracks of the welfare state, not because the law denies them protection, but because the design and inner workings of administrative systems prevent those rights from being exercised.</p> <h2>The ‘principle of good administration’</h2> <p>Over the past decade, the EU has progressively strengthened its social dimension, as illustrated by initiatives such as the 2017 <a href="https://employment-social-affairs.ec.europa.eu/policies-and-activities/european-pillar-social-rights-building-fairer-and-more-inclusive-european-union_en">European Pillar of Social Rights</a>, the <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/ALL/?uri=OJ%3AL_202302407">Commission Recommendation on energy poverty</a> and the <a href="https://housing.ec.europa.eu/european-affordable-housing-plan_en">European Affordable Housing Plan</a>.</p> <p>These commitments mirror social reforms and ongoing policy debates in EU member states. Governments in <a href="https://www.eviction.eu/the-efficiency-of-national-housing-rights-an-overview-of-frances-dalo-law/">France</a>, <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-020-02088-9">Spain</a>, <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2021/apr/23/berlin-rent-cap-defeated-landlords-empty">Germany</a> and <a href="https://www.irishtimes.com/politics/2024/05/22/housing-obrien-against-housing-commission-recommendation-for-body-across-all-agencies/">Ireland</a>, for example, have all taken steps to broaden access to income support, housing assistance and essential services. But these expanded rights don’t just depend on legislative ambition – they also have to translate into administrative practice.</p> <p>In theory, the EU also protects the delivery of these rights. The “principle of good administration” is enshrined in <a href="https://commission.europa.eu/aid-development-cooperation-fundamental-rights/your-fundamental-rights-eu/know-your-rights/citizens-rights/right-good-administration_en#:%7E:text=Right%20to%20good%20administration%20%2D%20European%20Commission">Article 41</a> of the EU Charter of Fundamental Rights. It states that “every person has the right to have his or her affairs handled impartially, fairly and within a reasonable time” by public institutions. </p> <p>However, such protections rely heavily on public management of resources and administrative support. This means administrative design, resource allocation and procedural accessibility can make or break a citizen’s ability to exercise those important rights everyone is talking about. </p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/we-got-lazy-and-complacent-swedish-pensioners-explain-how-abolishing-the-wealth-tax-changed-their-country-272041">‘We got lazy and complacent’: Swedish pensioners explain how abolishing the wealth tax changed their country</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Administrative vulnerability</h2> <p>Across Europe, exercising rights depends on one’s ability to navigate rigid bureaucracy and a litany of complex processes that are not adapted to vulnerable people’s needs. These range from burdensome documentation requirements to fragmented decision-making, strict deadlines, and procedural assumptions about the state of applicants’ lives. </p> <p>Administrative design creates exclusion throughout the continent. Here are two particularly prominent examples:</p> <ul> <li><p>In 2020, <a href="https://www.theguardian.com/world/2020/jul/06/former-un-expert-philip-alston-decries-spains-utterly-inadequate-social-protection-system">Spain</a> launched the <em>Ingreso Mínimo Vital</em>, a means-tested universal basic income scheme. To access this payment, applicants have to submit extensive paperwork proving household makeup, income, residency and family status. The required documents are often held by different public bodies that do not communicate with one another. Applicants are also expected to identify and correct administrative errors themselves.</p> <p>All this means processing times can extend for many months, leaving eligible households without the income support they need, and are legally entitled to.</p></li> <li><p>In <a href="https://www.economist.com/europe/2021/01/23/a-benefits-scandal-sinks-the-dutch-government">the Netherlands</a>, the 2005-2019 childcare benefits scandal (<em>toeslagenaffaire</em>) revealed that automated fraud-detection algorithms systematically flagged low-income families from foreign backgrounds as “high-risk”, shifting the burden of proof onto people seeking assistance. </p> <p>The fallout from the scandal brought down the Dutch government. It showed how patronising administrative logic, focused on controlling beneficiaries rather than supporting them, can produce harm and exclusion, even in a welfare system with strong formal social rights.</p></li> </ul> <p>These barriers disproportionately affect people in vulnerable situations, combining to create “administrative vulnerability”: exclusion generated not by the absence of rights, but by the way public administrations operate. This structural problem is present across almost all welfare regimes.</p> <p>Digitalisation has introduced a new layer of exclusion, and accelerated during the COVID-19 crisis. New online-only systems have streamlined interactions for many, but mandatory electronic identification and reduced in-person support make the ability to exercise social rights increasingly dependent on digital skills.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/the-downside-of-digital-transformation-why-organisations-must-allow-for-those-who-cant-or-wont-move-online-186905">The downside of digital transformation: why organisations must allow for those who can’t or won’t move online</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Insights from Galicia, Spain</h2> <p>Though it is far from unique, Spain illustrates this gap particularly clearly. In recent years, the central government and some of its autonomous regions have expanded social rights through ambitious legislation on income support, housing, and social protection. </p> <p>However, the non-take-up ratio is high, as illustrated by the <em>Ingreso Mínimo Vital</em> – more than half of those eligible for the payment never receive it, largely due to administrative barriers rather than legal ineligibility. </p> <p>Our research group hypothesised that bureaucracy – onerous requirements, long procedures, invasion of benefit recipient’s privacy, and so on – constitutes a significant barrier to exercising constitutionally recognised social rights.</p> <p>To test this, we focused on Spain, choosing the autonomous region of Galicia because it has devolved powers in social services and housing. </p> <p>We analysed complaints submitted to the region’s Ombudsman, over a five-year period and interviewed civil society organisations working with people in vulnerable situations. We found evidence of administrative vulnerability in multiple areas: healthcare, disability recognition, housing support, and social assistance to women victims of gender based violence.</p> <p>We then compared these findings with reports from other regional ombudsmen in Spain, including Catalonia, Andalucia and the Basque Country. The patterns were strikingly similar: administrative design consistently shaped the likelihood of actually receiving the rights formally recognised in law. </p> <p>These converging results support the broader hypothesis that administrative vulnerability broadens a structural gap between the recognition of rights and the day-to-day life of those in vulnerable situations.</p> <h2>Simplifying welfare systems</h2> <p>Reducing this gap requires an in-depth review of administrative design (procedures, organisation, and institutional culture) that goes beyond isolated adjustments or standalone technological solutions. As part of our most recent research project, we have identified <a href="https://doi.org/10.58992/RCDP.I67.2023.4131">six key measures</a> to guide such reform:</p> <ol> <li><p><strong>Simplify procedures</strong> linked to social rights by eliminating unnecessary documentary burdens.</p></li> <li><p><strong>Incorporate people’s circumstances</strong> into the design of policies and services. This means reviewing discriminatory requirements, with particular attention to equality, dignity, and privacy.</p></li> <li><p>In digital processes, <strong>reduce identification and security requirements</strong> to what is strictly necessary, especially when they affect people in situations of vulnerability.</p></li> <li><p><strong>Move towards automatic and proactive benefit-granting systems</strong>, making use of information already held by public authorities.</p></li> <li><p><strong>Strengthen face-to-face assistance and administrative support</strong>. Ensure the availability of services that help people navigate digital processes.</p></li> <li><p><strong>Develop indicators</strong> on timeframes and resources to identify bottlenecks and exclusionary biases in the exercise of social rights.</p></li> </ol> <p>Ultimately, the welfare state should not be measured solely by the rights it formally recognises, but by its real capacity to make those rights effective for those who need them most. Expanding rights is of little value if accessing social benefits continues to be an obstacle course, especially for those who start from a position of disadvantage.</p> <hr> <figure class="align-left "> <img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"> <figcaption> <span class="caption"></span> </figcaption> </figure> <p><em>A weekly e-mail in English featuring expertise from scholars and researchers. It provides an introduction to the diversity of research coming out of the continent and considers some of the key issues facing European countries. <a href="https://theconversation.com/europe/newsletters?promoted=europe-newsletter-116">Get the newsletter!</a></em></p> <hr><img src="https://counter.theconversation.com/content/273055/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Andrei Quintiá Pastrana&#39;s research is funded by the Spanish Research Council (AEI) and the Galician Research Council (GAIN). </span></em></p><p class="fine-print"><em><span> Alba Nogueira López’ research is funded by the Spanish Research Council (AEI) and the Galician Research Council (GAIN).</span></em></p> Lengthy processes and onerous documentation requirements are obstacles to exercising rights. Andrei Quintiá Pastrana, Investigador Ramón y Cajal, Universidade de Santiago de Compostela Alba Nogueira López, Catedrática de Derecho Administrativo, Universidade de Santiago de Compostela Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274825 2026-02-02T17:36:29Z 2026-02-02T17:36:29Z El Helicoide caraqueño: del brutalismo arquitectónico a la brutalidad <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715755/original/file-20260202-66-rgzs6n.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=80%2C0%2C864%2C576&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Edificio El Helicoide, en Caracas.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_Helicoide#/media/Archivo:Helicoide_roca_tarpeya_caracas.jpg">Damián D. Fossi Salas/Wikimedia Commons</a></span></figcaption></figure><p><a href="https://www.instagram.com/mechidetulio/?hl=en">Mi esposa</a> me pidió algo que parecía sencillo: acercarla al Helicoide para tomar unas fotografías. Artista plástica, suele recorrer Caracas buscando en cada edificio las huellas de la ciudad que fuimos y la que aún disfrutamos. En las visitas, sus grupos de amigos celebran la diversidad de estilos, la modernidad truncada y las cicatrices arquitectónicas que marcan nuestro paisaje.</p> <p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_Helicoide">El Helicoide</a>, levantado en tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez e hibernado en las administraciones democráticas posteriores, fue concebido como un manifiesto del <a href="https://www.momparquitectura.com/blog/arquitectura/arquitectura-brutalista-en-espana-que-es-caracteristicas-y-10-ejemplos-que-debes-conocer/">brutalismo</a>: hormigón desnudo, monumentalidad sin ornamentos, funcionalidad que pretendía simbolizar progreso. </p> <p>Mercedes me recordó que esa estética buscaba revelar la expresividad de los materiales, la honestidad del hormigón. Pero en Caracas, esa sinceridad se volvió metáfora de otra brutalidad: la del poder que encierra y castiga.</p> <p>Esta vez, el paseo dominical no me fue grato. Durante años lo visité para acompañar a amigos condenados por haber defendido la vida en aquella célebre <a href="https://provea.org/actualidad/desde-el-11-de-abril-de-2002-comenzo-a-levantarse-el-muro-anti-protestas-en-venezuela/">jornada cívica del 11 de abril de 2022</a>. Hasta que un día normal de visita, la amenaza se hizo explícita: “Si entra, no sale; si regresa, se queda aquí”. El Helicoide se convirtió así en un fantasma personal, un recordatorio de cómo el hormigón puede ser cómplice del terror.</p> <h2>Sin dignidad y sin Dios</h2> <p>El ejercicio del poder revela siempre una tensión entre el bien y el mal. Su peor rostro se muestra en la violencia y humillación de quienes padecen persecución por causa de la justicia. La tortura, física y mental, constituye uno de los crímenes más horrendos, pues destruye cuerpos y también almas. </p> <p>El Helicoide se inscribe en una genealogía de lugares donde la brutalidad se institucionalizó: <a href="https://news.un.org/es/story/2023/09/1524357">la ESMA en Argentina</a>, convertida hoy en espacio de memoria; los <a href="https://docubprisiones.org/">centros de detención en Cuba</a>; <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150625_cultura_siria_prision_tadmur_estado_islamico_ng">Tadmur</a>, conocido como “el reino de la muerte y la locura”, en Siria; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tortura_y_abuso_de_prisioneros_de_Bagram">Bagram en Afganistán</a>, donde prisioneros fueron encadenados y golpeados hasta la muerte; y los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-DkjwS7W6xw">centros clandestinos de la Stasi en Alemania Oriental</a>. Todos comparten una misma lógica: el poder que se cree absoluto y convierte al ser humano en objeto de sufrimiento.</p> <h2>Orden de cierre, pero no de olvido</h2> <p><a href="https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/30/venezuela/delcy-rodriguez-anuncia-ley-amnistia-orix">El anuncio de Delcy Rodríguez</a>, el 30 de enero de 2026, sobre el cierre del Helicoide y otros centros de detención, fue presentado como un gesto de apertura y reconversión hacia espacios comunitarios. Sin embargo, la memoria no se borra con decretos. El Helicoide no es solo un edificio: <a href="https://www.researchgate.net/publication/398133366_From_Testimony_to_Immersion_The_Design_and_Production_of_Realidad_Helicoide">es un símbolo de represión documentado</a> en informes internacionales que lo señalan como escenario de tortura y violaciones sistemáticas de derechos humanos.</p> <p>En 2019, la Alta Comisionada Michelle Bachelet, tras su visita a Venezuela, incluyó al Helicoide en su informe como centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2019/07/04/fuerte-informe-de-la-onu-bachelet-culpa-al-gobierno-de-maduro-por-violaciones-de-derechos-humanos-a-gran-escala">Allí se denunciaron torturas</a>, tratos crueles e inhumanos, falta de acceso a abogados y condiciones degradantes para los presos políticos. Un año después, la Misión Internacional de Determinación de los Hechos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU identificó al Helicoide como uno de los principales centros de tortura en el país, junto con la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). <a href="https://docs.un.org/es/a/hrc/51/43">El informe detalló</a> prácticas sistemáticas como descargas eléctricas, asfixia, violencia sexual y aislamiento prolongado, calificándolas como crímenes de lesa humanidad (ONU, 2020).</p> <p>Los informes posteriores (2021–2024) confirmaron que el Helicoide seguía siendo utilizado para detenciones arbitrarias y torturas. Testimonios lo describieron como un “laberinto de miedo” y lo señalaron como “símbolo de la represión institucionalizada”. La arquitectura brutalista que alguna vez pretendió representar modernidad se convirtió en arquitectura del dolor, un espacio donde la dignidad humana fue sistemáticamente negada.</p> <p>La Comisión Interamericana de Derechos Humanos <a href="https://www.swissinfo.ch/spa/cidh-pide-visitar-venezuela-para-verificar-denuncias-de-abusos-en-la-c%C3%A1rcel-el-helicoide/90135769">también ha denunciado al Helicoide</a>. En 2025 <a href="https://www.infobae.com/venezuela/2025/09/16/la-comision-interamericana-de-derechos-humanos-exigio-visitar-la-temida-carcel-el-helicoide-en-caracas/">solicitó una visita</a> para verificar las condiciones de los detenidos, subrayando las denuncias de tortura y hacinamiento. Ese mismo año, en un comunicado reiteró su competencia sobre Venezuela y describió al Helicoide como “símbolo del horror”. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una sentencia de agosto de 2025, <a href="https://www.oas.org/es/cidh/jsForm/?File=/es/cidh/prensa/comunicados/2025/185.asp&amp;utm_content=country-ven&amp;utm_term=class-vinl">reafirmó su jurisdicción sobre el país</a> y vinculó su supervisión con centros como el que nos ocupa.</p> <p>Existe plena coincidencia de los órganos internacionales en materia de derechos humanos: el Helicoide es un escenario de crímenes contra la humanidad. Su cierre administrativo no borra las huellas del dolor ni las responsabilidades históricas que allí se gestaron.</p> <h2>Presentado en el MoMA de Nueva York</h2> <p>El Helicoide, que en 1961 alcanzó protagonismo internacional al ser presentado en el <a href="https://guiaccs.com/obras/el-helicoide-de-roca-tarpeya/">debate arquitectónico del MoMA de Nueva York</a>, fue concebido como símbolo de modernidad y progreso bajo el signo del brutalismo. Hoy, sin embargo, carga con una triste fama: emblema de brutalidad, represión y tortura. Esta paradoja no es ajena a la historia urbana latinoamericana: Venezuela, como tantos países de la región, heredó los sueños de civilización y modernidad, pero los distorsionó bajo dictaduras, populismos y regímenes autoritarios.</p> <p>El Helicoide encarna esa contradicción: una obra monumental que debía ser centro comercial futurista, convertida en cárcel de cuerpos y esperanzas. La arquitectura, pensada como motor de desarrollo, se transformó en escenario de indignidad e impunidad. </p> <p>Hoy, lo que representó un desafío arquitectónico constituye un reto para instaurar en nuestro país la Justicia y restaurar la dignidad humana como centro de toda acción política. Como proclamaron nuestros hermanos argentinos, después de superar la prueba y asumir el costo de los errores de su clase política. Nunca más.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274825/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Tulio Alberto Álvarez-Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> El edificio El Helicoide (Caracas) pasó de símbolo brutalista de modernidad a emblema de tortura y represión. Su cierre no borra la memoria ni las responsabilidades históricas colectivas. Tulio Alberto Álvarez-Ramos, Profesor/Investigador Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello. Jefe de Cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274783 2026-02-02T17:36:27Z 2026-02-02T17:36:27Z Por qué algunas personas protegen y otras denuncian: una mirada psicológica a los sucesos de Minneapolis <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715721/original/file-20260202-66-qgsk3n.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C1%2C6452%2C4301&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Protestas en Minneapolis.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/minneapolis-minnesota-united-states-0701-memory-2723779399?trackingId=2cf73817-bf78-4763-a1d1-cab6aa7d3aaf&amp;listId=searchResults">Alejandro Diaz Manrique/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>En las últimas semanas, las <a href="https://theconversation.com/por-que-es-tan-significativo-el-tiroteo-de-alex-pretti-en-minneapolis-274409">crónicas provenientes de Minnesota</a> nos han devuelto un reflejo incómodo sobre la condición humana. En las redadas del ICE para detener a inmigrantes en la ciudad de Minneapolis, en este estado del norte de EE UU, se produce un contraste desgarrador. </p> <p>Por un lado, nos llegan historias de personas que arriesgaron su propia seguridad para proteger a vecinos inmigrantes. Por otro, están quienes, amparándose en la legalidad, deciden denunciar a esos mismos vecinos. Un mismo escenario y dos modelos de respuesta colectiva, a simple vista, completamente divergentes.</p> <p>Ante tales escenarios, nuestra inclinación natural es clasificar el mundo entre personas valientes y cobardes. Héroes y traidores. Sin embargo, desde un análisis psicológico riguroso, debemos advertir que esta dicotomía es insuficiente para explicar un fenómeno tan complejo. </p> <h2>De escudos humanos a herramientas del poder</h2> <p>El psicólogo estadounidense <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lawrence_Kohlberg">Lawrence Kohlberg</a> llevó a cabo estudios pioneros en el campo del desarrollo moral. Argumentaba que no nacemos con una brújula ética sino que <a href="https://psicologosaldama.com/teoria-desarrollo-moral-kohlberg">la construimos</a>, transitando por diferentes etapas. A medida que se encadenan unas con otras, marcan la evolución de la propia moralidad y ponen de manifiesto su transformación durante el recorrido.</p> <p>En las etapas más elementales, asociadas a la infancia, nuestras respuestas morales se guían por el miedo al castigo o por las posibles recompensas. </p> <p>A partir de cierta edad, adquirimos normas y cierto sentido de obediencia a la autoridad. Y, en algunas personas, los procesos de maduración y las experiencias vividas facilitan la llegada a un nivel superior. </p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/de-que-dependen-nuestras-decisiones-morales-231852">¿De qué dependen nuestras decisiones morales?</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Kohlberg llamaba nivel postconvencional a la cumbre del desarrollo moral. Las personas que llegan a dicho nivel ya no se limitan a la obediencia ciega de la ley o de la autoridad. </p> <p>En esta etapa, se distingue entre lo legal y lo justo. Se priorizan los principios universales de dignidad humana incluso por encima de las normas institucionales. También por encima de las consecuencias de su incumplimiento o del riesgo personal que puedan suponer. </p> <h2>Lo legal frente a lo justo</h2> <p>Este marco del estudio de la moral se vio enriquecido por las <a href="https://psicologiaymente.com/desarrollo/teoria-etica-cuidado-gilligan">aportaciones de la psicóloga y eticista Carol Gilligan</a>. Sostuvo que el desarrollo moral también puede expresarse a través de una ética del cuidado, centrada en la responsabilidad hacia las otras personas.</p> <p>Por nuestra parte, en diversos estudios hemos analizado cómo la respuesta a dilemas morales <a href="https://theconversation.com/de-que-dependen-nuestras-decisiones-morales-231852">depende de muchos factores</a>. Entre ellos, la pregunta condiciona la respuesta. No respondemos lo mismo ante la pregunta “¿Es correcto?” que ante la pregunta “¿Lo harías?”.</p> <p>Esto implica que el razonamiento moral, por sí solo, no explica la conducta. En situaciones reales no solo debemos decidir qué es lo correcto. Debemos ejecutar, o no, esa decisión. Y, por supuesto, ello nos llevará a enfrentarnos a las consecuencias que se deriven de nuestras acciones. </p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/pueden-los-videojuegos-ayudar-a-combatir-actitudes-sociales-no-deseadas-214809">¿Pueden los videojuegos ayudar a combatir actitudes sociales no deseadas?</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Otra visión del heroísmo</h2> <p>Los datos extraídos de un estudio sobre las <a href="https://www.kwesthues.com/cnt-oli.htm">personas que rescataban congéneres judíos durante el Holocausto</a> resultan ilustradores. Al preguntarles por qué habían arriesgado todo, muchas personas respondían con una sencillez desconcertante: “¿Qué más podía hacer?”. Para estas personas, la decisión no fue una elección heroica calculada. </p> <p>Su decisión era una respuesta inevitable. Análogamente, para las defensoras de Minnesota, la inacción habría supuesto una traición a su propia esencia. Una traición que habría resultado más dolorosa que cualquier represalia estatal. La autocondena frente al castigo externo.</p> <p>Por el contrario, en contextos de persecución o rigidez legal, el sistema presiona al individuo para que “simbolice” obediencia. Si esto implica buenas o malas acciones, es otra historia. </p> <h2>Lealtad con el poder vs maldad</h2> <p>Paradójicamente, la complicidad con la injusticia a menudo no tiene que ver con la maldad. Un estudio reciente sobre la “<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10551-025-05986-y">lealtad como legitimadora</a>” revela que el mismo valor que nos hace “buenos vecinos” puede cegarnos. </p> <p>Según esta investigación, quienes valoran la lealtad por encima de otros principios son más propensos a percibir actos injustos como legítimos. El robo de salarios o la represión estatal, en este caso, son validados porque provienen de la misma estructura de poder a la que somos leales sin dudarlo. </p> <h2>Desvinculación como escudo</h2> <p>A esto se suma la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Desconexi%C3%B3n_moral">desvinculación moral</a>. Es un escudo psicológico que nos permite desactivar la autocrítica. Nos llegamos a ver como meros engranajes de una maquinaria superior.</p> <p>Entonces, nos protegemos de la autocondena mientras participamos en la deshumanización de otra persona. </p> <p>¿Qué nos queda entonces? La esperanza reside en la capacidad de experimentar lo que el psicólogo social y escritor estadounidense Jonathan Haidt denomina <a href="https://www.albertomg.com/blog/2019/6/10/elevacin-moral">elevación moral</a>. </p> <h2>Heroísmo por contagio</h2> <p>Al observar los actos de excelencia ética en Minnesota, podemos sentir admiración. Podemos experimentar un estado psicológico y físico que nos impulsa a recentrar nuestra propia brújula moral.</p> <p>El heroísmo funciona como un catalizador que activa nuestra propia tendencia a actuar. Nos recuerda que la responsabilidad hacia otras personas es, en última instancia, una responsabilidad hacia nosotras mismas.</p> <p>Cada vez que elegimos la justicia sobre la comodidad o la empatía sobre la lealtad ciega, estamos construyendo el yo que responderá cuando llegue la siguiente (o verdadera) crisis.</p> <h2>Vulnerables al miedo y al contexto</h2> <p>Comprenderlo nos advierte sobre nuestra propia fragilidad. Si hoy nos enfrentáramos a una situación como las que nos llegan del panorama internacional, ¿qué haríamos?</p> <p>Si nuestra seguridad personal dependiera de nuestro silencio o de la denuncia de un vecino, ¿sabemos realmente qué mecanismos de nuestra mente tomarían el control? </p> <p>La moralidad no es una ciencia exacta. Descansa sobre la interacción bidireccional entre tres aspectos. De una parte, la predisposición biológica. De otra, las normas y valores adquiridos. Y, entre ambos aspectos, nuestro razonamiento y voluntad de actuar. </p> <p>Mirarse al espejo y reconocer esa vulnerabilidad es el primer paso para asegurarse de que, llegado el momento, la brújula apunte hacia el lado correcto.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274783/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> Una mirada psicológica a las reacciones de la población estadounidense ante las detenciones del ICE. Albert Flexas Oliver, Profesor permanente laboral en el Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, Universitat de les Illes Balears Iraïs Seguí i Palou, Profesora asociada en el Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, Universitat de les Illes Balears Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274752 2026-02-02T17:36:25Z 2026-02-02T17:36:25Z Venezuela a un mes del 3 de enero: ¿transición democrática o reconfiguración del poder? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715728/original/file-20260202-56-djqojl.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C5997%2C3998&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">La presidenta Delcy Rodríguez en su primer consejo de ministros, el pasado 5 de enero.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_interino_de_Delcy_Rodr%C3%ADguez#/media/Archivo:Presidenta_Encargada_Delcy_Rodr%C3%ADguez_lidera_Consejo_de_Ministros_para_garantizar_la_paz_y_soberan%C3%ADa_nacional_02.jpg">Wikipedia/Prensa Presidencial de Venezuela</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span></figcaption></figure><p>La captura de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero por parte de fuerzas especiales estadounidenses ha marcado <a href="https://theconversation.com/cual-es-el-futuro-del-poder-en-venezuela-272674">un punto de inflexión en la historia política</a> reciente de Venezuela. El mismo día de la <em>extracción</em> se estableció un Gobierno provisional con Delcy Rodríguez al frente. Desde entonces, se han venido produciendo cambios en la política económica y exterior venezolana que han alterado de manera sustantiva el equilibrio de poder. </p> <p>La pregunta central, sin embargo, sigue abierta: ¿estamos ante el inicio de una transición democrática o frente a una reconfiguración tutelada del poder autoritario?</p> <p>Responder a esta cuestión exige ir más allá del impacto del evento y analizar el proceso <a href="https://books.google.es/books/about/Transitions_from_Authoritarian_Rule.html?id=H5lCtdhe8scC&amp;redir_esc=y">desde la teoría de las transiciones políticas</a>, <a href="https://books.google.es/books/about/Problems_of_Democratic_Transition_and_Co.html?id=TqRn1lAypsgC&amp;redir_esc=y">distinguiendo con claridad entre mecanismos de cambio y condiciones</a> para que exista una transición.</p> <h2>¿Qué ha cambiado en Venezuela desde enero?</h2> <p>A diferencia de otros momentos de la crisis venezolana, desde enero se observan cambios estructurales verificables y no solo gestos políticos o retóricos.</p> <iframe title="" aria-label="Table" id="datawrapper-chart-cwLi8" src="https://datawrapper.dwcdn.net/cwLi8/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="446" data-external="1" width="100%"></iframe> <p>Estos cambios no implican aún una transición democrática, pero sí configuran un cambio de gobierno acompañado del inicio de una alteración del régimen, condición necesaria –aunque no suficiente– para hablar de transición.</p> <h2>Mecanismos y condiciones de transición no son lo mismo</h2> <p>Una confusión frecuente consiste en equiparar los mecanismos mediante los cuales ocurre una transición con las condiciones que permiten afirmar que realmente está en marcha.</p> <p>Dichos mecanismos <a href="https://books.google.es/books/about/Transitions_from_Authoritarian_Rule.html?id=H5lCtdhe8scC&amp;redir_esc=y">incluyen ruptura, reforma, colapso o negociación</a> (voluntaria o bajo coerción). En cambio, las condiciones mínimas para que pueda ocurrir una transición son dos:</p> <ol> <li><p>Cambio efectivo de gobierno.</p></li> <li><p>Apertura de un proceso de cambio de régimen.</p></li> </ol> <p>Venezuela hoy no cumple con estas condiciones, aunque se intentan construir mediante un mecanismo atípico: una negociación bajo coerción externa creíble. La extracción de Maduro modificó de forma radical <a href="https://books.google.es/books/about/Economic_Origins_of_Dictatorship_and_Dem.html?id=gzdbfu55IGgC&amp;redir_esc=y">los cálculos de supervivencia de la élite gobernante</a>. A diferencia de intentos previos, la amenaza ya no es retórica y por ello la negociación, aunque no voluntaria sino bajo coerción, es hoy políticamente creíble.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/es-posible-una-transicion-democratica-negociada-en-venezuela-216065">¿Es posible una transición democrática negociada en Venezuela?</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>La historia explica la cautela de Washington</h2> <p>La forma en que se intenta conducir el proceso venezolano no encaja plenamente en los modelos clásicos. No se trata de una ocupación ni de una transición puramente endógena: existe, más bien, <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/01/29/espanol/mundo/reforma-petrolera-venezuela.html">una intervención selectiva</a> acompañada de la preservación temporal del aparato estatal. La expectativa es que este facilite el desmontaje del sistema que le permitió mantenerse en el poder, para seguir con una transición ordenada que no precise el cumplimiento de las amenazas del gobierno estadounidense de realizar más incursiones en territorio venezolano para garantizar la estabilidad del país.</p> <iframe title="" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-2eDwi" src="https://datawrapper.dwcdn.net/2eDwi/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="387" data-external="1" width="100%"></iframe> <p>La experiencia comparada muestra que tanto el desmantelamiento completo del aparato estatal (Irak, Afganistán) como su preservación sin reformas profundas (Libia, Camboya) han generado resultados altamente inestables. </p> <p>El caso venezolano intenta transitar un camino intermedio, con una intervención selectiva <a href="https://www.rtve.es/noticias/20260129/trump-anuncia-inminente-reapertura-del-espacio-aereo-venezolano-tras-hablar-con-delcy-rodriguez/16915865.shtml">orientada a modificar incentivos</a>, sin provocar un colapso institucional inmediato.</p> <p>El más reciente movimiento diplomático ha sido la llegada a Venezuela, el 31 de enero, de Laura F. Dogu, la nueva enviada principal de Estados Unidos al país. A finales de enero de 2019, <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2019/01/24/maduro-anuncia-el-cierre-de-la-embajada-de-venezuela-y-todos-los-consulados-en-los-estados-unidos">Maduro anunció el cierre de la embajada de Estados Unidos en Caracas</a>, incluidos todos los servicios consulares, lo que el Departamento de Estado calificó calificó como una <a href="https://ve.usembassy.gov/es/services-es/#:%7E:text=El%2011%20de%20marzo%20de,los%20servicios%20consulares%20est%C3%A1n%20suspendidos.">“suspensión temporal de operaciones”</a>. No hay fecha de apertura de la embajada pero parece que poco a poco comienzan a normalizarse las relaciones diplomáticas entre los dos países.</p> <p></p> <h2>Estados Unidos y la ventana de oportunidad</h2> <p>Las <a href="https://www.elnacional.com/2026/01/marco-rubio-la-transicion-en-venezuela-va-a-tomar-tiempo/">declaraciones de Marco Rubio ante el Congreso de EE. UU.