Incendio del Reichstag
| Incendio del Reichstag | ||
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Fachada del Reichstag durante el incendio | ||
| Lugar |
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| Coordenadas | 52°31′07″N 13°22′34″E / 52.518611111111, 13.376111111111 | |
| Fecha |
27 de febrero de 1933 21:14 horas | |
| Tipo de ataque | Incendio | |
| Perpetrador | Marinus van der Lubbe (acusado y sentenciado por los nazis) | |
| Sospechoso | Partido Nazi | |
El incendio del Reichstag (en alemán: ⓘ) fue un atentado incendiario perpetrado contra el edificio del Reichstag en Berlín el 27 de febrero de 1933, en el contexto de la crisis terminal de la República de Weimar. La atribución de responsabilidades materiales y políticas del suceso continúa siendo objeto de controversia historiográfica.[1][2] En procesos de revisión judicial realizados décadas más tarde fueron anuladas las condenas dictadas contra quien en 1933 fue considerado responsable directo del hecho:[3][4] dichas condenas recayeron sobre Marinus van der Lubbe, ciudadano neerlandés de 24 años de edad, identificado como militante comunista, quien fue sentenciado a muerte por el Gobierno alemán encabezado por el canciller Adolf Hitler. Van der Lubbe, albañil desempleado que había ingresado recientemente en territorio alemán, fue detenido en el interior del edificio siniestrado y, tras ser sometido a interrogatorios coercitivos, confesó la autoría material del incendio, lo que derivó en su ejecución diez meses después.
El incendio fue instrumentalizado por el régimen nacionalsocialista como elemento probatorio para imputar al KPD la existencia de una supuesta conspiración insurreccional contra el Estado, y constituye un acontecimiento clave en la instauración del régimen de la Alemania nazi (Tercer Reich). El foco inicial del fuego se localizó en la sala de sesiones del Reichstag, donde se encontraba la cámara legislativa. A las 21:25 horas una estación de bomberos de Berlín recibió la alerta correspondiente.[5] A la llegada de los servicios de emergencia y de la policía, el recinto parlamentario se encontraba ampliamente afectado por las llamas. Tras una inspección exhaustiva del edificio, las fuerzas de seguridad procedieron a la detención de Van der Lubbe, así como al arresto posterior de cuatro dirigentes comunistas.
Adolf Hitler, quien había asumido el cargo de canciller de Alemania el 30 de enero de 1933, instó al presidente del Reich, Paul von Hindenburg, a promulgar un decreto de emergencia destinado a la suspensión de las libertades civiles con el objetivo declarado de «contrarrestar la confrontación despiadada del Partido Comunista de Alemania». La promulgación de dicho decreto habilitó una oleada de detenciones masivas de militantes comunistas en todo el territorio nacional, incluidos diputados del parlamento que gozaban de inmunidad parlamentaria. Con los escaños comunistas vacantes y sus principales adversarios políticos neutralizados, el NSDAP consolidó su mayoría legislativa, lo que permitió a Hitler afianzar su control sobre el aparato estatal. En este contexto, el régimen nazi promovió activamente la tesis de una implicación de la Internacional Comunista en los hechos. En febrero de 1933 fueron detenidos tres militantes comunistas búlgaros —Georgi Dimitrov, Vasil Tanev y Blagoi Popov—, quienes protagonizaron el denominado Juicio de Leipzig. Aunque la policía prusiana los acusó de ser altos dirigentes de la Comintern, carecía de información precisa sobre sus cargos reales; Dimitrov, en particular, era responsable de las operaciones de la Internacional Comunista en Europa Occidental y posteriormente ocuparía los cargos de secretario general de dicha organización y presidente de la Bulgaria socialista.
La historiografía mantiene posiciones divergentes respecto a la autoría del incendio. Algunos historiadores sostienen que Van der Lubbe actuó de manera individual, motivado por la protesta contra la situación socioeconómica de la clase obrera alemana, tal como él mismo declaró. La versión oficial del régimen atribuyó la responsabilidad a una conspiración comunista, tanto nacional como internacional. En contraposición, otros autores consideran verosímil la hipótesis de que el incendio constituyera una operación de falsa bandera planificada por el propio aparato nacionalsocialista con el fin de justificar la instauración de un régimen de excepción y acelerar la concentración del poder.