</a> delinean un proceso en tres etapas, explícitamente <a href="https://www.nytimes.com/es/2026/01/29/espanol/estados-unidos/rubio-venezuela-presupuesto-casa-blanca.html">orientado a una transición democrática</a>, aunque secuencial y condicionada. Esto sugiere que actores clave en Washington sí contemplan una salida democrática en el corto plazo y no solo una estabilización indefinida.</p> <p>Sin embargo, existe un riesgo real: la ventana de oportunidad es limitada. El calendario político estadounidense –en particular los resultados de las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre <a href="https://legrandcontinent.eu/es/2026/01/30/la-popularidad-de-trump-se-desploma-en-estados-unidos/">si resultan desfavorables para los republicanos</a>– puede reducir la amenaza creíble sobre los actores venezolanos. Si ello ocurre antes de que se consoliden reformas institucionales clave, el proceso puede estancarse o incluso puede llegar a revertirse.</p> <p>Washington parece consciente de este peligro, como lo demuestran las luchas en el Senado estadounidense para <a href="https://www.rtve.es/noticias/20260108/senado-estados-unidos-aprueba-primera-votacion-para-impedir-nuevos-ataques-a-venezuela-sin-autorizacion/16887187.shtml">limitar los poderes del presidente Trump</a> para el uso de la fuerza militar en territorio venezolano. La cuestión es si actuará con la rapidez necesaria.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/we-the-people-of-venezuela-la-via-constitucional-para-superar-la-ocupacion-y-avanzar-hacia-la-soberania-272677">'We the People of Venezuela': la vía constitucional para superar la ocupación y avanzar hacia la soberanía</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Escenarios condicionados</h2> <p>Más que asignar probabilidades numéricas, el momento actual exige pensar en trayectorias dependientes de decisiones:</p> <ul> <li><p>Transición democrática viable, si se avanza pronto en garantías y reformas institucionales que permitan la instalación de un gobierno democráticamente electo.</p></li> <li><p>Hibridación prolongada, si la estabilización económica sustituye la prioridad por un cambio político.</p></li> <li><p>Reversión autoritaria adaptada, si la coerción externa pierde credibilidad antes de consolidarse el proceso.</p></li> </ul> <p>El desenlace dependerá menos del diseño inicial que de la velocidad, secuencia y consistencia de las decisiones en los próximos meses.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/no-hay-nada-como-el-futuro-para-hacer-politica-142498">No hay nada como el futuro para hacer política</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>La transición no ha llegado</h2> <p>Venezuela no está aún en una transición democrática, pero tampoco puede afirmarse que el camino que comenzó a andar el 3 de enero pasado sea solo una simple reconfiguración autoritaria. Se encuentra en una fase intermedia, abierta y altamente dependiente del <em>timing</em>. La teoría comparada es clara: cuando las ventanas de oportunidad se cierran, los regímenes autoritarios aprenden, se adaptan y sobreviven.</p> <p>El margen para acertar –o para fracasar– es estrecho. Y el reloj ya está corriendo.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274752/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Benigno Alarcón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> La salida forzada de Nicolás Maduro y los cambios impulsados desde EE.UU. han alterado de forma sustantiva el equilibrio político en Venezuela. Pero estos cambios no equivalen a una transición democrática. Benigno Alarcón, Director of the Center for Political Studies, Universidad Católica Andrés Bello Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274900 2026-02-02T17:28:52Z 2026-02-02T17:28:52Z Divertida, tierna, graciosa: Catherine O'Hara iluminaba la pantalla cada vez que aparecía <p>Catherine O'Hara, la actriz y comediante que <a href="https://www.eonline.com/news/1427985/catherine-ohara-dead-battled-brief-illness-before-death">ha fallecido a los 71 años</a>, ocupaba una posición poco común en la cultura cinematográfica contemporánea: era actriz cómica, figura de culto y estrella <em>mainstream</em>. Su carrera se expandió durante más de 50 años, y abarcó desde <em>sketches</em> cómicos improvisados hasta películas de Hollywood y clásicos televisivos poco convencionales. </p> <p>Era famosa por su incomparable sentido del humor y su capacidad para interpretar personajes camaleónicos. Sus papeles solían ser absurdos y extravagantes, pero ocultaban un humor muy agudo.</p> <p>Nacida y criada en Toronto en el seno de una familia católica irlandesa muy unida, O'Hara tenía seis hermanos. En una ocasión <a href="https://people.com/all-about-catherine-ohara-parents-11896420">comentó</a> que el humor formaba parte de su vida cotidiana; contar historias, hacer imitaciones y mantener conversaciones animadas le ayudaron a trabajar su instinto para hacer reír.</p> <p>Después del instituto, trabajó en el teatro <a href="https://www.secondcity.com/toronto">Second City de Toronto</a>, un famoso semillero de talentos cómicos, y perfeccionó sus habilidades para improvisar mientras mantenía una expresión impasible.</p> <h2>El gran salto</h2> <p>El gran salto de O'Hara llegó con <em>Second City Television</em> (<em>SCTV</em>), una serie de <em>sketches</em> cómicos que rivalizaba con <em>Saturday Night Live</em> en creatividad e influencia. Junto a sus contemporáneos Eugene Levy, John Candy, Rick Moranis y Martin Short, <a href="https://rock95.com/catherine-ohara-best-sctv-moments/">definió</a> su voz cómica, claramente inteligente y absurda.</p> <p>O'Hara no era solo una intérprete en <em>SCTV</em>, sino también guionista, y ganó un premio Emmy por sus contribuciones. Esta doble función moldeó su sensibilidad hacia el ritmo, el lenguaje y la construcción de personajes a lo largo de su carrera. </p> <p>A diferencia de los intérpretes que basan sus <em>sketches</em> en la repetición o en producir frases célebres, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5ok_SKIXqd8">el humor de O'Hara surgía de una lógica cómica diferente</a>. El público se reía no porque el personaje fuera “gracioso”, sino porque se tomaba a sí mismo muy en serio.</p> <p>Aunque fue contratada brevemente para <em>Saturday Night Live</em> a principios de la década de 1980, O'Hara decidió quedarse en <em>SCTV</em> cuando se renovó, una decisión que más tarde <a href="https://deadline.com/2024/01/catherine-ohara-confesses-why-she-left-saturday-night-live-1235806865/">describió</a> como clave para permitir que su carrera creativa floreciera donde debía. </p> <h2>La transición al cine</h2> <p>A mediados de la década de 1980, O'Hara se estaba consolidando como presencia en la pantalla. Apareció en la peculiar comedia negra de Martin Scorsese <em>Jo, ¡qué noche!</em> (1985) y mostró su talento cómico en <em>Se acabó el pastel</em> (1986). </p> <p>En 1988, consiguió lo que se convertiría en uno de sus papeles cinematográficos más queridos: Delia Deetz en la extravagante <em>Bitelchús</em> (1988) de Tim Burton.</p> <p></p> <p>Delia, una pretenciosa trepadora social del mundo artístico neoyorquino, permitió a O'Hara combinar la comedia física y los diálogos absurdos (“Un poco de gasolina… un soplete… no hay problema”).</p> <p>Burton <a href="https://www.latimes.com/archives/la-xpm-1988-04-18-ca-934-story.html">señaló en una ocasión</a> </p> <blockquote> <p>“Catherine es muy buena, quizá demasiado. Trabaja a niveles que la gente ni siquiera conoce. Creo que asusta porque opera a niveles muy altos”.</p> </blockquote> <p>A continuación interpretó a Kate McCallister, la atribulada madre de las superproducciones navideñas <em>Solo en casa</em> (1990) y <em>Solo en casa 2: Perdido en Nueva York</em> (1992). Al público <a href="https://www.reddit.com/r/movies/comments/1hfmgpm/catherine_ohara_is_simply_spectacular_as_kevins/">le encantó el hecho</a> de que este papel, bastante poco desarrollado, se convirtiera en el alma de las películas.</p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/-IfLwp7UDUw?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> </figure> <h2>Trabajando con Christopher Guest</h2> <p>Otra etapa destacada de la carrera de O'Hara fue su trabajo con el guionista y director Christopher Guest en una serie de falsos documentales, en gran parte improvisados, que se han convertido en clásicos de culto. </p> <p>Dos de las más destacados fueron <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film916372.html"><em>El experto</em></a> (1996), donde interpreta a una desesperada artista local en una compañía teatral de un pequeño pueblo, y <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film821931.html"><em>Un poderoso viento</em></a> (2003), donde formó equipo con su viejo amigo Levy como un dúo folk envejecido.</p> <p>Pero su mejor interpretación llegó con <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film452444.html"><em>Best in Show</em></a> (2000), en la que ella y Levy interpretaban a una pareja que competía en una exposición canina nacional. Su personaje, Cookie Fleck, sigue siendo uno de los mejores ejemplos de comedia de improvisación en el cine. Los monólogos sobre sus antiguos amantes son objetivamente inapropiados, pero O'Hara los interpreta con tal entusiasmo y sinceridad que resultan extrañamente cautivadores.</p> <p>El talento de O'Hara brilló en estas películas: sus excéntricos personajes eran muy divertidos, pero ella nunca se burlaba de ellos.</p> <h2>Éxito tardío</h2> <p>Volvió a la televisión con <em>A dos metros bajo tierra</em> (2001-2005) y con apariciones especiales en <em>The Larry Sanders Show</em> (1992-1998) y <em>Curb Your Enthusiasm</em> (1999-2024). Más recientemente, se la vio en series como <em>The Last of Us</em> (2023-) y <em>The Studio</em> (2025-). </p> <p>Pero fue el papel de Moira Rose, la excéntrica exestrella de telenovelas de la comedia canadiense <em>Schitt’s Creek</em> (2015-20), creada por Eugene Levy y su hijo Dan, el que se convertiría en el paso más significativo de la carrera tardía de O'Hara. ¡Y qué papel!</p> <p>Escrito para el talento único de la actriz, Moira era un personaje más grande que la vida, con un vocabulario extraño e inolvidable, cambios de humor dramáticos y un vestuario que se hizo casi tan famoso como el propio personaje. </p> <p>Los estudiosos feministas de los medios de comunicación <a href="https://doi.org/10.1525/fmh.2017.3.2.141">han señalado</a> la rareza de que existan papeles tan complejos para mujeres mayores, especialmente en la comedia, lo que hace que la interpretación de O'Hara sea culturalmente significativa.</p> <p>La serie se convirtió en un éxito mundial en las plataformas de <em>streaming</em> <a href="https://www.latimes.com/entertainment-arts/story/2020-09-01/how-schitts-creek-became-sitcom-of-covid-19-pandemic">durante la covid-19</a> y ella, galardonada con múltiples premios, fue un fenómeno en las redes sociales, dando lugar a <a href="https://www.tiktok.com/@catherineoharasbebe/video/6980769081381178629?lang=en">memes y vídeos virales</a>. </p> <p>Hay tantos momentos destacados: su crisis alcohólica tras perder sus pelucas, su audición para <em>The Crows Have Eyes 3</em> o el emotivo final de la serie, en el que interpreta Danny Boy en la graduación de Alexis.</p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/Dm19HG37jQM?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> </figure> <h2>Un legado imperecedero</h2> <p>O'Hara tenía una habilidad extraordinaria para interpretar personajes extravagantes y egocéntricos que a menudo resultaban tremendamente divertidos. </p> <p>Muchos comediantes y actores la <a href="https://www.facebook.com/TheAcademy/posts/catherine-oharas-artistry-revealed-how-comedy-at-its-finest-can-be-both-fearless/1307572568077656/">han citado</a> como una influencia por su valentía, su capacidad para combinar lo absurdo con la verdad emocional y su firme compromiso con la integridad de los personajes. Tuvo impacto en la carrera de intérpretes como Tina Fey, Maya Rudolph, Kate McKinnon y Phoebe Waller-Bridge.</p> <p>O'Hara también se negó a perseguir el estrellato convencional. En lugar de elegir proyectos diseñados para diluir sus excentricidades, prefirió entornos colaborativos que valoraban la creatividad por encima del control.</p> <p>Para ella, la comedia era <a href="https://www.theguardian.com/tv-and-radio/2021/feb/08/catherine-ohara-on-the-joy-of-schitts-creek-eugene-levy-is-the-sweetest-man">siempre</a> un arte de inteligencia, empatía y generosidad.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274900/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Ben McCann no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> La titán de la comedia cinematográfica, Catherine O'Hara, ha fallecido a los 71 años. Era excéntrica y absurda, pero siempre accesible. Ben McCann, Associate Professor of French Studies, Adelaide University Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/270322 2026-02-02T17:26:10Z 2026-02-02T17:26:10Z Los microorganismos resistentes se propagan a través de los alimentos <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714856/original/file-20260128-56-4pur03.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=549%2C0%2C4350%2C2900&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/laboratory-testing-different-food-products-selective-2600099231?trackingId=19187823-ce8c-468e-9b40-f1ae4735b6fe&amp;listId=searchResults">Tatevosian Yana/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>En el llamado ciclo “de la granja a la mesa” –es decir, desde que se recolectan las materias primas hasta disfrutar del alimento cocinado en nuestro plato– tiene lugar un fenómeno <em>a priori</em> invisible: la <a href="https://theconversation.com/topics/resistencia-antibiotica-80755">resistencia a los antimicrobianos</a>. Este problema surge cuando los microorganismos (bacterias, hongos, etcétera) dejan de responder a los antibióticos y/o los desinfectantes. </p> <p>Descrito a menudo como una <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-024-50457-z">“pandemia silenciosa”</a>, constituye actualmente un importante riesgo para la salud global. </p> <h2>Entornos ideales para su proliferación</h2> <p>En la ganadería y la acuicultura intensivas, los compuestos antimicrobianos se han utilizado de manera rutinaria no solo para prevenir enfermedades en animales hacinados, sino incluso para promover un crecimiento más rápido de los mismos. Aunque esta última práctica está disminuyendo gracias a la <a href="https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2019/6/oj/eng">actual legislación en materia de higiene y seguridad de los alimentos</a>, el uso masivo de antimicrobianos ha creado entornos ideales donde los microorganismos resistentes pueden emerger y proliferar.</p> <p><a href="https://doi.org/10.2903/j.efsa.2025.9237">Datos recientes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)</a> acerca de la resistencia desarrollada por bacterias zoonóticas –que pueden transmitirse de animales a humanos– y por bacterias indicadoras –las que se utilizan como centinelas para indicar, de manera indirecta, el estado de la higiene y seguridad de los alimentos– ponen el foco sobre esta tendencia en alza. </p> <p>Por ejemplo, el informe destaca elevados niveles de inmunidad al <a href="https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/medicamentos/ciprofloxacino">ciprofloxacino</a> –un antibiótico de uso común en medicina humana– en bacterias como <em>Campylobacter coli</em>, presente tanto en humanos como en animales destinados al consumo, especialmente pollos, pavos, cerdos de engorde y terneros. Dicha resistencia también se detecta en determinadas cepas de <em>Salmonella</em>, lo que subraya la necesidad de concienciar sobre el uso prudente de los antimicrobianos.</p> <h2>Los “superbichos” llegan al plato</h2> <p>Estos <em>superbichos</em> resistentes son capaces de dispersarse a través de las aguas de riego, el suelo, los productos agrícolas y las plantas de procesado para acabar, potencialmente, en nuestros platos. Ser conscientes de esta red de conexiones entre el ambiente, los animales de consumo y las personas es el primer paso para diseñar estrategias eficaces que garanticen la seguridad alimentaria y la salud global.</p> <p>Un estudio europeo reciente, <a href="https://www.nature.com/articles/s41564-025-02059-8">publicado en <em>Nature Microbiology</em></a>, analizó más de 2 000 muestras, incluyendo materias primas (como carne fresca), productos finales (como queso) y superficies de trabajo procedentes de varias industrias alimentarias. </p> <p>En este viaje de la granja a la mesa, más del 70 % de las resistencias a antimicrobianos –incluyendo antibióticos relevantes en medicina humana y veterinaria como la penicilina o la estreptomicina– se intercambian entre las bacterias presentes.</p> <p>Asimismo, se identificó al denominado <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/ESKAPE">grupo ESKAPE</a> (<em>Enterococcus faecium</em>, <em>Staphylococcus aureus</em>, <em>Klebsiella pneumoniae</em>, <em>Acinetobacter baumanii</em>, <em>Pseudomonas aeruginosa</em> y <em>Enterobacter</em> spp.) como máximo responsable de ese intercambio. El principal vehículo de transmisión sería <em>S. aureus</em>, ya que está presente en piel y mucosas de aproximadamente un tercio de la población y es, por tanto, relevante en la manipulación de alimentos.</p> <h2>Intercambio de genes y biopelículas</h2> <p>¿Y cómo se comparten las “instrucciones” para sobrevivir al antibiótico o al desinfectante? La respuesta es sencilla: intercambiando genes como el que intercambia cromos. Es lo que se conoce como <a href="https://theconversation.com/la-carrera-cientifica-contra-las-bacterias-multirresistentes-195218">transferencia horizontal de genes</a>. </p> <p>Hay tres mecanismos diferentes. Mediante el primero, llamado transformación, la bacteria incorpora un gen directamente del ambiente, como el que coge una nota del suelo y se la mete en el bolsillo. A través del segundo, conocido como transducción, el gen se transporta a través de un <a href="https://theconversation.com/bacteriofagos-los-virus-que-pueden-salvar-vidas-111195">bacteriófago</a>, un virus de bacterias, que actúa como el mensajero que entrega una carta. Y por último, mediante la conjugación, dos bacterias entran en contacto físico, como dos ordenadores conectados por un cable, para pasarse la información directamente de una a la otra.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/nuevos-antibioticos-tres-buenas-noticias-en-la-guerra-contra-las-superbacterias-231833">Nuevos antibióticos: tres buenas noticias en la guerra contra las superbacterias</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Y por si fuera poco, la industria alimentaria también se enfrenta al problema de la formación de biopelículas polimicrobianas, es decir, conjuntos de microorganismos adheridos a superficies que son <a href="https://investigacion.usc.gal/documentos/5d1df6d029995204f76794c1">muy resistentes a los agentes externos y a los métodos de limpieza y desinfección convencionales</a>. Esas biopelículas <a href="https://doi.org/10.3389/fmicb.2025.1673218">pueden albergar especies persistentes</a> que no son capaces de multiplicarse, pero que perduran en el tiempo y constituyen verdaderos focos de contaminación. Además, favorecen la transferencia de genes de resistencia. </p> <p>Las biopelículas suponen, por tanto, un gran desafío para los sistemas de control actuales. Las nuevas tecnologías en el procesado y conservación de alimentos se centran, en parte, en combatirlas mediante el uso de ozono, luz UV-C, nanopartículas metálicas, plasma frío o, incluso, virus específicos de bacterias.</p> <h2>Aliados de origen vegetal</h2> <p>Afortunadamente, la investigación que se centra en la búsqueda de antimicrobianos de origen vegetal, como los <a href="https://doi.org/10.1016/j.foodcont.2017.07.007">aceites esenciales</a>, ofrece una estrategia complementaria para el control de biopelículas y la conservación de alimentos. Entre estos compuestos destacan el carvacrol (presente en orégano y tomillo), el aceite esencial de menta o el citral (procedente de cítricos), entre otros. </p> <p>En general, se trata de agentes menos tóxicos que los antimicrobianos convencionales y con una tendencia menos acusada a generar resistencias. Al reducir eficazmente las biopelículas y eliminar las bacterias que las forman, podrían contribuir a frenar el uso de antimicrobianos y el incremento de la resistencia a estos compuestos. La lucha continúa.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/270322/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> El uso intensivo de antibióticos en ganadería y acuicultura ha facilitado que los microorganismos hayan desarrollado inmunidad a ellos, y potenciado la actual problemática global de salud pública. Laura Botello Morte, Personal Docente e Investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad San Jorge Pedro Rodríguez López, Investigador Postdoctoral - Microbiología, Universidad San Jorge Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/272634 2026-02-02T17:20:23Z 2026-02-02T17:20:23Z La electrónica y el límite físico que ignoramos cuando hablamos de IA <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/711893/original/file-20260112-56-ududpx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=300%2C0%2C3240%2C2160&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">La inteligencia artificial precisa, para funcionar, un sustrato físico electrónico que abastezca al sistema de electricidad. </span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://unsplash.com/es/fotos/una-pila-de-componentes-electronicos-colocados-uno-encima-del-otro-ZyhBFrNkDR4">Igor Omilaev / Unsplash.</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span></figcaption></figure><p>En los últimos meses se repite una escena llamativa en medios de comunicación especializados en el ecosistema tecnológico: <a href="https://blog.google/products/gemini/gemini-3">anuncios espectaculares sobre nuevos modelos de inteligencia artificial</a> (IA) que conviven con <a href="https://pdf.euro.savills.co.uk/european/european-commercial-markets/spotlight-eu-data-centre---2025.pdf">retrasos en centros de datos</a>, <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2025/dec/08/us-data-centers">proyectos de computación intensiva paralizados</a> y advertencias crecientes sobre <a href="https://www.nature.com/articles/s41893-025-01681-y">los límites físicos del despliegue</a> de la inteligencia artificial (IA). </p> <p>La conversación pública suele atribuir estos problemas al consumo energético o al impacto ambiental. Pero el origen del cuello de botella es más específico y menos conocido. Porque la cuestión no es solo cuánta electricidad necesita la inteligencia artificial, sino cómo se gestiona esa electricidad dentro de los propios sistemas de computación avanzada. Y, ahí, entra en juego una disciplina que rara vez aparece en los titulares, pero que condiciona el ritmo real de la IA: la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Electr%C3%B3nica_de_potencia">electrónica de potencia</a>.</p> <h2>Control de la potencia</h2> <p>A diferencia de la electrónica digital, que se encarga de procesar información, la electrónica de potencia se ocupa de convertir, regular y controlar la energía eléctrica que alimenta procesadores, aceleradores y sistemas de alto rendimiento. La encontramos en el interior de los equipos, donde la electricidad debe adaptarse de forma extremadamente rápida y precisa a cargas que cambian en microsegundos. Es la tecnología que decide si un sistema puede operar de forma estable o si se convierte en una fuente constante de pérdidas, calor y fallos.</p> <p>Este aspecto se ha vuelto crítico con la actual carrera por aumentar la capacidad de cálculo. Los aceleradores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA concentran hoy densidades de potencia inéditas. Alimentarlos ya no es un problema trivial: <a href="https://eps.ieee.org/images/files/HIR_2021/ch10_power.pdf">requiere sistemas capaces de conmutar a muy alta frecuencia, responder a transitorios –variaciones momentáneas de voltaje– bruscos y mantener la estabilidad eléctrica en condiciones límite</a>. Cuando esa conversión falla o se vuelve ineficiente, el problema no se soluciona con más <em>software</em>.</p> <h2>Imprescindible para escalar infraestructuras</h2> <p>Buena parte de las noticias recientes sobre dificultades para <a href="https://www.ft.com/content/8deb1518-b650-4a21-b7d1-3e6180560056">escalar infraestructuras de IA apuntan indirectamente a este fenómeno</a>. Se habla de falta de suministro, de saturación de centros de datos o de costes crecientes, pero detrás de muchos de estos titulares hay un reto técnico concreto: <a href="https://arxiv.org/pdf/2502.01647">la conversión eléctrica interna se ha convertido en un factor limitante del diseño</a>. </p> <p>A medida que aumenta la potencia por unidad de volumen, la electrónica que alimenta los sistemas pasa de ser un componente más a condicionar toda la arquitectura.</p> <figure class="align-center "> <img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/710495/original/file-20251231-56-738bhi.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/710495/original/file-20251231-56-738bhi.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=522&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/710495/original/file-20251231-56-738bhi.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=522&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/710495/original/file-20251231-56-738bhi.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=522&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/710495/original/file-20251231-56-738bhi.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=656&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/710495/original/file-20251231-56-738bhi.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=656&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/710495/original/file-20251231-56-738bhi.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=656&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"> <figcaption> <span class="caption">Componente SMD con el que se construyen los circuitos empleados. Paula Lamo.</span> <span class="attribution"><a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/">CC BY-NC-ND</a></span> </figcaption> </figure> <h2>Sin energía, no hay IA</h2> <p>Durante años, el progreso digital se benefició de mejoras continuas en la electrónica convencional que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BIimmT-IY9w">permitían aumentar prestaciones sin replantear el sistema</a>. Sin embargo, este margen se ha reducido. Hoy, cada incremento de capacidad computacional exige rediseñar cómo se entrega la energía, cómo se controla y cómo se disipa el calor generado. En este contexto, la electrónica de potencia deja de ser una tecnología transversal o “de apoyo” y se convierte en una condición de posibilidad para las IAs más avanzadas.</p> <p>Este giro explica el creciente interés que hay alrededor de <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0167931725000371">los nuevos semiconductores de potencia</a>, capaces de operar a mayores frecuencias, con menos pérdidas y mayor densidad. </p> <p>No se trata de una mejora incremental, sino de una respuesta directa a los límites físicos que empiezan a aflorar en la computación intensiva. La capacidad de alimentar de forma fiable un sistema de IA determina hoy tanto su viabilidad como la sofisticación del modelo que ejecuta.</p> <figure class="align-center "> <img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/710494/original/file-20251231-56-c3r7uf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/710494/original/file-20251231-56-c3r7uf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=800&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/710494/original/file-20251231-56-c3r7uf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=800&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/710494/original/file-20251231-56-c3r7uf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=800&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/710494/original/file-20251231-56-c3r7uf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1005&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/710494/original/file-20251231-56-c3r7uf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1005&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/710494/original/file-20251231-56-c3r7uf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1005&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"> <figcaption> <span class="caption">Hardware dedicado a Machine Learning, Data Science e IoT. Paula Lamo.</span> <span class="attribution"><a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/">CC BY-NC-ND</a></span> </figcaption> </figure> <h2>Choque con los límites físicos</h2> <p>Desde hace décadas, comunidades técnicas internacionales como la <a href="https://www.ieee-pels.org/">IEEE Power Electronics Society</a> y la <a href="https://www.ieee-ies.org/">IEEE Industrial Electronics Society</a> trabajan, precisamente, en este punto de fricción entre computación avanzada y límites físicos. Su experiencia muestra que muchos de los desafíos actuales de la IA no se resolverán únicamente con mejores modelos, sino con avances en la ingeniería que hace posible su operación continua y segura.</p> <p>A pesar de todo lo anterior, esta dimensión apenas aparece en el relato público sobre inteligencia artificial, que sigue centrado casi exclusivamente en datos, algoritmos y capacidades cognitivas. La IA se presenta como una tecnología abstracta, cuando, en realidad, depende de infraestructuras electrónicas extremadamente exigentes. Ignorar esta capa conduce a expectativas poco realistas sobre la velocidad a la que se puede escalar y desplegar en entornos reales.</p> <p>Esto no significa que la inteligencia artificial esté “atascada” ni que su desarrollo vaya a detenerse. Significa que su ritmo real está cada vez más condicionado por factores materiales que rara vez se discuten fuera del ámbito especializado. </p> <h2>Una visión integral</h2> <p>La pregunta relevante ya no es solo qué puede hacer un algoritmo, sino qué puede sostener el <em>hardware</em> que lo alimenta durante años, sin fallar y sin disparar los costes.</p> <p>Tal vez, por eso, el debate actual sobre la IA necesita ampliarse. No para restar importancia al <em>software</em>, sino para incorporar una visión más completa del sistema tecnológico en su conjunto. Porque el avance de la inteligencia artificial no depende únicamente de lo que somos capaces de imaginar en código, sino de lo que la electrónica puede soportar de forma estable, eficiente y fiable. Y, ese límite, hoy, empieza a hacerse visible.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/272634/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Este trabajo ha sido apoyado por el Gobierno Regional de Cantabria y financiado por la UE bajo el proyecto de investigación 2023-TCN-008 UETAI. También, este trabajo fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE bajo el proyecto de investigación PID2021-128941OB-I00, “Transformación Energética Eficiente en Entornos Industriales”. La autora es Presidenta del Capítulo conjunto español PELS-IES de IEEE, sociedades mencionadas en este trabajo (<a href="http://ieee-pels-ies.es/">http://ieee-pels-ies.es/</a>). </span></em></p> El avance de la inteligencia artificial no depende únicamente de lo que somos capaces de imaginar en código, sino de lo que la electrónica puede soportar de forma estable, eficiente y fiable. Y, ese límite, hoy, empieza a hacerse visible. Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274801 2026-02-02T15:52:25Z 2026-02-02T15:52:25Z La conversación docente: competencias digitales <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715672/original/file-20260202-56-cjivy5.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=2%2C0%2C1915%2C1276&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/man-plaid-shirt-raising-curl-hands-2632654261?trackingId=d548e853-ac3b-48ea-a500-23ccf15c6901&amp;listId=searchResults">BongkarnGraphic/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Para quienes hemos crecido sin internet ni móviles, observar cómo un miembro de la generación Z se maneja digitalmente produce cierto vértigo. La cantidad de tareas, alertas y conversaciones que pueden estar gestionando al mismo tiempo en su móvil y la velocidad a la que lo hacen le dejan a uno sintiéndose como la versión sin actualizar de un software antiguo, de esos que se quedaban un rato “pensando” antes de dar el siguiente paso, con el icono del relojito de arena dando vueltas.</p> <p>Pero esa habilidad digital tiene una cara oculta. Es posible que, precisamente por ir más despacio, y pararse entre tareas, al final del día un “boomer” esté menos agotado mentalmente que un “zeta”. En <a href="https://theconversation.com/tecnoestres-en-la-universidad-ser-habil-con-la-tecnologia-no-lo-es-todo-270326">su artículo sobre el tecnoestrés en el ámbito académico</a>, los investigadores de la Universidad de Murcia José Luis Serrano y Juan Antonio Gutiérrez Gómez explican cómo ser más “competentes” digitalmente y más capaces de gestionar multitud de tareas online no protege a los universitarios de sentirse sobrecargados, invadidos y abrumados al final del día. </p> <p>Más bien al contrario: sus destrezas digitales no solo no los preparan sino que a menudo les impiden tener una relación más sostenible con la tecnología en el contexto tan saturado y altamente interdependiente en el que viven. Incluso el ámbito académico se convierte a menudo en un “no parar” de mensajes, alertas, plataformas y tareas digitales. Conclusión: no necesitan que les enseñemos a manejar la tecnología, sino a manejar el flujo constante de atención que requiere y saber ponerle freno.</p> <p>Veamos otro ejemplo de destrezas técnicas: cuando ChatGPT aterrizó en las universidades hace un par de años, muchos profesores se sorprendían de lo “bien” que escribían de repente todos sus alumnos. </p> <p>Hoy, el deslumbramiento ha dejado paso a la farragosa tarea de leer frases y más frases estupendamente estructuradas… que no dicen nada. Los angloparlantes ya le han puesto nombre: “workslop”, algo así como vacío academicista. Contenido con una falsa apariencia solvente, que nos sepulta en conceptos y frases huecas que no llevan a ningún lado. Ya existía antes, pero ahora está por todas partes gracias a la IA. María Isabel Labrado Antolín, de la Universidad Complutense, hizo un experimento entre sus estudiantes, y descubrió que <a href="https://theconversation.com/trabajos-bien-escritos-que-no-dicen-nada-que-es-el-workslop-de-la-ia-y-como-evitarlo-273657">los mejores trabajos provenían de los estudiantes que usaban la IA de manera verdaderamente inteligente</a>. Una vez más, conocer la tecnología no es lo mismo que aprovecharla.</p> <p>Y es que la “competencia digital”, sea de los docentes o de los estudiantes, necesita una reformulación. Aprender a usar programas y aparatos es una cosa, pero aprender a integrarlos en las tareas académicas y en la vida cotidiana otra muy distinta. Los programas y aparatos evolucionan a gran velocidad; por eso, una profesora puede obtener un certificado que avale que tiene unos conocimientos concretos sobre determinadas tecnologías, y al año siguiente sentirse frustrada y estresada con un problema técnico imposible de anticipar. </p> <p>La <a href="https://theconversation.com/por-que-las-competencias-digitales-docentes-no-garantizan-un-buen-uso-de-la-tecnologia-269028">verdadera competencia digital</a> pasa por dar a los docentes tiempo, apoyo, redes de colaboración y libertad para equivocarse y experimentar. Solo así podrán ofrecer una visión equilibrada y crítica a esos estudiantes que creen, erróneamente, que la tecnología no tiene secretos para ellos. </p> <p>Esta semana, además, hemos hablado de <a href="https://theconversation.com/aprender-ingles-para-ensenarlo-intercambios-virtuales-para-los-futuros-docentes-267803">cómo mejorar el nivel de inglés</a> de los futuros docentes y de los <a href="https://theconversation.com/pueden-hacer-mas-las-universidades-para-mejorar-el-nivel-de-ingles-de-los-estudiantes-266420">actuales estudiantes universitarios</a>, de cómo <a href="https://theconversation.com/transiciones-educativas-es-posible-evitar-la-ansiedad-de-los-cambios-de-etapa-268794">evitar la ansiedad de los cambios de etapa</a> y de lo importante que es la educación de los cero a los 3 años <a href="https://theconversation.com/la-educacion-de-0-a-3-anos-no-es-un-gasto-sino-una-inversion-en-equidad-educativa-270999">para el futuro académico y la equidad</a>.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274801/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> ¿Qué significa ser “competente” digitalmente? Analizamos la diferencia entre saber usar y usar bien, el papel del entorno digital en la universidad, y el ‘workslop’ de la IA. Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274547 2026-02-02T09:22:31Z 2026-02-02T09:22:31Z La selección: pensar sobre el mundo <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715671/original/file-20260202-56-qpnus4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C300%2C4689%2C3126&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/man-thinking-typewriter-100439611">Everett Collection/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>En las películas de <em>Gladiator</em> siempre se hizo mucho hincapié en el “sueño de Roma” de Marco Aurelio, una idea de imperio más cercana a una democracia actual que a la Roma de entonces. </p> <p>Sin embargo, ya hace un año José A. Delgado escribió que su gobierno <a href="https://theconversation.com/marco-aurelio-vivio-como-un-filosofo-pero-goberno-como-un-emperador-248077">no estuvo influido por sus preocupaciones éticas personales</a>, sino por las tradiciones que había heredado. Fue emperador implacable en lo público y filósofo estoico en lo privado. No obstante, Delgado apuntaba que “sus convicciones ciertamente no dirigieron sus decisiones políticas, pero quizá sí prepararon su actitud para afrontarlas”. </p> <p>Así que, como si fuésemos Marco Aurelio, seguimos sus pasos. </p> <p>En este momento viene bien recurrir a Hannah Arendt. La “banalidad del mal” que ella detectó entre los funcionarios que llevaron a cabo el Holocausto continúa presente hoy <a href="https://theconversation.com/hannah-arendt-y-gaza-hoy-la-persistente-banalidad-del-mal-271047">en conflictos como el de Gaza</a>. Más allá de eso, además, <a href="https://theconversation.com/ya-nadie-cree-en-nada-que-nos-dice-la-filosofia-de-hannah-arendt-sobre-los-tiroteos-en-minneapolis-274470">sus reflexiones sobre la mentira en política</a> y el efecto que esta tenía en los ciudadanos siguen siendo pertinentes. Según Arendt, el peligro de las falacias no es solo conseguir que la gente desconfíe de quien engaña, sino que lo haga de los hechos que nos definen como sociedad, un relato que, al verse amenazado, pierde su sentido.</p> <p>Estos días hablamos mucho de la acogida, tanto por las noticias recientes en España (luminosas) como por las que llegan desde Estados Unidos (brutales). Precisamente hace un tiempo tratamos la hospitalidad desde el punto de vista filosófico y nos fijamos en cómo había sido <a href="https://theconversation.com/que-dice-la-filosofia-sobre-la-hospitalidad-y-como-lo-cuenta-la-literatura-228249">un tema central en la narrativa estadounidense</a>. Los tiempos han cambiado un poco. Hace unos meses, hablando de los inmigrantes, Elon Musk dijo que la empatía iba a ser la perdición de Occidente. A pesar de sus teorías, la empatía es una fortaleza <a href="https://theconversation.com/poniendonos-en-el-lugar-de-elon-musk-un-analisis-del-valor-de-la-empatia-254164">que define a la condición humana</a>. </p> <p>Además, hay pensadores que defienden que la verdadera hospitalidad no es solo abrir los brazos al extranjero sino también crear oportunidades para que quienes emigran obligados por las circunstancias puedan volver a sus casas y encuentren allí <a href="https://theconversation.com/acoger-a-los-inmigrantes-no-es-suficiente-el-verdadero-sentido-de-la-hospitalidad-257191">hogares justos y prósperos</a>. </p> <p>Lo bueno de los filósofos es que definen conceptos tras reflexionar, hablar y discutir. La Escuela de Salamanca, de la que se celebra este año el V centenario, atendió muchos de los dilemas de su tiempo, y algunas de sus conclusiones se pueden intentar extrapolar hasta conflictos actuales. Por ejemplo, la definición de lo que es una “<a href="https://theconversation.com/es-la-guerra-entre-rusia-y-ucrania-justa-la-filosofia-politica-responde-252657">guerra justa</a>”. Como ellos, tenemos que mantener viva la capacidad de dialogar con quienes piensan distinto. Por eso está bien aprender de los antiguos griegos <a href="https://theconversation.com/lo-que-la-antigua-atenas-nos-ensena-sobre-el-debate-y-la-disidencia-en-la-era-de-las-redes-sociales-272923">cuándo debemos alzar la voz, cuándo disentir y cuándo escuchar en foros públicos</a>. </p> <p>Después de todo, la esperanza es que, en el fondo, todos tengamos lo mismo en mente: el <a href="https://theconversation.com/por-un-mundo-sin-caprichos-individuales-el-bien-comun-segun-rousseau-265697">bien común</a>.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274547/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> En las películas de Gladiator siempre se hizo mucho hincapié en el “sueño de Roma” de Marco Aurelio, una idea de imperio más cercana a una democracia actual que a la Roma de entonces. Sin embargo, ya hace… Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/269028 2026-02-02T09:17:38Z 2026-02-02T09:17:38Z ¿Por qué las competencias digitales docentes no garantizan un buen uso de la tecnología? <p>María lleva 18 años enseñando Historia en un instituto público de Valencia. Antes de 2020, utilizaba presentaciones digitales ocasionalmente y gestionaba las notas en un excel que ella misma había elaborado. La pandemia lo cambió todo: tuvo que aprender, en muy pocas semanas, a utilizar herramientas de videoconferencia y de evaluación en línea, plataformas colaborativas y sistemas de comunicación con familias. </p> <p>Cuatro años después, tras los últimos cambios legislativos, María ha completado su certificación en “<a href="https://intef.es/competencia-digital-educativa/competencia-digital-docente/">competencia digital docente</a>” nivel B2. Pero las nuevas tecnologías siguen apareciendo –ahora, la inteligencia artificial generativa– y el centro espera que las integre sin proporcionarle tiempo de formación ni apoyo técnico continuado: “Ya sabes… tenemos que adaptarnos”. </p> <h2>Una transformación profunda</h2> <p>Al hablar de <a href="https://www.sciencedirect.com/science/chapter/referencework/abs/pii/B9780443137013000694?via%3Dihub">transformación digital</a> educativa nos referimos al proceso mediante el cual los centros educativos integran tecnologías y procesos digitales en sus prácticas pedagógicas y de gestión cotidianas. Y se ha acelerado en los últimos años.</p> <p>Este proceso implica no solamente incorporar dispositivos tecnológicos en las aulas y la administración, sino transformar profundamente cómo se enseña, cómo se aprende y cómo se organizan los centros educativos. </p> <p>Las administraciones educativas han establecido marcos de certificación de “competencias digitales” docentes que el profesorado debe acreditar progresivamente. Esta institucionalización de la digitalización convierte lo que fue una respuesta de emergencia en una expectativa permanente del desempeño profesional docente. </p> <p>Junto a esto, nos enfrentamos a un nuevo desafío: la inteligencia artificial generativa, una tecnología que representa una oleada adicional de requerimientos para los docentes. </p> <h2>Marcha atrás con la tecnología en las aulas</h2> <p>Paradójicamente, ha surgido también una corriente crítica que cuestiona la efectividad de la digitalización educativa. Por ejemplo, <a href="https://www.orfonline.org/expert-speak/back-to-basics-are-paper-textbooks-the-way-forward">Suecia redujo el uso de libros digitales en el aula</a> y <a href="https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000385723/PDF/385723eng.pdf.multi">la UNESCO cuestiona la implementación acrítica de tecnología educativa</a>, sugiriendo una falta de evidencia robusta sobre sus beneficios y el predominio de intereses comerciales sobre criterios pedagógicos.</p> <p>Este giro crítico podría reducir la transformación digital de los centros educativos. Sin embargo, atribuir resultados pedagógicos negativos exclusivamente al uso de la tecnología constituye un error. </p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/digitalizar-la-educacion-es-mucho-mas-que-tener-ordenadores-en-los-centros-escolares-196747">Digitalizar la educación es mucho más que tener ordenadores en los centros escolares</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Por ejemplo, la <a href="https://doi.org/10.1111/bjet.13116">investigación</a> demuestra que la tecnología educativa puede producir efectos positivos tanto en el profesorado como en el alumnado, pero estos dependen del <a href="https://www.jstor.org/stable/48695980">apoyo institucional</a>. <a href="https://doi.org/10.1016/j.lindif.2024.102446">Otros</a> <a href="https://www.jstor.org/stable/48695980">estudios</a> destacan los múltiples factores que interactúan, destacando por ejemplo el efecto positivo de la tecnología en el aprendizaje cuando facilita apoyo cognitivo adecuado –retroalimentación continua, andamiaje pedagógico–. </p> <p>En resumen, pensar que eliminar tecnología resolverá el agotamiento vinculado a su generalización ignora esta amplia complejidad organizacional.</p> <h2>Condiciones de implementación</h2> <p>A raíz de esto, la evidencia en el ámbito de la psicología organizacional apunta a que el problema no es la adopción o no de herramientas digitales, sino <a href="https://doi.org/10.3390/educsci15070799">las condiciones estructurales</a> en las que el profesorado se encuentra mientras se produce esta transformación digital. </p> <p>La digitalización eficaz requiere dispositivos e infraestructura básica, por supuesto. Pero sirven de poco si no se acompañan del desarrollo continuado de las competencias digitales docentes que faciliten el adecuado uso de la tecnología. </p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/como-mejorar-la-competencia-digital-docente-en-la-formacion-del-profesorado-233036">Cómo mejorar la competencia digital docente en la formación del profesorado</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Este desequilibrio entre lo que se exige y lo que se proporciona genera estrés laboral, agotamiento y, paradójicamente, escepticismo hacia las mismas herramientas que supuestamente facilitarían el trabajo docente.</p> <p>Para este segundo elemento, los docentes han de tener tiempo y un apoyo técnico y pedagógico sostenido. Más aún, el profesorado necesita recursos psicológicos que lo ayuden a adaptar su práctica profesional a las nuevas necesidades.</p> <h2>Acreditarse no es todo</h2> <p>Por ello, si recordamos a María, la profesora del inicio de este artículo, podemos comenzar a entender por qué se siente agotada y abrumada ante la transformación digital. Cuando su instituto implementó la plataforma educativa actual, María recibió una formación puntual de tres horas un viernes por la tarde. </p> <p>Tras completar su certificación B2 en competencia digital docente mediante un curso en línea de 70 horas que realizó fuera de su horario laboral, el centro esperaba que dominara inmediatamente la nueva herramienta. Sin embargo, cuando surgían problemas técnicos durante sus clases o necesitaba adaptar la plataforma a sus necesidades pedagógicas específicas, carecía de apoyo técnico inmediato. </p> <p>El coordinador TIC del centro, que atiende a 80 docentes, solo puede resolver consultas los martes y jueves en horario de recreo. María posee la certificación formal, pero las condiciones organizacionales de su centro impiden que aplique efectivamente esos conocimientos en su práctica cotidiana. </p> <h2>Recursos personales y organizacionales</h2> <p>Además de la percepción propia de eficacia digital y la actitud hacia la tecnología del propio docente, los recursos que despliegue el centro educativo son cruciales. </p> <p>Por ejemplo, una cultura de centro abierta a la innovación, un liderazgo que apoye la experimentación y admita el error como parte del aprendizaje profesional, y la creación de redes de colaboración entre docentes, fomentará una digitalización más eficiente. </p> <p>Cuando María puede consultar dudas técnicas a una compañera sin esperar al horario del coordinador TIC, resuelve problemas en tiempo real. Cuando experimentar con una herramienta nueva no penaliza su evaluación docente, el coste psicológico de aprender se reduce. Estos recursos no eliminan las demandas digitales, pero las hacen manejables.</p> <h2>Intervenciones eficaces: un enfoque integral</h2> <p>Considerando todo lo expuesto, ¿cómo podemos lograr que los centros educativos hagan un uso adecuado y positivo de las tecnologías? La <a href="https://learningpolicyinstitute.org/sites/default/files/product-files/Effective_Teacher_Professional_Development_REPORT.pdf">investigación</a> señala que, en primer lugar, la formación docente debe contextualizarse en problemas pedagógicos reales que enfrenta cada docente. Por ejemplo, situándose en la materia impartida, atendiendo a sus metodologías y en el propio contexto del aula. </p> <p>Segundo, requiere apoyo sostenido en el tiempo: el citado informe también destaca que el aprendizaje profesional significativo no puede lograrse mediante talleres puntuales y que el enfoque tradicional, episódico y fragmentado, no permite el aprendizaje riguroso y acumulativo que transforma la práctica.</p> <p>Tercero, los centros necesitan cambiar de manera global en la organización del tiempo, en las estructuras de coordinación y en los criterios de evaluación del desempeño docente. Por último, es necesaria una evaluación auténtica de la práctica pedagógica centrada en evidencias reales: aprendizaje del alumnado y desarrollo profesional docente. </p> <p>Considerando todo ello, es esencial que estas intervenciones no se conviertan en sobrecarga laboral adicional. Cuando la formación en digitalización replica la misma lógica que genera el problema –más tareas, más evaluaciones, más presión sin modificar condiciones estructurales– perpetúa el ciclo de agotamiento que busca resolver.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/269028/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Este artículo ha sido posible gracias al Proyecto DIGEDU (PID2021-126048OB-I00), financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/ y por FEDER Una manera de hacer Europa. Para más información <a href="https://proyectodigedu.es/">https://proyectodigedu.es/</a> Virginia Orengo y Ana Zornoza son IPs y Baltasar González es miembro del equipo de investigación del Proyecto DIGEDU (PID2021-126048OB-I00). <a href="https://proyectodigedu.es/">https://proyectodigedu.es/</a> </span></em></p><p class="fine-print"><em><span>Ana Zornoza Abad y Virginia Orengo Castellá no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.</span></em></p> Los docentes pueden obtener títulos de “competencia digital”. Pero ¿cuándo se actualizan? ¿Quién les da apoyo técnico? ¿Cómo lograr que la tecnología les facilite la labor y no sea una fuente de estrés? Juan Baltasar González de Anta, Profesor-Psicología Social, Universitat de València Ana Zornoza Abad, Catedrática de Psicología Social, Universitat de València Virginia Orengo Castellá, Profesora Titular de Universidad. Psicologia Social de la Universitat de València y el instituto de Investigación IDOCAL., Universitat de València Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274689 2026-02-02T09:03:20Z 2026-02-02T09:03:20Z Suplemento cultural: somos historias <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715414/original/file-20260130-56-neys5z.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=38%2C0%2C1199%2C799&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Una escena de _Hamnet_.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.universalpictures.es/micro/hamnet">Universal Pictures</a></span></figcaption></figure><p>Hay autores que son infinitos. Es decir, ellos dejaron como legado un número determinado de obras pero sus historias son tan universales que continúan generando hijos. Para muestra, el Premio Max a Mejor Espectáculo de Teatro en 2025, que fue para <em>Casting Lear</em>, un montaje en el que Andrea Jiménez reescribe el texto de Shakespeare desde su propia biografía con valentía y riesgo escénico. Si les pilla alguna representación cerca, no se lo pierdan.</p> <p>Como verán, del bardo venía yo a hablar. Hay algunos hechos sobre él. Uno es que en sus biografías siempre se pasa de puntillas por la historia de su mujer, Anne (o Agnes) Hathaway, y su familia. De hecho, en muchas de ellas se asumió que había sido un matrimonio infeliz, aunque apenas existiesen datos que corroborasen esta u otra teoría. Otro hecho es que William Shakespeare tuvo un hijo llamado Hamnet, que murió cuando era niño, y que al año siguiente estrenó una obra llamada <em>Hamlet</em>.</p> <p>Con esos datos, la irlandesa Maggie O'Farrell decidió hace un tiempo escribir una novela que fue éxito de crítica y lectores y que se titula como aquel niño: <em>Hamnet</em>. Ahora que Chloe Zhao ha llevado a la gran pantalla este texto, es un buen momento para (re)leer la tragedia del príncipe de Dinamarca <a href="https://theconversation.com/leer-hamlet-con-los-ojos-con-los-que-se-escribio-hamnet-274136">pensando en la narración (ficticia) que desarrolló O'Farrell</a> para rellenar ese vacío en la biografía personal del dramaturgo. </p> <p>Porque a partir de esa mezcla de vivencias históricas e inventadas, autobiográficas y ajenas, hay una conclusión posible y preciosa: somos seres hechos de historias y nuestra necesidad de crear esas historias nos define como especie. Esto es así nos llamemos William, Maggie, Claudia o Sarah Polley (y con esta cuña aprovecho para recomendar fervientemente su documental, sobre este tema, <em>Stories we tell</em>).</p> <h2>Ser infeliz para ser persona</h2> <p>De repente llega una serie, entre los millones de series que se estrenan todas las semanas, que sorprende por la originalidad de su idea, por su planteamiento y porque la ejecución es magistral. Así es <em>Pluribus</em>, de Vince Gilligan, una ficción que no solo impacta por lo que cuenta sino por todas las preguntas que plantea. </p> <p>Para quien no la haya visto, resumo brevemente: la Tierra recibe una especie de virus que hace que (casi) todo el mundo se convierta en una especie de mente colmena sin criterio propio. La humanidad entera piensa lo mismo, siente lo mismo y, como incentivo, es feliz. Quienes no han sido afectados no tienen, en cambio, el privilegio de sentir esta dicha permanente y colectiva. Es decir, y aquí viene el meollo de la reflexión filosófica, <a href="https://theconversation.com/pluribus-que-hace-humano-al-ser-humano-273719">siguen siendo humanos</a>. </p> <h2>No son ellas</h2> <p>A Josefa Zapata y Margarita Pérez de Celis las llamaron “socialistas utópicas” porque ellas creían que a través de la educación y el trabajo en comunidad se podía conseguir una sociedad más justa e igualitaria. </p> <p>Fundaron el periódico El Pensil Gaditano, y muchos otros Pensiles, porque cada vez que les cerraban uno, abrían otro. Y en él publicaron el considerado primer manifiesto feminista español: “La mujer y la sociedad”.</p> <p>Y como en este siglo XXI, cada vez que recuperamos las figuras de mujeres inspiradoras, necesitamos ponerles cara y cuerpo, las redes no tardaron en hacerlo con Josefa y Margarita. Sin embargo, y <a href="https://theconversation.com/no-esas-no-son-josefa-ni-margarita-la-historia-de-una-foto-que-no-fue-273718">así lo explica Elena Lázaro</a>, por muchas ganas que tengamos de hacernos una camiseta, en esa foto salen otras dos señoras.</p> <h2>Contar para entender</h2> <p>En 1989, Donald Trump pagó 85 000 dólares para pedir en cuatro de los periódicos más leídos de Nueva York la vuelta de la pena de muerte en ese estado. Los anuncios aludían a los cinco detenidos (que, todavía, ni habían sido acusados) por la violación y agresión de una corredora en Central Park. Estos cinco chavales, negros y latinos, fueron condenados y encarcelados, y vivieron años siendo considerados los culpables del brutal ataque, a pesar de declarar continuamente que eran inocentes. Años después se demostró que, efectivamente, lo eran. </p> <p>En 2019, Ava DuVernay dirigió una miniserie, <em>Así nos ven</em>, que contaba su historia. <a href="https://theconversation.com/como-reparar-algo-que-la-justicia-ha-roto-el-caso-de-los-cinco-de-central-park-267077">Es desgarradora, pero ha ayudado a devolverle la narración a sus protagonistas</a>.</p> <p>Hace unos meses se estrenó en cine <em>Cosas pequeñas como esas</em>, <a href="https://theconversation.com/cosas-pequenas-como-esas-un-gesto-hacia-las-supervivientes-de-las-lavanderias-de-la-magdalena-273155">la adaptación de una novela de Claire Keegan que se zambulle en el contexto de las Lavanderías de la Magdalena irlandesas</a>, unos conventos a los que se enviaba, con autorización del Gobierno, a las “jóvenes descarriadas” para que fuesen reeducadas. En realidad, como se imaginan, fueron maltratadas. </p> <p>Ambas acuden a grandes injusticias que han sacudido la sociedad y las introducen en un relato audiovisual que divulga pero que también acerca.</p> <p>Ya lo vimos hace un par de meses con <em>La voz de Hind</em> (ahora nominada a un Óscar): <a href="https://theconversation.com/el-eco-de-la-voz-de-hind-cuando-el-relato-resuena-mas-que-los-hechos-271151">los hechos los asimilamos, pero las historias las sentimos</a>. Por eso, hablar en una noticia de una niña asesinada por el ejército israelí no causa el mismo impacto que asistir a la narración de esas horas en las que Hind Rajab estuvo hablando con la Media Luna Roja pidiéndoles que la fuesen a rescatar.</p> <p>Volviendo a la tesis del inicio de este boletín, estamos hechos de historias, que nos explican, nos ayudan y nos sirven de refugio. Existimos en el mundo porque tenemos que narrarnos, y nos narramos para entendernos. Si no podemos contarnos, aunque sea a nosotros mismos, ¿para qué estar en esta aventura que es la vida?</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274689/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> Hay autores que son infinitos. Es decir, ellos dejaron como legado un número determinado de obras pero sus historias son tan universales que continúan generando hijos. Para muestra, el Premio Max a Mejor… Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273846 2026-02-02T05:11:27Z 2026-02-02T05:11:27Z El plástico es inevitable, su desperdicio no <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714888/original/file-20260128-74-naw1uj.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C6000%2C4000&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Manipulación de residuos plásticos en una planta de reciclaje.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/plastic-granulate-waste-recycling-plant-2378795017?trackingId=995af4b7-4133-4e15-ae71-c4ce9e3357fa&amp;listId=searchResults">Rene Notenbomer/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>El plástico forma parte de nuestra vida cotidiana porque reúne cualidades muy útiles. Es ligero, resistente, resulta barato de producir y puede emplearse en una enorme variedad de productos. Sin embargo, su propio éxito se ha convertido en su condena. La producción masiva, sumada a una gestión deficiente y a su lentitud para degradarse, ha diseminado <a href="https://theconversation.com/medio-ambiente-2024-entre-plasticos-e-inundaciones-246589">residuos plásticos por todos los rincones del planeta</a>. </p> <p>La <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Waste_statistics">Unión Europea produce cada año más de 2 200 millones de toneladas (Mt) de residuos</a>, de los cuales el plástico representa una fracción pequeña. Sin embargo, el hecho de que prácticamente toda la población genere a diario residuos plásticos hace que su impacto sea muy visible y difícil de gestionar, especialmente en el caso de los envases, cuyo uso efímero dispara la tasa de residuos.</p> <p>Rastrear cuánto plástico emitimos al medio es difícil debido a la falta de datos globales homogéneos. Si nos centramos en Europa (Unión Europea junto con Suiza, Noruega y el Reino Unido), donde las estadísticas son más consistentes, nos encontramos una <a href="https://plasticseurope.org/knowledge-hub/plastics-the-fast-facts-2025/">producción de polímeros de origen fósil destinados a plásticos de algo más de 40 Mt</a>.</p> <p>Los datos más recientes disponibles indican que <a href="https://plasticseurope.org/knowledge-hub/the-circular-economy-for-plastics-a-european-analysis-2024/">el volumen de residuos plásticos canalizado anualmente a través de los sistemas oficiales de recogida asciende a las 32,3 Mt</a>, de las cuales aproximadamente la mitad se incinera y una cuarta parte acaba en vertederos. Tras descontar mermas, exportaciones y los residuos que regresan realmente al ciclo productivo, queda un desfase de más de 20. Entre 8 y 10 de esas Mt podrían corresponder a plástico acumulado en bienes duraderos que aún no se han convertido en residuo, como edificios o vehículos que seguimos utilizando. Sin embargo, aún restando eso, quedan entre 11 y 13 Mt anuales sin explicar.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=319&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=319&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=319&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=401&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=401&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714247/original/file-20260123-56-km5lqx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=401&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Plástico en Europa. Datos tomados de varias fuentes incluyendo Plastics Europe y la Agencia Europea del Medio Ambiente. Los datos presentados se refieren al año 2022, el período más reciente con información relativamente completa disponible e incluyen algunas estimaciones (Mt = millones de toneladas).</span> <span class="attribution"><span class="source">Roberto Rosal</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <p>La conclusión lógica es que ese es, precisamente, el plástico que se está filtrando al medio ambiente. Son los residuos que escapan de los sistemas de tratamiento de aguas residuales, <a href="https://theconversation.com/por-que-es-tan-dificil-evaluar-la-toxicidad-de-los-microplasticos-221262">los microplásticos</a> que se emiten por desgaste de neumáticos, las fibras textiles que <a href="https://theconversation.com/plastico-y-quimicos-en-nuestro-armario-el-lado-oscuro-de-los-tejidos-modernos-244427">desprende nuestra ropa</a> o la basura arrastrada por las lluvias hacia los ríos. Como sucede con cualquier otra actividad, es imposible reducir a cero nuestro impacto. Pero el modelo actual tiene fugas masivas y contenerlas es viable, aunque exige cambios estructurales en la forma en que usamos y gestionamos este material.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/podemos-atajar-el-problema-de-la-contaminacion-por-plasticos-sin-prescindir-totalmente-de-ellos-263139">¿Podemos atajar el problema de la contaminación por plásticos sin prescindir totalmente de ellos?</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Los límites del reciclaje y el reto del diseño</h2> <p>El reciclaje de plásticos se enfrenta a barreras económicas, logísticas y técnicas. El factor económico es fácil de identificar. Sin considerar impuestos, el coste del plástico virgen es menor que el de la <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40730073/">granza reciclada</a>, además de ofrecer mayor calidad. Las limitaciones logísticas se refieren a la carencia de infraestructuras, algo que afecta especialmente a regiones en desarrollo, donde el plástico a menudo ni siquiera llega a los circuitos de recuperación.</p> <p>Las limitaciones técnicas se deben a que la mayoría de los productos están diseñados para ser funcionales, no para ser reciclados. El uso de materiales complejos, colores oscuros que los sensores no detectan o la presencia de etiquetas y adhesivos, provocan que una gran parte del material se descarte. Incluso en el que sí se recupera, la mezcla de resinas incompatibles impide volver a fabricar el mismo producto. </p> <p>Un caso paradigmático son los <em>films</em> alimentarios multicapa, estructuras flexibles formadas por la unión de dos o más capas de materiales para conservar alimentos frescos, congelados o envasados al vacío. La imposibilidad de separar sus distintas láminas obliga a transformarlos en productos de bajo valor, como mobiliario urbano, sin retorno posible al circuito de envases.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=464&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=464&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=464&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=583&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=583&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714252/original/file-20260123-76-kgfqgb.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=583&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Algunos problemas que presentan los procesos de separación, clasificación y reprocesamiento durante el reciclaje mecánico de plásticos.</span> <span class="attribution"><span class="source">Roberto Rosal</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <p><a href="https://theconversation.com/el-ano-del-vidrio-un-material-basico-tecnologico-y-sostenible-176741">Sustituir el plástico por vidrio</a> o metal podría parecer una solución. Sin embargo, esta estrategia tiene riesgos, ya que son materiales con una huella de carbono e hídrica superior. Además, en sectores críticos como el sanitario o el alimentario, el plástico es insustituible para garantizar la asepsia y la conservación de alimentos. La eliminación de usos innecesarios o la <a href="https://theconversation.com/pueden-los-bioplasticos-sustituir-a-los-plasticos-convencionales-160829">elección de plásticos biodegradables</a> en sustitución de los convencionales en ciertos usos son soluciones viables, aunque limitadas.</p> <h2>Las múltiples ventajas del ecodiseño</h2> <p>La vía más eficaz es el ecodiseño, que integra el fin de vida desde la concepción del producto. Esto implica priorizar la reutilización (envases retornables) y la durabilidad para minimizar residuos, además de reducir materia prima sin perder funcionalidad. Ejemplo de ello son las botellas de PET, que han rebajado su peso hasta un 50 % gracias a mejoras de diseño y moldeo. Frente a la difícil reciclabilidad de productos como los <a href="https://www.residuosprofesional.com/estudio-ocu-deficiencias-reciclaje-briks/"><em>briks</em></a>, en los que solo se recupera la fibra de papel, el <a href="https://www.unep.org/resources/emerging-issues/sustainable-production-and-consumption-design-disassembly-circular-0">diseño para el desmontaje</a> (<em>Design for Disassembly</em> o DfD) facilita separar materiales puros.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/hacia-una-economia-circular-en-europa-donde-estamos-y-cuanto-nos-falta-117274">Hacia una economía circular en Europa: dónde estamos y cuánto nos falta</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>El ecodiseño también busca minimizar la liberación de microplásticos durante el uso. En el sector textil, priorizar tejidos densos y fibras largas reduce su desprendimiento en el lavado. En los neumáticos, el reto es <a href="https://www.michelin.com/en/media/magazine/michelin-is-taking-action-to-reduce-tire-wear-particle-emissions">disminuir la emisión de partículas debido a la abrasión</a>, un desafío creciente debido al aumento del peso de los vehículos. Este enfoque preventivo se refuerza con el <a href="https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2023/2055/oj">Reglamento (UE) 2023/2055</a>, que prohíbe microplásticos añadidos intencionadamente en productos <a href="https://theconversation.com/el-coste-ambiental-de-anadir-microplasticos-a-cosmeticos-detergentes-y-pinturas-141722">como cosméticos, detergentes</a> o fertilizantes.</p> <p>Por último, es crucial evitar aditivos peligrosos, en línea con el <a href="https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2006/1907/oj">Reglamento REACH de la Unión Europea</a>. La diversidad de sustancias químicas añadidas a los polímeros es inmensa, abarcando <a href="https://www.unep.org/resources/report/chemicals-plastics-technical-report">miles de compuestos</a>, muchos de ellos con un perfil toxicológico incompleto o desconocido. Dado que estos aditivos pueden migrar durante su vida útil y su extracción posterior es inviable, resulta indispensable actuar preventivamente desde la fase de diseño.</p> <p>En definitiva, y puesto que el reciclaje actual no logra contener la fuga masiva de residuos plásticos y la sustitución directa tiene límites prácticos y ecológicos, la solución pasa necesariamente por el ecodiseño. Solo repensando los productos desde su origen, priorizando durabilidad, desmontaje y seguridad, <a href="https://theconversation.com/tratado-del-plastico-si-no-se-aprueba-la-produccion-podria-triplicarse-de-aqui-a-2060-243614">podremos cerrar razonablemente el ciclo del plástico</a> y minimizar su impacto ambiental.