Con independencia de la autoría material, el consenso historiográfico señala que los principales beneficiarios políticos del suceso fueron los nazis, quienes lograron eliminar a sus principales adversarios —comunistas y socialdemócratas— y avanzar decisivamente en la consolidación del régimen totalitario.[6]
El comentario de Göring
[editar]En el libro The Rise and Fall of the Third Reich (Auge y caída del Tercer Reich), del historiador estadounidense William L. Shirer, se recoge una declaración jurada del general alemán Franz Halder, donde este afirma que Hermann Göring en Núremberg se jactó acerca del incendio:
En un almuerzo con ocasión del cumpleaños del Führer en 1943, las personas alrededor del Führer dirigieron la conversación hacia el incendio del Reichstag y su valor artístico. Escuché con mis propios oídos como Göring irrumpió en la conversación y gritó: el único que realmente sabe sobre el edificio del Reichstag soy yo, porque yo le prendí fuego. Y diciendo esto, dio una palmada.[7]
Durante su interrogatorio en los juicios de Núremberg de 1945 y 1946, se le leyó a Göring la declaración jurada de Halder, pero negó haber tenido implicación alguna en el incendio, y tildó la declaración de Halder de "tonterías". Göring dijo:
No tenía razón o motivo alguno para incendiar el Reichstag. Desde el punto de vista artístico no me arrepiento en absoluto de que la cámara se quemara; tenía la esperanza de construir una mejor. Por lo que si lo lamento mucho es porque me vi obligado a buscar un nuevo lugar de encuentro para el Reichstag, y al no ser capaz de encontrar uno, tuve que renunciar a mi Ópera Kroll. La ópera me parecía mucho más importante que el Reichstag.[8]
Consecuencias
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Hitler aprovechó la situación y declaró el estado de emergencia y animó al anciano presidente Paul von Hindenburg a firmar el Decreto del Incendio del Reichstag, suspendiendo la mayoría de las disposiciones sobre derechos fundamentales de la constitución de 1919 de la República de Weimar.
Los líderes nazis tenían preparada la demostración de que el incendio del Reichstag había sido organizado por la Comintern, y en los primeros días de marzo de 1933, fueron arrestados los ciudadanos búlgaros Georgi Dimitrov, Vasil Tanev y Blagoi Popov tres hombres que jugaron roles fundamentales durante el juicio de Leipzig, conocido como «El juicio del incendio del Reichstag». Dimitrov era, a la sazón, presidente del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. En un largo juicio él mismo demostró su inocencia y el carácter político del incendio, utilizado por las autoridades nazis para desprestigiar al movimiento comunista alemán e internacional.
Hitler había jurado como Canciller y jefe de la coalición de gobierno el 30 de enero de 1933. Su primer acto fue pedirle al Presidente Hindenburg que disolviera el Reichstag, de manera que pudiera aumentar el número de escaños nazis tanto en el parlamento como en el gobierno. La petición de Hitler fue aceptada y se fijaron elecciones para el 5 de marzo de 1933. El objetivo de Hitler fue abolir la democracia de una forma más o menos legal al activar la Ley Habilitante. La Ley Habilitante fue un poder especial permitido por la Constitución de Weimar para darle al Canciller el poder de aprobar leyes mediante decretos, sin la intervención del Reichstag. Se suponía que el Acta Permisiva era usada solamente en tiempos de extrema emergencia, y de hecho, había sido usada solamente una vez antes, en 1923–1924, cuando el gobierno usó la Ley Habilitante para rescatar a Alemania de la hiperinflación. Para activar la Ley Habilitante se requería una votación por una mayoría de dos tercios en el Reichstag. En enero de 1933, los nazis solamente tenían el 32% de los escaños y aun así no estaban en posición de activar la Ley Habilitante.
El incendio como arquetipo
[editar]El término "incendio del Reichstag" es utilizado por algunos autores para denotar un evento calamitoso y traumático puesto en escena por un movimiento político, orquestado por este, para provocar que sus opositores, a los que se culpa, sean vistos con recelo por la opinión pública. Esto se conoce como ataque u operación de falsa bandera.