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/273846/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Roberto Rosal recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España. </span></em></p> La mayor parte de los residuos plásticos termina en vertederos y un gran volumen de material queda fuera de control ambiental. Ante esta coyuntura, el ecodiseño se posiciona como la mejor solución al problema. Roberto Rosal, Catedrático de Ingeniería Química, Universidad de Alcalá Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/269211 2026-02-02T05:03:32Z 2026-02-02T05:03:32Z La incertidumbre geopolítica cambia la logística y el transporte de mercancías <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715259/original/file-20260129-66-2nwkce.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C5997%2C3998&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/container-ship-docked-port-cargo-trucks-2519072249?trackingId=2547151b-469d-4c20-be14-6e1848608b20&amp;listId=searchResults">Fahroni/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Nueve meses después <a href="https://theconversation.com/2-de-abril-en-la-casa-blanca-dia-de-la-liberacion-economica-o-dia-de-los-inocentes-253785">del inicio de la guerra arancelaria</a> impulsada por la administración Trump, las cadenas de suministro atraviesan un momento de enorme fragilidad: se han redibujado rutas comerciales, renegociado contratos y revisado planes logísticos. Pero la tensión no se explica únicamente por el pulso entre Washington y Pekín. El mapa geopolítico al completo se ha convertido en un factor determinante para cualquier operador global.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/trump-y-el-arte-de-desestabilizar-aranceles-fragmentacion-y-geopolitica-a-golpe-de-titular-254560">Trump y el arte de desestabilizar: aranceles, fragmentación y geopolítica a golpe de titular</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Repaso geopolítico</h2> <p>En Europa del Este, el conflicto entre Rusia y Ucrania, que el próximo febrero cumplirá 4 años de duración, <a href="https://theconversation.com/la-crisis-de-ucrania-evidencia-la-necesidad-de-que-africa-diversifique-sus-proveedores-de-trigo-181676">continúa ejerciendo presión</a> <a href="https://theconversation.com/el-impacto-del-corte-del-suministro-de-gas-ruso-en-europa-246845">sobre el mercado energético</a> y agrícola. La volatilidad de los precios del gas y del diésel y las <a href="https://dataportuaria.ar/nota/24248/tension-en-el-mar-negro-se-duplican-los-costos-del-seguro-de-guerra-tras-ataques-a-petroleros">dificultades para operar en el mar Negro</a> han afectado de lleno a sectores tan dispares como la automoción, la química o la alimentación. Las materias primas siguen sujetas a oscilaciones repentinas y el riesgo de interrupciones persiste en cada campaña agrícola.</p> <p>En Oriente Medio, la incertidumbre geopolítica en torno al mar Rojo y los estrechos de Bab el-Mandeb y Ormuz <a href="https://theconversation.com/la-crisis-del-mar-rojo-es-un-nuevo-golpe-para-las-cadenas-de-suministro-globales-222688">ha desestabilizado al transporte marítimo</a>. Los desvíos por el cabo de Buena Esperanza añaden hasta dos semanas de tránsito hacia Europa, tensionan la oferta global de capacidad y disparan los seguros. Las líneas intentan normalizar sus escalas, pero <a href="https://www.dhl.com/es-en/home/global-forwarding/latest-news-and-webinars/red-sea-situation-impact-shipping.html">cada incidente puntual obliga a replantear los desvíos</a>, generando un efecto dominó en los puertos de tres continentes.</p> <p>Mientras tanto, China observa cómo la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/China_Plus_One#:%7E:text=China%20Plus%20One%2C%20also%20known,as%20India%2C%20Thailand%20or%20Vietnam.">estrategia China Plus One</a> (evitar producir únicamente en China y <a href="https://theconversation.com/mexico-se-hace-fuerte-como-proveedor-tecnologico-de-empresas-extranjeras-201152">diversificar hacia otros países</a> con bajos costes de fabricación) gana fuerza: parte de la producción se desplaza a India, Vietnam o México, creando nuevos corredores logísticos que aún buscan consolidarse. </p> <p>La disputa por los minerales críticos, <a href="https://theconversation.com/deepseek-y-la-nueva-guerra-fria-tecnologica-el-desafio-chino-a-silicon-valley-248501">el pulso tecnológico en torno a los <em>chips</em></a> y la sombra permanente de Taiwán completan un tablero geoestratégico cada vez más complejo.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/china-y-estados-unidos-de-taiwan-a-la-guerra-de-los-chips-una-historia-geopolitica-192649">China y Estados Unidos: De Taiwán a la guerra de los chips, una historia geopolítica</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>El negocio del flete en 2026</h2> <p>El mercado logístico avanza, pero con el freno de mano echado. <a href="https://blog.gettransport.com/news/ocean-freight-rates-late-2025-analysis">Los costes de los fletes han rebotado</a> desde los mínimos del verano, aunque siguen sujetos a variaciones. La fiabilidad operativa apenas supera el 60 % y la congestión vuelve a ser <a href="https://www.naucher.com/mejora-de-la-fiabilidad-de-los-itinerarios-del-transporte-maritimo-de-contenedores/">un problema recurrente en corredores puntuales</a>. Paralelamente, el transporte aéreo continúa tensionado por la demanda del comercio electrónico y por la necesidad de alternativas rápidas cuando el transporte marítimo se ve alterado.</p> <p>Este año, la pregunta ya no es solo cuánto costará mover un contenedor, sino qué grado de certeza puede aportar cada ruta en un mundo donde la geopolítica pesa tanto como la demanda y donde cada incidente local tiene repercusión global. Los analistas coinciden en que, en 2026, las cadenas de suministro se moverán en un escenario híbrido, donde conviven avances tecnológicos prometedores con tensiones estructurales aún sin resolver.</p> <h2>Reconfiguración de las rutas Asia–Europa</h2> <p>Los desvíos por el cabo de Buena Esperanza podrían <a href="https://www.seatrade-maritime.com/containers/cma-cgm-reverts-services-to-cape-of-good-hope">dejar de ser una solución temporal</a> si la seguridad en el mar Rojo no mejora de forma sostenida. Algunas navieras ya están diseñando redes permanentes basadas en tránsitos más largos, pero más predecibles, priorizando la estabilidad frente a la velocidad.</p> <h2>Se mantiene el ‘nearshore’</h2> <p>Continuará la relocalización parcial hacia México, Europa del Este o el Sudeste Asiático, pero la fabricación de componentes clave, como baterías, paneles solares o electrónica, seguirá dependiendo de China, lo que mantendrá la vulnerabilidad ante cualquier tensión geopolítica. </p> <h2>Automatización de almacenes y puertos</h2> <p>La presión sobre los costes laborales y la necesidad de una mayor adaptación al cambio van a impulsar las inversiones en automatización de terminales, gestión de almacenes, digitalización documental y trazabilidad. <a href="https://magazine.logisym.org/global-logistics-outlook-2025-a-year-of-transition-turbulence-and-transformation/">No será un avance homogéneo</a>, pero sí muy visible en los principales centros logísticos europeos.</p> <h2>El avión, la válvula de escape a las presiones logísticas</h2> <p>El comercio electrónico, el transporte de productos de alto valor y las urgencias derivadas de disrupciones marítimas harán que se mantenga alta <a href="https://elmercantil.com/2025/11/28/la-demanda-de-carga-aerea-cumple-siete-meses-consecutivos-de-crecimientos/">la demanda de carga aérea</a>. En este escenario, Europa y Oriente Medio van a competir por convertirse en el gran centro de interconexión este–oeste.</p> <h2>Proveedores integrales</h2> <p>Las empresas buscan tener menos proveedores y <a href="https://doi.org/10.1186/s40887-020-00039-w">más soluciones integrales</a> (contratos “de principio a fin”, <em>end to end</em> o E2E) en un modelo en el que la naviera, los agentes de carga o el operador logístico asumen toda la cadena, desde la fábrica hasta el cliente final, integrando transporte, almacenamiento, rastreo y gestión de riesgos.</p> <h2>Volatilidad persistente en los fletes</h2> <p>Aunque es probable que los precios se estabilicen respecto a 2025, <a href="https://www.weforum.org/press/2026/01/global-supply-chains-enter-era-of-structural-volatility-world-economic-forum-report-finds/">la volatilidad seguirá siendo la norma</a>. Un solo incidente (un puerto bloqueado, un conflicto regional o una subida arancelaria) puede alterar las tarifas en cuestión de días. Por otra parte, la oferta logística marítima seguirá siendo limitada.</p> <h2>Un cliente más exigente y menos tolerante al retraso</h2> <p>En 2026 <a href="https://www.apr.es/tendencias-logisticas-2026/">se consolidará un cambio cultural</a>: las empresas exigirán no solo precio y capacidad, sino también previsibilidad y visibilidad en tiempo real. Quien no pueda ofrecerla quedará atrás.</p> <p>Entre la fragilidad de los mercados y la presión por mantener el flujo de mercancías, el sector afronta una pregunta inevitable: ¿será capaz la logística de anticiparse al próximo <em>shock</em> antes de que suceda?</p> <p>El desafío está servido. La adaptación, en curso.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/269211/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Silvia Pinto Valero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> La incertidumbre global impacta la logística: ya no solo importa el costo de mover un contenedor, sino la seguridad de las rutas, en un contexto donde cualquier incidente local tiene efecto mundial. Silvia Pinto Valero, Profesora Asociada Departamento de Financiación e Investigación Comercial , Universidad Autónoma de Madrid Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/272600 2026-02-02T05:01:53Z 2026-02-02T05:01:53Z El tenaz ‘hongo ingeniero’ que superó el intelecto humano <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714378/original/file-20260126-56-d4xub4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C40%2C950%2C633&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">_Physarum polycephalum_, también conocido como &quot;blob&quot; por su aspecto gelatinoso y su comportamiento asombroso a la hora de buscar las mejores rutas para avanzar. </span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Physarum_polycephalum#/media/Archivo:Schleimpilz_Nov_07.jpg">Lebrac / Wikimedia Commons</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span></figcaption></figure><p>En el subsuelo húmedo de los bosques y en la materia en descomposición, existe un organismo que, pese a no tener cerebro ni sistema nervioso, actúa con lógica y meticulosidad. </p> <p>Se llama <em><a href="https://bioengineering.hyperbook.mcgill.ca/physarum-polycephalum-slime-mold-the-mazerunner/">Physarum polycephalum</a></em> y es una especie de hongo capaz de resolver laberintos, diseñar y seguir rutas óptimas. Sus logros, a veces, superan a trabajos hechos por ingenieros, urbanistas y programadores de <em>software</em>.</p> <p>¿Cómo es posible que algo aparentemente tan simple tenga una capacidad tan compleja? ¿Cómo puede este “hongo ingeniero” inspirar nuevas formas de computación o diseño urbano? </p> <h2>Un cerebro sin cerebro</h2> <p><em>Physarum polycephalum</em> actualmente está incluido en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Protista">reino protista</a>, donde se categorizan los hongos mucilaginosos o <a href="https://www.myxotropic.org/los-myxomycetes/">Myxomiycetos</a>. </p> <p>Vive en ambientes húmedos y sombreados, alimentándose de bacterias y materia orgánica en descomposición. Su apariencia amarillenta y su textura viscosa lo hacen poco atractivo a simple vista, pero su comportamiento es asombroso. </p> <p>No es de extrañar que comúnmente se le llame <em>blob</em>, en alusión a la película de terror de los años 1950, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/The_Blob"><em>The Blob</em></a>.</p> <p>La biología de <em>Physarum</em> ha captado la atención de neurocientíficos, ingenieros y filósofos, ya que cuestiona la idea de que la inteligencia requiere de neuronas.</p> <p>A pesar de carecer de sistema nervioso, es capaz de recordar rutas, evitar obstáculos previamente recorridos y adaptar sus movimientos según las condiciones del entorno. </p> <p>Esto es posible gracias a un sistema de movimiento interno. Su <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Protoplasma">protoplasma</a> –material interior de la célula– es capaz de oscilar con vaivenes de aproximadamente dos minutos entre la ida y la vuelta, generando patrones de movimiento coordinados. </p> <h2>Cómo resuelve laberintos</h2> <p>En el año 2000, investigadores japoneses realizaron experimentos donde colocaron a <em>Physarum</em> en un <a href="https://www.nature.com/articles/35035159">laberinto con comida</a> al inicio y al final. En apenas unas horas, el organismo había encontrado la ruta que lo resolvía con el mínimo recorrido posible.</p> <p>Otro experimento llevado a cabo en la <a href="https://theses.hal.science/tel-04886194/">Universidad de Toulouse</a> puso al hongo en contacto con sustancias amargas como la cafeína y la quinina. Los investigadores observaron que, al cabo de pocos días, el hongo evitaba e ignoraba dichas sustancias con las que se iba encontrando y conocía como frecuentes. </p> <h2>El experimento de Tokio</h2> <p>Con todas estas funciones “inteligentes” y complejas derivadas de <em>Physarum</em>, no es de extrañar que su sorprendente comportamiento haya sido estudiado para tratar de mejorar la sociedad humana.</p> <p>En 2010, otros <a href="https://ieeexplore.ieee.org/abstract/document/5949630?casa_token=zhVAxqa-vbcAAAAA:NJZuP2eLruT2rNTCdXC2t0_SrHqCe90Mn982IVni2SDpBcIKc--pMSveSVccpdfZoRS_xurxlg">investigadores japoneses</a> llevaron a cabo un experimento tan simple como brillante. Prepararon un gel con la forma del mapa de la región de Tokio y colocaron copos de avena (a modo de alimento) en las posiciones correspondientes a las principales estaciones del metro. Luego introdujeron <em>Physarum polycephalum</em> en el centro del mapa y lo dejaron actuar.</p> <p>En cuestión de horas, el hongo comenzó a extenderse, conectando los puntos de alimento mediante redes de tubos. Lo sorprendente fue que, al cabo de unos días, la red creada por el hongo coincidía en gran parte con la red real del metro de Tokio. </p> <p>Pero había una diferencia: era más eficiente. El organismo había eliminado algunas conexiones redundantes y estableció rutas más cortas o económicas.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=455&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=455&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=455&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=571&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=571&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714377/original/file-20260126-56-ecsedc.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=571&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Rutas trazadas por <em>Physarum polycephalum</em> en el experimento de Tokio, 2010.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Physarum_polycephalum#/media/Archivo:Physarum_polycephalum_network.jpg">Wikimedia Commons.</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span> </figcaption> </figure> <p>El estudio demostró que <em>Physarum</em> utiliza principios similares a los del diseño humano: coste mínimo, cobertura máxima y adaptación al entorno. Todo ello sin cálculos, sin planos y sin ordenadores. La naturaleza estaba poniendo en práctica la optimización urbana.</p> <h2>Biocomputación y robótica blanda</h2> <p>También se han llevado a cabo experimentos simulando autopistas <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0378437106000963?casa_token=V9W-fXi1IcEAAAAA:cGUGDd-0fWfuJiCcO8yes--TqzC2yvY4qLLPwmds5xzj-2ha1GFQybfUpV-2YfGgwE-z_c_Whg">americanas</a> y <a href="https://www.worldscientific.com/doi/abs/10.1142/S0218127410027568">británicas</a>. En <a href="https://oa.upm.es/73047/">España</a>, se han hecho simulaciones parecidas con la red de carreteras de Madrid.</p> <p>Tras todos estos casos de estudio, <em>Physarum</em> se ha convertido en un organismo modelo para la investigación en otros campos.</p> <p>En <a href="https://web.archive.org/web/20220609195210id_/http://papers.cumincad.org/data/works/att/ecaade2018_303.pdf">biocomputación</a>, se estudia cómo este moho puede resolver problemas complejos como encontrar rutas mínimas entre nodos o adaptarse dinámicamente a cambios en el entorno. Todo esto sin necesidad de procesadores ni <em>software</em>: su cuerpo es el sistema de cálculo. </p> <p>Así, se explora su uso en robótica blanda y <a href="https://www.taylorfrancis.com/chapters/edit/10.1201/9781003339540-14/disruptive-material-intelligence-physarum-liquid-architecture-biological-geometry-computer-liss-werner">sistemas bio-cibernéticos</a>, donde la lógica de movimiento pulsátil y adaptable podría aplicarse al diseño de robots que se autorregulan o reparan e, incluso, prótesis, polímeros y <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/03081079.2014.997524?scroll=top&amp;needAccess=true">recubrimientos bioeléctricos</a>. </p> <p>El hongo ingeniero está empezando a tomar protagonismo en nuestra sociedad actual, permitiendo al ser humano adquirir estructuras más eficientes y comprender procesos que, de otra manera, tardaríamos años en desarrollar por nosotros mismos.</p> <h2>Interrogantes filosóficos</h2> <p>En términos <a href="https://www.cambridge.org/core/elements/abs/slime-mould-and-philosophy/8A2DAE326F52566472C6A85C055A3580">filosóficos</a>, <em>Physarum</em> está ayudando a redefinir lo que entendemos por <a href="https://www.taylorfrancis.com/chapters/edit/10.1201/9781003339540-12/slime-intelligence-elvia-wilk-jenna-sutela">inteligencia</a> y decisión: no como procesos conscientes, sino como respuestas emergentes a la información del entorno.</p> <p>Blob es una prueba viviente de que la inteligencia no siempre necesita neuronas, ni circuitos, ni algoritmos artificiales. Su cuerpo blando, sin órganos ni estructura aparente, ha demostrado ser capaz de resolver problemas complejos que nosotros resolvemos con planos, cálculos y simulaciones.</p> <p>En un momento en que la humanidad busca inspiración para diseñar sistemas más sostenibles, adaptativos y eficientes, quizás no tengamos que mirar hacia Marte o Silicon Valley. Muy posiblemente, la solución esté oculta bajo nuestros pies, desplazándose con calma, pero con claridad y objetivo.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/272600/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Sergio Fuentes Antón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Physarum polycephalum es una especie de hongo capaz de resolver laberintos, diseñar y seguir rutas óptimas. Sus logros inspiran a ingenieros, urbanistas y programadores de software. Sergio Fuentes Antón, Profesor de Didáctica de las Ciencias Experimentales, Universidad de Salamanca Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274568 2026-02-02T05:00:43Z 2026-02-02T05:00:43Z Lecciones norteamericanas sobre la legalización del cannabis recreativo <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715162/original/file-20260129-56-xrcgjy.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C168%2C4032%2C2688&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Tienda de productos de cannabis en la ciudad de Bothwell (estado de Washington, EE. UU.).</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/bothell-wa-usa-circa-february-2023-2262541019?trackingId=291bd149-64b1-4128-9af5-d5e79a81e048&amp;listId=searchResults">Colleen Michaels/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>La legalización del cannabis recreativo (hablamos solo del uso lúdico, no del medicinal) es una realidad consolidada en parte de Norteamérica. Tanto Canadá <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Legalidad_del_cannabis_seg%C3%BAn_la_jurisdicci%C3%B3n_estadounidense">como 24 estados de EE. UU. (además de tres territorios y el distrito de Columbia</a>) permiten este tipo de consumo. Esta coexistencia ha creado un laboratorio natural que permite observar los efectos sociales, sanitarios y económicos de la legalización en contextos culturales muy semejantes.</p> <h2>Aumento del consumo y sus consecuencias</h2> <p>Uno de los aspectos observados tras la legalización es un <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2468266724002998">aumento del uso de cannabis en algunos segmentos de la población</a>, tanto de manera esporádica como frecuente. Este cambio pueden inferirse de encuestas de consumo, pero también de consecuencias derivadas del mismo. En Canadá, tras un periodo de contención inicial, las <a href="https://bmjopen.bmj.com/content/14/1/e077908">urgencias médicas</a> y los <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2810194?utm_source=chatgpt.com">ingresos hospitalarios</a> relacionados con el cannabis y los brotes psicóticos inducidos por esta droga aumentaron. En parte podría explicarse por la disminución de la percepción de riesgo.</p> <h2>Alteración en la percepción del riesgo</h2> <p>Cuando un producto pasa de la ilegalidad a la venta regulada, la percepción social del riesgo tiende a disminuir y se produce un proceso de <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0306460322003185?via%3Dihub">normalización</a> que afecta especialmente a los jóvenes, favoreciendo la iniciación o el aumento del consumo. La legalización del cannabis no elimina sus efectos adversos, <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s00406-024-01880-2">ampliamente documentados a nivel físico y mental</a>, pero puede contribuir a ocultarlos bajo una apariencia de sustancia “segura” o “natural”. Así ocurrió históricamente con el alcohol y el tabaco, cuya integración en el mercado legal fue acompañada de estrategias que minimizaron sus riesgos.</p> <h2>Cambios en el mercado legal</h2> <p>Más allá del cambio en la percepción, la gran transformación está en el mercado. Sus principales consecuencias son tres: </p> <ol> <li><p>La legalización ha hecho <a href="https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lanam/PIIS2667-193X(24)00035-8.pdf">más accesibles y visibles</a> los lugares de venta. </p></li> <li><p><a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1111/add.16274?utm_=">El porcentaje del compuesto del cannabis responsable de los efectos que busca el consumidor recreativo (THC) ha aumentado</a>. Es decir, mismas cantidades tienen más efectos psicoactivos, aumentando los casos de intoxicación por su uso. </p></li> <li><p>La venta legal ha impulsado la aparición de una <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdfdirect/10.1111/add.16274?utm_source=consensus">gran variedad de formas de administrar el cannabis</a>: flores, aceites, comestibles, extractos y, quizá lo más preocupante, bebidas que empiezan a ser muy populares entre la población joven. Ya no solo se fuma y eso abre un nuevo horizonte a las empresas que lo comercializan. Es decir, se ha legalizado el cannabis recreativo en el contexto de sociedades de consumo.</p></li> </ol> <h2>Persistencia del mercado negro</h2> <p>Uno de los propósitos más importantes de la legalización era reducir el mercado negro. Aunque la comercialización legal supone muchas ventajas que veremos más adelante, no ha eliminado la venta ilegal. De hecho, en lugares como Nueva York, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6747067/">el cannabis más consumido se sigue consiguiendo de forma clandestina</a>. Al no estar controlado con impuestos, el producto se vende más barato, haciendo que las ventajas de la legalización se diluyan. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/add.16274">En Canadá, se estima que el porcentaje de consumo ilegal está en torno al 30 %</a>.</p> <h2>Buenas noticias</h2> <p>Existen elementos positivos de la legalización. La evidencia es clara: se ha registrado una reducción de los delitos relacionados con el cannabis. Tanto en Canadá como en los estados de EE. UU. donde se ha aprobado, los arrestos y detenciones por <a href="https://doi.org/10.1016/j.drugpo.2025.104705">delitos relacionados con el cannabis se han desplomado entre un 70 % y un 90 %</a>, lo cual libera recursos para delitos de mayor gravedad, reduce la carga policial sobre sectores poblacionales más penalizados por infracciones menores y facilita su reinserción laboral y educativa (en muchos estados, los delitos previos a la legalización han sido borrados).</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/nuevas-drogas-baratas-legales-y-a-un-clic-de-distancia-267149">Nuevas drogas: baratas, “legales” y a un clic de distancia</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Las otras buenas noticias derivan del aumento <a href="https://doi.org/10.1016/j.drugpo.2025.104796">de ingresos fiscales y la posibilidad de someter al cannabis a controles sanitarios, etiquetado y límites de contaminantes</a>. Esto reduce los riesgos asociados al producto adulterado o contaminado, comunes en el mercado negro. Además, la legalización ha abierto espacio para un discurso más racional y menos estigmatizante sobre el consumo y sus riesgos, favoreciendo políticas de reducción de daños más realistas. Y permitiendo investigar mejor los efectos de su consumo.</p> <h2>La legalización sin simplismos</h2> <p>La legalización no es intrínsecamente negativa o positiva: depende en gran medida de cómo se diseñe, implemente y supervise. En Norteamérica, los beneficios esperados (recaudación fiscal, reducción del mercado ilegal, mejora del control del producto y disminución de condenas penales) están presentes, aunque el balance es incierto.</p> <p>La implantación de la venta legal requiere periodos de transición y campañas sobre sus riesgos, así como marcos regulatorios sólidos que controlen el producto y su precio, restrinjan la publicidad e impidan el acceso a menores. En Europa, solo Alemania, desde 2024, permite el uso recreativo (<a href="https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/cannabis/PaisesRegulados/PaisesBajos/home.htm">en Países Bajos, no es exactamente legal</a>). Pronto veremos qué lecciones sacar de su experiencia.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274568/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Luis Sordo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Canadá y una buena parte de Estados Unidos permiten el consumo recreativo del cannabis. ¿Qué consecuencias sanitarias, económicas y sociales pueden observarse? Luis Sordo, Investigador y profesor del Departamento de Salud Pública y Materno-Infantil. CIBERESP, Universidad Complutense de Madrid Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273791 2026-02-01T16:47:46Z 2026-02-01T16:47:46Z ¿Qué pasa en Sudán? Política y geopolítica de un gran desastre humanitario <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/713877/original/file-20260122-56-e57sjw.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C5272%2C3514&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Decenas de refugiados sudaneses hacen fila para recibir comida en Kufrun (Chad) en 2023.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.flickr.com/photos/eu_echo/53768857204/in/album-72177720317585805">EU Civil Protection and Humanitarian Aid/Flickr</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span></figcaption></figure><p>A finales de la década pasada, la paz y la democracia parecieron aumentar sus posibilidades en la región del Nilo Blanco. En Sudán, un movimiento popular contribuía a la caída de la dictadura de Omar al-Bashir tras casi 30 años en el poder. Hoy, sin embargo, el país está fracturado y constituye el escenario de <a href="https://news.un.org/es/story/2026/01/1540993">una de las peores crisis humanitarias del mundo según Naciones Unidas</a>. </p> <p>Estos son los principales actores y lógicas del conflicto que arrasa el país y algunas claves para explicarlo.</p> <h2>2019: el ejército depone al dictador</h2> <p>En abril de 2019, tras meses de protestas populares contra el largo gobierno autoritario de Omar al-Bashir, el ejército, liderado por el teniente-general Abdel Fattah al-Burhan, <a href="https://www.journalofdemocracy.org/articles/sudans-uprising-the-fall-of-a-dictator/">depuso al dictador</a> y estableció un Consejo Militar Transitorio. Posteriormente, se creó un Consejo Soberano compuesto de miembros civiles y militares con el objetivo de organizar unos comicios para la elección de un nuevo gobierno. </p> <p>Un <a href="https://grupogetem.es/?sdm_process_download=1&amp;download_id=54133">nuevo golpe militar en octubre de 2021</a> puso en cuestión la participación civil en el Consejo, que se convirtió en plenamente militar cuando el primer ministro Abdalla Hamdok lo abandonó en 2022. Estas maniobras no dejaron de tener una fuerte contestación social en las calles, duramente reprimida.</p> <p>En <a href="https://sudanwarmonitor.com/p/introductory-guide">abril de 2023 estalló un cruento conflicto</a> por el control del país entre antiguos aliados: el ejército regular (Fuerzas Armadas de Sudán-SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RFS) dirigidas por el general Mohamed Hamdan Dagalo <em>Hemetti</em>. Las RFS son los herederos de la milicia paramilitar <em>janjaweed</em> creada por al-Bashir durante la guerra de Darfur (2003-2020), que luchó junto con el ejército contra el Movimiento de Liberación de Sudán y el Movimiento Justicia e Igualdad. </p> <p>Ambos grupos, apoyados por otras milicias locales, tratan de mantener estructuras estatales en los territorios que controlan: las SAF en la parte oriental desde Puerto Sudán y las RFS en la parte occidental. Al mismo tiempo, tanto las RFS como las SAF son <a href="https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/09/war-atrocities-sudan-civilians-deliberately-targeted-un-fact-finding-mission">responsables de masacres contra población civil</a> considerada hostil sobre bases étnicas, como es el caso de aquellos no identificados como árabes en las regiones de Darfur y Kurdufán, al este del país. </p> <p>La última de dichas matanzas, calificada de genocida, ha tenido lugar durante <a href="https://elpais.com/planeta-futuro/2026-01-05/un-equipo-de-la-onu-logra-entrar-en-la-ciudad-sudanesa-de-el-fasher-tras-la-masacre-de-los-paramilitares-es-un-lugar-fantasma.html">el asedio y ocupación de la ciudad de El-Fasher por las RFS</a>, donde se calcula que han sido asesinados o desaparecidos decenas de miles de civiles. </p> <h2>Integración forzosa en un orden político discriminatorio</h2> <p>La guerra ha conformado parte de la historia política de la región desde la independencia de Sudán en 1956. La primera guerra civil sudanesa (1955-1972) ya se planteaba en torno a la independencia del sur del país, que se reprodujo entre 1985 y 2005 y propició la independencia de Sudán del Sur en 2011. </p> <p>Dos años más tarde estalló otra guerra en Darfur, en la que se enfrentaron milicias surgidas de poblaciones agrícolas con las milicias <em>janjaweed</em>, procedentes de poblaciones mayoritariamente ganaderas y apoyadas por mismo gobierno sudanés.</p> <p>Una de las claves de estos conflictos ha sido la integración forzosa de diferentes poblaciones y regiones en un orden profundamente jerárquico y desigual. El predominio de la élite arabizada de la capital, Jartum, y la ausencia de políticas de redistribución del poder y la riqueza han generado profundos agravios, interpretados a menudo en clave étnica y aprovechados por élites alternativas. </p> <p><a href="https://shs.cairn.info/journal-politique-africaine-2024-1-page-69?lang=en">La fragmentación y la segmentación</a> alcanzan a los mismos grupos que ocupan el poder, como vemos actualmente. También en Sudán del Sur el movimiento independentista se fracturó muy pronto entre el Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA) y una facción de este (SPLA In Opposition). </p> <p>Un fenómeno que contribuye a la violencia de los conflictos sociales, aquí y en muchos otros lugares en África, es la existencia de milicias locales armadas de distinto perfil que participan en coaliciones complejas con las fuerzas del gobierno o contra las mismas. <a href="https://direct.mit.edu/daed/article/146/4/139/27173/Fictional-States-amp-Atomized-Public-Spheres-A-Non">Líderes políticos, en el gobierno y en la oposición, alimentan</a> a grupos armados paralelos a los ejércitos y las policías nacionales, formados por jóvenes que no encuentran proyectos vitales y económicos alternativos. </p> <h2>Con recursos naturales, pero en la cola del desarrollo</h2> <p>La extracción y comercialización de recursos naturales en mercados internacionales constituyen un elemento clave del mantenimiento de la guerra, aunque también se han visto <a href="https://energynews.africa/2025/12/05/sudans-oil-industry-near-collapse-as-expanding-war-with-rsf-cuts-deep-into-production/">muy afectadas por la misma</a>. Las áreas de producción de petróleo están en la región atravesadas por la frontera con Sudán del Sur y se transporta a través de oleoductos hasta Puerto Sudán. El <a href="https://oec.world/en">destino de este petróleo</a> incluye Malasia, Italia, China, Singapur y Alemania. </p> <p>El principal actor local beneficiario del petróleo es el gobierno, junto con las grandes operadoras, que son de capital indio, chino, malasio y sudanés. Pero en el <a href="https://www.aljazeera.com/news/2025/11/20/sudan-has-vast-oil-gold-and-agricultural-resources-who-controls-them">caso del oro</a>, extraído a través de minería artesanal, no solo las SAF sino también las RSF se lucran con su venta, mayoritariamente hacia Emiratos Árabes Unidos. </p> <p>A pesar de la riqueza mineral e hidrocarburífera, el <a href="https://hdr.undp.org/data-center/human-development-index#/indicies/HDI">Índice de Desarrollo Humano</a> de Sudán es de los más bajos del mundo, ocupando el puesto 176 de 193 países. Lejos de ser una paradoja, la abundancia de recursos que adquieren su valor a través de la exportación contribuye al desempoderamiento de la mayoría de la población y a la <a href="https://newleftreview.es/issues/63/articles/paul-nugent-estados-y-contratos-sociales-en-africa.pdf">debilidad de los contratos sociales</a>. A su vez, la pobreza proporciona un caldo de cultivo fructífero para los grupos armados en conflicto. </p> <h2>Geopolítica de la guerra</h2> <p>En Sudán se llevan a cabo <em>proxy wars</em> o guerras subsidiarias donde los contendientes de otros conflictos se enfrentan indirectamente apoyando a uno u otro de los bandos. </p> <p>El gobierno sudsudanés de SPLA parece estar apoyando a las RSF, que ha llegado a enfrentarse directamente con las milicias opositoras del SPLA-IO. Ello no ha impedido un acuerdo entre todas las partes para que el ejército de Sudán del Sur <a href="https://www.newarab.com/analysis/crude-calculations-how-oil-became-frontline-sudans-war">garantice la neutralidad del área petrolífera de Hegling</a>. </p> <p>El gobierno de Etiopía también ha intervenido en el conflicto en Sudán financiando a las guerrillas contra el gobierno, al que acusa de haber apoyado a las autoridades insurgentes en la guerra en la región etíope de Tigray (2020-2022).</p> <p>El principal apoyo tanto diplomático como militar de las SAF de Sudán es el gobierno de Egipto, que actualmente mantiene una tensión regional con el de Etiopía por la <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cz7rqjzjjq8o">construcción de la Presa del Milenio</a> en el curso alto del Nilo. Otros gobiernos de la región como los de Chad, República Centroafricana, el Ejército Nacional Libio, Kenia, Uganda y el ya mencionado de Etiopía han facilitado la llegada de armas a las RSF e incluso tropas o entrenamiento militar. </p> <p>Uno de los actores externos más relevantes son los Emiratos Árabes Unidos, que importan la mayor parte del oro sudanés y son el <a href="https://www.theguardian.com/world/2025/nov/04/sudan-rsf-militia-uae-united-arab-emirates">principal proveedor de armas al RSF</a>. Por su parte, Irán, Catar, Arabia Saudí y Turquía se han posicionado a favor del gobierno sudanés, aunque estos dos últimos de manera menos explícita, y tratando de convertirse también en facilitadores de un posible acuerdo de paz. </p> <p>Por último, <a href="https://epthinktank.eu/2025/11/10/understanding-the-war-in-sudan-the-human-cost-of-geopolitics/">las grandes potencias están presentes en el conflicto de Sudán</a> con posicionamientos menos unívocos. Mientras Putin apoya oficialmente a Puerto Sudán, también lo hace a grupos alineados con RSF en las zonas de producción de oro. Por su parte, Ucrania también apoya a las SAF en su conflicto con estos grupos. La misma paradoja se da con China, que al tiempo en que se manifiesta a favor del gobierno sudanés, produce las armas que llegan a las RSF. </p> <p>Washington ha intentado jugar un papel relevante en los intentos de acabar con el conflicto <a href="https://www.crisisgroup.org/africa/sudan-united-states-egypt-saudi-arabia-united-arab-emirates/all-eyes-quad-how-us-and-its-partners-can-push-peace-sudan">liderando la iniciativa Quad</a>, planteada en septiembre de 2025 por Estados Unidos, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos con una ruta para la paz sin mayores efectos. Lo que sí está teniendo consecuencias devastadoras para millones de refugiados es la drástica reducción de ayuda humanitaria realizada por la administración Trump. </p> <h2>Muchos actores y pocas normas</h2> <p>Las causas y dinámicas del conflicto en Sudán son complejas, y no se derivan directamente de las estrategias y enfrentamientos entre las grandes o medianas potencias. Pero actores tanto locales como extranjeros tratan de sacar provecho de una situación donde millones de personas sufren violaciones sistemáticas de sus derechos. Los <a href="https://www.almendron.com/tribuna/sudans-war-is-the-shape-of-things-to-come/">múltiples actores internos y externos dificultan</a> enormemente el éxito de las propuestas de acuerdo. </p> <p>El contexto belicista internacional, en el que están reduciendo su poder las instituciones de seguridad colectiva y se cuestionan principios básicos de derecho internacional en torno a la soberanía y los derechos humanos, contribuye de manera decisiva al mantenimiento de conflictos devastadores.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/273791/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Alicia Campos Serrano es socia de varias ONG: ACNUR, Amnistía Internacional, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, Ecologistas en Acción, Madre África y UNICEF.</span></em></p> El conflicto en Sudán enfrenta al ejército y a las RSF, herederas de milicias de Darfur, en una guerra alimentada por disputas históricas, recursos naturales y apoyos externos. Alicia Campos Serrano, Profesora Titular de Estudios Africanos y Antropología de las Relaciones Internacionales, Universidad Autónoma de Madrid Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/266178 2026-02-01T16:47:21Z 2026-02-01T16:47:21Z ¿Poner notas antes de los seis años? Qué y cómo evaluar en aulas de infantil <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715291/original/file-20260129-76-o7suxm.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C6000%2C4000&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/search/profesor-observando-tareas-ni%c3%b1os-peque%c3%b1os?image_type=photo">SeventyFour/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Imaginemos el último día del trimestre en cualquier colegio. Las familias están esperando en la puerta y los niños de cuatro años salen corriendo con un sobre bajo el brazo. Dentro está la famosa “cartilla”: una cuadrícula llena de cruces que nos dicen si nuestro hijo “identifica los colores”, “mantiene el equilibrio” o “se relaciona con sus iguales”. Y nos lo dicen con un “sí/no/a veces” o “progresa adecuadamente”.</p> <p>A primera vista, esas cruces parecen claras y objetivas. Pero tras ellas se esconde una realidad mucho más compleja. ¿Qué significa realmente que un niño de cuatro años “se relaciona con sus iguales”? ¿Quiere decir que no pelea por un juguete? ¿O que ha aprendido a pedir permiso? ¿Bajo qué criterio decidimos que un niño va “mejor” que otro?</p> <p>Un niño puede saberse todos los nombres de los dinosaurios (capacidad de memoria), pero a lo mejor se echa a llorar si pierde un lápiz (gestión de emociones). Otra niña puede saltar a la pata coja perfectamente (desarrollo motor), pero le cuesta pedir las cosas por favor (habilidades sociales). ¿Cuál de los dos merece “mejores” calificaciones? Ninguno. </p> <p>A estas edades, el desarrollo y aprendizaje son explosivos, rápidos y, sobre todo, diferentes en cada niño. El desarrollo y el aprendizaje no son como subir una escalera peldaño a peldaño. Son más bien como montar un rompecabezas. Y cada niño puede estar completando una parte distinta de su “puzle” personal.</p> <h2>Evaluación en infantil</h2> <p>La evaluación es un elemento muy importante en la educación, y pese a lo que podríamos pensar, en la etapa infantil también tiene su papel. No es clasificar sino actuar como una brújula. Para que esa brújula guíe bien, la evaluación debe tener en cuenta <a href="https://hwb.gov.wales/api/storage/56eefe72-c515-4a94-b2cc-6c89b4347f50/250910-early-childhood-play-learning-and-care-assessment-arrangements-for-0-to-3-year-olds-in-wales.pdf">tres aspectos fundamentales</a>: ¿qué sabe hacer el niño? ¿Está siguiendo el camino correcto? ¿Y qué necesita para seguir mejorando?</p> <p>Responder a ello nos permite entender el desarrollo físico, mental y emocional de cada niño. Es lo que nos da las pistas necesarias para saber qué pieza del puzle le falta a cada niño. No se trata de medir cuánto saben, sino de captar cómo descubren el mundo para poder acompañarlos mejor.</p> <h2>Objetividad y rigor</h2> <p>Para que la evaluación sea útil, la información que recogemos debe ser información objetiva (es decir, ajustada a lo que vemos sin prejuicios ni ideas previas). Además, tenemos que recoger esta información de modo organizado y riguroso (es decir, de manera detallada y cuidadosa, siguiendo un plan). Para ayudarnos en todo ello, existe una herramienta fundamental: <a href="https://doi.org/10.1057/s41599-025-04553-0">la observación sistemática</a>. </p> <p>La observación sistemática supone ir más allá de una mirada general o esporádica; implica que el docente observe de forma atenta y organizada mientras los niños juegan o realizan actividades de manera libre y espontánea.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/jean-piaget-y-las-fases-del-desarrollo-cognitivo-infantil-239668">Jean Piaget y las fases del desarrollo cognitivo infantil</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Observar al niño mientras se comporta tal cual él es permite recoger información valiosa y real sobre <a href="https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.02031">cómo interactúa, cómo resuelve problemas y cómo aprende día a día</a>. Por ejemplo, no es suficiente decir: “Jorge se porta mal”. Para que el niño mejore su comportamiento tenemos que recoger información más detallada y precisa que nos permita diseñar estrategias de respuesta.</p> <h2>¿Cómo se realiza la observación sistemática?</h2> <p>Antes de empezar a observar al niño, deberíamos elaborar un plan que responda a las cuatro preguntas siguientes:</p> <ul> <li><p><strong>¿Qué voy a observar?</strong> Es decir, ¿en qué conductas concretas y detalladas voy a fijarme? Para que la observación sea útil, debemos huir de etiquetas genéricas. No basta con anotar que el niño “se porta bien” o “es muy creativo”. Debemos desglosar la realidad en conductas mínimas observables: ¿está en silencio cuando la maestra explica?, ¿utiliza materiales del aula de forma inusual (por ejemplo, usa una tela como si fuera un río o un bosque)?</p> <p>Este listado de conductas a observar se llama instrumento de observación. Es como nuestro mapa. Determina a qué tenemos que prestar atención. Estos indicadores concretos son los que transforman una impresión subjetiva en un dato pedagógico riguroso.</p></li> <li><p><strong>¿Dónde lo observaré?</strong> Es importante que la observación se realice en un lugar conocido y habitual para el niño, sin alterar ese contexto. Ello favorece que el niño se comporte de manera espontánea, demostrando así todas sus capacidades. </p> <p>Por ejemplo, si queremos evaluar la motricidad fina y la autonomía, no tendría sentido pedirle al niño de forma artificial que haga una lazada con una cuerda sobre una mesa, ni preguntarle directamente si sabe atarse las zapatillas (que, probablemente, serán de velcro). En su lugar, la observación sistemática se realiza de forma “invisible”, por ejemplo, en el rincón del juego simbólico: mientras el niño viste a la mascota de la clase para salir de paseo y se concentra en atarle sus pequeños zapatos. Es en ese momento de juego real, sin presiones ni nervios, donde el docente puede registrar de forma objetiva el nivel real de destreza y coordinación del alumno. </p> <p>Por el contrario, si el niño se siente evaluado u observado, podría cambiar su comportamiento habitual. Es el llamado “<a href="https://abastudyguide.com/glossary/observer-reactivity/">sesgo de reactividad</a>”, y nos puede llevar a conclusiones erróneas sobre su desarrollo y aprendizaje. </p></li> <li><p><strong>¿Cómo lo voy a medir?</strong> No es suficiente decir “habla mucho” o “muchas veces Jorge habla mientras la maestra explica”. Hay que precisar exactamente cuántas veces sucede, durante cuántos segundos o minutos… Por ejemplo: “El 75 % de las ocasiones en las que la maestra está explicando, el niño está hablando con su compañero de al lado”. Al sustituir el “habla mucho” o “habla muchas veces” por un dato concreto (el 75 % de las ocasiones en las que la maestra está explicando), logramos tres objetivos fundamentales: objetivar la realidad, evitando por ejemplo que el cansancio del docente nuble su percepción; establecer un punto de partida real para comprobar si nuestras estrategias de aula están funcionando; y proporcionar una información transparente y profesional a las familias.</p></li> <li><p><strong>¿Cuándo lo observaré?</strong> Se debe observar de manera regular a lo largo del tiempo para poder identificar el ritmo de desarrollo y la evolución de cada niño. Por ejemplo: “Lo observaré cada 15 días, los martes al inicio de la clase de motricidad, durante 10 minutos, de 10 h a 10:15, durante todo el curso”.</p></li> </ul> <p>Esta sistematización hace la evaluación <a href="https://www.researchgate.net/profile/Lucas-Noldus/publication/9032128_Reliability_analysis_of_observational_data_Problems_solutions_and_software_implementation/links/00b49521b89e263b13000000/Reliability-analysis-of-observational-data-Problems-solutions-and-software-implementation.pdf">fiable</a>, de manera que si dos personas evalúan al mismo niño con el mismo instrumento de observación, el resultado tiene que ser muy similar.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/por-que-los-grupos-de-infantil-no-deberian-ser-de-mas-de-10-ninos-258205">Por qué los grupos de infantil no deberían ser de más de 10 niños</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Una evaluación que ayude y no juzgue</h2> <p>La observación sistemática es <a href="https://doi.org/10.17060/ijodaep.2014.n1.v4.606">la mejor herramienta</a> para comprender y potenciar el desarrollo y aprendizaje del alumnado en Educación Infantil. Permite dejar de lado las impresiones y los juicios subjetivos, y evita que el niño se sienta juzgado. </p> <p>Por ejemplo, si anotamos que Jorge se levanta de su silla 10 veces en una mañana, o que Ana tropieza con los materiales del suelo cuatro veces al día, descubrimos que el problema no es su personalidad. En el caso de Jorge, puede ser una necesidad de movimiento; en el de Ana, un reto en su coordinación motriz.</p> <p>¿Qué haríamos en estos casos? En lugar de ir a lo fácil, que es el castigo (dejar a Jorge sin recreo porque no para quieto o echar la bronca a Ana por “descuidada”) optamos por respuestas pedagógicas, es decir, estrategias de aula. A Jorge, que tiene energía de sobra, le damos una responsabilidad: ser el encargado de repartir el material. Así, su necesidad de moverse se convierte en algo útil y positivo para la clase. A Ana, le proponemos retos y juegos de equilibrio. Así, poco a poco, irá ganando la seguridad que le falta sin sentirse señalada.</p> <p>La diferencia es enorme: el castigo hace que el niño se sienta mal o inseguro. En cambio, observar lo que pasa sirve para entender qué necesita cada uno y ayudarle a confiar en sí mismo. Pasamos de “ser jueces que ponen multas” a ser “entrenadores que ayudan a mejorar”.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/266178/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Elena Escolano Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Las “notas” en infantil no consisten en juzgar niveles sino en diseñar una brújula para detectar necesidades. Damos pautas para que la observación del docente sea sistemática y objetiva. Elena Escolano Pérez, Profesora Titular. Área de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Zaragoza Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/267258 2026-02-01T16:46:57Z 2026-02-01T16:46:57Z Menstruación y parto en la Edad Media: entre el miedo y la superstición <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714469/original/file-20260126-66-4x4drp.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C61%2C1720%2C1146&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Manuscrito medieval _Aurora Consurgens_.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Aurora_consurgens_zurich_023_f-11r-23_zodiac.jpg">GAllegre/Biblioteca Central de Zúrich.</a></span></figcaption></figure><p>En la Edad Media, la sangre femenina no se entendía como un hecho natural, sino como un signo de peligro y sospecha. La menstruación se veía como impura, el embarazo se cargaba de supersticiones y el parto se interpretaba como castigo divino. Medicina, teología y literatura coincidieron en asociar el cuerpo de la mujer al miedo, el control y el pecado.</p> <h2>Sangre tóxica</h2> <p>El punto de partida se encuentra en los textos bíblicos. El Antiguo Testamento, concretamente el Levítico, estableció que la mujer en período de menstruación quedaba impura durante siete días, en los que no podía entrar al templo.</p> <p>El imaginario naturalista reforzó esta idea. En el siglo I, Plinio el Viejo reunió en su <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_natural_(obra_de_Plinio)"><em>Historia natural</em></a> afirmaciones que hoy resultan inverosímiles: la sangre menstrual arruinaba cosechas, oxidaba el hierro y provocaba la rabia en los perros, entre otros efectos destructores. San Isidoro de Sevilla incorporó estas creencias al libro de las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Etimolog%C3%ADas_(Isidoro_de_Sevilla)"><em>Etimologías</em></a>, en el siglo VII, y las transfirió a la cultura cristiana.</p> <p>La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_los_cuatro_humores">medicina humoral</a>, desarrollada en la antigua Grecia y cuyos máximos defensores fueron Hipócrates y Galeno, entendió la sangre del período como exceso de humores en el cuerpo frío y húmedo de la mujer. La regla pasó a figurar como prueba de inferioridad fisiológica. De esta creencia se explican las prohibiciones de acceso al culto, así como las recetas para “corregir” sangrados irregulares, entre otros aspectos.</p> <p>La teología, a su vez, potenció el vínculo entre cuerpo y culpa. En el siglo XII, Inocencio III, en el <a href="https://www.thelatinlibrary.com/innocent1.html"><em>De miseria conditionis humanae</em></a> (también conocido como <em>De contemptu mundi</em>), describió al ser humano como nacido de la inmundicia del pecado, y de la sangre impura retenida de la menstruación. </p> <p>El mito de la sangre impura, con raíces en la antigüedad, se reelaboró y difundió ampliamente en la tradición medieval. Así, también se popularizó la <a href="https://riucv.ucv.es/rest/api/core/bitstreams/fcdf2113-a917-4680-a5c3-76995514eeec/content">leyenda de la doncella venenosa</a> que asociaba la muerte de Alejandro Magno al contacto con una joven curandera durante su menstruación y reforzaba la idea de una feminidad peligrosa por naturaleza.</p> <p>La literatura también popularizó la desconfianza. En el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Espill"><em>Espill</em></a>, Jaume Roig, en el siglo XV, ridiculizó el cuerpo femenino con un repertorio de escenas hiperbólicas en las que la menstruación se asociaba a efectos mágicos y demoníacos, además de provocar repugnancia. Se entendía que la mujer tenía en su interior el <a href="https://parnaseo.uv.es/lemir/revista/revista1/mujer_venenosa.html">veneno</a> de su sangre. </p> <h2>El origen: placer y concepción</h2> <p>La <a href="https://editorial.ugr.es/media/ugr/files/sample-139422.pdf">anatomía medieval</a> reforzó la jerarquía entre hombre y mujer. Los tratados describían la vulva como un “miembro viril hacia dentro”. Los órganos genitales, como los ovarios, se entendían como “testículos femeninos”, la vagina como canal pasivo y el útero como recipiente frío. El sistema de “canales espermáticos” completaba el cuadro. Solo en el siglo XVI Gabriele Fallopio detalló las trompas que hoy llevan su nombre y abrió la puerta a la comprensión científica del aparato reproductor femenino.</p> <figure class="align-right zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Folio 14r del compendio médico _Bodleian Libraries MS Ashmole 399_, del siglo XIII, con un diagrama del útero." src="https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=908&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=908&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=908&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1141&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1141&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714473/original/file-20260126-56-i0i84d.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1141&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Folio 14r del compendio médico <em>Bodleian Libraries MS Ashmole 399</em>, del siglo XIII, con un diagrama del útero.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://digital.bodleian.ox.ac.uk/objects/a907f97f-70d2-4353-8cf4-cb65b68a80f3/">Bodleian Libraries, University of Oxford</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/">CC BY-NC</a></span> </figcaption> </figure> <p>El debate sobre la concepción definió el papel de la mujer. Aristóteles había negado la existencia de semen femenino y había reservado al varón la “forma”, mientras la mujer aportaba la “materia”. De ahí la célebre definición de la mujer como <em>mas occasionatus</em> (“hombre imperfecto”). <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Galeno">Galeno</a> había propuesto otra lectura: la mujer emitía un semen menos perfecto y su placer favorecía la fecundación. Siglos después, el médico andalusí <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Averroes">Averroes</a> redujo la relevancia del placer femenino. Tras estas fórmulas se planteaba una cuestión de autoridad sobre el cuerpo de la mujer: deseo con valor fisiológico o deseo como problema.</p> <p>En cuanto a la imposibilidad de concebir, el aspecto clínico convivió con una lectura religiosa. La infertilidad se interpretó a menudo como prueba enviada por Dios o como castigo.</p> <p>A fin de servir de ayuda en estos temas, en el siglo XI la italiana <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Trota_de_Salerno">Trotula de Salerno</a> reunió en la <em>Trotula maior</em> remedios para desarreglos menstruales, pruebas de fertilidad y tratamientos con hierbas. Sus textos circularon por toda Europa y legitimaron una voz técnica cercana a la experiencia femenina. </p> <p>El <em>Lilium medicinae</em> de <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra/obras-de-bernardo-de-gordonio-en-que-se-contienen-los-siete-libros-de-la-practica-o-lilio-de-la-medicina-las-tablas-de-los-ingenios-de-curar-las-enfermedades-el-regimiento-de-las-agudas-el-tratado-de-los-ninos-y-regimiento-del-ama-y-los-pronosticos/">Bernardo de Gordon</a> señaló causas de esterilidad en ambos sexos: semen demasiado líquido o frío, útero poco cálido, obstrucciones internas, debilidad de los órganos principales, etc. La culpa no recaía siempre sobre la mujer, aunque la cultura así lo acentuó. Los diagnósticos sobre la fertilidad femenina incluyeron pruebas que hoy nos resultan pintorescas, como la práctica de meter un ajo bajo la almohada de una mujer: si a la mañana siguiente su aliento no olía a ese bulbo era una señal de que estaba embarazada.</p> <h2>¿Niño o niña?</h2> <figure class="align-right zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=900&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=900&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=900&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1131&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1131&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714472/original/file-20260126-66-26xbyf.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1131&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Folio 14r del compendio médico <em>Bodleian Libraries MS Ashmole 399</em>, del siglo XIII, con diagramas del útero en diversas etapas del embarazo.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://digital.bodleian.ox.ac.uk/objects/a907f97f-70d2-4353-8cf4-cb65b68a80f3/">Bodleian Libraries, University of Oxford</a>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/">CC BY-NC</a></span> </figcaption> </figure> <p>El embarazo recibió una capa simbólica precisa. La tradición aristotélica y pitagórica había asociado la <a href="https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/handle/915/4204/CC_23_%282015%29_08.pdf?sequence=1">parte derecha</a> del útero a la calidez y la nobleza –por tanto, a los varones– y la parte izquierda a lo frío –y femenino–. A partir de ahí se interpretaban las señales o contracciones en la práctica: si había movimientos tempranos y vigorosos, nacería un niño; si eran tardíos y débiles, niña. </p> <p>La imaginación materna también entraba en la ecuación. Se entendía que una mujer que pensaba en su marido durante el coito aseguraba el parecido del hijo con él. Esa misma idea sirvió para sospechar adulterio cuando el parecido apuntaba a otro hombre. </p> <p>En este caso, se debía tener en cuenta la dimensión jurídica. El parecido del recién nacido alimentó pleitos de filiación y herencia. La sala del parto se convirtió en sala de reconocimiento del derecho, la moral y la fisiología.</p> <h2>El desenlace: parto entre dolor, miedo y ritual</h2> <p>La cadena de reproducción femenina tenía un desenlace también cargado de connotaciones y supersticiones. Desde el precepto del bíblico Génesis “parirás con dolor”, la teología leyó ese dolor como memoria del pecado original. El parto pasó a ser un umbral entre vida y salvación. </p> <p>Los manuales describieron la escena precisa. La casa debía ofrecer calor moderado. La mujer se sentaba en la silla obstétrica. La partera, elegida por sus manos finas, untaba sus dedos con aceites de sésamo, lino o almendra. Otras mujeres sostenían y consolaban a la parturienta. </p> <p>La prioridad consistía en acelerar la dilatación y evitar el agotamiento. Para ello, las recetas incluían baños con artemisa, malva o semillas de lino, ungüentos con mirra o trementina y masajes suaves. <a href="https://historia.nationalgeographic.com.es/a/trotula-salerno-pionera-ginecologia-edad-media_16686">Trotula</a> dejó pautas concretas de eficacia práctica. En el siglo XVI, <a href="https://www.ehumanista.ucsb.edu/sites/secure.lsit.ucsb.edu.span.d7_eh/files/sitefiles/ivitra/volume13/31.%20Peirats.pdf">Giovanni Marinello</a> añadió dietas, purgas y pruebas discutibles, junto a un caudal de consejos útiles. Su decisión de escribir en lengua vulgar abrió el conocimiento a lectoras y lectores sin conocimientos de latín.</p> <figure class="align-right zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Dos matronas asistiendo un parto, de Eucharius Roeslin." src="https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=929&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=929&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=929&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1167&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1167&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714470/original/file-20260126-56-gpfwpa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1167&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Dos matronas asistiendo un parto, de Eucharius Roeslin.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://en.wikipedia.org/wiki/File:Two_midwives_assist_a_delivery.jpg">Wikimedia Commons</a></span> </figcaption> </figure> <p>El dispositivo ritual añadió símbolos de protección. Muchas parteras conocían oraciones para casos difíciles. El bautismo <em>sub conditione</em> entró en escena cuando el bebé no ofrecía garantías de vida. Amuletos como el coral rojo o la piedra imán se consideraron ayudas legítimas. La criatura envuelta en la membrana placentaria recibió interpretaciones opuestas: señal de fortuna para unos, presagio inquietante para otros. El conjunto muestra una frontera porosa: remedios razonables, plegarias aceptadas y supersticiones resistentes.</p> <p>La última capa fue inquisitorial. El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Malleus_maleficarum"><em>Malleus maleficarum</em></a> convirtió a sanadoras y comadres en sospechosas de maleficio. La partera pasó de “sapiens matrona” a blanco fácil. La misma cultura que necesitaba sus manos puso bajo sospecha su oficio.</p> <p>La herencia de este sistema de lecturas no desapareció con los siglos. Tabúes sobre la regla, silencios sobre el placer y sospechas sobre la autonomía del cuerpo femenino siguen asomando en la vida pública y en conversaciones privadas. La mirada medieval no fue un accidente. Se apoyó en normas, autoridades y libros. La comunidad científica de entonces acomodó la fisiología a una moral. La teología y la literatura dieron a esa moral un lenguaje inolvidable.</p> <p>Revisar ese archivo no exige indulgencia ni caricatura, sino precisión. La menstruación se asoció a impureza legal y superstición. La anatomía definió a la mujer como copia defectuosa y la concepción se vinculó a la imaginación y a la honra. El parto combinó clínica, oración y amuleto. Nombrar esa trama ayuda a entender el origen de ciertos reflejos culturales. También permite desmontarlos. La historia ilumina el camino cuando devuelve al cuerpo femenino su condición de realidad biológica digna de respeto, sin lastre de culpa ni sombra de sospecha.</p> <hr> <p><em><strong>¿Quiere recibir más artículos como este?</strong> <a href="https://theconversation.com/es/newsletters?promoted=suplemento-cultural-175">Suscríbase a Suplemento Cultural</a> y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.</em></p> <hr><img src="https://counter.theconversation.com/content/267258/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Anna Peirats no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> En la Edad Media, la menstruación y el parto quedaron asociados al peligro, la superstición y el control moral del cuerpo femenino, entre medicina y cultura popular. Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273515 2026-02-01T16:46:44Z 2026-02-01T16:46:44Z Por qué la ciencia forense no siempre puede dar respuestas inmediatas y concluyentes: el caso de México <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714932/original/file-20260128-56-x829fm.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=401%2C0%2C3037%2C2025&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/man-forensics-dust-knife-fingerprints-brush-2668367979?trackingId=4c20f240-760f-40a5-a8d4-329a7c15e5c2&amp;listId=searchResults">PeopleImages.com /Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Durante años, la ciencia forense se ha presentado ante el público como una herramienta casi infalible. <a href="https://nij.ojp.gov/topics/articles/csi-effect-does-it-really-exist">Series de televisión, documentales y titulares periodísticos han reforzado la idea de que basta una prueba de laboratorio</a> para resolver cualquier caso de forma rápida y concluyente. En ese relato, el análisis químico aparece como una especie de árbitro final: objetivo, inmediato y definitivo. La realidad del trabajo forense, sin embargo, es mucho más compleja.</p> <p>Quienes trabajamos en laboratorios forenses sabemos que los resultados no dependen únicamente de la técnica utilizada o del equipo disponible. Cada análisis está condicionado por una cadena de factores que comienza en el lugar de los hechos, continúa con la recolección y conservación de la muestra, y culmina con la interpretación de los resultados dentro de un marco legal específico. La ciencia forense no es lenta por falta de capacidad, sino porque <a href="https://nij.ojp.gov/topics/articles/slow-steady-march-towards-more-reliable-forensic-science">su rigor exige tiempo y cautela</a>.</p> <h2>El tiempo no es un lujo, es una necesidad</h2> <p>Uno de los principales malentendidos tiene que ver con los tiempos de análisis. Existen pruebas rápidas, como los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/An%C3%A1lisis_Colorim%C3%A9trico_de_drogas">ensayos colorimétricos utilizados para la detección preliminar de drogas</a> o ciertas sustancias químicas, pero su función es orientativa. Un cambio de color puede sugerir la presencia de un compuesto, pero <a href="https://www.unodc.org/unodc/en/scientists/recommended-methods-for-the-identification-and-analysis-of-cannabis-and-cannabis-products.html">no confirma su identidad ni su pureza</a>.</p> <p>Las <a href="https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0325-29572006000300010">técnicas confirmatorias</a> –como la cromatografía de gases o la espectroscopía infrarroja– requieren preparación de la muestra, controles de calidad, calibraciones y, en muchos casos, análisis comparativos con patrones certificados. Este proceso no puede acelerarse sin comprometer la confiabilidad del resultado. En contextos judiciales, donde la presión por obtener respuestas es alta, esta diferencia entre urgencia institucional y tiempos científicos suele generar tensiones.</p> <p>Según el <a href="https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/ContextoGeneral">Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO)</a> del Gobierno de México, existen en la actualidad 132 135 desaparecidos en el país. Solo en el estado de Jalisco se han encontrado 186 lugares de inhumación clandestina entre diciembre de 2018 y febrero de 2025. Las cifras oficiales contabilizaron, además, 20 674 homicidios dolosos durante el pasado año. </p> <p>Estas cifras ilustran la complejidad a la que se enfrenta los servicios que hacen de puente necesario entre la ciencia forense y la impartición de justicia. A la saturación de los SEMEFO (Servicio Médico Forense) o INCIFO (Instituto Científico Forense), se suma la presión política y mediática que desencadenan los hallazgos de fosas y otras circunstancias relacionadas con el crimen organizado.</p> <h2>La calidad de la muestra condiciona el resultado</h2> <p>Otro límite poco visible para el público es la calidad de la evidencia analizada. A diferencia de la investigación académica, donde las condiciones pueden controlarse, el <a href="https://www.scielo.br/j/bioet/a/GYNrWJgbtfwQskD5TR7dCGN/?lang=es&amp;format=pdf#:%7E:text=Se%20deben%20conservar%20las%20pruebas,repercusiones%20jur%C3%ADdicas%2C%20patrimoniales%20y%20emocionales.">laboratorio forense</a> trabaja con muestras reales: pequeñas, degradadas, contaminadas o mal conservadas. En ocasiones, la cantidad disponible es mínima o el material ha sufrido alteraciones por factores ambientales, manipulación previa o almacenamiento inadecuado.</p> <p>Un análisis químico solo puede ser tan sólido como la muestra que lo sustenta. Cuando esta presenta interferencias o no cumple condiciones mínimas, el resultado puede ser inconcluso o limitado. Esto no implica una falla del laboratorio, sino una consecuencia directa de trabajar con evidencias que no siempre llegan en condiciones ideales.</p> <h2>Precisión técnica no equivale a certeza absoluta</h2> <p>También existe la idea de que un resultado instrumental es, por definición, incuestionable. Sin embargo, toda técnica analítica tiene límites de detección, márgenes de error y criterios de validación. Un espectro bien definido o un cromatograma claro no eliminan la necesidad de <a href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1692-25302022000100216">interpretación experta</a>.</p> <p>Muchas sustancias comparten estructuras químicas similares o generan productos de degradación que pueden inducir a conclusiones erróneas si no se analizan con cuidado. Por eso, el dictamen forense no es un simple reporte automático del equipo, sino una evaluación técnica que integra datos analíticos, controles de calidad y contexto del caso.</p> <h2>El peso del contexto legal y social</h2> <p>La ciencia forense no opera en el vacío. Sus conclusiones influyen en decisiones judiciales, administrativas y sociales que pueden afectar directamente la vida de las personas. Esta responsabilidad obliga a los peritos a ser especialmente prudentes en el alcance de sus afirmaciones.</p> <p>En algunos casos, la conclusión más honesta es reconocer que no es posible determinar algo con certeza. Lejos de ser una debilidad, esta postura refleja un compromiso con el método científico. Sin embargo, en un entorno que espera respuestas claras y rápidas, las conclusiones condicionadas o negativas suelen generar frustración y desconfianza.</p> <p>Reconocer que la ciencia forense tiene límites no la debilita; al contrario, la fortalece. La transparencia sobre lo que un análisis puede y no puede resolver protege tanto a los profesionales como a las instituciones, y reduce el riesgo de decisiones basadas en expectativas irreales.