Por ejemplo, la destrucción del palacio del emperador romano Diocleciano en Nicomedia ha sido descrito como un "incendio del Reichstag del siglo IV" que se utilizó para justificar una extensa y mayor persecución de los cristianos.[9] Según Lactancio, escritor y cristiano del siglo III y IV: Galerio instó a Diocleciano a incrementar la crueldad en las persecuciones; empleando emisarios privados, se incendió el palacio y después de haberse quemado una parte de este, se culpó a los cristianos y se los catalogó de enemigos públicos, por lo que el apelativo "cristiano" se volvió odioso desde el incendio.[10] El incendio de Roma, descrito sobre todo por Tácito, contiene acusaciones similares. En el siglo XXI, el incendio del Reichstag se ha comparado con los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, pues los teóricos de la conspiración dudan si al-Qaeda estuvo realmente detrás de los ataques, debido a las repercusiones que tuvieron los ataques en EE. UU. —mayor vigilancia, guerras, restricción de libertades, etc.[11]
Revisión judicial póstuma
[editar]Póstumamente, la justicia alemana revisó en varias ocasiones el proceso contra Marinus van der Lubbe. La primera en 1967, cuando un tribunal de Berlín Occidental permitió que se mantuviera la condena de 1933, pero anuló la pena de muerte y cambió póstumamente la sentencia de Van der Lubbe a ocho años de prisión. En 1980, el mismo tribunal anuló la sentencia por completo, decisión que posteriormente fue revocada por el tribunal federal. En 1981, un tribunal de Alemania Occidental anuló póstumamente la condena de 1933 de Van der Lubbe y lo declaró inocente por motivos de demencia. Esta sentencia fue revocada en enero de 2008 para aplicarle el indulto en virtud de una ley de 1998 basándose en que cualquier persona condenada bajo la Alemania nazi es oficialmente inocente. La ley permite indultos a personas condenadas por crímenes nazis, basándose en la idea de que las leyes de la Alemania nazi "iba en contra de las ideas básicas de la justicia".[3][4]
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ «75 Years Ago, Reichstag Fire Sped Hitler's Power Grab». DW. Consultado el 18 de enero de 2015.
- ↑ «The Reichstag fire». United States Holocaust Memorial Museum (en inglés). Holocaust Encyclopedia. Consultado el 18 de enero de 2015.
- ↑ a b Julio Sierra (31 de diciembre de 1980). «El Tribunal Supremo de Berlín absuelve al presunto incendiario del Reichstag». El País. Consultado el 21 de enero de 2014.
- ↑ a b «Derogada sentencia contra anarquista ejecutado por incendio Reichstag en 1933». Terra noticias. 10 de enero de 2008. Archivado desde el original el 1 de octubre de 2010. Consultado el 22 de marzo de 2013.
- ↑ Tobias, Fritz, The Reichstag Fire. Nueva York: Putnam, 1964, pp. 26–28.
- ↑ «El día en que la democracia alemana fue pasto de las llamas». El País. EFE. 27 de febrero de 2008. Consultado el 18 de enero de 2015.
- ↑ Shirer, William, Auge y caída del Tercer Reich. Nueva York: Touchstone, 1959, p. 193
- ↑ Yale Law School: Nuremberg Trial Proceedings, Volume 9. 18 de marzo de 1946. Consultado el 18 de enero de 2015
- ↑ Drake, HA (2000). «Constantine and the bishops: the politics of intolerance, p. 164». Constantine and the Bishops: The Politics of Intolerance (en inglés). Consultado el 18 de enero de 2015.
- ↑ «On the Deaths of the Persecutors» (en inglés). 2005. Consultado el 18 de enero de 2015.
- ↑ Alexandrovna, Laura (25 de mayo de 2011). «Bush Signs the Reichstag Fire Decree». The Huffington Post. Consultado el 18 de enero de 2015.
Bibliografía
[editar]- DIMITROV, Georgi. El incendio del Reichstag. Editorial Grijalbo, Colección 70. México, D. F.
Enlaces externos
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