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/273515/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Rafael Uriel González Lozano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Detrás de cada caso judicial hay horas de trabajo en el laboratorio. La ciencia forense necesita tiempo, rigor y responsabilidad. Un reto en México, donde hay 132&nbsp;135 desaparecidos y se cometieron 20&nbsp;674 homicidios en 2025. Rafael Uriel González Lozano, Perito profesional de Química Forense, Universidad Autónoma del Estado de Morelos Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274500 2026-01-30T13:13:10Z 2026-01-30T13:13:10Z ¿Provocan las regularizaciones de migrantes un efecto llamada? Esto dicen los datos de los últimos 80 años <p>La gestión de la inmigración irregular es uno de los desafíos más controvertidos en la agenda política actual. España ha vuelto a situar este tema en el centro del tablero con el anuncio este 27 de enero de 2026 <a href="https://www.inclusion.gob.es/w/el-gobierno-inicia-los-tramites-de-un-proceso-de-regularizacion-extraordinaria-para-integrar-a-personas-extranjeras-que-ya-viven-en-espana">de un nuevo programa temporal de regularización</a>. </p> <p>Estos programas suelen suplir la ausencia de marcos legales permanentes de regularización. Aunque España ya cuenta con mecanismos ordinarios –vía arraigo– tras la reforma de 2025, el nuevo programa se plantea como una herramienta extraordinaria para acelerar la incorporación laboral en sectores con déficit crítico de mano de obra.</p> <p>Sin embargo, cada vez que un gobierno decide otorgar estatus legal a quienes ya viven y trabajan en su territorio, surge la misma pregunta: ¿genera esto un efecto llamada?</p> <p>El argumento suele ser sencillo: si regularizamos hoy, incentivamos que más personas crucen las fronteras mañana con la esperanza de obtener papeles en el futuro. Ante este temor, muchos Estados optan por la parálisis, la expulsión o la “tolerancia informal”, una zona gris donde miles de personas viven sin derechos, pero plenamente integradas en la economía.</p> <p>Para arrojar luz sobre este debate, hemos analizado datos históricos que abarcan ocho décadas de políticas migratorias en 38 países de la OCDE.</p> <h2>Una base de datos sin precedentes</h2> <p>Hasta ahora, la evidencia científica sobre el efecto llamada era inconclusa. La mayoría de los estudios se centraban en un solo <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/manc.12099">país</a> o en un programa específico (como la famosa <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c5yg4knjr38o">amnistía de Ronald Reagan en EE. UU. en 1986</a>), lo que impedía extraer lecciones globales. </p> <p>Para superar esta limitación, hemos utilizado la base de datos <a href="https://www.uni-goettingen.de/de/document/download/4332b819efe1876869f967ac424eaf77.pdf/RegMig%20Dataset.pdf">RegMig</a> que documenta 159 programas de regularización desde 1945 hasta 2024, revelando una cifra impactante: al menos 17,8 millones de personas se han beneficiado de estas medidas en el mundo desarrollado. </p> <p>Con esta perspectiva histórica, hemos analizado flujos migratorios de 196 países de origen hacia 32 destinos de la OCDE entre 1996 y 2022.</p> <h2>Existe, pero con matices</h2> <p><a href="https://infer-research.eu/publication/are-immigration-regularization-programs-a-pull-factor-evidence-for-oecd-countries/">Nuestra investigación</a> confirma que, en términos generales, los programas de regularización pueden actuar como un factor de atracción. Según los datos analizados, tras la implementación de un programa, los flujos migratorios futuros hacia ese país aumentan.</p> <p>Sin embargo, este aumento no ocurre de forma aleatoria ni uniforme. El análisis muestra que el principal motor de este incremento no es solo la promesa de papeles, sino la fuerza de las redes sociales y las redes familiares. El “efecto llamada” es significativamente mayor en países que ya cuentan con una comunidad de inmigrantes establecida del mismo origen. </p> <p>Esto confirma la “hipótesis de difusión”: la información sobre las nuevas oportunidades legales viaja a través de familias y amigos, reduciendo los costes y riesgos percibidos del viaje.</p> <h2>La clave está en el diseño del programa</h2> <p>La conclusión más relevante para los diseñadores de políticas públicas no es que la regularización deba evitarse, sino que su impacto depende de cómo se diseñe el programa. Uno de los mayores temores de los gobiernos es que la regularización parezca “fácil” o inmediata. </p> <p>En nuestro estudio, analizamos una variable crucial: el requisito de residencia previa. En general, los programas exigen que el inmigrante demuestre haber vivido de forma irregular en el país durante un tiempo determinado antes de poder solicitar la legalización. </p> <p>Los resultados son reveladores:</p> <ul> <li><p>La exigencia de un periodo de residencia previa actúa como un potente freno.</p></li> <li><p>Nuestros modelos indican que un requisito de al menos ocho meses de residencia irregular previa es suficiente para neutralizar por completo el efecto llamada.</p></li> </ul> <p>En otras palabras, cuando el camino hacia la legalidad implica una espera y el riesgo de vivir en la sombra durante casi un año, el incentivo para migrar exclusivamente por el programa desaparece. </p> <h2>Una realidad gestionable</h2> <p>El dilema de la regularización no es blanco o negro. Si bien es cierto que estas medidas pueden aumentar el flujo migratorio a través de las redes de contacto, el estudio demuestra que los Gobiernos tienen herramientas técnicas para mitigar estas consecuencias.</p> <p>La regularización no es solo una cuestión de control fronterizo; es una herramienta de gestión social y económica. Ignorar la presencia de miles de personas indocumentadas tiene costes en términos de derechos humanos, recaudación fiscal y cohesión social.</p> <p>Los datos de los últimos 80 años nos dicen que el efecto llamada es una realidad gestionable. Si las políticas se diseñan con criterios de residencia previa suficientemente larga, es posible integrar a quienes ya están presentes sin incentivar los flujos futuros. </p> <p>En el complejo equilibrio de la política migratoria, la evidencia sugiere que el rigor en los requisitos puede ser el mejor aliado de la generosidad en la acogida.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274500/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Paúl Elguezabal recibe fondos de la Fundación Konrad Adenauer para su doctorado</span></em></p><p class="fine-print"><em><span>Inmaculada Martínez-Zarzoso no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Las regularizaciones pueden atraer más migración cuando hay una comunidad asentada en el país, pero un diseño exigente del programa y una obligación de residencia previa suficiente neutralizarían el efecto llamada. Inmaculada Martínez-Zarzoso, Professor in Economics, Universitat Jaume I Paúl Elguezabal, Investigador doctoral en el Instituto Ibero-América para Investigaciones Económicas de la Universidad de Göttingen, Alemania. Foco de investigación: Migración, comercio, evaluación de políticas, políticas migratorias, econ del desarrollo y econ política, Georg-August-Universität Göttingen Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274653 2026-01-29T18:15:07Z 2026-01-29T18:15:07Z Baja menstrual: el estigma y la incertidumbre hacen que estas medidas se utilicen poco en todo el mundo <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/715155/original/file-20260127-99-6pv6dt.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C5760%2C3840&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/young-businesswoman-suffering-bellyache-working-sitting-1543067732">Antonio Guillem/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Los síntomas menstruales pueden afectar gravemente a la vida laboral de una persona. Para combatir esto, ha surgido la idea de la <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0143831X251397482">baja menstrual</a>. Esta medida legal permite a las trabajadoras tomarse un tiempo libre cuando los síntomas de la menstruación son demasiado difíciles de manejar en el trabajo.</p> <p>Se enmarca dentro de la <a href="https://www.who.int/europe/news/item/15-08-2024-menstrual-health-is-a-fundamental-human-right">salud menstrual</a>, un concepto relativamente nuevo y amplio que considera la menstruación no solo como un proceso biológico, sino también como una cuestión que afecta a la vida cotidiana, el bienestar y los derechos fundamentales de las personas.</p> <p>Varios países cuentan con políticas de baja menstrual, pero las abordan de diferentes maneras. En la Unión Europea (UE), la mayoría de los países han hecho muy poco al respecto: en 2026, España es el único Estado miembro de la UE que cuenta con una normativa específica sobre la baja menstrual, introducida en 2023.</p> <p>Japón fue el primer país en introducir la baja menstrual en 1947. Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas mujeres se enfrentaban a duras condiciones de trabajo. Los baños inadecuados y la falta de productos sanitarios hacían imposible trabajar durante la menstruación, y la solución fue el derecho al <em>seirikyuuka</em> o “permiso fisiológico”, que reconoce la menstruación como una condición natural que los empleadores deben tener en cuenta. </p> <p>Sin embargo, la legislación japonesa, al igual que sus homólogas más modernas, es deficiente. No especifica cuántos días se pueden tomar, no se garantiza el salario y los empleadores deciden si la baja es remunerada o no. En 2020, <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/07399338609515719">solo alrededor del 30 % de las empresas</a> ofrecían el salario completo o parcial. En la práctica, <a href="https://www.globalwomanleader.com/viewpoint/experts-column/menstrual-leave-policies-from-7-countries-across-the-globe-nwid-219.html#google_vignette;%20https://xn--alg-li9dki71toh.com/roumu/female/menstrual_leave/">menos del 1 % de las mujeres</a> lo utilizan, y las que lo hacen a menudo se enfrentan a <a href="https://journals.openedition.org/rdctss/10769">discriminación o acoso</a>. </p> <p>Estas dificultades son un tema recurrente en la aplicación de políticas similares en todo el mundo.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/menstrual-health-literacy-is-alarmingly-low-what-you-dont-know-can-harm-you-222016">Menstrual health literacy is alarmingly low – what you don’t know can harm you</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>La baja menstrual en todo el mundo</h2> <p>Más recientemente, otros países y regiones han introducido políticas de baja menstrual: Indonesia, Corea del Sur, Zambia, México, Taiwán, tres provincias chinas (Hubei, Shanxi y Ningxia), una provincia argentina (Federación) y dos provincias indias (<a href="https://knowledge.dlapiper.com/dlapiperknowledge/globalemploymentlatestdevelopments/2025/karnataka-introduces-menstrual-leave-policy-2025-for-all-sectors">Karnataka</a> y Bihar) .</p> <p>La Ley de Igualdad de Género en el Trabajo de Taiwán de 2002 estableció un día libre al mes para las mujeres, pero solo hasta un máximo de tres días al año. Estos días no se deducen de la baja por enfermedad, pero solo si se mantienen dentro de ese límite. Las mujeres reciben solo el 50 % de su salario durante la baja menstrual, lo que refleja las normas de la baja por enfermedad.</p> <p>Indonesia introdujo el permiso menstrual en 2003, permitiendo hasta dos días de descanso remunerado al mes. La ley exige que las empleadas lo notifiquen con antelación a su empleador, y los acuerdos específicos (permiso a tiempo parcial, días consecutivos o discontinuos) se dejan a criterio de las partes implicadas. </p> <p>Corea del Sur siguió su ejemplo con su propia normativa en 2007, concediendo a las mujeres un día de permiso no remunerado al mes. Los empleadores están legalmente obligados a respetar este derecho, y el incumplimiento de esta obligación puede dar lugar a <a href="https://www.bbc.com/news/world-asia-56877634">multas elevadas</a>.</p> <p>Tanto Taiwán como Corea del Sur se enfrentan a retos similares, ya que muchos empleadores no aplican correctamente la normativa, se niegan a conceder la baja prometida o exigen pruebas intrusivas a las empleadas, lo que socava su dignidad en el proceso.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/es-normal-que-duela-la-regla-174326">¿Es normal que duela la regla?</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>En 2014, el municipio de Federación, en Argentina, introdujo una política que concedía a sus empleadas públicas un día libre remunerado al mes si no podían trabajar debido a su menstruación. A nivel local, esta iniciativa se conoció como el “día femenino”.</p> <p>En Zambia, la baja menstrual se estableció en 2015, y las mujeres tienen derecho a un día libre al mes, sin necesidad de presentar un certificado médico ni siquiera de avisar previamente a su empleador. Esta política se conoce como “Día de la Madre”, lo que refleja el énfasis cultural en el papel que se atribuye a la mujer en la sociedad.</p> <p>En el Estado de México, a las empleadas públicas se les ha concedido un permiso por dismenorrea (dolor menstrual) como política enmarcada en la defensa de los derechos laborales. Curiosamente, la política de México no se limita únicamente a la menstruación. Identifica tres grupos principales de beneficiarios: mujeres que sufren dismenorrea grave, mujeres en la mediana edad que padecen síntomas de la menopausia o la fase climáctica, y hombres en la mediana edad que sufren molestias relacionadas con la <a href="https://theconversation.com/the-male-menopause-what-you-need-to-know-215110">andropausia</a>.</p> <p>La normativa mexicana se describe mejor como baja fisiológica que como baja estrictamente menstrual, ya que amplía el apoyo a los trabajadores en diferentes etapas de la vida que tienen implicaciones para la salud.</p> <h2>La baja menstrual en España</h2> <p>La normativa sobre la baja menstrual en España entró en vigor el 1 de junio de 2023, tras un proyecto de ley presentado por el Gobierno de coalición del Partido Socialista y Podemos, su socio de izquierdas. La medida <a href="https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/DS/PL/DSCD-14-PL-245.PDF">no fue aceptada de forma unánime</a>: se aprobó con 185 votos a favor, 154 en contra y 3 abstenciones.</p> <p>Desde el principio, la propuesta suscitó un <a href="https://apnews.com/article/health-spain-021b3cefbf4490c10a6bd9e3f1dc0750">acalorado debate</a>. Su carácter innovador y ambicioso suscitó fuertes críticas por parte de varios partidos políticos, en particular del Partido Popular (PP), quien advirtió que la ley podría conducir a la marginación, la estigmatización e incluso a consecuencias negativas en el mercado laboral para las mujeres.</p> <p>Sin embargo, la aprobación de la ley fue aclamada por grupos feministas y <a href="https://www.ccoo.es/noticia:625744%20--ccoo_a_favor_de_la_baja_laboral_por_menstruacion_dolorosa&amp;opc_id=3f4aab5a06bf3cf965b5397fe82c277c">organizaciones de derechos laborales</a> como un hito histórico. Para ellos, la baja menstrual representa un reconocimiento largamente esperado de las necesidades de las mujeres y un paso hacia una mayor igualdad en el empleo.</p> <p>La ley introduce nuevos derechos para las mujeres en el marco de la Seguridad Social española, reflejando lo que <a href="https://www.mites.gob.es/ficheros/publica/articulos_revista/04-ESTUDIO_REVISTA_159.pdf">algunos estudiosos han descrito</a> como el “derecho a trabajar sin dolor”. Crea una nueva situación de incapacidad temporal relacionada con afecciones menstruales incapacitantes. Esto incluye la dismenorrea secundaria y afecciones relacionadas, como la endometriosis, los fibromas, la enfermedad inflamatoria pélvica, la adenomiosis, los pólipos endometriales, el síndrome de ovario poliquístico o cualquier dificultad en el flujo menstrual.</p> <p>En estos casos, la Seguridad Social cubre la prestación desde el primer día de baja. Esto difiere de la baja por enfermedad general, en la que los pagos solo comienzan a partir del cuarto día. Además, las mujeres no necesitan haber cotizado previamente a la Seguridad Social para acceder a esta protección.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/endometriosis-una-enfermedad-dolorosa-infradiagnosticada-132034">Endometriosis: una enfermedad dolorosa infradiagnosticada</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Un sistema infrautilizado</h2> <p>El <a href="https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/A/BOCG-14-A-122-3.%20PDF">proyecto de ley original</a> estimaba que alrededor del 1 % de los seis millones de mujeres de entre 16 y 50 años en España, aproximadamente 60 000 trabajadoras, podrían sufrir síntomas menstruales incapacitantes. </p> <p>Según <a href="https://theobjective.com/espana/2025-02-03/2700-mujeres-baja-regla-dolorosa-junio-2023/">las propias cifras del Ministerio</a>, entre el 1 de junio de 2023 y el 3 de febrero de 2025 solo 2 668 mujeres hicieron uso de la prestación, con una duración media de tres días por baja. Esta cifra es muy inferior a la estimación original, lo que significa que no se está utilizando tanto como debería.</p> <p>Dada su reciente introducción y el reducido número de beneficiarias, aún no hay pruebas de que la baja menstrual haya tenido un impacto negativo en el empleo de las mujeres en España.</p> <h2>El problema de la baja menstrual</h2> <p>La menstruación se suele tratar como algo vergonzoso o incómodo. Este estigma dificulta que las mujeres expresen sus necesidades en el trabajo, lo que significa que gestionar la menstruación se convierte en una lucha privada, no reconocida en el lugar de trabajo.</p> <p>El permiso menstrual es solo una posible solución a este problema. Otras políticas, como horarios flexibles, áreas de descanso bien equipadas, etc., también podrían ser muy beneficiosas.</p> <p>La cuestión clave es si el permiso menstrual mejora realmente el bienestar de quienes lo necesitan o si, sin quererlo, refuerza la discriminación, los estereotipos negativos y el resentimiento hacia las empleadas que lo utilizan. El debate sigue abierto y subraya la importancia de diseñar leyes laborales que reconozcan las circunstancias biológicas de las trabajadoras.</p> <p>Pero una cosa está clara: abordar la salud menstrual en el trabajo es de vital importancia. El punto de partida es reconocer que cada mes, alrededor de <a href="https://www.unwomen.org/en/news-stories/explainer/2024/05/period-poverty-why-millions-of-girls-and-women-cannot-afford-their-periods">2 000 millones de personas en todo el mundo experimentan la menstruación</a>. Necesitan prácticas laborales justas y solidarias.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274653/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Lidia de la Iglesia Aza no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> El permiso laboral por dolor menstrual sigue siendo un tema muy controvertido. Lidia de la Iglesia Aza, Professor of Labour Law and Social Security, Universidade de Santiago de Compostela Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/266420 2026-01-29T18:12:49Z 2026-01-29T18:12:49Z ¿Pueden hacer más las universidades para mejorar el nivel de inglés de los estudiantes? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/706423/original/file-20251204-56-5ae6mt.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C1%2C6720%2C4480&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/young-male-student-study-library-using-1699083709">Zoran Zeremski/Shuttertock</a></span></figcaption></figure><p>Cada año hay más estudiantes en las universidades españolas. En el curso 2022-2023 se matricularon más de 1,3 millones en Grado y casi 290 000 en Máster. Estas cifras son históricas: un aumento de titulados en un contexto muy exigente, donde hablar inglés ya no es una ventaja extra, sino una necesidad.</p> <p>Ante esta realidad, las universidades tienen que adaptar sus programas tradicionales, incorporando asignaturas o grados enteros en inglés. En muchos casos, las asignaturas en ese idioma no alcanzan el 50 % del plan de estudios, por lo que no pueden considerarse programas bilingües. Además, aún hay pocos grados completos en inglés, si bien son más frecuentes los másteres.</p> <p>Aunque no tenemos datos oficiales sobre el número total de asignaturas que se imparten en inglés en España, sí sabemos que son cada vez más habituales. Su objetivo es ayudar a los estudiantes a conseguir mejores empleos y hacer que las universidades sean más conocidas en el extranjero.</p> <p>No obstante, todavía persisten preguntas clave: ¿qué tipo de estudiante elige este tipo de asignaturas? ¿Qué factores explican su decisión?</p> <h2>¿Por qué no estudio en inglés?</h2> <p>Para explorar este asunto, llevamos a cabo un <a href="https://doi.org/10.1080/10963758.2025.2553908">estudio</a> en la Universidad de Málaga. Analizamos a estudiantes de primer curso del Grado en Turismo. Estos estudiantes habían decidido no matricularse en asignaturas impartidas en inglés, aunque pueda ser muy útil para su futuro trabajo. A todos ellos se les pidió contestar un breve cuestionario. Dicha encuesta incluía preguntas sobre su nivel de idioma, sus características personales y confianza en su nivel de inglés. </p> <p>Ni la edad, el sexo o el nivel de ingresos son relevantes a la hora de tomar la decisión. Ninguna de estas variables afecta a la confianza de poder aprobar una materia impartida en inglés. Tampoco la vocación por estudiar Turismo aparece como un factor importante.</p> <p>En cambio, tres elementos son clave: el nivel de inglés que el estudiante cree tener, el nivel acreditado por certificados oficiales y haber estudiado antes en clases donde se usa esa lengua.</p> <p>Es decir, el estudiante necesita confiar en su nivel de inglés, tanto de manera autopercibida como a través de un certificado objetivo de nivel. Universitarios que han pasado por colegios con grupos en inglés o programas de intercambio también tienen mayor disposición a cursar asignaturas en dicho idioma.</p> <h2>El papel del inglés en la universidad</h2> <p>Mejorar el nivel de inglés puede lograrse a través de cursos cortos, estancias donde se usa el inglés todo el tiempo o prácticas internacionales. Especialmente, mediante estrategias que pongan a los jóvenes en un contexto comunicativo real, donde puedan usar el segundo idioma de manera práctica y mejorar la autoconfianza.</p> <p>Nuestros resultados revelan una situación preocupante. El inglés es esencial en el ámbito laboral, especialmente en el turismo. Pero, al mismo tiempo, las competencias lingüísticas ocupan un lugar secundario en muchos grados. En estos programas predominan los contenidos técnicos o de gestión.</p> <p>La universidad debe superar esta brecha, incluyendo la enseñanza en inglés en los planes de estudios y reforzando la ayuda que da a estudiantes y docentes en la etapa universitaria.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/hacia-una-universidad-internacional-el-ingles-como-lengua-de-comunicacion-academica-202266">Hacia una universidad internacional: el inglés como lengua de comunicación académica</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Entre las posibles medidas, cabe destacar el aumento de la oferta de cursos cortos y programas específicos orientados a la mejora de las competencias lingüísticas tanto del alumnado como del profesorado. Por ejemplo, mediante la creación de microcredenciales reconocidas institucionalmente. </p> <p>También ayudaría ampliar la oferta de asignaturas impartidas en inglés a lo largo de todo el itinerario formativo del grado universitario, de manera progresiva y coherente con los contenidos de cada curso. Favorecer el contacto con estudiantes internacionales e incorporar esta lengua en actividades extracurriculares –como conferencias, clubes de debate o talleres temáticos– son otras estrategias para mejorar el nivel y exposición al inglés de los universitarios. Asimismo, resulta útil impulsar programas de mentoría con estudiantes de cursos superiores y desarrollar materiales docentes bilingües que faciliten la inmersión lingüística del estudiantado, especialmente en aquellos grados con una clara orientación internacional.</p> <p>Nivel de competencias, acreditación oficial y experiencias previas son las tres cuestiones fundamentales para superar la resistencia estudiantil a matricularse en asignaturas en inglés. Teniendo en cuenta lo importante que es mejorar el nivel de este idioma para el futuro de los estudiantes, es fundamental tomar medidas para cerrar esa brecha entre la formación universitaria y las exigencias del mercado laboral.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/266420/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> Aunque hay cada vez más oferta de asignaturas en inglés, pocos universitarios se animan a elegirlas porque no se sienten seguros de su nivel en el idioma. Francisco Sánchez del Cubo, Profesor Ayudante Doctor - Economía Aplicada (Estructura Económica) - Área de Turismo, Universidad de Málaga Alfonso Expósito García, Profesor Titular de Economía Aplicada, Universidad de Málaga Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274231 2026-01-29T18:10:07Z 2026-01-29T18:10:07Z Hablar para ser escuchado: ¿por qué el discurso de Mark Carney se ha convertido ya en un ejemplo de comunicación creativa? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714975/original/file-20260128-56-2ll9v0.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=191%2C0%2C1149%2C766&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Mark Carney, presidente de Canadá, durante su intervención en el Foro Económico Mundial el pasado 20 de enero.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.weforum.org/stories/2026/01/davos-2026-special-address-by-mark-carney-prime-minister-of-canada/">World Economic Forum/Ciaran McCrickard</a></span></figcaption></figure><p>Cada año, el <a href="https://es.weforum.org/">Foro Económico Mundial</a> de Davos se convierte en un escenario privilegiado para fijar agendas globales. Pero también en un espacio profundamente saturado de discursos, informes y grandes palabras. Un lugar donde la atención no está garantizada: se disputa.</p> <p>Por eso resulta especialmente relevante el discurso que el pasado día 20 de enero pronunció el primer ministro de Canadá, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mark_Carney">Mark Carney</a>. No solo por su contenido político y económico, sino por cómo está construido para merecer atención en un contexto donde la escucha no se presupone, se gana.</p> <p>Antes de seguir leyendo, conviene escuchar el discurso completo. Solo así puede apreciarse hasta qué punto su eficacia no reside únicamente en lo que dice, sino en cómo está pensado para ser escuchado y recordado.</p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/B9kqqfJUT1c?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> <figcaption><span class="caption">Fuente: Grupo REFORMA.</span></figcaption> </figure> <h2>Poner la creatividad en el centro</h2> <p>Lejos de improvisar o limitarse a una exposición técnica, Carney ofrece un discurso cuidadosamente trabajado desde el punto de vista narrativo. Aplica recursos propios del <em>storytelling</em>, el <em><a href="https://www.amazon.es/Una-palabra-vale-m%C3%A1s-im%C3%A1genes/dp/8411660303">copywriting</a></em> y la escritura de guion para convertir mensajes complejos en relatos comprensibles, memorables y capaces de conectar con el público.</p> <p>No se trata de adornar el contenido ni de buscar el aplauso fácil. Es una muestra de que la <a href="https://theconversation.com/la-creatividad-clave-para-captar-la-atencion-ante-la-avalancha-de-estimulos-digitales-que-recibimos-267780">comunicación creativa</a>, cuando se usa con responsabilidad, puede ser una herramienta poderosa para mejorar el debate público. Especialmente cuando el contexto invita más al ruido que a la reflexión.</p> <h2>¿Por qué competir por la atención cuando puedes merecerla?</h2> <p>Ante la saturación informativa, muchos discursos optan por gritar más fuerte, simplificar en exceso o provocar artificialmente para destacar. El discurso de Carney sigue una lógica distinta.</p> <p>No acelera, no dramatiza ni busca el titular inmediato. Su estrategia es otra: renunciar a competir por la atención para construir relevancia. Asume que la audiencia de Davos es exigente, diversa y saturada, y que solo escuchará aquello que perciba como claro, coherente y respetuoso.</p> <p>Esta elección no es ingenua. Implica aceptar que no todo mensaje será escuchado, pero también confiar en la capacidad del público para seguir un razonamiento complejo si se presenta de forma comprensible y cautivadora. </p> <p>En lugar de gritar, Carney quiere interesar.</p> <h2>Un discurso, una idea</h2> <p>Una de las reglas básicas de cualquier buen discurso es tener claro qué se quiere comunicar. No acumular mensajes, sino articular una idea central capaz de sostener todo el relato. La idea madre puede cobijar otras ideas subsidiarias, pero el mensaje debe ser claro y reconocible.</p> <p>Carney inicia su intervención con una idea directa y poderosa que vertebra todo el discurso: “Nos encontramos en medio de una ruptura, no de una transición”. No cambia de tema, no abre nuevos debates, no dice nada que no refuerce la idea.</p> <p>Esta coherencia no solo aporta claridad, también genera credibilidad. El oyente percibe que hay una dirección clara y que cada argumento cumple una función dentro del conjunto.</p> <h2>Hablar de tú a tú</h2> <p>Otro de los rasgos más llamativos del discurso es su tono. Carney habla desde una posición de autoridad institucional, pero evita el registro distante o grandilocuente. </p> <p>Utiliza frases directas, un lenguaje accesible y un “nosotros” inclusivo que implica a la audiencia en el diagnóstico y en la responsabilidad compartida.</p> <p>En comunicación pública, la autoridad no se impone solo por el cargo: se construye a través de la confianza. Y la confianza nace, en buena medida, de la sensación de estar ante alguien que habla al que escucha y no se pone por encima de él.</p> <p>Algunos gestos refuerzan esa cercanía. Iniciar el discurso en francés antes de pasar al inglés funciona como un gesto simbólico de un país con dos lenguas oficiales y en un contexto global. Expresiones como “todos en esta sala sabemos que…” construyen un marco compartido que refuerza la complicidad y la credibilidad del orador.</p> <h2><em>Storytelling</em> y metáforas para hacer comprensible lo complejo</h2> <p>Carney aborda cuestiones abstractas y de gran escala: el orden internacional, el poder, la democracia, la economía global. Podría hacerlo desde un lenguaje técnico o normativo, pero opta por convertir lo abstracto en experiencia compartida mediante historias, analogías y referencias culturales.</p> <p>Las metáforas no simplifican el contenido, lo hacen imaginable. Ayudan a organizar el pensamiento de la audiencia y a dotar de sentido ideas complejas. No recordamos datos aislados, recordamos historias. Podemos olvidar un discurso, pero no cómo nos hizo sentir.</p> <p>Un ejemplo claro es la referencia a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%A1clav_Havel">Václav Havel</a>, que da respuesta a la pregunta: ¿cómo se mantenía el sistema comunista? Es la historia del tendero que coloca el cartel de “¡Proletarios de todos los países, uníos!” en su escaparate sin creer en él. </p> <p>Esa historia sirve para explicar una idea compleja: que el poder de un sistema no reside en su verdad, sino en la voluntad colectiva de actuar como si lo fuera. Y que su fragilidad comienza cuando alguien deja de fingir.</p> <p>Carney la recupera más tarde (se llama <em>callback</em> narrativo) cuando afirma que “entendemos que esta ruptura exige algo más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal y como es. Estamos quitando el cartel de la ventana”, usando la metáfora para anclar la idea de forma coherente y profunda. </p> <p>Otra metáfora poderosa como “las potencias medias deben actuar juntas. Si no estás en la mesa, estás en el menú” condensa en una frase comprensible una lógica geopolítica compleja.</p> <h2>Recursos creativos, oratoria y retórica</h2> <p>Desde el punto de vista formal, el discurso está cuidadosamente construido. Aparecen recursos habituales de la <a href="https://theconversation.com/como-escribir-textos-para-conectar-con-el-publico-239033">escritura creativa</a> que cumplen una función cognitiva: ordenar la información, jerarquizar ideas y facilitar la memoria.</p> <p>Carney utiliza anáforas para dar ritmo (“nos unimos…”, “nos elogiamos…”, “nos beneficiamos…”), contrastes para dirigir la atención (“una ruptura, no una transición”) y quiasmos que refuerzan el mensaje (“no dependemos solo de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza”).</p> <p>El uso de tríadas, paralelismos y repeticiones aporta claridad y facilita la escucha. Estas técnicas no buscan lucimiento estilístico. Cuando están bien aplicadas, pasan desapercibidas. El oyente no piensa que el discurso está bien escrito, piensa que lo entiende.</p> <h2>Emoción sin populismo</h2> <p>El uso de emoción en discursos políticos suele generar recelos. Sin embargo, no existe comunicación significativa sin un mínimo de conexión emocional. Emoción y manipulación no son lo mismo.</p> <p>Carney activa emociones como la preocupación compartida, la responsabilidad colectiva o una esperanza prudente. Evita deliberadamente otras más polarizadoras, como el miedo o la ira. </p> <p>La emoción no sustituye al argumento, lo acompaña y lo hace accesible. Como recordaba <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Punset">Eduard Punset</a>, “las palabras generan imágenes, consolidan marcos y son la antesala de las emociones. Las emociones son la comprensión”.</p> <h2>Lo que queda cuando termina el discurso</h2> <p>Más allá del aplauso inmediato o del impacto mediático, la pregunta clave es otra: ¿qué queda cuando el discurso termina?</p> <p>Comunicar no es solo transmitir información, sino contribuir a construir marcos de interpretación compartidos. Las palabras no solo describen el mundo, también lo configuran. </p> <p>Carney no ofrece soluciones cerradas ni promesas grandilocuentes. Ofrece un marco desde el que pensar los desafíos globales y la responsabilidad de quienes los afrontan.</p> <p>El discurso del primer ministro canadiense en Davos demuestra que la creatividad no es patrimonio de la publicidad ni un adorno estético. Es una herramienta democrática cuando se pone al servicio de la comprensión, la responsabilidad y el respeto por la ciudadanía. </p> <p>Es la herramienta que puede convertir un buen discurso en un gran discurso. </p> <p>En un tiempo en el que muchos buscan solo ocupar espacio, algunos todavía aspiran a ayudar a comprender, ordenar ideas y activar emociones responsables. </p> <p>En comunicación institucional, comunicar bien no es solo una cuestión de estilo: es una forma de liderar. Y la creatividad, su mejor aliada para conectar de forma genuina con la ciudadanía.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274231/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Jordi Caballé May no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Muchos discursos optan por gritar, simplificar o provocar, pero hay otro camino: no competir por la atención, sino merecerla. La creatividad puede convertir un buen discurso en un gran discurso, como ocurrió con el del primer ministro de Canadá, Mark Carney, en Davos. Jordi Caballé May, Profesor de creatividad, storytelling y comunicación política creativa, UOC - Universitat Oberta de Catalunya Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274442 2026-01-29T18:10:01Z 2026-01-29T18:10:01Z El pimpón más allá de ‘Marty Supreme’: un deporte y una forma de diplomacia <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714889/original/file-20260128-56-cdfqb0.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C1998%2C1332&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Timothée Chalamet en un fotograma de _Marty Supreme_.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://a24films.com/films/marty-supreme">A24</a></span></figcaption></figure><p>Las buenas películas cumplen muchas funciones: entretienen, hacen pensar y suelen dejar tras de sí el gusanillo de volver a verlas. Pero hay un paso más. Cuando una película, además de estar bien contada, despliega varias capas de sentido que admiten lecturas diversas deja de ser simplemente una buena película para convertirse en una obra de arte. Eso es, ni más ni menos, lo que ocurre con <a href="https://www.imdb.com/es-es/title/tt32916440/"><em>Marty Supreme</em></a>.</p> <h2>Abran paso</h2> <p>A primera vista –y eso es parte del truco– es la historia de un granuja judío neoyorquino que se quiere abrir paso en la vida exprimiendo su talento con el tenis de mesa, del que quiere ser campeón del mundo.</p> <p>El director <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Josh_Safdie">Josh Safdie</a> abre el telón en una zapatería familiar del Lower East Side con su protagonista, Marty Mauser (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Timoth%C3%A9e_Chalamet">Timothée Chalamet</a>), intentando encajar un pie en un zapato que no es de su talla. Esto parece ser ya una metáfora de su propia vida: la de un futuro de pequeño burgués que no se corresponde con <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_tama%C3%B1o_de_mi_esperanza">el tamaño de su esperanza</a>. </p> <p>A partir de aquí se pone la bola en juego y asistimos al ir y venir de Marty con la misma rapidez que va y vuelve una pelota de pimpón. Roba, embaraza a su antigua novia (ya casada), juega y apuesta. Todo, con el único propósito de reunir dinero para viajar a Londres, donde pretende enfrentarse al campeón mundial de tenis de mesa, el japonés Koto Endo.</p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/ZvtqHWfQHWE?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> </figure> <h2>Sueños nacionales</h2> <p>Hasta aquí, uno puede pensar que está viendo una película sobre un deporte en el que se va a batir épicamente un récord. Se baten récords, sí, pero no son los deportivos los más interesantes. En el campeonato londinense, Marty, aparte de verse las caras con el mejor jugador del mundo, seduce a una rica exestrella de cine. Si alguien está buscando consuelo moral o amoroso, que se olvide. La película es cruda, como la vida misma.</p> <p>Por una décima de segundo, el espectador podría engañarse y pensar que lo que mueve a Marty es algún ideal amoroso o una versión más o menos bastarda del <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-46965869"><em>sueño americano</em></a>, ese que preconiza que a través del trabajo duro, la determinación y la iniciativa propia, cualquier persona, sin importar su origen, puede alcanzar el éxito, la prosperidad y una mejor calidad de vida.</p> <p>Pero el propio Marty se encarga pronto de desmentirlo. Lo que realmente le interesa es el dinero. Tal vez sea esta versión descarnada y sin épica del sueño americano, que luce músculo antiemigrante y poder bruto (como ocurre en estos días), lo que haya conectado con el público contemporáneo estadounidense, especialmente el menor de 35 años.</p> <p>Esta lectura del sueño americano tiene su eco y antítesis en otro relato aspiracional: el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sue%C3%B1o_chino"><em>sueño chino</em></a>, que sustituye el ascenso individual por la eficiencia, la disciplina y el éxito colectivo.</p> <p>En cualquier caso, lo que sabemos es que pocas cosas exaltan más que los colores nacionales en el deporte, aunque el deporte en cuestión sea uno menor, como el tenis de mesa. Así que tendremos varios sueños proyectados, incluso fuera de las pantallas.</p> <h2>Sueños, poder y deporte</h2> <p>Todos los sueños políticos, y el americano y el chino lo son, necesitan de campeones que los encarnen. Por eso los políticos siempre han hecho suyos a los deportistas, y no pierden oportunidad de sacarse una foto con ellos en cuanto baten cualquier récord. Se sabe que el récord encarna la nación, y toda nación es la encarnación de un sueño.</p> <p>Durante décadas, el éxito olímpico de China no ha sido fruto solo del azar o del talento individual, sino de una estrategia deportiva claramente planificada. Desde los años noventa, el sistema chino ha priorizado disciplinas con “alta rentabilidad olímpica”: deportes que concentran muchas pruebas, exigen una elevada especialización técnica, son muy compatibles con un sistema de detección temprana de talento y entrenamientos centralizados, y con un muy limitado número de países realmente competitivos. </p> <p>El objetivo no ha sido tanto dominar los deportes más populares a escala global como maximizar el número de medallas dentro del marco olímpico.</p> <h2>Pimpón, paradigma deportivo</h2> <p>El ejemplo más evidente <a href="http://spanish.chinatoday.com.cn/spo/news/content/2016-08/23/content_726428.htm">es el tenis de mesa</a>, donde China ha alcanzado un dominio casi absoluto. En los Juegos de Pekín 2008, el país <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Tenis_de_mesa_en_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Pek%C3%ADn_2008">ganó las cuatro medallas de oro posibles</a> y, en algunas pruebas, ocupó la totalidad del podio. Algo similar ha ocurrido con los saltos de trampolín, considerados durante años una auténtica “fábrica de oros”: en Atenas 2004 y Pekín 2008, China se llevó seis y siete de las ocho medallas de oro disponibles.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Dos jugadores chinos sostienen una bandera roja con estrellas amarillas en una esquina." src="https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=400&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714896/original/file-20260128-56-8mw1qx.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=503&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">En Río 2016, Ma Long consiguió la medalla de oro en tenis de mesa individual tras batirse en la final con su compatriota Zhang Jike, uno de los múltiples ejemplos en los últimos años del dominio chino en este deporte.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/rio-brazil-11-august-2016-table-688644604?trackingId=01c5b62e-cb36-4b6c-b372-4bcb0257cab9&amp;listId=searchResults">Celso Pupo/Shutterstock</a></span> </figcaption> </figure> <p>Otros deportes menos visibles para el gran público han sido igualmente clave. En halterofilia, gracias a la multiplicación de categorías por peso y al fuerte desarrollo del deporte femenino, China ha conseguido resultados extraordinarios con equipos relativamente pequeños. En tiro deportivo, un deporte silencioso y poco mediático, llegó a obtener ocho oros en Atenas 2004. El bádminton representa otro caso extremo: en Londres 2012, el país asiático ganó los cinco oros en juego, hasta el punto de que el COI <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/08/120801_juegos_olimpicos_londres_2012_escandalo_badmington_jr">tuvo que intervenir por la falta de competitividad real</a> en algunas pruebas.</p> <h2>Lógica imperial</h2> <p>Esta lógica estratégica se hizo explícita con <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Project_119">Project 119</a>, un programa lanzado para los Juegos de Pekín 2008 con el fin de sumar medallas en deportes donde China no había destacado tradicionalmente, como la natación, el remo o la vela. Aunque no logró transformar disciplinas como el atletismo, sí permitió ampliar el medallero (hasta 122, tres por encima del objetivo inicial) y consolidar el liderazgo chino como país anfitrión.</p> <p>Es revelador el contraste con deportes globales como el fútbol, el baloncesto o el atletismo, disciplinas con enorme competencia internacional, menos pruebas y resultados mucho más imprevisibles. Desde una lógica puramente instrumental, resultan menos eficientes para el sistema chino, que mide el éxito en términos de medallas.</p> <p>Más que una apuesta por “deportes menores”, lo que revela el caso chino es una visión pragmática del deporte como herramienta de prestigio nacional, donde la planificación, la eficiencia y el control del riesgo pesan más que la popularidad o el espectáculo. Una estrategia discutible desde algunos puntos de vista, pero innegablemente eficaz dentro del sistema olímpico.</p> <h2>La diplomacia blanda</h2> <p>Volviendo a nuestro filme, aunque el archirrival de Marty es japonés, uno no puede dejar de pensar en que las relaciones sino-americanas, en su forma contemporánea, nacieron bajo el signo amable de la “diplomacia del pimpón”, <a href="https://www.nolaeditores.com/libro/china-para-los-nuevos-barbaros_155849/">una modalidad más de <em>poder blando</em></a> aplicado por China en tiempos de la Guerra Fría.</p> <p>El episodio fundacional tuvo lugar en 1971, durante el Campeonato Mundial de Tenis de Mesa celebrado en Nagoya (Japón), cuando un gesto aparentemente trivial desencadenó un cambio histórico.</p> <p>El jugador estadounidense <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Glenn_Cowan">Glenn Cowan</a>, tras perder el autobús de su equipo, fue invitado a subir al vehículo de la delegación china. Allí, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zhuang_Zedong">Zhuang Zedong</a>, triple campeón del mundo y figura legendaria del deporte chino, se acercó a saludarlo y le regaló un retrato en seda de las montañas Huangshan. El intercambio fue captado por fotógrafos japoneses y <a href="https://diplomacy.state.gov/wp-content/uploads/2022/09/Cowan-and-Zhuang.jpeg">difundido al mundo entero</a>.</p> <p></p> <h2>Bienvenidos a China</h2> <p>En el enrarecido clima ideológico de los tiempos de la Guerra Fría y la Revolución Cultural, aquella imagen de cordialidad entre un atleta chino y uno estadounidense resultó explosiva. De aquel encuentro casual, amplificado por los medios, surgió una invitación oficial al equipo estadounidense para visitar China. </p> <p>El pimpón, convertido en lenguaje diplomático, abrió así una grieta por la que pronto se colarían el <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nixon.htm">presidente estadounidense Richard Nixon</a>, <a href="https://historia.nationalgeographic.com.es/a/henry-kissinger-quien-fue-politica-internacional_20562">su secretario de Estado, Henry Kissinger</a>, y el deshielo estratégico entre dos potencias hasta entonces irreconciliables. Esa <a href="https://www.diariocordoba.com/deportes/2020/01/08/arabia-saudi-diplomacia-deporte-36079738.html">grieta de diplomacia deportiva</a> parece que la quieren explotar ahora los países árabes, entre otros.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/mundial-de-catar-desmontando-a-una-fifa-que-escapa-de-sus-propias-reglas-195780">Mundial de Catar: Desmontando a una FIFA que escapa de sus propias reglas</a> </strong> </em> </p> <hr> <p>Aquel gesto no sería solo un accidente feliz ni una anécdota sentimental de la Guerra Fría. El pimpón finalmente operó como <a href="https://elordenmundial.com/que-es-poder-blando-soft-power/">un dispositivo geoestratégico de poder blando</a>, esa “capacidad de moldear preferencias ajenas sin recurrir a la coerción” sobre la que en 1990 <a href="https://revistas.uam.es/relacionesinternacionales/article/view/5019/5480">teorizaría el politólogo estadounidense Joseph Nye</a>.</p> <p>China ensayaba entonces una fase diplomática basada en la desdramatización del conflicto, en el intercambio reglado y simbólicamente igualitario: pasarse la pelota como metáfora de una relación no competitiva (en apariencia), paciente, reversible y cuidadosamente coreografiada. Esa fase conviviría más tarde con otras estrategias de seducción estatal, como <a href="https://www.rtve.es/noticias/20231209/amistad-buenas-relaciones-china-diplomacia-panda/2465748.shtml"><em>la diplomacia del panda</em></a>, orientada a construir una imagen de benignidad cultural y excepcionalismo civilizatorio.</p> <p>El ciclo ha mutado y el registro ha cambiado: la pedagogía del gesto ha sido sustituida por la afirmación explícita de intereses, y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Diplomacia_del_lobo_guerrero">la actual <em>diplomacia de los lobos guerreros</em></a> marca el paso de un poder insinuado a un poder verbalmente agresivo, menos interesado en atraer que en delimitar. La mesa de pimpón ya no está en el centro: el juego continúa, pero en otro tablero, con otras reglas y en un tono radicalmente distinto.</p> <p><em>Marty Supreme</em> invita a pensar sobre todo esto y muchas cosas más.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274442/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Félix Valdivieso no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Con la diplomacia del pimpón, durante la Guerra Fría, China y Estados Unidos ‘jugaron’ a desdramatizar su conflicto en un ‘peloteo’ reglado, paciente, cuidadosamente coreografiado y aparentemente igualitario. Félix Valdivieso, Chairman of IE China Observatory, IE University Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/267242 2026-01-29T17:55:43Z 2026-01-29T17:55:43Z Los fondos de inversión españoles sostenibles y su huella de carbono <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/706202/original/file-20251203-56-cp1k0a.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C18%2C6013%2C4008&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/co2-reduction-icon-on-stack-rising-2672278291?trackingId=36274b38-fbdf-441a-b26a-cfab9300ee27">Midnight Studio TH/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Las decisiones financieras que tomamos día a día tienen implicaciones en el cambio climático. Las acciones, los títulos de deuda pública o privada o los fondos en los que invertimos tienen asociados, cada uno, una huella de carbono distinta. </p> <p>Esa huella se deriva de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por las actividades de las empresas. Cuando colocamos nuestro dinero en activos con una baja huella de carbono estamos financiando actividades menos perjudiciales para el cambio climático.</p> <p>En 2017 se creó <a href="https://www.fsb-tcfd.org/">un grupo de trabajo</a> para establecer qué métricas deben usar los bancos o las gestoras de fondos para medir la huella de carbono de sus carteras de préstamos o de inversión. Sin embargo, esto sólo se está aplicando <a href="https://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/other/ecb.climate_related_financial_disclosures_eurosystem_corporate_sector_holdings_monetary_policy_purposes2023%7E9eae8df8d9.en.pdf">de forma parcial y con carácter experimental</a>. </p> <h2>¿Es un dato público y disponible?</h2> <p>En el caso de los fondos de inversión, ¿qué información tienen los inversores particulares comprometidos con el cambio climático para seleccionar unos u otros?</p> <p>Los proveedores globales de información sobre fondos no ofrecen datos de manera gratuita sobre la huella de carbono que dejan. Por otra parte, existen <em>ratings</em> de sostenibilidad para este tipo de herramienta de inversión. Sin embargo, <a href="https://www.sustainalytics.com/esg-data#framework">se basan en factores ASG</a>, relativos al impacto de las empresas que forman parte de los fondos en los ámbitos medioambiental, social y de gobernanza, por lo que el enfoque es mucho más amplio que el de la huella de carbono. Además, los criterios de aplicación pueden estar sesgados o ser poco transparentes. </p> <p>Un informe de <a href="https://www.bloomberg.com/graphics/2021-what-is-esg-investing-msci-ratings-focus-on-corporate-bottom-line/?sref=XIzXWjPY">Bloomberg</a> mostró que, en 2020, MSCI, una compañía propiedad de Morgan Stanley que analiza la sostenibilidad de las empresas, elevó el <em>rating</em> de sostenibilidad de McDonald’s (a más sostenible) aunque sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) habían aumentado un 7 % en los cuatro años previos.</p> <h2>Calculando la huella de carbono</h2> <p>En España ha ido creciendo el porcentaje de hogares que invierten en fondos de inversión. <a href="https://app.bde.es/efs_www/home?lang=ES">En 2022 fue el 9,56 %</a>, cuando 20 años atrás era el 6,85 %. Además, el peso de dichos fondos en la cartera de activos financieros de los hogares pasó del 9,4 % en 2002 al <a href="https://app.bde.es/efs_www/home?lang=ES">12 % en 2022</a>.</p> <p>Pese a este crecimiento, tampoco las gestoras de fondos de inversión españolas publican la huella de carbono de los fondos que manejan. La información suministrada sólo permite conocer si promueven acciones a favor del medioambiente o del desarrollo social, o si tienen objetivos de inversión sostenible. De este modo, cumplen con los <a href="https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2019/2088/oj/spa">artículos 8 y 9</a> de la normativa europea en materia de divulgación de información relativa a la sostenibilidad. </p> <p>Intentando paliar esta falta de información, hemos calculado la huella de carbono de 45 fondos de inversión que <a href="https://www.aimspress.com/article/doi/10.3934/GF.2025012">invierten en acciones de empresas cotizadas españolas</a>. Para ello, utilizamos los datos sobre emisiones de GEI que proporcionan en sus memorias de sostenibilidad las empresas incluidas en los fondos. Siguiendo los criterios del <a href="https://ghgprotocol.org/sites/default/files/ghgp/standards/ghg-protocol-revised.pdf">Greenhouse Gas Protocol</a>, el estándar internacional más utilizado para que organizaciones y gobiernos midan, gestionen y reporten sus emisiones de gases de efecto invernadero, consideramos emisiones directas (de alcance 1) e indirectas (de alcance 2 y 3).</p> <h2>Un <em>ranking</em> de fondos sostenibles</h2> <p>De este análisis obtuvimos que, por cada 1 000 euros invertidos en los fondos de inversión españoles, en 2022 se emitieron a la atmósfera, de media, 497 kilos de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/CO%E2%82%82_equivalente#:%7E:text=Dicha%20medida%20de%20CO2,de%20gases%20de%20efecto%20invernadero.">CO₂ equivalente</a> (los gases de efecto invernadero distintos del CO₂, como metano, óxido nitroso o hidrofluorocarburos, son convertidos a su valor equivalente en CO₂). Este resultado es muy similar al que tendríamos si hubiéramos recorrido 3 075 kilómetros (casi como viajar de Madrid a Estocolmo) con un coche diésel que consumiera 6,5 litros cada 100 kilómetros (gastando 350 euros si el litro de diésel costara 1,5 €). </p> <p>A partir de ahí podemos establecer un <em>ranking</em> de fondos de inversión, <a href="https://es.weforum.org/stories/2022/09/cual-es-la-diferencia-entre-las-emisiones-de-alcance-1-2-y-3-y-que-hacen-las-empresas-para-reducir-las-tres/">según su huella de carbono</a> por euro invertido. Encontramos una gran variabilidad en los resultados. Los 5 fondos más sostenibles financian actividades que emiten a la atmósfera, de media, 281 kilos de CO₂ equivalente por cada mil euros de inversión. Mientras, los 5 fondos menos sostenibles emiten, de media, 842.</p> <p>Así, los más contaminantes tienen un impacto hasta 5,8 veces mayor, en términos de huella de carbono, que los más sostenibles.</p> <p>¿Cuáles son las empresas españolas que más contribuyen a la huella de carbono de los fondos de inversión? Por orden, son: Gestamp, Iberdrola, Acerinox, IAG y Repsol. Estas 5 forman parte de las 10 compañías (de 85 incluidas en los fondos de inversión) que generaron más emisiones de carbono en 2022. </p> <p>La huella de carbono de Gestamp, Iberdrola y Acerinox se relaciona fundamentalmente con las emisiones indirectas de alcance 3 (por ejemplo, las asociadas con los metales que utilizan Gestamp o Acerinox como materia prima). Por su parte, las emisiones de carbono de IAG y Repsol son principalmente emisiones directas (de alcance 1), o sea, producidas directamente por el uso de combustibles fósiles, como el queroseno utilizado por IAG en sus aviones.</p> <p>La figura de abajo ofrece una clasificación de los fondos en cuatro niveles de riesgo de carbono según las emisiones consideradas (alcance 1, 2 o 3 <a href="https://www.climatepartner.com/es/guia-completa-para-entender-las-emisiones-de-alcance-1-2-y-3#:%7E:text=Emisiones%20aguas%20arriba:,la%20cuna%20hasta%20la%20puerta.">aguas arriba</a>). Fondos de riesgo bajo (por debajo del percentil 25), riesgo medio-bajo (del percentil 25 al 50), riesgo medio-alto (del percentil 50 al 75) y riesgo alto (por encima del percentil 75). Al comparar las columnas 1 y 3, se observa que, de los 45 fondos de inversión, 19 cambian de color y que la identificación de la sostenibilidad de los fondos depende del tipo de emisiones consideradas. Se concluye que ignorar las emisiones de alcance 3 conduce a una identificación incorrecta de los fondos de riesgo bajo y medio-bajo, ya que son estos los que presentan un aumento más notable en sus emisiones.</p> <h2>En conclusión</h2> <p>Tanto los ciudadanos como los inversores profesionales requieren contar con información veraz y comprensible para la toma de decisiones de inversión. Establecer un sistema de medida de la calidad de la huella de carbono de las distintas alternativas de inversión, como Nutri-Score mide la calidad de los alimentos, facilitaría la identificación de aquellas más sostenibles. </p> <p>La falta de información, o su complejidad, abre la posibilidad de que las empresas apliquen estrategias de <em>ecopostureo</em> o de <em>greenwashing</em>, y dificulta a los ciudadanos comprometidos con la lucha contra el cambio climático contribuir al proceso de descarbonización a través de sus inversiones.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/267242/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Raquel López García es investigadora colaboradora de un proyecto financiado por el MInisterio de Ciencia, Innovación y Universidades</span></em></p><p class="fine-print"><em><span>Luis Antonio López Santiago recibe fondos del Programa Horizon Europe, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y de la Universidad de Castilla-La Mancha.</span></em></p> La falta de información veraz sobre la sostenibilidad medioambiental de las empresas posibilita el ‘greenwashing’ y dificulta a la toma de decisiones de inversión que ayuden a la descarbonización. Raquel López García, Profesora Titular de Universidad, Departamento de Análisis Económico y Finanzas, Universidad de Castilla-La Mancha Luis Antonio López Santiago, Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Castilla-La Mancha, Universidad de Castilla-La Mancha Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/266958 2026-01-29T17:46:51Z 2026-01-29T17:46:51Z ¿Contribuye tener mascota al bienestar emocional en la infancia? <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714973/original/file-20260128-56-gwflwa.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C1%2C8192%2C5461&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/girl-her-cute-golden-retriever-dog-2568076041?trackingId=d0bbfe84-fb25-4dfe-976f-2681f41e8f9c&amp;listId=searchResults">New Africa/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>“¿Deberíamos tener un animal de compañía?, "¿va a beneficiar a la salud mental de nuestro hijo o nuestra hija?” Estas y otras preguntas son habituales en muchas familias, y de lo más pertinentes: más de la mitad de hogares españoles cuenta hoy con uno o más animales de compañía, de acuerdo con la <a href="https://www.aedpac.com/es/index.htm">Asociación Española de la Industria y el Comercio del Sector del Animal de Compañía</a>. </p> <h2>Cuestión de apego</h2> <p>Se llama <a href="https://dictionary.apa.org/attachment">apego</a> a los lazos emocionales que se crean entre un bebé y su figura cuidadora como parte de su desarrollo, aportando seguridad y consuelo. Este vínculo puede formarse en cierto grado también con los animales, que, según las evidencias, pueden ejercer efectos beneficiosos de diferentes formas:</p> <ul> <li><p>Favorecen la <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10888691.2014.864205">regulación emocional</a>, ayudando a que el niño o la niña se calme.</p></li> <li><p>Potencian la <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10888691.2014.864205">responsabilidad, la empatía y las normas morales</a>.</p></li> <li><p>Son “catalizadores” para facilitar y acompañar otras <a href="https://doi.org/10.13129/2282-1619/mjcp-3547">relaciones humanas</a>. Esto ocurre, por ejemplo, cuando un animal es el punto de interés común entre un menor y un familiar poco conocido.</p></li> <li><p>Favorecen el comportamiento <a href="https://doi.org/10.13129/2282-1619/mjcp-3547">prosocial</a>.</p></li> <li><p>Ayudan a comprender el <a href="https://doi.org/10.13129/2282-1619/mjcp-3547">lenguaje no verbal</a>.</p></li> <li><p>Participan en <a href="https://doi.org/10.13129/2282-1619/mjcp-3547">experiencias transicionales</a>. Es decir, actúan como sustituto de la figura de apego cuando esta no se encuentra presente.</p></li> </ul> <p>Pero, más allá de estas virtudes, ¿cómo afecta realmente a la salud mental de los más pequeños la convivencia con animales en casa? Nos referimos de manera específica a la mayor o menor presencia de <a href="https://link.springer.com/rwe/10.1007/978-1-4419-1695-2_261">problemas categorizados</a> como internalizantes (síntomas de depresión, ansiedad, somatización…) y externalizantes (los que se relacionan con la conducta y pueden incomodar al entorno del menor, como la agresividad o la ruptura de normas).</p> <h2>Estudio dentro del Proyecto INMA</h2> <figure class="align-right zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=401&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=401&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=401&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=504&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=504&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/696138/original/file-20251014-56-wg967.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=504&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Cohortes INMA incluídas en el análisis (cuadro rojo). Número de participantes (mujeres embarazadas) en el periodo del reclutamiento para el estudio.</span> <span class="attribution"><span class="source">Llúcia González</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">CC BY</a></span> </figcaption> </figure> <p>Para averiguarlo, analizamos los datos que proporciona el <a href="https://www.proyectoinma.org/">Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente)</a>. Se trata de un <a href="https://www.isglobal.org/en/healthisglobal/-/custom-blog-portlet/asi-estamos-creando-la-primera-red-europea-de-cohortes-de-ninos-y-ninas/6114138/0">estudio de cohortes</a>, o sea, un seguimiento periódico de los participantes –en este caso, desde el embarazo hasta los 6-7 años– a través de cuestionarios, mediciones ambientales y pruebas clínicas.</p> <figure class="align-right zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=1008&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=1008&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=1008&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1267&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1267&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/695084/original/file-20251008-86-lyr0dw.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=1267&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Gráfico descriptivo de animales en las familias.</span> </figcaption> </figure> <p>Concretamente, nuestro trabajo incluía unas 1 900 familias de Asturias, Gipuzkoa, Sabadell (Barcelona) y Valencia. De ellas, el 52,3 % tenía o tuvo uno o más animales de compañía; un 19,1 % convivió con perros; un 8,7 %, con gatos; un 14,8 %, con pájaros; y un 28,6 %, con otros animales como hámsteres, conejos, tortugas o peces.</p> <p>Cuando evaluamos la relación entre la presencia de animales y la salud mental, observamos que los niños y las niñas que nunca habían tenido mascota manifestaban las puntuaciones más positivas. Según algunas tendencias, aunque no pueden considerarse significativas, quienes siempre convivieron con alguna mostraban resultados ligeramente más negativos. Por su parte, quienes solo habían tenido animales puntualmente presentaban riesgos más altos de experimentar problemas. No obstante, hay que aclarar que este patrón solo fue significativo para el caso de los gatos.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=480&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=480&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=480&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=604&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=604&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/695160/original/file-20251008-64-qtmrr4.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=604&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Relación entre tenencia de mascotas y salud mental infantil.</span> </figcaption> </figure> <p>Para considerar otros factores que podrían estar influyendo en esta relación, realizamos análisis múltiples que nos permitieron ajustar los resultados en función de la clase social, el sexo, la edad o la cohorte, entre otros. Así pudimos observar que no había diferencias entre quienes nunca habían convivido con animales y quienes los habían tenido siempre o solo puntualmente. Esto se aplicaba a la variable que estudiaba cualquier tipo de mascota, así como las específicas que evaluaban la relación con perros y pájaros. </p> <p>Lo más curioso es que tener un gato a los 4-5 años edad sí se podía asociar con más problemas de salud mental, mientras que contar con otro tipo de animales como hámsteres, conejos, tortugas o peces de forma consistente a lo largo de la primera infancia parecía ejercer un efecto protector en los niños y las niñas.</p> <h2>Explicaciones para estos hallazgos</h2> <p>En los primeros años de vida, los lazos afectivos pueden no estar totalmente formados. Por eso, es posible que la presencia de perros o pájaros no afecte mucho la salud mental. Además, otras variables no incluidas en nuestro estudio podrían haber influido en los resultados.</p> <p>En el caso de los gatos, su forma de interactuar con las personas podría explicar los efectos observados. Son más independientes, lo que limita el vínculo emocional. Adicionalmente, puede influir que algunas familias que eligen este animal como mascota tengan hijos o hijas con necesidades emocionales. </p> <p>Además, la toxoplasmosis es más común en gatos que en otros animales. Esta infección, provocada por el parásito <em><a href="https://theconversation.com/topics/toxoplasma-gondii-36112">Toxoplasma gondii</a></em> y que puede transmitirse a humanos, se relaciona con problemas de comportamiento y está vinculado a trastornos mentales graves como el trastorno bipolar y la esquizofrenia.</p> <p>Por último, tener peces, tortugas y hámsteres de manera constante sí parece proteger a los niños y niñas frente a problemas de salud mental. Estas mascotas no solo procuran un contacto estable y fácil, sino que también ayudan a aprender responsabilidad, empatía y autocontrol. </p> <h2>El impacto real de tener una mascota</h2> <p>En conclusión, nuestro estudio no asoció claramente la presencia de algunos animales de compañía, como perros y pájaros, con beneficios o perjuicios en la salud mental infantil. Esto podría deberse a que el trabajo está centrado en una exposición muy temprana del menor y, por tanto, se requerirían estudios centrados en edades más avanzadas.</p> <p>Además, los menores que convivieron con animales como hámsteres, conejos, peces o tortugas de forma constante obtuvieron mejores resultados que los que solo las tuvieron de manera puntual. Esto sugiere que la continuidad del vínculo puede ser más beneficiosa que la exposición esporádica. Y aunque vivir con una mascota puede fomentar la responsabilidad, empatía y autorregulación emocional, su impacto real depende de factores como el tipo de vínculo, la edad y el estilo de crianza.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/266958/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> Una investigación sobre los efectos de convivir con una mascota en la salud mental de los menores revela que la clave está en el tipo de animal de compañía y la constancia del vínculo. Llúcia González Safont, Investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y miembro de la Unidad Mixta de Investigación en Epidemiología, Ambiente y Salud FISABIO-Universitat Jaume I -Universitat de València, Fisabio Blanca Sarzo Carles, Investigador postdoctoral. Bioestadística, Fisabio Marisa Estarlich Estarlich, Profesora contratada doctor, Universitat de València Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/266198 2026-01-29T17:45:20Z 2026-01-29T17:45:20Z Cómo la inteligencia artificial está transformando los videojuegos <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/711288/original/file-20260107-56-1yiawj.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=150%2C0%2C1620%2C1080&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Una imagen del juego _Retail Mage_.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.jamandtea.studio/retail-mage">Jam and Tea Studio</a></span></figcaption></figure><p>Imagine entrar en su videojuego favorito y que cada personaje no jugable (NPC) le ofrezca una conversación única e improvisada a su medida. O que el juego ajuste la dificultad en tiempo real según detecte su frustración, calma o modo de jugar. </p> <p>Escenarios así están dejando de ser ciencia ficción: gracias a los avances tecnológicos, la forma en la que jugamos se está transformando radicalmente. Casi uno de cada cinco juegos nuevos publicados en la plataforma Steam durante 2025 <a href="https://hardzone.es/noticias/juegos/juegos-ia-generativa-steam/">utiliza ya alguna forma de IA generativa</a>. </p> <h2>De NPC predecibles a personajes que improvisan</h2> <p>La IA en videojuegos ha existido durante décadas para controlar el comportamiento de enemigos o aliados, pero seguía guiones rígidos o programas muy definidos. Ahora, con modelos generativos de lenguaje –similares a ChatGPT– los personajes no jugables pueden hablar e interactuar de forma mucho más libre y natural. </p> <p>Un ejemplo reciente es <a href="https://www.jamandtea.studio/retail-mage"><em>Retail Mage</em></a> (2024), un videojuego de rol (RPG) en el que se atiende una tienda mágica cuyos clientes son NPC impulsados por IA generativa. En lugar de limitarse a frases predefinidas, el jugador puede teclear cualquier consulta o respuesta y el personaje no jugable <a href="https://techcrunch.com/2024/08/30/jam-and-tea-gaming-studio-leveraging-generative-ai-to-power-npcs/">improvisa un diálogo coherente en tiempo real</a>. Esto permite conversaciones insospechadas y situaciones cómicas o creativas: los desarrolladores reportan que las posibilidades y la experiencia se multiplican al no haber “líneas de diálogo” agotables o que puedan repetirse fácilmente.</p> <p>Otro caso es <a href="https://mechabreak.seasungames.com/es/#/"><em>Mecha BREAK</em></a> (2025), un videojuego de disparos multijugador (<em>shooter</em>). En la gran feria del videojuego europea, la Gamescom de 2024, se mostró una versión piloto con un personaje no jugable que hablaba e interactuaba gracias a la IA. El jugador podía preguntarle libremente sobre la próxima misión y este respondía <a href="https://www.theverge.com/2024/8/20/24224391/mecha-break-nvidia-ai-npcs-announced">con consejos tácticos generados en ese mismo momento</a>.</p> <h2>Mundos creados sobre la marcha</h2> <p>La IA generativa no solo da voz improvisada a personajes, también puede inventar historias, misiones y mundos enteros conforme jugamos. </p> <p><em>AI Roguelite (2023)</em> es un caso llamativo: <a href="https://store.steampowered.com/app/1889620/AI_Roguelite/">se presenta</a> como “el primer videojuego de rol de texto en el que la inteligencia artificial determina al 100 % cada ubicación, enemigo, objeto y mecánica”. En cada partida, el juego genera descripciones, escenarios, eventos e incluso imágenes y música diferentes usando modelos de IA. Los jugadores destacan la flexibilidad casi infinita de este enfoque: es posible vivir desde la épica clásica de caballeros contra dragones hasta disparatadas aventuras surrealistas, todo dependiendo de las entradas del usuario y la creatividad del modelo.</p> <p>También hay proyectos híbridos que combinan contenido artesanal con generación por IA. Por ejemplo, <a href="https://store.steampowered.com/app/3368390/Nyric/"><em>Nyric</em></a> permite crear mundos <em>sandbox</em> en 3D (entornos virtuales en los que el jugador tiene libertad para explorar, construir y modificar sin una línea argumental predefinida) a partir de simples descripciones de texto, usando la IA para rellenarlos y adaptarlos sobre la marcha. Imagine escribir “un bosque encantado bajo una noche estrellada” y ver cómo el juego construye un paisaje inmersivo que puede explorar. </p> <figure> <iframe width="440" height="260" src="https://www.youtube.com/embed/q4EKcSdIoWM?wmode=transparent&amp;start=0" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe> </figure> <p>Del mismo modo, <a href="https://store.steampowered.com/app/2456740/inZOI/"><em>inZOI</em></a> utiliza IA para generar texturas y objetos únicos según indicaciones del usuario, y emplea pequeños modelos de lenguaje integrados para dotar de mayor “profundidad psicológica” a sus personajes no jugables. Es decir, estos no solo tienen diálogos diferentes en cada partida, sino que “piensan” y actúan con cierta autonomía simulando motivaciones más complejas.</p> <p>Estos ejemplos muestran cómo la IA puede servir de director creativo auxiliar, produciendo narrativas y contenido que antes requerían mucho trabajo manual. <a href="https://reference-global.com/article/10.1515/cait-2016-0032">Algunos estudios en 2016</a> ya auguraban esta posibilidad, señalando que los juegos con adaptación basada en el afecto podían modificar sus características “de forma dinámica para mejorar la inmersión y el desafío del jugador”. Ahora, con las herramientas generativas modernas, esa adaptabilidad se extiende a la creación de tramas y escenarios enteros en tiempo real.</p> <h2>Juegos que sienten</h2> <p>Otra faceta revolucionaria es la IA afectiva, aquella que mide y responde a las emociones del jugador. La premisa es sencilla: si jugar es una experiencia emocional, ¿por qué no hacer que el juego reaccione a cómo nos sentimos? </p> <p>Un pionero en este campo ha sido <a href="https://nevermindgame.com/"><em>Nevermind</em></a> (2015), un juego de terror psicológico que utiliza <em>biofeedback</em>. Mediante un sensor de frecuencia cardíaca o la cámara, el sistema detecta el estrés y el miedo del jugador. Si nota que está demasiado tranquilo, incrementa la dificultad y los sustos para inducirle presión, y si detecta pánico puede aliviar la intensidad. En otras palabras, el juego nos observa y adapta la experiencia para mantenernos en esa franja óptima entre el aburrimiento y la ansiedad conocida como <a href="https://theconversation.com/dejese-fluir-la-teoria-del-flow-cumple-medio-siglo-251536"><em>flow</em></a>.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Imagen de un árbol desnudo en medio de dos edificios que se doblan hacia él." src="https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=338&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=338&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=338&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=424&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=424&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/711294/original/file-20260107-56-qod1r4.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=424&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Captura de pantalla del juego <em>Nevermind</em>.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://nevermindgame.com/press">Nevermind/Flying Mollusk</a></span> </figcaption> </figure> <p>Imaginemos títulos futuros que integren un lazo afectivo completo y logren involucrar emocionalmente al usuario. Por ejemplo, juegos de terror que calibren dinámicamente su atmósfera según nuestro miedo real, o aventuras narrativas que cambien la música, los diálogos o incluso el desenlace según detecten tristeza, frustración o euforia en el jugador. </p> <p><a href="https://www.researchgate.net/publication/341221701_Classification_of_Video_Game_Player_Experience_Using_Consumer-Grade_Electroencephalography">Investigaciones recientes</a> han demostrado que esto es viable. Así, se ha logrado clasificar el nivel de experiencia y compromiso de un jugador midiendo sus ondas cerebrales (EEG) con algoritmos de <em>machine learning</em>.</p> <h2>El jugador en el centro: dificultad y experiencias a medida</h2> <p>Más allá de las emociones, la IA está permitiendo adaptar juegos a las preferencias y estilo de cada jugador de formas inéditas. Durante años hemos visto sistemas básicos de ajuste de dificultad: desde elegir modo fácil/difícil hasta el “AI Director” de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Left_4_Dead"><em>Left 4 Dead</em></a> que modulaba la intensidad de los enemigos según nuestro desempeño. </p> <p>La nueva generación de IA lleva esto mucho más lejos. Por ejemplo, <em>MIR5</em>, un videojuego de rol de acción de próximo lanzamiento, <a href="https://www.nvidia.com/en-us/geforce/news/nvidia-ace-autonomous-ai-companions-pubg-naraka-bladepoint/">anunció</a> que contará con “jefes finales” controlados por IA. Los jefes finales son los enemigos principales de un nivel o de la propia narrativa del juego. Estos personajes están diseñados para suponer un gran reto y suelen marcar momentos clave de la historia. En este caso, y gracias a la IA, aprenderán y se adaptarán a las tácticas del jugador, de forma que cada enfrentamiento sea personalizado y siempre constituya un desafío.</p> <p>La personalización de contenidos es otra área en crecimiento. Si un jugador tiende a explorar mucho y hablar con todos los personajes, la IA podría detectar ese patrón y generarle más misiones narrativas; si otro prefiere la acción rápida, el juego podría ofrecerle combates adicionales u omitir diálogos extensos. De cierta manera, se podrá “perfilar” al jugador y presentar la versión de la historia más acorde a los gustos y comportamiento del usuario.</p> <p>Diversos <a href="https://www.researchgate.net/publication/306388486_Adaptation_in_Affective_Video_Games_A_Literature_Review">estudios académicos</a> llevan tiempo trabajando en el modelado de los jugadores (<em>player modeling</em>) para identificar estas preferencias y estados óptimos de compromiso e interacción. La diferencia ahora es que el motor del juego podría reconfigurarse sobre la marcha gracias a la IA generativa. </p> <p>Así, en el futuro se podrá ajustar a un modelo del jugador y no permanecer estático o enfocado en un número determinado de perfiles.</p> <hr> <p><em><strong>¿Quiere recibir más artículos como este?</strong> <a href="https://theconversation.com/es/newsletters?promoted=suplemento-cultural-175">Suscríbase a Suplemento Cultural</a> y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.</em></p> <hr><img src="https://counter.theconversation.com/content/266198/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> Gracias a los avances en inteligencia artificial generativa, la forma en la que jugamos se está transformando radicalmente. Ricardo Fernández Rafael, Investigador Predoctoral en Ocio, Cultura y Comunicación, Universidad de Deusto Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274157 2026-01-29T17:42:05Z 2026-01-29T17:42:05Z ¿De verdad fuimos más felices en 2016? Por qué idealizamos el pasado <p>En redes sociales se multiplican estos días las imágenes comparativas. Una foto de 2016 aparece junto a otra de 2026. Diversos textos las acompañan: “Así éramos entonces”, “cuando todo era más sencillo”, “antes de que el mundo se torciera”. Contemplamos rostros más jóvenes, sonrisas despreocupadas. Una vida que, vista desde hoy, parece más ligera.</p> <p>No es solo una moda visual. Detrás de estas comparaciones late una idea cada vez más extendida: que 2016 fue el “último año bueno”. Un tiempo previo a la pandemia, a las crisis encadenadas y a la sensación de incertidumbre permanente que define el presente. Pero ¿es correcta esta percepción?</p> <p>Llega un momento en la vida en que el pasado empieza a parecer más amable. No importa si hablamos de la infancia, de la juventud o de cuando trabajábamos. Algo cambia y, de pronto, los recuerdos se llenan de veranos interminables, conversaciones sin prisas y problemas que hoy parecen pequeños. Entonces surge la frase: “Antes se vivía mejor”.</p> <p>Pero ¿realmente vivíamos mejor entonces? ¿O estamos mirando ese pasado a través del filtro de la nostalgia? ¿Y si lo que ha cambiado no es tanto lo que vivimos, sino la forma en que lo recordamos?</p> <p>Para entender por qué tendemos a idealizar determinados momentos de nuestra vida y por qué lo hacemos con tanta fuerza cuando el presente se vuelve incierto, conviene fijarse menos en lo que ocurrió en 2016 y en cómo funciona nuestra memoria.</p> <h2>Recordar no es volver atrás</h2> <p>Solemos pensar que la memoria funciona como una especie de archivo: guardamos experiencias y, cuando queremos, las sacamos intactas. Sin embargo, <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23163437/">la memoria no reproduce el pasado: lo reconstruye</a>. Cada recuerdo es una versión actualizada de lo que vivimos, filtrada por lo que somos hoy.</p> <p>Cada vez que recordamos, el recuerdo se activa, se reordena y se guarda de nuevo. Por eso el pasado no permanece fijo. Cambia con nosotros. Recordar es, en cierto modo, reinterpretar.</p> <p>Esto explica algunas experiencias que todos hemos vivido alguna vez. Por ejemplo, cómo un mismo episodio puede parecernos distinto con los años. O cómo dos personas recuerdan de forma muy diferente una historia compartida.</p> <h2>La memoria no guarda todo, ni lo guarda igual</h2> <p>Nuestra memoria no es neutral. No almacena cada detalle ni trata todos los recuerdos por igual. Algunos permanecen accesibles durante décadas; otros se van difuminando sin que sepamos muy bien cuándo.</p> <p>Las emociones tienen mucho que ver con esto. Los recuerdos cargados de emoción se consolidan mejor que los neutros, pero con el tiempo ocurre algo curioso: <a href="https://theconversation.com/por-que-movernos-nos-ayuda-a-borrar-los-malos-recuerdos-258309">muchas experiencias negativas pierden fuerza</a>, mientras que las positivas se mantienen más vivas. No porque las primeras desaparezcan, sino porque se vuelven menos accesibles.</p> <p>Olvidar, en este sentido, no es un fallo: es una forma de protección.</p> <h2>Cuando el pasado se vuelve más bonito</h2> <p>Esto da lugar a lo que la psicología llama <a href="https://theconversation.com/es-verdad-que-cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor-las-trampas-de-la-nostalgia-246807">“sesgo de positividad”</a>: la tendencia a recordar nuestra vida como mejor de lo que fue en realidad. No es que inventemos recuerdos felices, sino que los negativos ocupan cada vez menos espacio cuando miramos atrás.</p> <p>Este sesgo se intensifica con la edad y se vuelve especialmente visible a partir de los 60 años. En ese momento el recuerdo del pasado empieza a cumplir otra función. Ya no sirve tanto para aprender o planificar, sino para dar sentido, reafirmar quiénes somos y sentirnos bien con la vida vivida.</p> <h2>La jubilación: cuando cambia la forma de mirar atrás</h2> <p>La jubilación suele marcar un antes y un después. No solo porque cambie la rutina, sino porque cambia la manera en que percibimos el tiempo. <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34718558/">El futuro deja de ser un espacio infinito y se vuelve más concreto</a>. Y cuando eso ocurre, nuestras prioridades psicológicas se reorganizan.</p> <p>En esta etapa muchas personas se vuelven más hábiles regulando sus emociones. Aprenden, a veces sin darse cuenta, a no recrearse tanto en lo negativo y a rescatar con más facilidad los recuerdos que aportan calma, orgullo y afecto. La memoria autobiográfica se convierte en una aliada para mantener el equilibrio emocional en un momento de grandes cambios.</p> <p>Por eso, al mirar atrás, la vida parece más amable. No porque lo fuera más, sino porque ahora necesitamos que lo sea.</p> <h2>Nostalgia: no es debilidad, es adaptación</h2> <p>La nostalgia suele verse como una forma de vivir anclados en el pasado. Sin embargo, <a href="https://theconversation.com/no-hace-falta-demonizar-la-nostalgia-187125">desde la psicología sabemos que cumple una función importante</a>. Recordar “los buenos tiempos” refuerza nuestra identidad, nos recuerda de dónde venimos y nos ayuda a afrontar el presente con más serenidad.</p> <p>La nostalgia no nos aleja de la realidad, sino que nos permite habitarla con más sentido. Solo se vuelve problemática cuando impide vivir el presente. En la mayoría de los casos, recordar con cariño es una forma sana de seguir adelante.</p> <h2>Entonces, ¿antes todo era mejor?</h2> <p>Probablemente no, pero nuestra memoria no está diseñada para ser justa con el pasado, sino útil para el presente. Al seleccionar, suavizar y reconstruir lo vivido, la memoria nos ayuda a mantener una historia personal coherente y emocionalmente sostenible.</p> <p>Quizá, cuando decimos que antes todo era mejor, no estamos hablando del pasado. Estamos hablando de una memoria que hace lo que siempre ha hecho: cuidarnos.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/274157/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Tatiana Romero Arias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> ¿Por qué creemos que 2016 fue mejor? Las fotos que comparan 2016 y 2026 muestran cómo la memoria reconstruye el pasado y lo vuelve más amable para afrontar el presente Tatiana Romero Arias, Facultad de Ciencias de la Salud. Dpto. de Psicología, Universidad Europea Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/273845 2026-01-29T17:26:31Z 2026-01-29T17:26:31Z ¿Qué clima nos espera en los próximos meses? Esto dicen las predicciones <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714925/original/file-20260128-56-id493s.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C4580%2C3053&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption">Nieve en las azoteas de Madrid el 28 de enero de 2026.</span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/snow-covers-city-streets-winter-weather-2731059919">Fer99/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>Las predicciones estacionales de los grandes centros internacionales, como el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (<a href="https://www.ecmwf.int/">ECMWF</a>, por sus siglas en inglés), los Centros Nacionales de Predicción Ambiental estadounidenses (<a href="https://www.weather.gov/ncep/">NCEP</a>) y el Servicio Meteorológico Nacional británico (<a href="https://www.metoffice.gov.uk/">Met Office</a>) proporcionan un marco de referencia fundamental para comprender el comportamiento de variables meteorológicas clave. </p> <p>Si bien no ofrecen certezas inmutables, estas herramientas dibujan escenarios probabilísticos sobre precipitaciones y temperaturas que permiten identificar tendencias y riesgos con varios meses de antelación.</p> <h2>¿Qué son las predicciones estacionales?</h2> <p>Las predicciones estacionales se fundamentan en la inercia térmica de los océanos –su capacidad para absorber, almacenar y liberar calor lentamente– y su acoplamiento con la atmósfera. Gracias a esta inercia, la temperatura superficial del mar evoluciona mucho más lentamente que la atmósfera, actuando como una señal persistente que permite estimar las tendencias meteorológicas a largo plazo. </p> <p>Sin embargo, como la atmósfera es un sistema caótico, los meteorólogos necesitan ejecutar múltiples simulaciones con ligeras variaciones para evaluar el grado de certeza que podemos asignar a los resultados. Este proceso despliega un abanico de escenarios posibles, lo que permite cuantificar la incertidumbre: si la mayoría de las ejecuciones coinciden, la predicción es más fiable; de lo contrario, la incertidumbre es alta.</p> <p>Para visualizar este consenso, la mayoría de los centros utilizan mapas de probabilidad. En lugar de ofrecer un dato único, dividen el clima en tres categorías o terciles: inferior a lo normal, normal y superior a lo normal. El mapa final nos dice dónde han caído la mayoría de las simulaciones de ese abanico. </p> <p>Así, un color intenso no indica necesariamente una lluvia torrencial, sino una alta confianza (muchos miembros del modelo coincidiendo) en que la estación será más húmeda o seca de lo habitual. Otros productos más específicos, como los del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (<a href="https://forest-fire.emergency.copernicus.eu/apps/effis.longterm.forecasts/">EFFIS</a>), ofrecen mapas de anomalías medias que cuantifican la diferencia entre las condiciones previstas respecto a una climatología de referencia.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/por-que-las-predicciones-meteorologicas-aciertan-cada-vez-mas-aunque-no-lo-parezca-174546">Por qué las predicciones meteorológicas aciertan cada vez más (aunque no lo parezca)</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Despedimos a La Niña</h2> <p>El final de año estuvo marcado por un enfriamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial, un fenómeno que se conoce como La Niña. Este forma parte de un ciclo global del clima conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por su acrónimo en inglés) que cambia irregularmente cada 2-7 años entre fases cálidas (El Niño), frías (La Niña) y neutras.</p> <p>Aunque 2026 arranca todavía bajo la influencia de La Niña, los <a href="https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc_Sp.shtml">informes más recientes del Centro de Predicción Climática de la NOAA</a> apuntan a un cambio de ciclo: existe una alta probabilidad de que el sistema evolucione hacia una fase ENSO-neutral en los próximos meses. </p> <p>Esto implica que, al desaparecer un patrón climático dominante, los pronósticos estacionales pierden fiabilidad y los factores locales ganan peso en la dinámica atmosférica. Esto da lugar a un escenario meteorológico mucho más volátil y complejo de anticipar. Además, si la transición hacia una fase positiva (El Niño) se produce de manera rápida, podríamos asistir a una reorganización de los patrones globales de precipitación y temperatura para la segunda mitad de 2026.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/asi-puede-influir-el-nino-en-el-calentamiento-global-209543">Así puede influir El Niño en el calentamiento global</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>La señal unívoca de los modelos para la temperatura</h2> <p>Si hay una variable donde los modelos muestran una señal especialmente consistente en la primera mitad de 2026, esa es la temperatura, tanto oceánica como atmosférica. Lejos de ser un resultado excepcional, los mapas refuerzan la tendencia ya observada en los últimos años: el pulso entre la variabilidad natural asociada al Pacífico y el <a href="https://theconversation.com/topics/calentamiento-global-56251">calentamiento global</a>, pulso que sigue decantándose a favor de este último.</p> <figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1000&amp;fit=clip"><img alt="Mapa que muestra las anomalías en la temperatura del océano, donde predomina el color rojo" src="https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=403&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=403&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=403&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=506&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=506&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/714915/original/file-20260128-56-hsqdl6.png?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=506&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a> <figcaption> <span class="caption">Anomalías de la temperatura de la superficie del mar según el modelo del ECMWF para el período marzo-abril-mayo del 2026. El mapa destaca las regiones con una probabilidad mayor del 40% de situarse en el tercil cálido (rojo) o frío (azul) respecto a la climatología.</span> <span class="attribution"><span class="source">Climate Change Service, Copernicus</span>, <a class="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/">CC BY-SA</a></span> </figcaption> </figure> <p>Los datos indican que la capacidad de enfriamiento de la fase fría del Pacífico (La Niña) ya no es suficiente para generar anomalías frías persistentes a escala global. Su influencia se limita a mantener la región ecuatorial en valores cercanos al promedio, mientras que en la mayor parte del planeta domina la probabilidad de temperaturas superiores a lo normal.</p> <p>Los mapas capturan, además, otra señal característica del cambio climático: la presencia de una temperatura anormalmente fría al sur de Groenlandia, conocida como <a href="https://doi.org/10.1038/s41467-020-15285-x"><em>warming hole</em></a> o agujero de calentamiento, una región donde el calentamiento se ha ralentizado en comparación con el promedio global y que suele asociarse a cambios en la circulación oceánica del Atlántico Norte.</p> <h2>La precipitación, una variable esquiva al consenso</h2> <p>La señal que ofrecen los diferentes centros de predicción sobre el comportamiento de la precipitación para los próximos meses diverge notablemente según la región de interés. No es casualidad: la precipitación es el principal <a href="https://doi.org/10.1038/s41612-024-00581-w">talón de Aquiles</a> de los modelos, especialmente en latitudes medias, donde cualquier pequeño error en la simulación de vientos o temperatura se multiplica al estimar la lluvia.</p> <p>En este sentido, nos enfrentamos a una clara disparidad en el grado de consenso. Si observamos el pronóstico del sistema <a href="https://climate.copernicus.eu/charts/packages/c3s_seasonal/">C3S de Copernicus</a> –que unifica y promedia la visión de los modelos de distintas instituciones–, la diferencia de nitidez entre la franja tropical y el continente europeo es palpable. </p> <p>Para las regiones tropicales y América existe un mayor grado de acuerdo: la inercia de La Niña sigue dominando, proyectando precipitaciones por debajo de lo normal en el sur de EE. UU. y anomalías húmedas en el norte de Sudamérica.</p> <p>De forma paralela, en el Sudeste Asiático los modelos también convergen. Proyectan condiciones más secas en Sumatra y Borneo, un comportamiento que podría interpretarse como consecuencia de la transición hacia una fase ENSO-neutral. Esta señal seca sugiere que el mecanismo de vientos alisios, que habitualmente intensifica las lluvias en el archipiélago malayo durante La Niña, estaría perdiendo intensidad.</p> <p>Esta claridad de respuesta se desvanece al mirar hacia el norte. En Europa, donde no existe una influencia oceánica tan directa, el consenso desaparece. Mientras algunos modelos individuales apuntan a una primavera más húmeda en ciertas regiones, el promedio multimodelo apenas muestra una señal definida, lo que pone de relieve la dificultad de identificar un patrón común en este continente.</p> <p>En definitiva, y según los datos de los que disponemos, el arranque de 2026 muestra una señal clara para las temperaturas, que serán más cálidas de lo normal, pero mantiene la incertidumbre sobre las lluvias. Es fundamental recordar que las predicciones estacionales no están diseñadas para anticipar eventos meteorológicos concretos –como una <a href="https://theconversation.com/topics/dana-81991">dana</a> o una ola de frío puntual–, sino para definir las condiciones de fondo que favorecen o inhiben este tipo de fenómenos. Por ello, la estrategia más inteligente será tomar estas tendencias como guía general y complementarlas siempre con la predicción meteorológica a corto plazo.</p><img src="https://counter.theconversation.com/content/273845/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Andrés Navarro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.</span></em></p> Las predicciones meteorológicas estacionales, que ofrecen escenarios probabilísticos, nos permiten anticipar tendencias de lluvia y temperatura con meses de antelación. Andrés Navarro, Profesor ayudante doctor. Física aplicada, Universidad de León Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives. tag:theconversation.com,2011:article/274378 2026-01-29T08:14:07Z 2026-01-29T08:14:07Z When should dentists prescribe antibiotics? Some countries don’t even have guidelines to answer this question <figure><img src="https://images.theconversation.com/files/714453/original/file-20251215-66-kubntp.jpeg?ixlib=rb-4.1.0&amp;rect=0%2C0%2C4694%2C3129&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=1050&amp;h=700&amp;fit=crop" /><figcaption><span class="caption"></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/order-prescribe-effective-treatment-patient-doctor-2250075415?trackingId=9bbe9543-a4bf-48ae-bb20-06cd4a6b28cb">Ungvar/Shutterstock</a></span></figcaption></figure><p>We’re all familiar with the idea that we have to <a href="https://theconversation.com/topics/antibiotic-resistance-6035">use antibiotics wisely</a>. You’ve probably seen a poster at your local health centre warning about their loss of effectiveness, and with good reason – bacterial resistance to these drugs is currently <a href="https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/antimicrobial-resistance">one of the biggest threats to global health</a>.</p> <p>As patients, many of us have contributed, in one way or another, to this phenomenon, whether by skipping antibiotic doses, failing to complete a course of treatment, or simply taking pills leftover from a previous prescription. But a significant part of the responsibility lies with the healthcare sector, as antibiotics are <a href="https://doi.org/10.1016/j.ajic.2025.08.009">often prescribed unnecessarily or inappropriately</a>.</p> <p>The solution seems clear. If professionals only prescribe these drugs when necessary and patients follow their advice, this part of the problem would be solved. But it’s not that simple, at least not for dentists.</p> <p>What would you think if your dentist prescribed you antibiotics, and the active ingredient listed was “it depends”? Well, that is what they would have to prescribe in some cases, if their only source of information was the clinical practice guidelines they have access to.</p> <h2>Patchy guidelines</h2> <p><a href="https://nap.nationalacademies.org/catalog/13058/clinical-practice-guidelines-we-can-trust">Clinical practice guidelines</a> are sets of recommendations developed by experts and organisations such as health ministries, professional dental associations and the World Health Organization to aid decision-making. They are based on a systematic review of the available scientific evidence. </p> <p>However, <a href="https://doi.org/10.1016/j.jdent.2025.105989">our recent study</a>, which analysed existing international antibiotic prescribing guidelines, found that not all of them are of the same quality or equally reliable. Some countries don’t even have them at all.</p> <p>Firstly, we found that not all dentists have a reference document, as only nine countries have guidelines on prescribing antibiotics for oral conditions. Furthermore, only 10 of the 17 analysed can be classified as “recommended for use” based on their quality. Two sets of guidelines are even classified as “not recommended”. </p> <p>Dentists in Belgium, Spain, Scotland and the United Kingdom are the luckiest, as they have access to the highest quality guidelines.</p> <p>In Spain, for instance, the document that met the requirements to be considered a clinical practice guideline was the <a href="https://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/todas-noticia/la-guia-de-terapeutica-antimicrobiana-del-area-aljarafe-cumple-10-anos">Aljarafe Area Antimicrobial Therapy Guidelines</a>. This is created by the Andalusian Regional Ministry of Health and updated by the Ministry of Health’s National Plan for Antibiotic Resistance. </p> <p>Other organisations that have recommended guidelines are the <a href="https://diprece.minsal.cl/le-informamos/auge/acceso-guias-clinicas/guias-clinicas-desarrolladas-utilizando-manual-metodologico/">Chilean Ministry of Health</a>, the Royal College of Surgeons of England, the World Health Organization, the Belgian Health Care Knowledge Centre, the American Dental Association, and the <a href="https://www.nhstaysideadtc.scot.nhs.uk/Antibiotic%20site/pdf%20docs/Drug_Prescribing_for_Dentistry_2_Web_2%5B1%5D.pdf">Scottish Dental Clinical Effectiveness Programme</a>.</p> <h2>What antibiotics do dentists prescribe?</h2> <p>Our findings were not all negative. In general, the available guidelines agree that dentists should prescribe <a href="https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a685001-es.html#:%20%7E:text=Amoxicillin%20belongs%20to%20a,flu%20and%20other%20urinary%20tract%20infections.">amoxicillin</a> (a derivative of Fleming’s famous penicillin). According to studies, this is one of the active ingredients most commonly prescribed by dentists, which is a positive. </p> <p>There is also considerable agreement among the guidelines regarding the duration of this treatment, although some do not directly refer to the time frame. </p> <p>However, there is less agreement when it comes to the active ingredients recommended for treating specific diseases. </p> <p>Things become even more complicated when the patient is allergic to amoxicillin – a relatively common allergy that affects up to 25% of the population. In this case, the recommendations become very disparate. 29% of the guidelines recommended metronidazole, 24% azithromycin, 24% clindamycin, 18% cephalosporins and 6% doxycycline. These differences are not justified.</p> <hr> <p> <em> <strong> Leer más: <a href="https://theconversation.com/are-you-really-allergic-to-penicillin-a-pharmacist-explains-why-theres-a-good-chance-youre-not-and-how-you-can-find-out-for-sure-253839">Are you really allergic to penicillin? A pharmacist explains why there's a good chance you're not − and how you can find out for sure</a> </strong> </em> </p> <hr> <h2>Better guidance</h2> <p>These documents have considerable room for improvement in certain specific areas: the rigour of the evidence, the way in which information is presented, and the applicability of recommendations on prescribing antibiotics. </p> <p>Improving all of these aspects could make it easier to follow guidelines and help dentists to make the best decisions. Dentists would also be less likely to obtain information from other sources that could be more biased, such as the pharmaceutical industry, which will always have commercial interests behind it.</p> <p>The ultimate goal is clear: we need to reduce the unnecessary consumption of antibiotics, and we cannot stand idly by. Antibiotic resistance is no longer a threat, but a reality – <a href="https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_22_6951">in Europe, around 100 people die every day from antimicrobial resistance</a>. It is urgent that we act in unison, and we need healthcare professionals to have reliable and practical sources that allow them to be confident that they are making the best decision for their patients.</p> <hr> <figure class="align-left "> <img alt="" src="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=237&amp;fit=clip" srcset="https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=600&amp;h=342&amp;fit=crop&amp;dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=45&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=30&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/653322/original/file-20250305-56-uw659u.jpg?ixlib=rb-4.1.0&amp;q=15&amp;auto=format&amp;w=754&amp;h=429&amp;fit=crop&amp;dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"> <figcaption> <span class="caption"></span> </figcaption> </figure> <p><em>A weekly e-mail in English featuring expertise from scholars and researchers. It provides an introduction to the diversity of research coming out of the continent and considers some of the key issues facing European countries. <a href="https://theconversation.com/europe/newsletters?promoted=europe-newsletter-116">Get the newsletter!</a></em></p> <hr><img src="https://counter.theconversation.com/content/274378/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1" /> <p class="fine-print"><em><span>Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.</span></em></p> Many countries’ guidelines are unclear, lacking – or even nonexistent. Maruxa Zapata Cachafeiro, Profesora de Salud Pública, Universidade de Santiago de Compostela Mª de la Almudena Rodríguez Fernández, Profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidade de Santiago de Compostela Licensed as Creative Commons – attribution, no derivatives.